miércoles, 13 de junio de 2018

IV domingo después de Pentecostes

IV DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.

El evangelio de la pesca milagrosa es el símbolo de las conquistas de la Iglesia y la realización de la palabra de Jesús a san Pedro: En adelante, serás pescador de hombres.
En la misa domina la idea de la confianza en Dios en medio de las luchas y sufrimientos de esta vida. San Pablo nos recuerda que estas luchas y sufrimientos no son más que temporales; están ligados a la condición de espera, que es la nuestra y la de toda la creación con nosotros, hasta el día señalado para la plena manifestación de la gloria de los hijos de Dios.
Mientras tanto viene el Señor en nuestra ayuda, nos atrae a si, nos sostiene, nos perdona y nos levanta.
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El Introito claramente nos manifiesta que el Señor es nuestra luz, nuestro guía, nuestra defensa. Si el Señor es mi protector, ¿qué enemigo podrá atemorizarme, ni qué  peligro podrá hacerme temblar? De El podemos esperar todos los bienes y principalmente la paz, como le pedimos en la Colecta. Ni todas las penas que esta vida, ni todas las tribulaciones deben ser suficientes para impedirnos esta paz, pues ellas, como nos enseña la Epístola, nada son en comparación de la futura gloria que esperamos
El amor de Dios sigue revelándonos sus delicadezas. El mundo se nos presenta con la imagen de un mar lleno de tormenta y peligros. Estamos salvos -pensamiento de la Pascua- pero el enemigo, envidioso de nuestra felicidad, se esfuerza por perdernos de nuevo. No debemos desalentarnos. En medio de todas las luchas, la Providencia de Dios vigila sobre nosotros. Este es el pensamiento dominante de la liturgia de hoy. Para que nuestra confianza en Jesús más y más en nuestros corazones, no olvidemos que si nuestras obras van sostenidas con el auxilio del divino Maestro, no podrán menos de ser muy fructuosas, como nos lo predica el Evangelio

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Salm.26,2,3.- EL Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el defensor de mi vida, ¿de quién temblaré? Son mis adversarios y mis enemigos lo que tropiezan y caen. Salmo.- Aunque se enfrenten ejércitos contra mí, no temerá corazón. V/. Gloria.

Colecta.- La sublime y santa devoción de la iglesia teme la guerra y el desorden; pide, pues, a Dios, moderador de todas las cosas, la  paz, necesaria a las almas para bien servirle.
Concédenos, Señor, te suplicamos, que sea dirigida por el orden de tu providencia la marcha del mundo; y que tu Iglesia se alegre en tu servicio con la tranquilidad. Por nuestro Señor.

Epístola. Rom.8.18-23.- La aplicación de la victoria de Cristo a nuestras vidas humanas se hace en dos tiempos: aquí, bajo la adopción bautismal; allí arriba, por la gloria. En el momento presente no podemos menos de recibir nuestra parte de sufrimientos, los cuales tienen su valor redentor, mas no pueden parangonarse con la gloria que nos  aguarda. 
Hermanos Creo que los sufrimientos de la presente vida no son comparables con la gloria, que ha de manifestarse en nosotros. Así la creación ansía la manifestación de los hijos de Dios. Sujeta a la vanidad, no de grado, sino por causa de aquél que la sujetó, espera también ella ser redimida de esa servidumbre de la corrupción, para conocer la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta ahora toda la creación gime como con dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros, que tenemos ya las primicias del Espíritu Santo, suspiramos de lo íntimo del corazón, aguardando el efecto de la adopción de los hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo, en Jesucristo Señor nuestro.

Gradual. Salm.78.9,10.- Perdona, Señor, nuestros pecados, para que no digan las gentes: ¿Dónde está su Dios? V/. Ayúdanos, ¡oh Dios!, salvador nuestro: líbranos, Señor, por la honra de tu nombre.

Aleluya, aleluya. Salm. 9.5.10.- V/. ¡Oh Dios!, que estás sentado sobre tu trono y juzgas con rectitud; sé refugio de los pobres en la tribulación. Aleluya.

Evangelio. Luc. 5.1-11.- Desde el día siguiente a Pentecostés la predicación de los apóstoles convertirá a muchos, para realización de la palabra de Jesús a Simón Pedro.” En adelante, serás pescador de hombres”. Esta misma palabra continúa verificándose en la Iglesia durante su larga historia.
En aquel tiempo: Hallábase Jesús junto al lago, de Genesaret, apretujado por la turba que oía la palabra de Dios, y vio dos barcas a la orilla del lago, cuyos pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subiendo, pues a una de ellas, que era de Simón, pidióle la desviase un poco de la orilla. Y sentándose dentro, instruía a las turbas .Acabada la plática, dijo a Simón: Guía mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Replicóle Simón: Maestro, toda la noche hemos estado fatigándonos, y nada hemos cogido; no obstante, fiado en tu palabra, echaré la red. Y habiéndolo hecho, recogieron tan gran cantidad de peces que la red se rompía. Por lo cual hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, de que viniesen a ayudarles. Vinieron luego, y llenaron con tantos peces las dos barcas, que poco faltó para que se hundiesen. Viendo esto Simón Pedro, echóse a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mi, Señor, que soy un hombre pecador! y es que el asombro se había apoderado de él, como de todos los demás que con él estaban, en vista de la pesca que acababan de hacer. Lo mismo  sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo y compañeros de Simón. Entonces dijo Jesús a Simón: No temas; de hoy en adelante serás pescador de hombres. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejaron todo y le siguieron.

