domingo, 6 de agosto de 2017

La Transfiguración del Señor. 6 de agosto





6 de agosto
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
Conmemoración de san Sixto y  compañeros mártires.
II clase, blanco
Gloria, Credo y prefacio común

Fiesta de la Transfiguración del Señor, en la que Jesucristo, el Unigénito, el amado del Eterno Padre, manifestó su gloria ante los santos apóstoles Pedro, Santiago y Juan, con el testimonio de la Ley y los Profetas, para mostrar nuestra admirable transformación por la gracia en la humildad de nuestra naturaleza asumida por Él, dando a conocer la imagen de Dios, conforme a la cual fue creado el hombre, y que, corrompida en Adán, fue renovada por Cristo.

INTROITO Sal 76, 19. 83, 2-3
ILLUXÉRUNT coruscatiónes, tuæ orbi terræ: commota est, et contrémuit terra. V/. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini. V/. Glória Patri
TUS RESPLANDORES iluminaron el mundo: se conmovió y retembló la tierra. V/. ¡Qué hermosas son tus moradas, Señor! Mi alma suspira y  desfallece por los atrios del Señor. V/. Gloria al Padre.

COLECTA
DEUS, qui fídei sacraménta, in Unigéniti tui gloriósa. Transfiguratióne, patrum testimónio roborásti, et adoptiónem filiórum perféctam, voce delápsa in nube lúcida, mirabíliter præsignásti: concéde propítius; ut ipsius Regis glóriæ nos coherédes effícias, et ejúsdem glóriar tríbuas esse consórtes. Per eúmdem Dóminum.
OH DIOS, que confirmaste los misterios de la fe por medio de la transfiguración de tu Unigénito con el testimonio de los padres; y proclamaste de un modo admirable la adopción perfecta de tus hijos, por la voz que salió de la nube luminosa; concédenos propicio que seamos hechos coherederos  del mismo Rey celestial y participantes de su gloria. Por el mismo Jesucristo.
Conmemoración de san Sixto y  compañeros mártires.
DEUS, qui nos concédis sanctórum Mártyrum tuórum Xysti, Felicíssimi et Agapíti natalítia cólere: da nobis in ætérna beatitúdine de eórum societáte gaudére. Per Dóminum.
OH DIOS, que nos concedes celebrar el día natalicio de tus santos mártires Sixto, Felicísimo y Agapito, otórganos el poder gozar de su compañía en la eterna bienaventuranza. Por Nuestro Señor.

EPÍSTOLA 2Pe, 1, 16-19
LÉCTIO EPÍSTOLÆ BEÁTI PETRI APÓSTOLI.
Caríssimi: Non doctas fábulas secúti notam fécimus vobis Dómini nostri Jesu Christi virtútem et præséntiam sed speculatóres facti illíus magnitúdinis. Accípiens enim a Deo Patre honórem et glóriam, voce delápsa ad eum hujuscémodi a magnifica glória: «Hic est Fílius meus diléctus, in quo mihi complácui, ipsum audíte.» Et hanc vocem nos audívimus de cælo allátam, cum essémus cum ipso in monte sancto. Et habémus firmiórem prophéticum sermónem: cui bene fácitis attendéntes, quasi lucérnæ lucénti in caliginóso loco, donec dies elucéscat et lúcifer oriátur in córdibus vestris.
LECTURA DE LA CARTA DE SAN PEDRO APÓSTOL.
Carísimos: No nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino en que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Porque él recibió de Dios Padre honor y gloria cuando desde la sublime Gloria se le transmitió aquella voz: «Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido». Y esta misma voz, transmitida desde el cielo, es la que nosotros oímos estando con él en la montaña sagrada. Así tenemos más confirmada la palabra profética y hacéis muy bien en prestarle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y el lucero amanezca en vuestros corazones.

GRADUAL Sal 44, 3.2
SPECIOSUS forma præ fíliis hóminum: diffúsa est gratia in labiis tuis. V/.  Eructavit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi.
ERES el más bello de los hijos de los hombres: en tus labios se derrama la gracia. V/. De mi pecho brotó un himno armonioso: yo consagro mis obras al Rey.

ALELUYA Sab 7, 26
ALLELÚJA, ALLELÚJA. V/. Candor est lucis ætérnæ, spéculum sine macula, et imago bonitátis illíus. Allelúja.
ALELUYA, ALELUYA. V/. Es el esplendor de la luz eterna, espejo sin mancilla e imagen de su bondad. Aleluya.

