domingo, 24 de mayo de 2015

LUNES DE PENTECOSTÉS


LUNES DE PENTECOSTÉS
Estación en San Pedro Ad Vincula
Los frutos sobrenaturales que el Espíritu Santo otorga a los que viven en conformidad con la fe.

INTROITO     Salmo 80, 17
Los sustentó con riquísimo trigo, aleluya, y los sació con la miel que destilaban las peñas, aleluya, aleluya. (S). Regocijaos, alabando a Dios nuestro protector: celebrad con júbilo al Dios de Jacob. v/. Gloria al Padre…

COLECTA
Oh Dios, que diste a tus apóstoles el Espíritu Santo: concede a  tu pueblo el efecto de su piadosa petición; y a los que diste la fe, concédeles también el don de la paz. Por nuestro Señor… en unidad del mismo…

EPISTOLA Hechos de los Apóstoles 10,34.42-48.
En aquellos días, Pedro, dando principio a su discurso, habló de esta manera: Verdaderamente acabé de conocer que Dios no hace acepción de personas;  Y nos mandó que predicásemos y testificásemos al pueblo, que él es el que está por Dios constituido juez de vivos y de muertos.  Del mismo testifican todos los profetas, que cualquiera que cree en él, recibe en virtud de su nombre la remisión de los pecados.  Estando aún Pedro diciendo estas palabras, descendió el Espíritu Santo sobre todos los que oían la plática.  Y los fieles, circuncidados, o judíos, que habían venido con Pedro, quedaron pasmados, al ver que la gracia del Espíritu Santo se derramaba también sobre los gentiles, o incircuncisos.  Pues los oían hablar varias lenguas y publicar las grandezas de Dios.  Entonces dijo Pedro: ¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que como nosotros, han recibido también al Espíritu Santo?  Así que mandó bautizarlos en Nombre y con el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo; y le suplicaron que se detuviese con ellos algunos días, como lo hizo.

ALELUYA, ALELUYA. v/. Los Apóstoles hablaban en varias lenguas, anunciando las maravillas de Dios. Aleluya. v/. (Se arrodillan). Ven espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

SECUENCIA
   Ven, oh Espíritu Santo,
Y envía desde el cielo
De la Luz sacrosanta
Un puro rayo que penetre  el pecho.
   Ven, Padre de los pobres,
Ven, oh liberal Dueño
De dones celestiales;
Ven y alumbra las almas con tu fuego.
   Del pecho atribulado
Consolador excelso,
Y del alma afligida
Refugio suave y dulce refrigerio.
   Descanso en los trabajos,
En el bochorno intenso
De la aflicción alivio.
Y del llanto dulcísimo consuelo.
   ¡Oh bienaventurada
Luz de esplendor eterno,
Llena, llena a los fieles
Del corazón los más profundos senos!
   Sin ti solo es el hombre
La nada de que fue hecho;
Todo sin ti es la nada,
Pues sin ti nada hay santo, nada recto.
   Lava lo que esta inmundo,
Riega lo que está seco;
Y, medico divino,
Sana tú en mi lo mucho que hay enfermo.
   Doblega lo inflexible,
Y fomenta lo yerto
De mi amor; y a ti vuelva
Lo que en mi se desvía de tu centro.
   Dale al que en ti confía,
Da siempre a tu fiel siervo
De celestiales dones
El septenario número de efectos.
    Danos de las virtudes
El mérito y el premio;
Da salud a nuestra alma
Y danos, finalmente, gozo eterno.
Amen. Aleluya

EVANGELIO   San Juan 3,16-21.
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: Que amó tanto Dios al mundo, que no paró hasta dar a su Hijo unigénito; a fin de que todos los que creen en él, no perezcan, sino que vivan vida eterna.  Pues no envió Dios su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que por su medio el mundo se salve.  Quien cree en él, no es condenado: pero quien no cree, ya tiene hecha la condena; porque no cree en el nombre del Hijo unigénito de Dios.  Este juicio de condenación consiste en que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, por cuanto sus obras eran malas.  Pues quien obra mal, aborrece la luz, y no se arrima a ella, para que no sean reprendidas sus obras.  Al contrario, quien obra según la verdad le inspira, se arrima a la luz, a fin de que sus obras se vean, pues han sido hechas según Dios.

