sábado, 22 de abril de 2017

Domingo in albis. I domingo de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia

DOMINGO IN ALBIS
Primero después de Pascua
Fiesta de la Divina Misericordia

Domingo de Quasimodo, Domingo in albis, Pascuilla: tres nom­bres que se dan a este domingo, el primero por razón del introito; el segundo, por alusión a las blancas vestiduras de los neófitos; el tercero, por cerrar la octava de Pascua. Durante toda la semana han lucido los neófitos la vestidura blanca de su bautismo. La dejaron ayer; pero hoy la Iglesia les conjura a que prolonguen en sí mismos las fiestas pascuales permaneciendo fieles a las gracias que en ellas han recibido (colecta). Renovados también nosotros, en nuestra vida de bautizados, por la celebración pascual, escuchemos la apremiante invitación de la Iglesia; ella se dirige a nosotros de la misma manera que a los que acaban de entrar en las milicias cristianas. Ciertamente, no estamos solos ni sin ayuda en la vida que hemos abrazado. La Iglesia confirma nuestra fe y alimenta nuestras almas con «la leche pura de su doctrina», con el pan de la Eucaristía. Hace de nosotros testigos de la resurrección de Cristo y de la victoria que ha reportado sobre el mundo perverso. La estación tiene lugar este domingo en San Pancracio, en recuerdo de este joven cristiano que llevó la fidelidad de sus con­vicciones hasta el testimonio de la sangre.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. 1 Pdr. 2,2; Salm, 80.2.- Como niños recién nacidos, aleluya, ansiad la leche espiritual no adulterada, aleluya, aleluya, aleluya.  Salmo. Regocijaos alabando a Dios, nuestro o protector; cantad al Dios de Jacob. V/. Gloria al Padre.

Colecta.- “El pueblo de Dios se ha engendrado en las aguas del bautismo en un pueblo de niños inocentes;  guarden todos sin mancilla la blancura de su vida nueva” San Clemente de Alejandría. "Te suplicamos, ¡oh Dios omnipotente!, hagas que, celebradas las fiestas de Pascua,   continuemos, con tu gracia, realizando su ideal en nuestra vida y costumbres. Por nuestro Señor.

Epístola. 1 Juan 5.4-10.- La victoria sobre el pecado y sobre la muerte, afirmada en la re­surrección del Señor, se halla para el cristiano en la fe de su bautismo, prenda de glorificación. Carísimos: Todo lo que nace de Dios, vence al mundo, la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es Jesucristo, que vino en el agua y en la sangre; no en el agua solo, sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio de que Cristo es la verdad. Porque tres son los que dan testi­monio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son una misma cosa. Y tres son los que dan testimonio en la tierra; el espíritu, el agua y la sangre; y estos tres son una misma cosa. Si admitimos el testimonio de los hombres, mayor testimonio es el de Dios. Ahora bien, el de Dios, cuyo testimonio es mayor, es el que ha dado de su Hijo, El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí el testimonie de Dios.
Aleluya.-  Aleluya, aleluya, V/. En el día de mi resurrección, dice el Señor, os precederé en Galilea. Aleluya, V/. A los ocho días, estando cerradas las puertas, se puso Jesús en medio de sus discípulos, y dijo: ¡La paz sea con vos­otros! Aleluya.

Evangelio. Juan 20, 19-31.- Con sus apariciones a los discípulos consolida el Señor por sí mismo nuestra fe y dice a Tomás el mérito que a la fe atribuye. ¡Bienaventurados los que creen! Por este camino llegan a la verdadera vida, la del Espíritu Santo y que 4les infunde Jesús y que les vale la posesión de la paz divina. En aquel tiempo: Aquel mis­mo día, primero después del sábado, siendo ya tarde y estando cerradas las puertas de la casa  en donde se ha­llaban juntos los discípulos por miedo a los judíos, vino Jesús y, puesto en medio de ellos, les dijo: ¡La paz sea con vosotros! Dicho esto, mostróles manos y costado. Llenáronse de gozo los discípulos al ver al Señor. Díjoles de nuevo: ¡La paz sea con vosotros! Como mi Padre me envió,  así también yo os envío. Dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Se perdonarán los pecados a aquéllos a quienes los perdonéis; y se les retendrán a aquellos a quienes se los retengáis. Pero Tomás, uno de los doce,  llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Dijéronle pues, los  otros discípulos Hemos visto al Señor. Mas él contestó: Si no veo en su manos la hendidura de lo clavos y meto  el  dedo  en el agujero de sus clavos, y mi mano en su costado, no lo creeré. Y al cabo de ocho días estaban otra vez sus discípulos dentro, y Tomas con ellos. Vino Jesús estando cerradas las puertas, y, puesto en medio de ellos, les dijo:' La paz sea con vosotros. Y después, a Tomás: Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; trae tu mano, métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino fiel.  Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dio mío! Respondióle Jesús: Por que me has visto, Tomás, has creído: Bienaventurados los que, sin haber visto, han creído. Otros muchos milagros hizo Jesús ante sus discípulos, que no están escritos en este libro. Mas éstos se han es­crito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, ten­gáis vida en su nombre.

Ofertorio. Mat.28.2,5-6.-  Un ángel del Señor descendió del cielo y dijo a las mujeres: El que buscáis ha resucitado, como lo ha­bía dicho. Aleluya.

Secreta.- Recibe, Señor, los dones de tu Iglesia regocijada; y pues le has dado el motivo de tanto gozo, concédele el fruto de la perpetua alegría. Por nuestro Señor.