EVANGELIO Mt 17, 1-9
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM MATTHǼUM
In illo témpore: Assúmpsit Jesus Petrum, et Jacóbum, et Joánnem fratrem ejus, et duxit illos in montem excélsum seórsum: et transfigurátus est ante eos. Et resplénduit fácies ejus sicut sol, vestiménta autem ejus facta sunt alba sicut nix. Et ecce apparuérunt illis Móyses et Elías cum eo loquéntes. Respóndens autem Petrus, dixit ad Jesum: Dómine, bonum est nos hic esse: si vis, faciámus hic tria tabernácula, tibi unum, Móysi unum, et Eliæ unum. Adhuc eo loquénte, ecce nubes lúcida obumbrávit eos. Et ecce vox de nube, dicens: «Hic est Fílius meus diléctus, in quo mihi bene complácui: ipsum audíte.» Et audiéntes discípuli, cecidérunt in fáciem suam, et timuérunt valde. Et accéssit Jesus, et tétigit eos, dixítque eis: «Súrgite et nolíte timére.» Levántes autem óculos suos, néminem vidérunt nisi solum Jesum. Et descendéntibus illis de monte, præcépit eis Jesus, dicens: «Némini dixéritis visiónem, donec Fílius hóminis a mórtuis resúrgat.»
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.
En aquel tiempo: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Se dice Credo

OFERTORIO Sal 111, 3
GLÓRIA, et divítiæ in domo ejus: et justítia ejus manet in sǽculum sǽculi, allelúja.
Gloria y riquezas abundaran en su casa y su justicia durará eternamente, aleluya.

SECRETA
OBLÁTA, quǽsumus, Dómine, múnera, gloriósa Unigéniti tui Transfiguratióne sanctífica: nosque a peccatórum máculis, splendóribus ipsíus illustratiónis emúnda. Per eúmdem
SANTIFICA, Señor, te pedimos, esta oblación por la Transfiguración de tu Unigénito Hijo y purifícanos de las manchas de nuestras deudas con los resplandores de su misma claridad. Por el mismo Jesucristo.
Conmemoración de san Sixto y  compañeros mártires.
MÚNERA tibi, Dómine, nostræ devotiónis offérimus: quæ et pro tuórum tibi grata sint honóre justórum, et nobis salutária, te miseránte reddántur. Per Dóminum
TE OFRECEMOS, Señor, los dones de nuestra devoción para que en atención a tus justos, te sean agradables y por tu misericordia nos sean saludables. Por Nuestro Señor Jesucristo

Prefacio común

COMUNIÓN Mt 17, 9
VISIÓNEM quam vidístis, némini dixéritis, donec a mórtuis resúrgat Fílius hóminis.
NO DIGÁIS a nadie la visión que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

POSCOMUNIÓN
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut sacrosáncta Fílii tui Transfiguratiónis mystéria, quæ solémni celebrámus officio, purificátæ mentis intelligéntia consequámur. Per eúmdem.
CONCÉDENOS, oh Dios omnipotente que comprendamos los sagrados misterios de la Transfiguración de tu Hijo, que solemnemente celebramos, con la claridad de una lama limpia de pecado. Por nuestro Señor.
Conmemoración de san Sixto y  compañeros mártires.
Præsta nobis, quǽsumus, Dómine, intercedéntibus sanctis Martyribus tuis Xysto, Felicissimo et Agapito ut, quod ore contíngimus, pura mente capiámus. Per Dóminum
TE PEDIMOS, Señor, nos concedas por la intercesión de tus santos mártires Sixto, Felicísimo y Agapito que recibamos con alma limpia el manjar tomado en nuestra boca.  Por Nuestro Señor.

sábado, 29 de julio de 2017

VIII domingo después de Pentecostés


VIII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y Prefacio de la Santísima Trinidad