OFERTORIO      Salmo 17, 14 y 16
El Señor trono desde el cielo, y el Altísimo dejo oír su voz, y aparecieron fuentes de agua, aleluya

SECRETA
Te rogamos, oh Dios, que santifiques propicio estos dones; y aceptando la población de esta hostia espiritual, haz que seamos nosotros para ti un don eterno. Por nuestro Señor…

PREFACIO
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu derecha, ha derramado (en este día) sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido. Por eso con esta infusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:

COMUNION              Juan 14, 26
El Espíritu Santo os enseñara, aleluya; y os recordara cuantas cosas os tengo dichas, aleluya, aleluya.

POSCOMUNION
Te suplicamos, Señor, que mires benigno a tu pueblo y defiendas del furor de los enemigos a quienes has alimentado con los misterios celestiales. Por nuestro Señor…

Transcripto por Dña. Ana María Galvez

FERIA SECUNDA INFRA OCTAVAM PENTECOSTES
STATIO AD S. PETRUM AD VINCULA

Introitus: Ps. lxxx: 17
Cibávit eos ex ádipe fruménti, allelúja: et de petra, melle saturávit eos, allelúja, allelúja. [Ps. ibid: 3] Exsultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob. v. Glória Patri. Cibávit eos.
Oratio:
Deus, qui Apóstolis tuis Sanctum dedísti Spíritum: concéde plebi tuæ piæ petitiónis efféctum; ut, quibus dedísti fidem, largiáris et pacem. Per Dóminum ... in unitáte ejúsdem.
Act. x: 34, 42-48
Léctio Actuum Apostolórum.
In diébus illis: Apériens Petrus os suum, dixit: «Viri fratres, nobis præcépit Dóminus prædicáre pópulo, et testificári quia ipse est, qui constitútus est a Deo judex vivórum, et mortuórum. Huic omnes prophétæ testimónium pérhibent, remissiónem peccatórum accípere per nomen ejus omnes, qui credunt in eum.» Adhuc loquénte Petro verba hæc, cécidit Spíritus Sanctus super omnes, qui audiébant verbum. Et obstupuérunt ex circumcisióne fidéles, qui vénerant cum Petro: quia et in natiónes grátia Spíritus Sancti effúsa est. Audiébant enim, illes loquéntes linguis, et magnificántes Deum. Tunc respóndit Petrus: «Numquid aquam quis prohibére potest, ut non baptizéntur hi, qui Spíritum Sanctum accepérunt sicut et nos?» Et jussit eos baptizári in nómine Dómini Jesu Christi.

Allelúja, allelúja. v. [Act ii: 4] Loquebántur váriis linguis Apóstoli magnália Dei. Allelúja. [Hic genuflectitur] v. Veni, sancte Spíritus, reple tuórum corda fidélium: et tui amóris in eis ignem accénde.
Sequentia
Veni, sancte Spíritus,
        Et emítte cælitus
        Lucis tuæ rádium.
Veni pater páuperum,
        Veni dator múnerum,
        Veni lumen córdium.
Consolátor óptime,
        Dulcis hospes ánimæ,
        Dulce refrigérum.
In labóre réquies,
        In æstu tempéries,
    In fletu solátium.
O lux beatíssima,
        Reple cordis íntima
        Tuórum fidélium.
Sine tuo númine,
        Nihil est in hómine,
        Nihil est innóxium.
Lava quod est sórdidum,
        Riga quod est áridum,
        Sana quod est sáucium.
Flecte quod est rígidium,
        Fove quod est frígidium,
        Rege quod est dévium.
Da tuis fidélibus,
        In te confidéntibus,
        Sacrum septenárium.
Da virtutútis méritum,
        Da salútis éxitum,
        Da perénne gáudium.
        Amen. 
 Allelúja.