Ofertorio. Salm.12,4-5.- Alumbra mis ojos, para que no duerma jamás en la muerte; no diga mi enemigo: He podido más que él!

Secreta.-  Aplácate, Señor, al recibir nuestras ofrendas; y fuerza bondadoso nuestras rebeldes voluntades a que  vayan a ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines: los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

Comunión. Salm.17.34.- EL Señor es mi firme apoyo, mi refugio y mi libertador; mi Dios y mi auxiliador.

Poscomunión.- Purifíquennos, Señor, los santos misterios que acabamos de recibir y defiéndan­nos con su eficacia. Por N.S.

PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES EN MP3
COMENTARIO CARD. SCHUSTER 
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA         SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS

GRABACIONES DE LAS LECTURAS

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  Epístola
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  Evangelio
I VÍSPERAS II VÍSPERAS PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS DE LA MISA EN LATÍN
Dominica Quarta post PentecostenII Classis

Introitus: Ps. xxvi: 1 et 2
Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Dóminus defénsor vitæ meæ, a quo trepidábo? qui tríbulant me inímici mei, ipsi infirmáti sunt, et cecidérunt. [Ps. ibid., 3] Si consístant advérsum me castra: non timébit cor meum. Glória Patri. Dóminus illuminátio.
Collect:
Da nobis, quǽsumus, Dómine: ut et mundi cursus pacífice nobis tuo órdine dirigátur; et Ecclésia tua tranquílla devotióne lætétur. Per Dóminum.

Rom. viii: 18-23
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos.
Caríssimi: Exístimo quod non sunt condígnæ passiónes hujus témporis ad futúram glóriam, quæ revelábitur in nobis. Nam expectátio creatúræ, revelatiónem filiórum Dei expéctat. Vanitáti enim creatúra subjécta est non volens, sed propter eum, qui subjécit in spe: quia et ipsa creatúra liberábitur a servitúte corruptiónis, in libertátem glóriæ filiórum Dei. Scimus enim quod omnis creatúra ingemíscit, et párturit usque adhuc. Non solum autem illa, sed et nos ipsi primítias spíritus habéntes: et ipsi intra nos gémimus adoptiónem filiórum expectántes redemptiónem córporis nostri: in Christo Jesu Dómino nostro.
Graduale Ps. lxxviii: 9 et 10
Propítius esto, Dómine, peccátis nostris: ne quando dicant gentes: Ubi est Deus eórum? V. Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter honórem nóminis tui, Dómine. líbera nos.
Allelúja, allelúja. [Ps. ix: 5 et 10] Deus, qui sedes super thronum, et júdicas æquitátem: esto refúgium páuperum in tribulátione. Allelúja.
Luc. v: 1-11
†  Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Cum turbæ irrúerent in Jesum, ut audírent verbum Dei, et ipse stabat secus stagnum Genésareth. Et vidit duas naves stantes secus stagnum: piscatóres autem descénderant et lavábant retia. Ascéndens autem in unam navem, quae erat Simónis, rogávit eum a terra redúcere pusíllum. Et sedens docébat de navícula turbas. Ut cessávit autem loqui dixit ad Simónem: "Duc in altum, et laxáte rétia vestra in captúram." Et respóndens Simon, dixit illi "Præcéptor, per totam noctem laborántes, nihil cepimus: in verbo autem tuo laxábo rete." Et cum hoc fecíssent, conclusérunt píscium multitúdinem copiósam: rumpebátur autem rete eórum. Et annuérunt sóciis, qui erant in ália navi, ut venírent et adjuvárent eos. Et venérunt et implevérunt ambas navículas ita ut pene mergeréntur. Quod cum vidéret Simon Petrus, prócidit ad génua Jesu dicens: "Exi a me quia homo peccátor sum Dómine." Stupor enim circumdéderat eum, et omnes, qui cum illo erant, in captúra píscium, quam céperant: simíliter autem Jacóbum et Joánnem, fílios Zebedǽi, qui erant sócii Simónis. Et ait ad Simónem Jesus: "Noli timére: ex hoc jam hómines eris cápiens." Et subdúctis ad terram návibus, relíctis ómnibus, secuti sunt eum.
Credo.
Offertorium: Ps. xii: 4-5.
Illúmina óculos meos, ne umquam obdórmiam in morte: ne quando dicat inimícus meus: Præválui advérsus eum.
Secreta:
Oblatiónibus nostris, quǽsumus, Dómine, placáre suscéptis: et ad te nostras étiam rebélles compélle propítius voluntátes. Per Dóminum.

