martes, 27 de junio de 2017

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. 27 de junio. Fiesta en algunos lugares


21 DE JUNIO
NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO
En la iglesia de San Mateo, sobre el Esquilino, en Roma, se venera bajo esta gloriosa advocación una imagen milagrosa de la Virgen María conocida desde el s. XII, y que, después de haber sido durante seis siglos objeto de un culto popular, se perdió en el curso de las vicisitudes por las que pasó la ciudad santa durante la primera mitad del s. XIX. El cuadro fue encontrado de una manera providencial en 1866, y el Papa Pío IX, gran devoto de María, restableció su culto secular con una fiesta litúrgica.
Atemorizado por la visión de dos ángeles que le muestran los instrumentos de la Pasión, el Niño Jesús ha corrido hacia su Madre, perdiendo casi una de sus pequeñas sandalias en su precipitada huida. María lo sostiene en sus brazos de manera protectora y amorosa. Pero, si prestas atención a sus ojos, su mirada esta fija no en Jesús sino en nosotros. ¿No es este detalle un toque de genialidad? ¿Qué mejor manera de expresar el interés de Nuestra Señora en nuestras vidas y crecimiento espiritual?
Las pequeñas manos de Jesús también están sujetas a las de María como una forma de recordarnos a nosotros que, así como en la tierra él se puso enteramente en su manos buscando protección, así ahora en el cielo él nos confía a cada uno de nosotros en sus tiernos y amorosos cuidados.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO 
Gaudeámus omnes in Dómino diem festum celebrántes sub honóre beátæ Maríæ Vírginis: de cujus solemnitáte gaudent Angeli, et colláudant Fílium Dei. V/.  Sal 44, 2.- Eructávit cor meum verbum bonum: dico ego ópera mea Regi. V/.  Glória Patri.
Alegrémonos todos en el Señor, celebrando la festividad de la Santísima Virgen María, de cuya solemnidad se gozan los ángeles y alaban a coro al Hijo de Dios. V/. Rebosa en mi corazón un bello discurso, es a un Rey a quien digo mi poema. V/. Gloria.
COLECTA
Dómine Jesu Christe, qui Genitrícem tuam Maríam, cujus insígnem venerámur imáginem, Matrem nobis dedísti perpétuo succúrrere parátam: concéde quǽsumus; ut nos matérnam ejus opem assídue implorántes, redemptiónis tuæ fructum perpétuo experíri mereámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Señor Jesucristo que nos has dado como madre dispuesta siempre a socorrernos, a tu Madre María, cuya insigne imagen veneramos; concédenos, te suplicamos, que, implorando asiduamente su maternal ayuda, merezcamos experimentar por siempre el fruto de tu redención. TÚ, que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
EPISTOLA  Ecli 24, 23-31
Léctio Libri Sapiéntiæ.
Ego quasi vitis fructificávi suavitátem odóris: et flores mei, fructus honóris et honestátis. Ego mater pulchræ dilectiónis, et timóris, et agnitiónis, et sanctæ spei. In me grátia omnis viæ et veritátis: in me omnes spes vitæ et virtútis. Transíte ad me omnes qui concupíscitis me, et a generatiónibus meis implémini. Spíritus enim meus super mel dulcis, et heréditas mea super mel et favum. Memória mea in generatiónes sæculórum. Qui edunt me, adhuc esúrient: et qui bibunt me, adhuc sítient. Qui audit me, non confundétur: et qui operántur in me, non peccábunt. Qui elúcidant me, vitam ætérnam habébunt.
Lectura del libro del Eclesiástico.
He dado, como la vid, graciosos retoños y mis flores han dado frutos de gloria y de riqueza. Yo soy la madre del amor puro, del temor, de la ciencia, y de la santa esperanza. En mí se halla toda la gracia de la doctrina y de la verdad, toda la esperanza de la vida y de la virtud. Venid a mí los que me deseáis y hartaos de mis frutos, porque pensar en mí es más dulce que la miel y poseerme, más que el panal de miel. Mi memoria vivirá de generación en generación.  Los que me coman tendrán aún hambre, y quienes me beban tendrán aún sed. El que me escucha no sufrirá decepción y los que obran por mí, no pecarán. Los que me dan a conocer, tendrán la vida eterna.
GRADUALE Cant 6, 3.9. Jdt 13, 22
Tota formósa et suávis es, fília Sion, pulchra ut luna, elécta ut sol, terríblis ut castrórum ácies ordináta. V/.  Benedíxit te Dóminus in virtúte sua, quia per te ad níhilum redégit inimícos nostros.