Joann. iii: 16-21
+

Sequéntia sancti Evangélii
secúndum Joánnem.
In illo témpore: Dixit Jesus Nicodémo: «Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum unigénitum daret: ut omnis, qui credit in eum, non péreat, sed hábeat vitam ætérnam. Non enim misit Deus Fílium suum in mundum, ut júdicet mundum, sed ut salvétur mundus per ipsum. Qui credit in eum, non judicátur; qui autem non credit, jam judicátus est: quia non credit in nómine unigéniti Fílii Dei. Hoc est autem judícium: quia lux venit in mundum, et dilexérunt hómines magis ténebras, quam lucem: erant enim eórum mala ópera. Omnis enim qui male agit, odit lucem, et non venit ad lucem, ut non arguántur ópera ejus: qui autem facit veritátem, venit ad lucem, ut manifesténtur ópera ejus quia in Deo sunt facta.»
Credo.

Offertorium: Ps. xvii: 14 et 16
Intónuit de cælo Dóminus, et Altíssimus dedit vocem suam: et apparuérunt fontes aquárum, allelúja.

Secreta:
Propítius, Dómine, quǽsumus, hæc dona sanctífica: et hóstiæ spiritalis oblatióne suscépta, nosmetípsos tibi pérfìce munus ætérnum. Per Dóminum.

VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus,  per Christum, Dóminum nostrum.       Qui ascéndens super omnes cælos, sedénsque ad déxteram tuam,  promíssum Spíritum Sanctum (hodiérna die) in fílios adoptiónis effúdit. Quaprópter profúsis gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat.  Sed et supérnæ Virtútes, atque angélicæ Potestátes,  hymnum glóriæ tuæ cóncinunt, sine fine dicéntes:
Communio: Joann. xiv: 26:
Spíritus Sanctus docébit vos, allelúja: quæcúmque díxero vobis, allelúja, allelúja.

Postcommunio:

Adésto, quǽsumus, Dómine, pópulo tuo: et quam mystériis cæléstibus imbuísti, ab hóstium furóre defénde. Per Dóminum.

sábado, 23 de mayo de 2015

Domingo de Pentecostés

DOMINGO DE PENTECOSTÉS 
I CLASE, ROJO
Gloria, Secuencia, Credo, prefacio y comunicantes y hanc igitur propio.
En el Veni Sancte Spiritus del Aleluya, todos se arrodillan.
Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar
Estación en San Pedro