Communio: Ps. xvii: 3
Dóminus firmaméntum meum, et refúgiam meum, et liberátor meus: Deus meus, adjútor meus.
Postcommunio:

Mystéria nos, Dómine, quǽsumus, sumpta puríficent, et suo múnere tueántur. Per Dominum.

domingo, 10 de junio de 2018

III domingo después de Pentecostés

III DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.
Toda la misa de este domingo canta la misericordia divina para con los hombres, la cual encuentra su expresión más conmovedora en la solicitud de Jesús por los pecadores. Las mas bellas parábolas de la oveja extraviada y de la dracma perdida, recogidas por san Lucas, no podían encontrar lugar más adecuado que inmediatamente después de la fiesta del Sagrado Corazón.
Mientras el demonio, nuestro terrible adversario, se esfuerza encarnizadamente en perdernos, Dios prosigue incansable la obra de salvación que ha comenzado en nosotros. San Pedro nos Invita a permanecer vigilantes, firmes en la fe, y a descargar sobre el Señor los cuidados que pesen sobre nosotros: “El mismo tendrá cuidado de nosotros”.
...

El alma fiel ha podido contemplar en la Sagrada Liturgia la admirable sucesión de todos  los misterios del Salvador sobre la tierra. Cumplida la divina misión de Jesucristo y sentado ya Este en lo más sublime de los cielos, envió al Espíritu Santo para sostenernos en la parte que resta del Año eclesiástico, y ayudarnos al cumplimiento de las enseñanzas del divino Maestro. Y como una de las más importantes enseñanzas consiste en la práctica de la oración, por lo mismo el Introito y todas las partes de la Misa de este domingo son modelos de oración humilde y confiad. En la Epístola nos exhorta el Príncipe de los Apóstoles a que seamos sobrios y estemos en vela para no ser víctimas de nuestros espirituales enemigos. Para resistirlos con más valor, sirvámonos de la fe como escudo contra el cual nada podrán las asechanzas del infierno. La hermosa parábola del pastor que se desvela por hallar la oveja perdida, de que nos habla el Santo Evangelio, debe aumentar nuestra confianza en Jesús, divino Pastor de nuestras almas, siempre solícito de la salvación de los pecadores, nunca desdeñoso  de alimentarnos con su propia carne en la Santa Comunión.
TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm.24. 16-18.1-2.-  Mírame, Señor, y ten compasión de mi, porque estoy solo y soy pobre. Mira mi bajeza y mis trabajos, y perdona todos mis pecados, Dios mío. Salmo.  A ti, Señor, levanto mi alma. Dios mío, en ti confió; no quede yo confuso. V/. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Colecta.-  Oh Dios!  Protector de los que en ti esperan, y sin el cual nada tiene valor, nada es santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia, para que, siendo tú nuestro pastor  y nuestro guía, pasemos por los bienes temporales de modo que no perdamos los eternos. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Pdr.5,6-11.-Fratres, sobrii estote et vigilate” .Todas las noches, en el oficio de completas, repite la Iglesia a sus fieles el consejo de san Pedro. Aquí lo hallamos con su alentador contexto. Carísimos: Humillaos bajo la mano poderosa de Dios para que os ensalce a su hora. Descargad en él todos vuestros cuidados, pues él mira por vosotros. Sed sobrios y velad, porque vuestro enemigo, el diablo, gira como león rugiente en torno vuestro, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que la misma tribulación padecen vuestros hermanos por el mundo. Dios,  dador de toda gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria por Jesucristo, después de corta prueba, él mismo os perfeccionará, fortalecerá y afianzará en el bien. A él, pues, sea dada la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.
Gradual. Salm.54,23,17,19. Pon tu suerte en manos del Señor, y él te sustentará.  V/. Yo clamo a Dios; el es ­mi voz y me libra de los que marchan contra mi.
Aleluya. Salm.7.12.- Aleluya, aleluya. V/. Dios es juez íntegro y lento para la cólera. ¿Por ventura andará siempre airado?  Aleluya.
Evangelio. Luc.15,1-10.-  En aquel tiempo: Se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores para oírle. Lo cual censuraban los fariseos y los escribas, diciendo Éste recibe a los pecadores y come con ellos. Mas Jesús propúsoles esta parábola ¿Quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se había perdido hasta encontrarla Y. en hallándola, la pone sobre sus hombros muy gozoso y, en llegando a su casa, llama a sus amigos vecinos, y les dice: Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja, Que se había perdido. Os digo, que así también habrá más gozo en el cielo por un pecador que haga penitencia, que por noventa y nueve justos que no han de ella menester. O ¿qué mujer, teniendo diez, si pierde una, no enciende la lámpara y barre la casa, y lo registra todo hasta dar con ella? Y en hallándola, convoca a sus amigas y vecinas y dice: Regocijaos conmigo porque he hallado la dracma que había perdido. Así os digo que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia. CREDO.
Ofertorio. Sal.9.11-3.- Esperen en ti cuantos conocen tu nombre, Señor, porque no abandonas a los que te buscan: Cantad al Se­ñor, que mora en Sión, por que no olvida la oración de los pobres.
Secreta.- Mira, Señor, los dones de la Iglesia suplicante; Y haz que los reciban los fieles para su salud y perpetua san­tificación. Por nuestro Señor .Jesucristo.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, om­nipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en  la individualidad de una sola persona; sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.
Comunión. Luc. 15.10.- Yo os digo que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.
Poscomunión.- Señor, que tus santos misterios nos den vida, laven nuestras culpas, y nos vayan disponiendo a recibir las eternas misericordias. Por N. S.
SUGERENCIAS PARA LA HOMILíA