La enseñanza del evangelio de hoy se reduce a una lección de prudencia cristiana y de celo sobrenatural. Sólo importa el cielo, y a él debemos tender utilizando las situaciones transitorias de aquí abajo, para caminar con más ímpetu.
Deberíamos mostrarnos tan hábiles en procurar nuestro porvenir futuro, como los hijos de las tinieblas en sus negocios temporales.
En la epístola se encontrará la razón profunda de este despego de las cosas de la tierra y el secreto de esta aspiración poderosa hacia las cosas del cielo. Es la gracia, la cual transforma nuestras vidas y las prepara a entrar en el reino celestial.
Es el Espíritu Santo quien nos da un alma de hijos y nos hace gritar: «!Abba  Padre!»
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En la Oración de la presente Domínica pedimos al Señor una gracia que es para nosotros manantial perenne de los más saludables bienes: la de pensar siempre lo que es más recto y santo.
¿Por qué tantos viven sumergidos en los más abominables vicios, esclavos de las más degradantes pasiones? Porque su entendimiento jamás se eleva a la consideración de aquellas verdades que les harían conocer su dignidad de cristianos, su origen nobilísimo, su fin sublime. El fin de los que viven según la carne, nos lo indica el Apóstol en la Epístola dos: Si viviereis según la carne, dice, moriréis.
Nada debemos amar tanto como la vida sobrenatural, la vida de la gracia. Esta exige la mortificación. Mortificando nuestros deseos desordenados, elevándonos a la consideración de las verdades cristianas, conservaremos la verdadera vida de nuestras almas, que es la vida de la gracia. Cuando nuestras pasiones quieran apartarnos de la práctica de nuestros deberes cristianos, recordemos la cuenta que algún día nos pedirá Dios de todos nuestros actos, de cuanto hemos recibido de El.

Esta verdad nos inculca el Evangelio de la presente Domínica. Si siempre la tuviéramos presente, nuestra vida sería santa, perfecta.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm. 47.10-11,2.- Hemos recibido, ¡oh Dios!, tu misericordia en medio de tu tem­plo; como tu nombre, ¡oh Dios!, así tu gloria llega hasta los confines de la tierra; tu diestra da la salvación. Salmo.-. Grande es el Señor y dig­nísimo de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. V/. Gloria.
Colecta.-  Todo se lo debemos a Dios. En el orden de la salvación mucho más que en el natural. ¿Cómo podríamos, sin Dios, «vivir según Dios»? Te rogamos, Señor, nos concedas propicio la gracia de pensar y obrar siempre con rectitud; y, pues sin ti no podemos subsistir, lle­vemos una vida conforme a tu voluntad. Por ntro. Sr. Jxto.
Epístola. Rom 8.12-17.- “!Abba = Padre!” Es la oración de Cristo, que resume todo el ímpetu de su amor al Padre. Resume también la religión del cristiano: pronunciada en él por el Espíritu, le eleva por encima de la tierra.
Hermanos: Nada debemos a la carne, para que vivamos según la carne. Si vivís según la carne, moriréis; mas si con el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Todos cuantos se dejan guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. No habéis recibido el espíritu de servidumbre para obrar todavía con temor, habéis recibido el Espíritu de adopción de hijos, en virtud del cual clamamos: ¡Abba, Padre! El mismo Espíritu testifica,  a una con nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Hijos, luego herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo.
Gradual. Salm. 30.3; 70.1.- Sé para mí el Dios que protege y un lugar de refugio, para que me salves.  V/. En ti, Señor, he buscado amparo; no sea jamás confundido.
Aleluya. Salm. 47.2.- Aleluya, aleluya. V/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Aleluya.
Evangelio. Luc. 16.1-9.- La parábola del mayordomo infiel ha de entenderse bien. No se trata, en modo alguno, de aprobar una gestión innoble.  La lección ha de ser ésta: Así como se asegura este hombre su porvenir, así debéis vosotros aseguraros la eternidad, poniendo en ello un celo no menor. El mismo Jesús indica el medio: Siendo los pobres los privilegiados de su reino, si con nuestras limosnas no los hacemos amigos, ellos nos ayudarán más tarde a entrar en el cielo.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Érase un hombre rico, que tenía un mayordomo, y éste le fue acusado como dilapidador de sus bienes. Llamóle, pues, y le dijo ¿Qué es esto que oigo de ti?  Rinde cuentas de tu gestión; en adelante ya no podrás ser mi mayordomo. Entonces el mayordomo se dijo: ¿Qué haré, pues mi señor me quita la gerencia? Para cavar no valgo, mendigar me causa vergüenza. Mas ya sé lo que he de hacer, para que, una vez removido de mi gerencia, halle quienes me reciban en su casa. Llamó, pues, a cada uno de los deudores de su amo; y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Y éste le respondió: Cien barriles de aceite. Díjole: Toma tu escritura; siéntate luego, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él respondió: Cien cargas de trigo. Díjole: Toma tu obligación y escribe ochenta. Y alabó el amo a este mayordomo infiel por su previsión, porque los hijos de este siglo son en sus negocios más sagaces que los hijos de la luz. Así os digo yo a vosotros: Haceos amigos con el inicuo dinero para que cuando él os faltare, aquellos os reciban en las eternas moradas.  CREDO.
Ofertorio. Salm. 17.28.32.- Tú salvas al pueblo humilde, y humillas los ojos de los soberbios, porque ¿qué otro Dios hay fuera de ti, Señor?
Secreta.-  Te rogamos, Señor, aceptes propicio los dones que recibidos de tus manos, te ofrecemos, para que, mediante la operación de tu gracia, nos santifiquen estos sacrosantos misterios en la presente vida, y nos conduzcan a los goces eternos. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos tam­bién de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna  Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo ...
Comunión. Salm. 33.9.- Gustad y ved cuán suave es el Señor; dichoso el varón que en él confía.
Poscomunión.-  Sírvanos, Señor, este celestial misterio para repa­ración de alma y cuerpo; pa­ra que al celebrarlo, experimentemos sus saludables efectos. Por nuestro Señor.
FOLLETO EN PDF
COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SHCUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA  - SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LAS LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  8th Sunday after Pentecost - Epistle
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  8th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN
Dóminica Octava Post Pentecosten
II Classis