Los profetas ya habían anunciado para los tiempos mesiánicos el don del Espíritu.  El envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles abre la nueva era. La Iglesia está fundada y se le da el Espíritu de Cristo para que «renueve la faz de la tierra». 
El relato de los Hechos recuerda los acontecimientos del día de Pentecostés: la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y los fenómenos que la acompañan; en particular, el milagro de las lenguas, símbolo de la misión universal de los apóstoles.
Todas las naciones son llamadas a oír la proclamación de la Buena Nueva.
A esta presencia del Espíritu, que inspira y dirige a la Iglesia en su misión de predicar el evangelio hasta en los confines de la tierra, se añade otra presencia más íntima y más personal, que hace de los discípulos hombres nuevos, transformados en su mismo ser. La se­cuencia de la misa y el himno de vísperas describen y piden esta acción penetrante del Espíritu Santo en los corazones de los fieles. Y esta doble acción del Espíritu Santo, en la Iglesia y en las almas de los creyentes, es la que mostrarán durante toda la octava las lecturas del libro de los Hechos.
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Domingo de Pentecostés, día solemnísimo, en el que la Iglesia celebra uno de los mayores beneficios que Dios hizo al hombre: el don del Espíritu Santo. La liturgia sagrada es, durante toda esta semana, principalmente en la Misa, de lo más tierno y a la vez sublime que pueda concebirse. Llena la Iglesia de gratitud, va a pagar el tributo augusto de su reconocimiento, ofreciendo la Víctima sagrada que nos ha merecido don tan grande con su inmolación. Ya en el introito lo canta con singular entusiasmo y con sublimes melodías. Son palabras del libro de la Sabiduría, cuyo oráculo tiene hoy su cumplimiento.
El Espíritu del Señor llenó el orbe de la tierra, aleluya, y el que contiene todas las cosas posee y comunica la ciencia del lenguaje, aleluya Jesucristo lo había prometido a sus apóstoles; hoy en el Cenáculo vieron cumplida su palabra. Los corazones de los fieles fueron en este día enseñados con las ilustraciones del Espíritu divino. La Iglesia al proclamarlo agradecida en la Oración, a la vez que pide para todos sus hijos este precioso don, nos enseña los efectos propios de este Espíritu en el alma: enseñarnos a conocer y estimar las cosas rectas y santas, recta sapere, y darnos consuelo, fortaleza y aliento para ponerlas en práctica et de eius semper consolatione gaudere.
La Epístola no es más que una relación histórica que este conmovedor suceso, tal  como nos lo cuenta el libro de los Hechos apostólicos. Después de pedir que el Espíritu, autor de esta nueva creación y renovación espiritual de la tierra, llene los corazones de los fieles y los inflame en su amor, entona la Iglesia la preciosa Secuencia canuto de entusiasmo y a la vez que inefable ternura, composición atribuida al Papa Inocencio III, de fines del siglo XII, llamando al Espíritu Santo con los más dulces títulos que a la vez que nos demuestran la necesidad que de su venida tenemos, nos hacen desearlo con todo el fervor de nuestros corazones. ¡Luz del cielo; padre de los pobres, dador de todo bien; lumbre del corazón; el mejor consuelo; dulce huésped; refrigerio; descanso; todo lo es para el alma el divino Espíritu!  El lava las sordideces del pecado, riega la aridez, calienta la frialdad, dirige lo desviado. Todo esto lo hace con los siete dones que dan al alma  en el mérito de la virtud, la seguridad de la salvación y el perenne gozo de la gloria.
El Evangelio nos hace ver cómo el Espíritu Santo es don del amor de Dios al hombre y causa en el hombre que su amor a Dios, y como su venida al alma infunden la paz y la tranquilidad, la alegría espiritual y nos hace entender cuánto Jesucristo nos ha enseñado. Esto nos ha de mover a desear y decidir este divino don (Ofertorio y oraciones Secreta y Poscomunión), y procurar que permanezca para siempre en nuestras almas, las cuales aunque de su suyo áridas e incapaces de fructificar, serán fecundadas y dispuestas para todo bien con el rocío de la gracia del divino Espíritu.


TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Sab.1,7.- El Espíritu del Señor llenó toda la tierra, aleluya, y él, que todo lo abarca, sabe cuanto se dice, aleluya, aleluya, aleluya. Salmo. Que se levante Dios  y se dispersen sus enemigos, huyan de su presencia los que le odian. V/. Gloria al Padre.

Oración .- Oh Dios, que hoy has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo. Haznos dóciles a tu Espíritu, para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.

Epístola. Hech.2.1-11.- Llegó el día de Pentecostés y estaban todos los discípulos reunidos en un mismo sitio; de pronto vino del cielo un ruido, como de un viento recio, que llenó toda la casa donde estaban. Y vieron aparecer unas lenguas como de fuego que se repartían posándose encima de cada uno. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, según el Espíritu les concedía expresarse. Residían entonces en Jerusalén judíos devotos, oriundos de toda nación  que hay bajo el cielo; al correrse la voz, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno oía hablar en su propio idioma. Fuera de sí por la sorpresa decían: Pero ¿no son galileos todos esos que están hablando? Entonces ¿cómo es que cada uno les oímos hablar nuestra propia lengua nativa? Partos,  medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, zona de Libia fronteriza de Cirene, romanos residentes, judíos y prosélitos, cretenses y árabes les estamos oyendo hablar en nuestras lenguas de las maravillas de Dios.

Aleluya. Salm 103.30.-  Aleluya.  Envía tu Espíritu, y créalos, y repuebla la faz de la tierra.
Se hace genuflexión al decir las palabras siguientes. Aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles,  enciende en ellos la llama  de tu  amor.