TEXTOS EN LATÍN
Dominica Tertia post Pentecosten
II Classis

Introitus: Ps. xxiv: 16 et 18
Respice in me, et miserére mei, Dómine: quóniam únicus, et pauper sum ego: vide humilitátem meam, et labórem meum: et dimítte ómnia peccáta mea, Deus meus. [Ps. ibid., 1-2]. Ad te Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam. [V.] Glória Patri. Respice.
 Oratio:
Protéctor in te sperántium, Deus, sine quo nihil est válidum, nihil sanctum: multíplica super nos misericórdiam tuam; ut, te rectóre, te duce, sic transeámus per bona temporália, ut non amittámus ætérna. Per Dóminum.
1 Petri. v: 6-11
Léctio Epístolæ beáti Petri Apóstoli.
C
aríssimi: Humiliámini sub poténti manu Dei, ut vos exáltet in témpore visitatiónis: omnem sollicitúdinem vestram projiciéntes in eum, quóniam ipsi cura est de vobis. Sóbrii estóte, et vigiláte: quia adversárius vester diábolus tamquam leo rúgiens círcuit, quærens quem dévoret: cui resístite fortes in fide: sciéntes eámdem passiónum ei, quæ in mundo est, vestræ fraternitáti fieri. Deus autem omnis grátiæ, qui vocávit nos in ætérnam suam glóriam in Christo Jesu, módicum passos ipse perfíciet, confirmábit, solidabítque. Ipsi glória, et impérium in sǽcula sæculórum. Amen.
Graduale Ps. liv: 23, 17, et 19
Jacta cogitátum tuum in Dómino: et ipse te enútriet. V. Dum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam ab his, qui appropínquant mihi.
Allelúja, allelúja. [Ps. vii: 12] Deus judex justus, fortis et pátiens, numquid iráscitur per singulos dies? Allelúja.
Luc. xv: 1-10
+  
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
In illo témpore: Erant appropinquántes ad Jesum publicáni et peccatóres, ut audírent illum. Et murmurábant pharisǽi et scribæ, dicéntes: «Quia hic peccatóres récipit, et mandúcat cum illis.» Et ait ad illos parábolam istam, dicens: «Quis ex vobis homo, qui habet centum oves: et si perdíderit unam ex illis, nonne dimíttit nonagintanóvem in desérto, et vadit ad illam, quæ períerat, donec invéniat eam? Et cum invénerit eam, inpónit in húmeros suos gaudens: et véniens domum cónvocat amícos et vicínos, dicens illis: “Congratulámini mihi, quia invéni ovem meam, quæ períerat”? Dico vobis quod ita gaudium erit in cælo super uno peccatóre pæniténtiam agénte, quam super nonagintanóvem justis qui non índigent pæniténtia. Aut quæ múlier habens drachmas decem, si perdíderit drachmam unam, nonne accéndit lucérnam, et evérrit domum et quærit diligénter, donec invéniat? Et cum invénerit cónvocat amícas et vicínas dicens: “Congratulámini mihi, quia invéni drachmam quam perdíderam”? Ita dico vobis: gáudium erit coram Angelis Dei super uno peccatóre pæniténtiam agénte.»
Credo.
Offertorium: Ps. ix: 11, 12, et 13.
Sperent in te omnes, qui novérunt nomen tuum, Dómine: quóniam non derelínquis quæréntes te: psállite Dómino, qui hábitat in Sion: quóniam non est oblítus oratiónem páuperum.
 Secreta:
Respice, Dómine, múnera suplicántis Ecclésiæ: et salúti credéntium perpétua sanctificatióne suménda concéde. Per Dóminum.

 Communio: Luc. xv: 10
Dico vobis: gáudium est Angelis Dei super uno peccatóre pæniténtiam agénte.
 Postcommunio:
Sancta tua nos, Dómine sumpta vivíficent: et misericórdiæ sempitérnæ prǽparent expiátos. Per Dóminum.

jueves, 7 de junio de 2018

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús


FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
(I clase, blanco)
Gloria, Credo y Prefacio del Sagrado Corazón de Jesús.