Introitus: Ps. xlvii: 10-11
Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in médio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines terræ: justítia plena est déxtera tua. [Ps. ibid. 2] Magnus Dóminus, et laudábilis nimis: in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus. Glória Patri. Suscépimus.

Oratio
Largíre nobis, quǽsumus, Dómine, semper spíritum cogitándi qui recta sunt, propítius et agéndi: ut, qui sine te esse non póssimus, secúndum te vívere valeámus. Per Dóminum.

 ad Romanos viii: 12-17
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romános.
Fratres: Debitóres sumus non carni, ut secúndum carnem vivámus. Si enim secúndum carnem vixéritis, moriémini: si autem Spíritu facta carnis mortificavéritis, vivétis. Qui-cúmque enim spíritu Dei agúntur, ii sunt fílii Dei. Non enim accepístis spíritum servitútis íterum in timóre, sed accepístis spíritum adoptiónis filiórum, in quo clamámus: Abba (Pater). Ipse enim Spíritus testimónium reddit spíritui nostro, quod sumus fílii Dei. Si autem fílii, et herédes: herédes quidem Dei, coherédes autem Christi.

Graduale Ps. xxx: 2
Esto mihi in Deum protectórem, et in locum refúgii, ut salvum me fácias. [Ps.lxx: 1] Deus, in te sperávi: Dómine, non confúndar in ætérnum.
Allelúja, allelúja [Ps. xlvii: 2] Magnus Dóminus, et laudábilis valde, in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus. Allelúja
Luc. xvi: 1-9
+   
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: «Homo quidam erat dives, qui habébat víllicum: et hic diffamátus est apud illum, quasi dissipásset bona ipsíus. Et vocávit illum, et ait illi: “Quid hoc áudio de te? redde ratiónem vilicatiónis tuæ: jam enim non póteris villicáre.” Ait autem víllicus intra se: “Quid fáciam, quia dóminus meus aufert a me villicatiónem? fódere non váleo, mendicáre erubésco. Scio quid fáciam, ut, cum amotus fúero a villicatióne, recípiant me in domos suas.” Convocátis ítaque síngulis debitóribus dómini sui, dicébat primo: “Quantum debes dómino meo?” At ille dixit: “Centum cados ólei.” Dixítque illi: “Accipe cautiónem tuam et: sede cito, scribe quinquagínta.” Deínde álii dixit: “Tu vero quantum debes?” Qui ait centum choros trítici.” Ait illi: “Accipe lítteras tuas, et scribe octogínta.” Et laudávit dóminus víllicum iniquitátis, quia prudénter fecísset: quia fílii hujus sæculi prudentióres fíliis lucis in generatióne sua sunt. Et ego vobis dico: fácite vobis amícos de mammóna iniquitátis: ut cum defecéritis, recípiant vos in ætérna tabernácula.»
Credo.

Offertorium: Ps. xvii: 28 et 32
Pópulum húmilem salvum fácies, Dómine, et óculos superbórum humiliábis: quóniam quis Deus præter te, Dómine?

Secreta:
Suscipe, quǽsumus, Dómine, múnera, quæ tibi de tua largitáte deférimus: ut hac sacrosáncta mystéria, grátiæ tuæ operánte virtúte, et præséntis vitæ nos conversatióne sanctíficent, et ad gáudia sempitérna perdúcant. Per Dóminum.

Communio: Ps. xxxiii: 9.
Gustáte et vidéte, quóniam suávis est Dóminus: beátus vir, qui sperat in eo.

Postcommunio:
Sit nobis, Dómine, reparátio mentis et córporis cæléste mystérium: ut, cujus exséquimur cultum, sentiámus efféctum. Per Dóminum.