Alleluia, alleluia. V/. .- Ave María, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus. Alleluia..
Hermosa eres y encantadora, hija de Sión, hermosa como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla. V/.   El Señor te ha bendecido en su potencia, pues por tu medio ha aniquilado a nuestros enemigos.
Aleluya. Aleluya. V/. Dios te salve María, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú entre la mujeres.  Aleluya.
EVANGELIO Jn 19, 25-27
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
In illo témpore: Stabant juxta crucem Jesu mater ejus, et soror matris ejus María Cléophæ, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum stantem, quem diligébat, dicit matri suæ: "Múlier, ecce fílius tuus." Deínde dicit discípulo: "Ecce mater tua." Et ex ílla hora accépit eam discípulus in sua.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan
En aquel tiempo; Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María la Magdalena. Viendo, pues, Jesús, a su Madre, y junto a ella al discípulo amado, dice a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora la  recibió el discípulo en su casa.
OFERTORIO  Cfr. Jr 18, 20
Recordáre, Virgo Mater Dei, dum stéteris in conspectu Dómini, ut loquáris pro nobis bona, et ut avértat indignatiónem suam a nobis.
Acuérdate de nosotros, oh Virgen Madre de Dios, aboga en nuestro favor en la presencia de Dios para que aparte de nosotros su indignación.
SECRETA
Tua, Dómine, propitiatióne, et beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, ad perpétuam atque præséntem hæc oblátio nobis profíciat prosperitátem et pacem. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  Amen.
Por su bondad, Señor, y por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen y Madre María, sírvanos esta ofrenda para conseguir la felicidad y la paz presente y perdurable. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
PREFACIO DE LA VIRGEN MARÍA
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Et te in festivitate beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere, et predicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable que en todo tiempo y lugar demos gracias, Señor Santo, Padre omnipotente, Dios eterno y alabarte y bendecirte y glorificarte en la festividad de la bienaventurada siempre Virgen María que concibió a tu Unigénito Hijo por obra del Espíritu Santo y permaneciendo intacta la gloria de su virginidad dio al mundo la luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu majestad, las dominaciones la adoran, tiemblan las potestades, los cielos y las virtudes de los cielos, y los bienaventurados serafines la celebran con igual júbilo. Te rogamos que con sus alabanzas recibas también las nuestras cuando te decimos con humilde confesión.





















ANTÍFONA DE COMUNIÓN    
Regína mundi digníssima, María Virgo perpétua, intercéde pro nostra pace et salúte, quæ genuísti Christum Dóminum Salvatórem ómnium.
Dignísima Reina del mundo y siempre Virgen María, consíguenos la paz y la salud, tú que has dado a luz a Jesucristo, Señor nuestro, Salvador de todos


  


ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Audjuvit nos quæsumus, Dómine, immaculátæ Genetrícis tuæ, sempérque Vírginis Mariæ, intercéssio veneránda: ut, quos perpétuis cumulávit benefíciis, a cunctis perículis absolútos, sua fáciat pietáte concórdes. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Te pedimos. oh Señor, la ayuda de la santa intercesión de tu inmaculada Madre y siempre Virgen María, para que, libres de todo peligro, vivan en piadosa unión los que tan colmados se han visto siempre de sus beneficios.  Tú, que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.