Secuencia. Venid, Espíritu Santo,  y enviad desde el cielo un rayo de vuestra luz. Venid, Padre de los pobres; venid, dador de todo don; venid, luz de los corazones. Vos sois el mejor Consolador, el dul­ce huésped de nuestra alma y su dulce refrigerio. Sois descanso en el trabajo, alivio en la aflicción y con­suelo en el llanto. ¡Oh felicísima luz, llenad lo más íntimo del alma de vuestros fieles. Sin vuestra inspiración no hay nada en el hombre; nada que sea bueno y recto. Lavad lo que está manchado, regad lo que está árido, curad lo que está enfermo. Doblegad lo que es rígido, enfervorizad lo que está frío, dirigid lo que está descarriado.  Dad a vuestros fieles, que en vos confían, vuestros siete dones. Dadles el mérito de la virtud, dadles el buen éxito de la salvación, dadles el gozo eterno. Amén. Aleluya.

Evangelio. Juan 14.23-31.- En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El que me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en Él. El que no me ama, no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora, que estoy a vuestro lado.; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando  todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy, y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre; porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.

Ofertorio. Salm. 67.29-30.- Confirma, ¡oh Dios!, lo que has hecho en nosotros. A tu templo, de Jesuralén traerán su tributo, aleluya.

Secreta.- Santifica, Señor, nuestras ofrendas, y, por la luz del Espíritu Santo, purifica nuestros corazones.

Prefacio del Espíritu Santo.- Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu derecha, ha derramado (en este día) sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido. Por eso con esta infusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo

Infra-Acción.- Unidos en caridad y celebrando el día sacratísimo de Pentecostés, en que el Espíritu Santo se apareció a los Apóstoles en forma de innumerables lenguas de fuego;  y venerando también, en primer lugar, la memoria de Jesucristo nuestro Dios y Señor        

Comunión. Act. 2.2,4.- De pronto vino del cielo un ruido, como de viento recio , que llenó toda la casa donde estaban, aleluya; todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenza­ron a proclamar las maravillas de Dios, aleluya, aleluya.

Poscomunión.- Tu Espíritu Santo, Señor, descienda sobre nosotros, purifique nuestros corazones y, con el suave rocío de su venida, los vuelva fecundos.