En el Siglo XVI, el calvinismo, y en el siglo XVII, el jansenismo, habían predicado un cristianismo desfigurado. En lugar del amor universal de Dios que entrega a su Hijo para la salvación de los hombres, no había más que temor y angustia ante el pensamiento de la exclusión inexorable para una gran parte de la humanidad.  A estas negaciones opuso siempre la Iglesia el amor infinito del Salvador muerto en la cruz por todos los hombres. La institución de la fiesta del Sagrado Corazón debía contribuir muy pronto a crear entre los fieles una poderosa corriente de devoción que desde entonces no ha cesado de desarrollarse.  San Juan Eudes había compuesto ya un primer oficio con su misa. Pero fue en el año 1675 a raíz de las apariciones de nuestro Señor a Santa María Margarita cuando se instituyó la fiesta. En 1856 Pio IX la extendió a la Iglesia Universal y en 1928 Pio XI la elevó al rango de 1ra clase. “He ahí el Corazón que tanto ha amado a los hombres” había dicho nuestro Señor. Los textos de la misa evocan magníficamente la profundidad y la extensión de esta amor del Salvador.
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A la fiesta del Corpus la sagrada liturgia añade, como una prolongación de la misma, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El objeto de esta fiesta es el Corazón de Jesús, es decir, el Corazón físico del Hombre Dios, junto con la humanidad y la divinidad de Jesús, considerado como un miembro vivo y unido al todo orgánico. El Corazón corpóreo de Jesús como símbolo y expresión del amor de Cristo a los hombres, manifestado sobre todo en la Redención por la cruz y en el misterio de la Santísima Eucaristía: he aquí el verdadero objeto de la fiesta. En el Corazón de Jesús, pues, vemos, en último término, la misma persona de Jesús, la persona divina que, bajo el símbolo de su Corazón de carne, nos muestra el amor, divino y humano, de Jesús hacia nosotros. Los misterios de la Encarnación, de la resurrección y de nuestra eterna posesión y goce de la vida divina, se fundan, en último resultado, en el único misterio del Amor del Salvador hacia nosotros. Y con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no pretendemos otra cosa que honrar este Amor divino-humano, y sumergirnos en él.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Ps. 32, 11 Y 9. - Los designios misericordiosos de su Corazón se cumplen perpetuamente, para librar sus almas de la muerte y sustentarlos en tiempo de ham­bre. (T.P. Aleluya, aleluya). – Salmo. Ibid.,.,1.- Alegraos, justos, en el Señor; cae bien la alabanza en los de recto corazón.  Gloria al Padre.

Oración. - Oh Dios. que os dignasteis otorgarnos bondadosamente los infinitos tesoros de vuestro amor, en el Corazón de vuestro Hijo, herido por nuestros pecados; concedednos, os suplicamos, que, al ofrecerle el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el obsequio de una digna reparación. Por el mismo S. N. J. C ...

Epístola. Ef. 3, 8-19. - Hermanos: A mí, el más insignificante de todo el pueblo santo. se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo; e iluminar la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios; según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en Él. Por eso doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu: robusteceros en lo profundo de vuestro ser; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento y así, con todo el pueblo de Dios, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la Plenitud total de Dios.

Gradual. Sal. 24, 8-9. - El Señor es bueno y recto, señala el camino a los descarriados, guía en la justicia a los humildes, enseña su camino a los afligidos. –

Aleluya. aleluya. Mt. 11,29. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que tengo un corazón amable y sencillo, y encontraréis la paz del alma. Aleluya.

Desde Septuagésima a Pascua, en vez de Aleluya, se dice:
Tracto. Sal. 102, 8-10. - El Señor es com­pasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando, ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados. no nos paga según nuestras culpas.
En tiempo Pascual, se omite el Gradual y se dice:
Aleluya, aleluya. Mt. 11, 29 Y 28. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que tengo un corazón amable y sencillo, y encontraréis la paz del alma. Aleluya. Venid a mí los fatigados, los agobiados, que yo os aliviaré. Aleluya.

Evangelio. Juan. 19, 31-37. - En aquel tiempo los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con Él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado  y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero, y Él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: "No le quebrarán  un hueso”; y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron."

Ofertorio. Ps. 68, 21. - Desprecios e in­gratitudes recibió mi Corazón: y esperé,  por si alguno se condoliese conmigo, y no lo hubo. Busqué quién me consolase y no lo hallé.
En las Misas del Tiempo Pascual, se dice:
Ofertorio. Ps. 39, 7-9. - No pediste víctimas por el pecado; y entonces dije Yo: Aquí estoy: al principio del libro está escrito de Mí, para que se cumpla vuestra voluntad. Sí, así lo quise, Dios mío, y vuestra Ley está escrita en medio de mi corazón. Aleluya.