sábado, 24 de junio de 2017

III domingo después de Pentecostés

III DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.
Toda la misa de este domingo canta la misericordia divina para con los hombres, la cual encuentra su expresión más conmovedora en la solicitud de Jesús por los pecadores. Las mas bellas parábolas de la oveja extraviada y de la dracma perdida, recogidas por san Lucas, no podían encontrar lugar más adecuado que inmediatamente después de la fiesta del Sagrado Corazón.
Mientras el demonio, nuestro terrible adversario, se esfuerza encarnizadamente en perdernos, Dios prosigue incansable la obra de salvación que ha comenzado en nosotros. San Pedro nos Invita a permanecer vigilantes, firmes en la fe, y a descargar sobre el Señor los cuidados que pesen sobre nosotros: “El mismo tendrá cuidado de nosotros”.
...

El alma fiel ha podido contemplar en la Sagrada Liturgia la admirable sucesión de todos  los misterios del Salvador sobre la tierra. Cumplida la divina misión de Jesucristo y sentado ya Este en lo más sublime de los cielos, envió al Espíritu Santo para sostenernos en la parte que resta del Año eclesiástico, y ayudarnos al cumplimiento de las enseñanzas del divino Maestro. Y como una de las más importantes enseñanzas consiste en la práctica de la oración, por lo mismo el Introito y todas las partes de la Misa de este domingo son modelos de oración humilde y confiad. En la Epístola nos exhorta el Príncipe de los Apóstoles a que seamos sobrios y estemos en vela para no ser víctimas de nuestros espirituales enemigos. Para resistirlos con más valor, sirvámonos de la fe como escudo contra el cual nada podrán las asechanzas del infierno. La hermosa parábola del pastor que se desvela por hallar la oveja perdida, de que nos habla el Santo Evangelio, debe aumentar nuestra confianza en Jesús, divino Pastor de nuestras almas, siempre solícito de la salvación de los pecadores, nunca desdeñoso  de alimentarnos con su propia carne en la Santa Comunión.
TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm.24. 16-18.1-2.-  Mírame, Señor, y ten compasión de mi, porque estoy solo y soy pobre. Mira mi bajeza y mis trabajos, y perdona todos mis pecados, Dios mío. Salmo.  A ti, Señor, levanto mi alma. Dios mío, en ti confió; no quede yo confuso. V/. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Colecta.-  Oh Dios!  Protector de los que en ti esperan, y sin el cual nada tiene valor, nada es santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia, para que, siendo tú nuestro pastor  y nuestro guía, pasemos por los bienes temporales de modo que no perdamos los eternos. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Pdr.5,6-11.-Fratres, sobrii estote et vigilate” .Todas las noches, en el oficio de completas, repite la Iglesia a sus fieles el consejo de san Pedro. Aquí lo hallamos con su alentador contexto. Carísimos: Humillaos bajo la mano poderosa de Dios para que os ensalce a su hora. Descargad en él todos vuestros cuidados, pues él mira por vosotros. Sed sobrios y velad, porque vuestro enemigo, el diablo, gira como león rugiente en torno vuestro, buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que la misma tribulación padecen vuestros hermanos por el mundo. Dios,  dador de toda gracia, que nos ha llamado a su eterna gloria por Jesucristo, después de corta prueba, él mismo os perfeccionará, fortalecerá y afianzará en el bien. A él, pues, sea dada la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.
Gradual. Salm.54,23,17,19. Pon tu suerte en manos del Señor, y él te sustentará.  V/. Yo clamo a Dios; el es ­mi voz y me libra de los que marchan contra mi.
Aleluya. Salm.7.12.- Aleluya, aleluya. V/. Dios es juez íntegro y lento para la cólera. ¿Por ventura andará siempre airado?  Aleluya.
Evangelio. Luc.15,1-10.-  En aquel tiempo: Se acercaban a Jesús los publicanos y pecadores para oírle. Lo cual censuraban los fariseos y los escribas, diciendo Éste recibe a los pecadores y come con ellos. Mas Jesús propúsoles esta parábola ¿Quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se había perdido hasta encontrarla Y. en hallándola, la pone sobre sus hombros muy gozoso y, en llegando a su casa, llama a sus amigos vecinos, y les dice: Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja, Que se había perdido. Os digo, que así también habrá más gozo en el cielo por un pecador que haga penitencia, que por noventa y nueve justos que no han de ella menester. O ¿qué mujer, teniendo diez, si pierde una, no enciende la lámpara y barre la casa, y lo registra todo hasta dar con ella? Y en hallándola, convoca a sus amigas y vecinas y dice: Regocijaos conmigo porque he hallado la dracma que había perdido. Así os digo que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia. CREDO.
Ofertorio. Sal.9.11-3.- Esperen en ti cuantos conocen tu nombre, Señor, porque no abandonas a los que te buscan: Cantad al Se­ñor, que mora en Sión, por que no olvida la oración de los pobres.
Secreta.- Mira, Señor, los dones de la Iglesia suplicante; Y haz que los reciban los fieles para su salud y perpetua san­tificación. Por nuestro Señor .Jesucristo.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, om­nipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en  la individualidad de una sola persona; sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.
Comunión. Luc. 15.10.- Yo os digo que habrá gran alborozo entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.
Poscomunión.- Señor, que tus santos misterios nos den vida, laven nuestras culpas, y nos vayan disponiendo a recibir las eternas misericordias. Por N. S.
SUGERENCIAS PARA LA HOMILíA