jueves, 21 de mayo de 2015

VIGILIA DE PENTECOSTÉS - SABBATO IN VIGILIA PENTECOSTES


SABBATO IN VIGILIA PENTECOSTES
VIGILIA DE PENTECOSTÉS
I Clase, rojo, vigilia no penitencial
Estación en San Juan de Letrán
La estación es en San Juan de Letrán, a causa de su baptisterio, único lugar en que antiguamente se administraba el bautismo en Roma. Antaño se bautizaba en Pentecostés a los catecúmenos que no habían podido recibir el bautismo en la noche de Pascua. Por ello toda la misa canta la renovación bautismal por la acción del Espíritu Santo. A diferencia de otras vigilias, es una misa festiva, como la de la vigilia pascual.
INTROITO    Ez 36, 23, 24 et 25-26. Sal 33, 2.
DUM SANCTIFICÁTUS fúero in vobis, congregábo vos de univérsis terris: et effúndam super vos aquam mundam, et mundabímini ab ómnibus inquinaméntis vestris: et dabo vobis spíritum novum, allelúia, allelúia. V/. Benedícam Dóminum in omni témpore: semper laus eius in ore meo. V/. Glória Patri.
CUANDO FUERE santificado en vosotros, os recogeré de todos los países y derramaré sobre vosotros agua pura, y quedareis purificados de todas vuestras inmundicias, y os daré un nuevo corazón, aleluya, aleluya. V/.  Alabaré al Señor en todo tiempo; no cesarán mis labios de pronunciar sus alabanzas. V/ Gloria al Padre.
COLECTA
PRÆSTA, QUǼSUMUS, omnípotens Deus: ut claritatis tuæ super nos splendor effúlgeat ; et lux tuæ lucis corda eórum, qui per grátiam tuam renáti sunt, Sancti Spíritus illustratióne confírmet. Per Dóminum... in unitáte eiusdem…
Te pedimos que nos concedas, oh Dios omnipotente, que brille sobre nosotros el resplandor de tu caridad, y que el fulgor de tu luz haga más firmes, con la ilustración del Espíritu Santo, los corazones de los bautizados. Por nuestro Señor… en la unidad del mismo…
EPÍSTOLA    Hch 19, 1-8.
LÉCTIO ACTUUM APOSTOLORUM.    
In diébus illis: Factum est, cum Apóllo esset Corínthi, ut Paulus, peragrátis superióribus pártibus, veníret Ephesum et inveníret quosdam discípulos: dixítque ad eos: Si Spíritum Sanctum accepístis credéntes? At illi dixérunt ad eum: Sed neque, si Spíritus Sanctus est, audívimus. Ille vero ait: In quo ergo baptizáti estis? Qui dixérunt: In Ioannis baptísmate. Dixit autem Paulus: Ioánnes baptizávit baptísmo pœniténtiæ pópulum, dicens: In eum, qui ventúrus esset post ipsum, ut créderent, hoc est in Iesum. His audítis, baptizáti sunt in nómine Dómini Iesu. Et cum ímposuísset illis manus Paulus, venit Spíritus Sanctus super eos, et loquebántur linguis, et prophetábant. Erant autem omnes viri fere duódecim. Introgréssus autem synagógam, cum fidúcia loquebátur per tres menses, dísputans et suádens de regno Dei.
LECTURA DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES
En aquellos días, mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo, recorridas las provincias superiores del Asia, pasó a Efeso, y encontró a algunos discípulos,  y les preguntó: ¿Habéis recibido al Espíritu Santo después que abrazasteis la fe? Mas ellos le respondieron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.  ¿Pues con qué bautismo, les replicó, fuisteis bautizados? Y ellos respondieron: Con el bautismo de Juan.  Dijo entonces Pablo: Juan bautizó al pueblo con el bautismo de penitencia, advirtiendo que creyesen en aquel que había de venir después de él, esto es, en Jesús. Oído esto, se bautizaron en nombre del Señor Jesús.  Y habiéndoles Pablo impuesto las manos, descendió sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban varias lenguas, y profetizaban. Eran en todos como unos doce hombres.  Pablo, entrando después en la sinagoga, predicó libremente por espacio de tres meses, disputando con los judíos, y procurando convencerlos en lo tocante al reino de Dios.
ALELUYA   Sal 106, 1
ALLELÚIA. V/. Confitémini Dómino, quóniam bonus: quóniam in sǽculum misericordia eius.
ALELUYA. V/. Alabad al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
TRACTO Sal 116
Y sin repetir el Aleluya, se dice:
LAUDÁTE DÓMINUM, omnes gentes: et collaudáte eum, omnes pópuli. V/. Quóniam confirmáta est super nos misericordia eius: et véritas Dómini manet in ætérnum.