Secreta. - Os rogamos, Señor. Que miréis al inefable amor del Corazón de vuestro amado Hijo; para que lo que os ofrecemos os sea así un obsequio agradable y expiación por nuestros pecados. Por el mismo S. N. J. C 

Prefacio del Corazón de Jesús.- Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido que tu Hijo Único, clavado en la Cruz, fuera traspasado por la lanza del soldado, para que su corazón abierto, santuario de la generosidad divina, derramara sobre nosotros torrentes de gracia y de perdón; y ya que nunca cesó de arder por amor nuestro, fuera descanso para los que te aman y, para los que se arrepienten, refugio siempre abierto de salvación. Por eso con los Ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Comunión. Juán. 19,34. Los soldados abrió su costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua.
En las Misas votivas del Tiempo Pascual sé dice:
Comunión. Juán. 7,37.- Si alguno tiene sed, venga a Mí, y beba,.aleluya, aleluya.

Poscomunión. - Señor Jesús, infundan vuestros Misterios en nuestras almas un divino fervor, con el cual, gustada la suavidad de vuestro dulcísimo Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial.

SACRATISSIMI CORDIS JESUI classis 

Introitus: Ps. xxxii: 11 et 19
Cogitatiónes Cordis ejus in generatióne et generatiónem: ut éruat a morte ánimas eórum et alat eos in fame. [Ps. ibid. 1] Exsultáte, justi, in Dómino, rectos decet collaudátio. Gloria Patri. Cogitatiónes.
Collect:
Deus qui nobis, in Corde Fílli tui, nostris vulneráto peccátis, infinítos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignáris; concéde, quǽsumus, ut illi devótum pietátis nostræ præstántes obséquium, dignæ quoque satisfactiónis exhibeámus offícium. Per eúmdemDóminum.
Ephes. iii: 8-12, 14-19
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Fratres:Mihi ómnium sanctórum mínimo data est grátia hæc, in géntibus evangelizáre investigábiles divítias Christi: et illumináre omnes, quæ sit dispensátio sacraménti abscónditi a sǽculis in Deo qui ómnia creávit: ut innotéscat principátibus et potestátibus in cæléstibus per ecclésiam multifórmis sapiéntia Dei: secúndum præfinitiónem sæculórum quam fecit in Christo Jesu Dómino nostro, in quo habémus fidúciam et accéssum in confidéntia per fidem eius…. Hujus rei grátia flecto génua mea ad Patrem Dómini nostri Jesu Christi, ex quo omnis patérnitas in cælis et in terra nominátur: ut det vobis secúndum divítias glóriæ suæ, virtúte corroborári per Spíritum ejus in interiórem hóminem: Christum habitáre per fidem in córdibus vestris: in caritáte radicáti et fundáti: ut possítis comprehéndere, cum ómnibus sanctis, quæ sit latitúdo, et longitúdo, et sublímitas, et profúndum: scire étiam supereminéntem sciéntiæ caritátem Christi, ut impleámini in omnem plenitúdinem Dei.
Graduale Ps. xxiv: 6-9
Dulcis et rectus Dóminus, propter hoc legem dabit delinquéntibus in via. V. Diriget mansuétos in judício, docébit mites vias suas.
Allelúja, allelúja. [Matth. xi: 29 et 28] Tóllite jugum meum super vos et díscite a me, quia mitis sum, et húmilis Corde, et inveniétis réquiem animábis vestris. Allelúja.
Post Septuagesima omissis Allelúja et versu sequenti dicitur
Tractus: Ps. cii: 8-9
Miséricors et miserátor Dóminus, longánimis et multum miséricors. V. Non in perpétuum irascétur, neque in ætérnum comminábitur. V. Non secúndum peccáta nostra fecit nobis, neque secúndum iniquitátes nostras retríbuit nobis.
Tempore autem Paschali, omissis Graduali et Tractu dicitur
Allelúja, allelúja. [Matth. xi: 29 et 28] Tóllite jugum meum super vos et díscite a me, quia mitis sum, et húmilis Corde, et inveniétis réquiem animábis vestris. Allelúja. V. Veníte ad me, omnes qui laborátis et oneráti estis, et ego refíciam vos. Allelúja.
+ Joann. xix: 31-37Sequéntia sancti Evangélii secundum Joánnem.
In illo témpore: Judǽi ergo quóniam Parascéve erat, ut non remanérent in cruce córpora sábbato, erat enim magnus dies ille sábbati, rogavérunt Pilátum ut frangeréntur eórum crura et tolleréntur. Venérunt ergo mílites, et primi quidem fregérunt crura et altérius qui crucifíxus est cum eo. Ad Jesum autem cum veníssent, ut vidérunt eum jam mórtuum, non fregérunt ejus crura: sed unus mílitum láncea latus ejus apruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. Et qui vidit testimónium perhíbuit: et verum est testimónium ejus. Et ille scit quia vera dicit, ut et vos credátis. Facta sunt enim hæc ut Scriptúra implerétur: «Os non comminuétis ex eo.» Et íterum alia scriptúra dicit: «Videbunt in quem transfixerunt.»
Credo.
Offertorium: Ps. lxviii: 21.
Impropérium exspectávit Cor meum misériam, et sustínui qui simul mecum contristarétur et non fuit: consolántem me quæsívi et non invéni.
Tempore vero Paschali: Offertorium: Ps. xxxix: 7-9.
Holocáustum et pro peccáto non postulásti: tunc dixi: «Ecce vénio. In cápite libri scriptum est de me ut fácerem voluntátem tuam: Deus meus, vólui et legem tuam in médio Cordis me.» Allelúja.
Secreta:
Respice, quǽsumus, Dómine, ad ineffábilem Cordis dilécti Fílli tui caritátem: ut quod offérimus sit tibi munus accéptum et nostrórum expiátio delictórum. Per eúmdem Dominum.
Præfatio de Sacratissimo Corde Jesu,
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui unigénitum tuum, in Cruce pendéntem, láncea mílitis transfígi voluísti, ut apértum Cor, divínæ largitátis sacrárium, torréntes nobis fúnderet miseratiónis et grátiæ, et quod amóre nostri flagráre numquam déstitit, piis esset réquies et pœniténtibus patéret salútis refúgium. Et ideo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
Communio: Joann. xix: 34
Unus mílitum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua.
Tempore Paschalis: Communio: Joann. vii: 37
Si quis sitit, véniat ad me et bibat, allelúja, allelúja.
Postcommunio:
Prǽbeant nobis, Dómine Jesu, divínum tua sancta fervórem: quo dulcíssimi Cordis tui suavitáte percépta, discámus terréna despícere, et amáre cæléstia: Qui vivis.