TEXTOS EN LATÍN
Dominica Tertia post Pentecosten
II Classis

Introitus: Ps. xxiv: 16 et 18
Respice in me, et miserére mei, Dómine: quóniam únicus, et pauper sum ego: vide humilitátem meam, et labórem meum: et dimítte ómnia peccáta mea, Deus meus. [Ps. ibid., 1-2]. Ad te Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam. [V.] Glória Patri. Respice.
 Oratio:
Protéctor in te sperántium, Deus, sine quo nihil est válidum, nihil sanctum: multíplica super nos misericórdiam tuam; ut, te rectóre, te duce, sic transeámus per bona temporália, ut non amittámus ætérna. Per Dóminum.
1 Petri. v: 6-11
Léctio Epístolæ beáti Petri Apóstoli.
C
aríssimi: Humiliámini sub poténti manu Dei, ut vos exáltet in témpore visitatiónis: omnem sollicitúdinem vestram projiciéntes in eum, quóniam ipsi cura est de vobis. Sóbrii estóte, et vigiláte: quia adversárius vester diábolus tamquam leo rúgiens círcuit, quærens quem dévoret: cui resístite fortes in fide: sciéntes eámdem passiónum ei, quæ in mundo est, vestræ fraternitáti fieri. Deus autem omnis grátiæ, qui vocávit nos in ætérnam suam glóriam in Christo Jesu, módicum passos ipse perfíciet, confirmábit, solidabítque. Ipsi glória, et impérium in sǽcula sæculórum. Amen.
Graduale Ps. liv: 23, 17, et 19
Jacta cogitátum tuum in Dómino: et ipse te enútriet. V. Dum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam ab his, qui appropínquant mihi.
Allelúja, allelúja. [Ps. vii: 12] Deus judex justus, fortis et pátiens, numquid iráscitur per singulos dies? Allelúja.
Luc. xv: 1-10
+  
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
In illo témpore: Erant appropinquántes ad Jesum publicáni et peccatóres, ut audírent illum. Et murmurábant pharisǽi et scribæ, dicéntes: «Quia hic peccatóres récipit, et mandúcat cum illis.» Et ait ad illos parábolam istam, dicens: «Quis ex vobis homo, qui habet centum oves: et si perdíderit unam ex illis, nonne dimíttit nonagintanóvem in desérto, et vadit ad illam, quæ períerat, donec invéniat eam? Et cum invénerit eam, inpónit in húmeros suos gaudens: et véniens domum cónvocat amícos et vicínos, dicens illis: “Congratulámini mihi, quia invéni ovem meam, quæ períerat”? Dico vobis quod ita gaudium erit in cælo super uno peccatóre pæniténtiam agénte, quam super nonagintanóvem justis qui non índigent pæniténtia. Aut quæ múlier habens drachmas decem, si perdíderit drachmam unam, nonne accéndit lucérnam, et evérrit domum et quærit diligénter, donec invéniat? Et cum invénerit cónvocat amícas et vicínas dicens: “Congratulámini mihi, quia invéni drachmam quam perdíderam”? Ita dico vobis: gáudium erit coram Angelis Dei super uno peccatóre pæniténtiam agénte.»
Credo.
Offertorium: Ps. ix: 11, 12, et 13.
Sperent in te omnes, qui novérunt nomen tuum, Dómine: quóniam non derelínquis quæréntes te: psállite Dómino, qui hábitat in Sion: quóniam non est oblítus oratiónem páuperum.
 Secreta:
Respice, Dómine, múnera suplicántis Ecclésiæ: et salúti credéntium perpétua sanctificatióne suménda concéde. Per Dóminum.