Alabad al Señor todas las naciones, alabadlo todos los pueblos. V/. Porque su misericordia sobre nosotros dura por siempre, y la verdad del Señor permanece para siemre.
EVANGELIO    Jn 14, 15-21
En la misa cantada y solemne, solo se utiliza incienso.
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM IOÁNNEM.     In illo témpore: Dixit Iesus discípulis suis: Si dilígitis me, mandáta mea serváte. Et ego rogábo Patrem, et alium Paráclitum dabit vobis, ut máneat vobíscum in ætérnum, Spíritum veritátis, quem mundus non potest accípere, quia non videt eum nec scit eum. Vos autem cognoscétis eum: quia apud vos manébit et in vobis erit. Non relínquam vos órphanos: véniam ad vos. Adhuc módicum: et mundus me iam non videt. Vos autem vidétis me, quia ego vivo, et vos vivétis, In illo die vos cognoscétis, quia ego sum in Patre meo, et vos in me, et ego in vobis. Qui habet mandáta mea et servat ea: ille est, qui díligit me. Qui autem díligit me, diligétur a Patre meo: et ego díligam eum, et manifestábo ei meípsum.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN. En aquel tiempo: Si me amáis, observad mis mandamientos.  Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consuelo y abogado, para que esté con vosotros eternamente,  a saber, el Espíritu de verdad, a quien el mundo, o el hombre mundano, no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conoceréis, porque morará con vosotros, y estará dentro de vosotros.  No os dejaré huérfanos: yo volveré a vosotros.  Aún resta un poco de tiempo; después del cual el mundo ya no me verá. Pero vosotros me veréis, porque yo vivo, y vosotros viviréis.  Entonces conoceréis vosotros que yo estoy en mi Padre, y que vosotros estáis en mí, y yo en vosotros.  Quien ha recibido mis mandamientos, y los observa, ése es el que me ama. Y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré, y yo mismo me manifestaré a él.
No se dice Credo
OFERTORIO    Sal 103,30-31.
EMÍTTE SPÍRITUM tuum, et creabúntur, et renovábis fáciem terræ: sit glória Dómini in sǽcula, allelúia.
ENVÍA TU ESPÍRITU, y serán creadas, y renovarás la faz de la tierra: sea dada la gloria a Dios por los siglos. Aleluya.
SECRETA
MÚNERA, QUǼSUMUS, Dómine, obláta sanctífica: et corda nostra Sancti Spíritus illustratióne emúnda. Per Dóminum . . . in unitáte eiúsdem.
SANTIFICA, SEÑOR, nuestras ofrendas, y, por la luz del Espíritu Santo, purifica nuestros corazones. Por nuestro Señor … en unidad del mismo…
PREFACIO DEL ESÍRITU SANTO
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus,  per Christum, Dóminum nostrum.            Qui ascéndens super omnes cælos, sedénsque ad déxteram tuam,  promíssum Spíritum Sanctum (hodiérna die)
in fílios adoptiónis effúdit.
Quaprópter profúsis gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat.  Sed et supérnæ Virtútes,
atque angélicæ Potestátes,  hymnum glóriæ tuæ cóncinunt, sine fine dicéntes:
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de subir al Cielo, donde está sentado a tu derecha, ha derramado (en este día) sobre tus hijos adoptivos el Espíritu Santo que había prometido. Por eso con esta infusión de gozo el mundo entero desborda de alegría, y también los coros celestiales, los Ángeles y los Arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Communicántes y Hanc ígitur proprios.
COMUNIÓN   Jn 7,37-39
ULTIMO FESTIVITÁTIS die dicébat Iesus: Qui in me credit, flúmina de ventre eius fluent aquæ vivæ: hoc autem dixit de Spíritu, quem acceptúri erant credéntes in eum, allelúia, allelúia..
EL ÚLTIMO DÍA de la fiesta, decía Jesús: el que cree en mí, manará de sus entrañas ríos de agua viva. Decía esto del Espíritu Santo, que habían de recibir los que creyesen en él. Aleluya, aleluya.
POSCOMUNIÓN
SANCTI SPÍRITUS, Dómine, corda nostra mundet infúsio: et sui roris íntima aspersióne fecúndet. Per Dóminum . . . in unitáte eiusdem.
Tu Espíritu Santo, Señor, descienda sobre nosotros, purifique nuestros corazones y, con el suave rocío de su venida, los vuelva fecundos. Por nuestro Señor … en unidad del mismo…