Prefacio de Pascua.- La noche de Pascua se dice: in hac potissimum nocte (en esta noche). De Pascua al sábado in albis: in hac potissium die, (en este día); posteriormente: in hoc potissimum, (en este tiempo).
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este día (en este tiempo), en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascua.  El cual es el verdadero Cordero que quita los pecados  del  mundo y que muriendo, destruyo nuestra muerte y, resucitando reparó nuestra vida. Por eso con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Domina­ciones, y con. toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo…

Comunión. Juan 20.27.- Mete tu mano y reconoce el lugar de los clavos, aleluya; y no seas incrédulo, sino creyente, aleluya, ale­luya.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor Dios nuestro, que los sacrosantos misterios que nos has concedido para ayudarnos a robustecer la gracia de nuestra reparación, nos sirvan de remedio ahora y en lo futuro. Por nuestro Señor.

Propios de la misa mp3 para ensayar
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECCIONES
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  Epístola
  Evangelio
I VÍSPERAS  COMÚN DEL TIEMPO PASCUAL 
II VÍSPERAS DE DOMINGOS DE PASCUA


TEXTOS EN LATÍN
Dominica in Albis I Classis
Statio as S. Pancratium
Introitus: 1 Petr. ii: 2
Quasi modo géniti infántes, allelúja, allelúja: rationábiles, sine dolo lac concupíscite, allelúja, allelúja, allelúja. [Ps. lxxx., 2]. Exultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob. Glória Patri. Quasi modo.
Dicitur Glória en excélsis in hac et sequentibus Dominicis post Pascha etiam quando infra hebdomadam resumitur Missa Dominicæ præcedentis.
Collect:
Presta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut qui paschália festa perégimus, hæc, te largiénte, móribus et vita teneámus. Per Dóminum.
1 Joann. v: 4-10
Léctio Epístolæ beáti Joánnis Apóstoli. Caríssimi: Omne, quod natum est ex Deo, vincit mundum; et hæc est victória, quae vincit mundum, fides nostra. Quis est qui vincit mundum, nisi qui credit quóniam Jesus est Filius Dei? Hic est, qui venit per aquam et sánguinem, Jesus Christus: non in aqua solum sed in aqua et sánguine. Et Spíritus est, qui testificátur, quóniam Christus est véritas. Quóniam tres sunt, qui testimóniam dant in cælo: Pater, Verbum, et Spíritus Sanctus: et hi tres unum sunt. Et tres sunt, qui testimónium dant in terra: Spíritus, et aqua, et sanguis: et hi tres in unum sunt. Si testimónium hóminum accípimus, testimónium Dei maius est: quóniam hoc est testimónium Dei, quod majus est: quóniam testificátus est de Filio suo. Qui credit in Fílium Dei, habet testimónium Dei in se.
Allelúja, allelúja. [Matth. xxviii] In die resurrectiónis meæ, dicit Dóminus præcédam vos in Galilǽam. Allelúja. [Joann. xx: 26] Post dies octo, jánuis clausis, stetit Jesus in médio discipulórum suórum et dixit: “Pax vobis.” Allelúja.
 +
  Joann. xx: 19-31
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
In illo témpore: Cum sero esset die illo, una sabbatórum, et fores essent clausæ, ubi erant discípuli congregáti propter metum Judæórum: venit Jesus et stetit in médio, et dixit eis: “ Pax vobis.” Et cum hoc cum dixísset, osténdit eis manus et latus. Gavísi sunt ergo discípuli, viso Dómino. Dixit ergo eis íterum: “ Pax vobis. Sicut misit me Pater, et ego mitto vos.” Hæc cum dixísset, insufflávit et dixit eis: “Accípite Spíritum Sanctum: quorum remiséritis peccáta, remittúntur eis; quorum retinuéritis, reténta sunt.” Thomas autem unus ex duódecim, qui dicitur Dídymus, non erat cum eis, quando venit Jesus. Dixérunt ergo ei álii discípuli: “Vídimus Dóminum.” Ille autem dixit eis: “Nisi vídero in mánibus eius fixúram clavórum et mittam dígitum meum in locum clavórum et mittam manum meam in latus ejus, non credam.” Et post dies octo, iterum erant discípuli eius intus, et Thomas cum eis. Venit Jesus jánuis clausis et stetit in medio et dixit: “Pax vobis.” Deínde dicit Thomæ: “Infer dígitum tuum huc, et vide manus meas, et affer manum tuam, et mitte in latus meum: et noli esse incrédulus sed fidélis.” Respóndit Thomas et dixit ei: “Dóminus meus, et Deus meus.” Dixit ei Jesus: “Quia vidísti me, credidísti: beati qui non vidérunt et credidérunt.” Multa quidem et ália signa fecit Iesus in conspéctu discipulórum suórum, quæ non sunt scripta in libro hoc. Hæc autem scripta sunt, ut credátis quia Jesus est Christus Fílius Dei, et ut credéntes, vitam habeátis in nómine ejus.

Credo.
Offertorium: Matth. xxviii: 2, 5, et 6.
Angelus Dómini descéndit de cælo, et dixit muliéribus: “Quem quǽritis, suréxit sicut dixit,” allelúja.
 Secreta:
Súscipe múnera, Dómine, quǽsumus exsultántis Ecclésiæ: et cui causum tanti gáudii præstitísti, perpétuæ fructum concéde lætítiæ. Per Dóminum.
 Communio: Joann. xx: 27
Mitte manum tuam, et cognósce loca clavórum, allelúja: et noli esse incrédulus sed fidélis,” allelúja, allelúja.
 Postcommunio:
Quǽsumus, Dómine Deus noster: ut sacrosáncta mystéria, quæ pro reparatiónis nostræ munímine contulísti; et præsens nobis remédium esse fácias, et futúrum. Per Dominum.