 Communio: Luc. xv: 10
Dico vobis: gáudium est Angelis Dei super uno peccatóre pæniténtiam agénte.
 Postcommunio:
Sancta tua nos, Dómine sumpta vivíficent: et misericórdiæ sempitérnæ prǽparent expiátos. Per Dóminum.

Natividad de San Juan Bautista - 24 de junio-


NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
I clase, blanco
Gloria, Credo, Prefacio común.
En domingo, conmemoración del domingo y prefacio de la Santísima Trinidad

< He aquí el Cordero de Dios >, cuya divinidad pregonan la voz  del cielo  y la paloma divina,  y que aún así  quiso recibir el  bautismo de Juan el Precursor.
Al celebrar la Iglesia el nacimiento de san Juan Bautista festeja la aurora de la salvación. Seis meses antes de Navidad, nos introduce el nacimiento del Precursor en el misterio de la Encarnación y participa de su grandeza.  En la Edad Media se la celebraba como la navidad del verano y tenía también sus tres misas, como la Navidad tiene las suyas; la liturgia subraya los paralelos de ambas fiestas. Veáse la secreta y la poscomunión.
San Juan, Profeta del Altísimo, está figurado por Isaías y Jeremías. Como ellos, y con más derecho que ellos, fue sacrificado desde el seno de su madre, con miras a la misión que le esperaba (introito, epístola, gradual). El Evangelio nos refiere los prodigios que acompañaron a su nacimiento; éste debía ser causa de alegría para muchos, y aún sigue siéndolo, y la Iglesia invita todos los años a sus fieles a pedir a Dios, con la gracia de las alegrías sobrenaturales, la de verse siempre guiados en el camino de la salvación eterna.
 El nombre de san Juan Bautista figura en el canon de la misa, encabezando al segunda lista.

TEXTOS DE LA MISA

Introito. Isaias 49. 1-2. Salmo 91.2 -  Desde el seno de mi madre me ha llamado el Señor por mi nombre y ha hecho de mi boca cortante espada; bajo la sombra de su mano me ha ocultado y me ha hecho como flecha acerada. Sl Bueno es alabar al Señor y cantar tu nombre, oh Altísimo. V. Gloria al Padre.