VIGILIA DE PENTECOSTÉS

sábado, 16 de mayo de 2015

Domingo despues de la Ascensión

Domingo después de la Ascención
(II clase, blanco)
Gloria, Credo, Prefacio de la Ascensión, comunicantes ordinarios.

El día de la Ascensión nos llenábamos de alegría por el triunfo de Cristo, que es también el nuestro; pero hoy su ausencia arroja sobre nosotros un velo de melancolía. Él ha subido a los Cielos, y, aunque es verdad que prometió no dejarnos huérfanos, el Espíritu Cons olador no ha venido todavía. Llena de nostalgia, la Iglesia "eleva su voz hacia Él y busca su rostro" (Introito). Antiguamente le buscaba hasta de una manera sencilla, reuniéndose como lugar de estación en la iglesia de Santa María "ad Mártyres", en el viejo Panteón de Agripa, donde se guardaba el lienzo de la Verónica. Es una Misa llena de calor, de añoranza y de esperanza. San Pedro nos habla del poder de la caridad (Epñistola), que realiza la unidad de los que creen en Cristo. El Evangelio nos prepara a recibir el Espíritu Santo, que es el que ha de infundir en nosotros el temple viril de los mártires. La Iglesia ama y padece. En el amor se verá si vive en nosotros el Espíritu de Dios; pero el amor se prueba en las contradicciones y en los sufrimientos. En la prueba recordemos las palabras de Cristo: "Padre: cuando estaba con ellos, Yo los guardaba; pero Yo vuelvo a Ti. No te ruego que los saques del mundo, sino que los libres del mal".
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Escucha, oh Señor, mis voces, con qué te he invocado, contigo ha hablado mi corazón; en busca de Ti han andado mis ojos. El señor es mi luz y mi salvación. Estas son las palabras con que empieza la celebración del Santo Sacrificio en el Introito, y esta voluntad y buen deseo que nos hará dignos de ver a Jesús, es lo que nos hace pedir la Iglesia en la Colecta. Pero como no basta la buena voluntad si no va acompañada de las correspondientes palabras y obras, San Pedro, en la Epístola, nos explica ampliamente cuáles han de ser éstas, y con ellas, dice, será en nosotros honrado Dios por Jesucristo Señor nuestro. Reinara así en nosotros nuestro divino Maestro (versos del Aleluya), y con el Espíritu Santo, cuya venida nos promete (Evangelio), se gozara nuestro corazón, y se animará a la práctica de la virtud. Esta misma gracia que vigoriza el alma, que la Iglesia en la Secreta, y se nos recuerda (en la antífona Comunión) que el mismo Jesucristo se encargó de pedirla por nosotros, con lo cual debe aumentarse nuestra confianza de poderla conseguir. Llenos de esperanza y con esta seguridad de la gracia de Jesucristo, pedimos que siempre aquí en la tierra, mientras dure nuestra peregrinación, y después en el cielo, a donde esperamos reunirnos con nuestro Redentor permanezcamos continuas acciones de gracias (Poscomunión).




TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Sal. 26, 7, 8 Y 9. – Escúchame, Señor, que te llamo, aleluya, en mi corazón yo te dije: busco tu rostro, tu rostro busca­ré, Señor; no me escondas tu rostro, aleluya, aleluya.  Salmo. Sal. 26, 1. - El Señor es mi luz y mi salvación. ¿a quién temeré?  V/. Gloria al Padre.

Oración. - Dios todopoderoso y eterno te pedimos entregarnos a Ti con fidelidad y servirte con sincero corazón.

Epístola. Pedro 4, 7-11.- Queridos hermanos: Sed moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin refunfuñar. Que cada uno con el don que ha recibido, se ponga al ser­vicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable Palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por me­dio de Jesucristo, Señor Nuestro. 

Aleluya, aleluya. Sal. 46, 9: Jn. 14, 18. El Señor es Rey de todas las naciones. Dios se sienta sobre su trono sagrado. Aleluya. No os dejo huérfanos: me voy, pero volveré y os llenaréis de gozo. Aleluya.

Evangelio. Juan. 15. 26-27: 16, 1-4. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí: y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no se tambalee vuestra fe. Os excomulgarán de la Sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte, pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que cuando llegue a hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.

Ofertorio. Sal. 46, 6. - Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas, aleluya.

Secreta. - Este sacrificio santo nos purifique, Señor, y derrame en nuestras almas la fuerza divina de tu gracia.

Prefacio de la Ascensión.-
Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor: Que después de su resurrección se apareció visiblemente a todos sus discípulos y, ante sus ojos, fue elevado al cielo para hacernos compartir su divinidad. Por eso con los Ángeles y Arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Comunión. Jn.17, 12, 13 y 15. - Padre, mientras estaba con ellos, yo guardaba a los que Tú me diste, aleluya, pero ahora que voy a Ti, no pido que los saques del mundo, sino que los guardes de todo mal, aleluya, aleluya.

Poscomunión. – Alimentados, Señor, con tus sacramentos, danos vivir en continua acción de gracias.

PROPIOS EN MP3
COMENTARIO DEL CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS LECTURAS Y ORACIONES
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio

I VÍSPERAS COMÚN DE LA ASCENSIÓN II VÍSPERAS PROPIO DEL DOMINGO