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lunes, 21 de mayo de 2018

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD



FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
(I clase, blanco) 
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.
Día Pro Orantibus.

El dogma fundamental al que todo se reduce en la religión cristiana es el de la Santísima Trinidad, en cuyo nombre se bautizan los fieles.
La fiesta de la Santísima Trinidad pide se la comprenda y celebre en la prolongación de los misterios de Cristo, como la expresión solemne de nuestra fe en esa vida trinitaria de las personas divinas, en que nos han introducido el bautismo y la redención de Cristo.
Solamente en el cielo hemos de comprender cómo podremos nosotros tener por Cristo una verdadera participación de hijos en la misma vida de Dios.
Aunque introducida en el siglo IX, la fiesta de la Santísima Trinidad no se extendió a la Iglesia 'universal hasta el siglo XIV. No obstante, el culto de la Santísima Trinidad aflora por doquier en toda la liturgia.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo comenzamos y terminamos la misa y el oficio divino y se confieren todos los sacramentos. Todos los salmos terminan con el Gloria Patri, los himnos, con una doxología, y las oraciones, con una conclusión en honor de las tres divinas personas. Continuamente, pues, nos hace alabar y adorar la Iglesia al Dios tres veces santo, que tanta misericordia ha tenido de nosotros, pues nos ha dado el participar de su propia vida.
...

Aunque la Iglesia honre a la Santísima Trinidad día del año y principalmente los domingos, con todo, ha querido dedicar a este misterio fundamental del Cristianismo una fiesta particular, que celebramos el primer domingo después de Pentecostés, para darnos a entender que el fin de los misterios de Jesucristo y de la venida del Espíritu Santo, ha sido conducirnos al conocimiento de la Santísima Trinidad y a su adoración en espíritu y en verdad.
Toda la liturgia de esta fiesta no es más que un himno a la Beatísima Trinidad. En las Oraciones suplicamos humildemente la firmeza en la fe de este adorable y profundo misterio. La Epístola nos está indicando la humildad con que hemos de reverenciarlo; el Evangelio es una magnífica manifestación y confesión del mismo.
En esta fiesta hacemos conmemoración de la Domínica que antiguamente se celebraba, rezando sus oraciones y el Evangelio en que se nos recomienda la caridad y misericordia con nuestros prójimos. De esta suerte, la primera Domínica después de Pentecostés resuma toda la doctrina moral del Año Eclesiástico en el precepto principal de la caridad, pero acentuando de una manera particular, como correspondencia del amor de Dios para con los hombres, nuestra caridad con el prójimo.
Para celebrar esta fiesta conforme lo desea la Iglesia, debemos: 1º Adorar el misterio de Dios uno y trino. 2º Dar gracias a la Santísima Trinidad por todos los beneficios temporales y espirituales que de ella recibimos. 3º Consagrarnos totalmente a Dios y rendirnos del todo a su divina Providencia. 4º Determinarnos a hacer siempre con devoción la señal de la Cruz, que expresa este misterio, y a rezar con viva fe e intención de glorificar a  la Santísima Trinidad, aquellas palabras que tan a menudo repite la Iglesia: Gloria sea dada al Padre, y al Hijo y al Espíritu  Santo.


TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Tob. 12.6.- Bendita sea la santa Trinidad y la indivisible Unidad; alabarémosla porque usado de misericordia con nosotros. Salmo, 8,2.- Oh, Señor, Señor nuestro. ¡Cuán admirable es vuestro nombre en toda la tierra! Gloria al Padre.
Oración.- Oh, Dios todopoderoso y eterno que concedisteis a vuestros siervos que, por la profesión de la verdadera fe, alcanzasen la gracia de conocer la gloria de la Trinidad eterna y la de adorar la unidad en la omnipotencia de la Majestad: os suplicamos que perseverando firmes en la misma fe, deseamos defendidos contra toda adversidad, Por nuestro Señor Jesucristo.
Epístola. Rom.11,33-36.- ¡Que abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que Él le devuelva? Él es el origen y camino y término de todo. A Él la gloria por los siglos. Amén.
Gradual. Dan.3,55-56.- Bendito eres, Señor, que miras los abismos, y te sientas sobre los Querubines. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo, digno de alabanza por los siglos.
Aleluya-. Aleluya. Dan 3,52.- Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza por los siglos. Amén

Evangelio. Mat 28,18-20.- En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Ofertorio. Tob. 12.6.- Bendito sea Dios Padre, y el Hijo Unigénito de Dios, y también el Espíritu Santo, porque ha usado de misericordia con nosotros.

Secreta.- Os rogamos, Señor, que acepéis benigno los sacrificios que a vos hemos consagrado; y concedednos que nos sirvan de perpetuo socorro. Por N.S. J.C..

Prefacio de la Santísima Trinidad.-
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, dar­te gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, om­nipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

Comunión. Tob.12,6.-  Bendigamos al Dios del cielo y glorifiquémosle delante de todos los vivientes, porque ha usado de misericordia con nosotros.

Poscomunión.-  Haced, Señor y Dios nuestro, que la recepción de este Sacramento y la confesión de la eterna y santa Trinidad y de su indivisible Unidad nos sirvan para salud del alma y cuerpo. Por N. S. J. C.

PROPIOS PARTITURAS Y GRABACIONES EN MP3
COMENTARIO DEL CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 


COMENTARIOS AL EVANGELIO 
 Homilía de maitines ESTA ES LA TRINIDAD PERFECTA EN LA UNIDAD DE UNA SUSTANCIA ÚNICA, EN LA CUAL HACEMOS PROFESIÓN DE CREER. San Gregorio Nacianceno
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Oración de san Basilio el Grande
DIFICULTADES DEL CONOCIMIENTO DE DIOS. Santo Tomás de Villanueva 
ELEVACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD Oración de la Beata Isabel de la Trinidad 
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Santa Faustina Kovalska
BEnedicto XVI AMANTE, AMADO Y AMOR

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
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  EPISTOLA
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EVANGELIO
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
I y II Vísperas 

TEXTOS EN LATÍN
In Festo Sanctissimæ TrinitatisI Classis

Introitus: Tob. xii: 6 
Benedícta sit sancta Trínitas, atque indivísa únitas: confitébimur ei, quia fecit nobíscum misericórdiam suam. [Ps. vii: 2] Dómine Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! [V] Glória Patri. Benedícta sit. 
Oratio: 
Omnípotens sempitérne Deus, qui dedísti fámulis tuis in confessióne veræ fídei, ætérnæ Trinitátis glóriam agnóscere, et in poténtia majestátis adoráre unitátem: quǽsumus; ut ejúsdem fidei firmitáte, ab ómnibus semper muniámur advérsis. Per Dóminum. 

ad Rom. xi: 33-36
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos.
O Altitúdo divitiárum sapiéntiæ et sciéntiæ Dei: quam inconprehensibília sunt judicia ejus, et investigábiles viæ ejus! Quis enim cognóvit sensum Dómini? Aut quis consiliárius ejus fuit? Aut quis prior dedit illi, et retribuétur ei? Quóniam ex ipso, et per ipsum, et in ipso sunt ómnia: ipsi glória in sǽcula. Amen.
Graduale: Dan v: 55-56 
Benedíctus es, Dómine, qui intuéris abýssos, et sedes super Chérubim. V. Benedíctus es, Dómine, in firmaménto cæli, et laudábilis in sǽcula. 
Allelúja, allelúja. [Ibid: 52] Benedíctus es, Dómine, Deus patrum nostrórum, et laudábilis in sǽcula. Allelúja. 
Matth: xxviii: 18-20
 Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: «Data est mihi omnis potéstas in cælo, et in terra. Eúntes ergo docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti: docéntes eos serváre ómnia quæcúmque mandávi vobis. Et ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem sǽculi.»
Credo. 
Offertorium: Tob. xii: 6 
Benedíctus sit Deus Pater, unigenitúsque Dei Fílius, Sanctus quoque Spíritus: quia fecit nobíscum misericórdiam suam. 
Secreta: 
Sanctífica, quǽsumus, Dómine Deus noster, per tui sancti nóminis invocatiónem hujus oblatiónis hóstiam: et per eam nosmetípsos tibi pérfice munus ætérnum. Per Dóminum.

Communio: Tob. xii: 6
Benedícimus Deum cæli, et coram ómnibus vivéntibus confitébimur ei: quia fecit nobíscum misericórdiam suam.
Postcommunio: 
Profíciat nobis ad salútem córporis et ánimæ, Dómine Deus noster, hujus sacraménti suscéptio: et sempitérnæ sanctæ Trinitátis, ejusdémque indivíduæ unitátis conféssio. Per Dóminum.