Colecta.-  Oh Dios!  Que nos haces honrar este día con el nacimiento de san Juan; concede a tus pueblos la gracia de los goces espirituales, y guía las almas de todos los fieles por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo

Epístola. Isaías 49, 1-7. Este texto de de Isaías, aplicable en muchos de sus rasgos al Precursor, se refiere en realidad al mismo Mesías << luz de las naciones >>, encargado, mediante su predicación, de llevar a todos los pueblos a la adoración del único verdadero Dios. Pero la vocación de Juan Bautista forma una sola con la del Mesías y encuentra en ella todo su sentido. Oid, islas y estad atentos, pueblos lejanos. El Señor me ha llamado desde el seno de mi madre; desde las entrañas maternas ha pronunciado mi nombre. Ha hecho de mi boca una cortante espada, me ha cobijado en la sombra de su mano, me ha hecho flecha acerada y me ha escondido en su aljaba. Me ha dicho : << Israel, tú eres mi siervo,  en ti me glorificaré >> Y ahora, el Señor que me ha formado para siervo suyo desde el seno de mi madre, dice: Yo haré de ti las luz de las naciones, para que mi salvación llegue a los confines de la tierra. Al verte, se levantarán los reyes y se postrarán los príncipes, a causa del Señor, del Santo de Israel que te ha elegido.

Gradual. Jeremías 1. 5-9 . Antes de formarte en el seno materno, te he conocido; y antes de que nacieras, te he consagrado. V. Alargó el Señor su mano, y tocó mis labios y me dijo:
Aleluya. Lucas 1.76- Aleluya, aleluya. V/. Tú, niño serás llamado Profeta del Altísimo, porque precederás al Señor para preparar sus caminos. Aleluya.

Evangelio. Luc.1. 57 - 68.-  El nacimiento de Juan Bautista se rodea del misterio de las obras divinas. Su nombre lo dictan desde lo alto; << sobre él está la mano del Señor>>; su nacimiento anuncia la redención de Israel.  Llególe a Isabel el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo. Supieron sus vecinos y parientes que Dios había usado con ella de gran misericordia y se congratulaban con ella. El día octavo vinieron a circuncidar al niño, y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. Mas intervino su madre y dijo: No, sino que ha de llamarse Juan. Dijéronle: Nadie hay en tu familia que tenga ese nombre. Preguntaban por señas al padre del niño, cómo quería que se llamase. Y él, pidiendo la tablilla, escribió así: Juan es su nombre. Y todos se llenaron de admiración. Al instante se abrió su boca y su lengua se soltó y hablaba bendiciendo a Dios. Y se espantaron todos los que vivían en la vecindad, y en toda la montaña de Judea se divulgaban todas estas cosas. Y cuantos las oían, las guardaban en su corazón y se decían: ¿Qué será, pues,  este niño?  Porque,  a la verdad, la mano del Señor estaba con él. Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y rescatado a su pueblo. CREDO.

Ofertorio. Sal.91. 13.- El justo crece como la palma y eleva sus ramas cual cedro del Líbano.

Secreta Cubrimos, oh Señor, de ofrendas tus altares, para solemnizar con el honor debido la natividad de aquél que nos predijo la venida y nos mostró la presencia del Salvador del mundo, Jesucristo nuestro Señor, tu hijo. El cual vive y reina contigo.

Comunión. Luc. 1.76  Tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, porque precederás al Señor para prepararle sus caminos.

Poscomunión.- Regocíjese tu Iglesia, Señor, con el nacimiento de san Juan Bautista, por quien ella misma conoció al autor de su propio nacimiento a la vida sobrenatural, a Jesucristo nuestro Señor, Hijo tuyo, el cual vive y reina. 

PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS

I Y II VÍSPERAS

TEXTOS EN LATÍN: 
Die 24 Junii
In Nativitáte S. Joannis BaptistæI Classis cum Octava communi

Introitus: Isai: il: 1 et 2
De ventre matris meæ vocávit me Dóminus nómine meo: et pósuit os meum ut gládium acútum: sub teguménto manus suæ protéxit me, et pósuit me quasi sagíttam eléctam. [Ps. xci: 2].Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómini tuo, Altíssime. V. Glória Patri. De ventre.
Oratio:
Deus, qui præséntem diem honorábilem nobis in beáti Joánnis nativitáte fecísti: da pópulis tuis spitituálium grátiam gaudiórum; et ómnium fidélium mentes dírige in viam salútis ætérnæ. Per Dóminum.
Isaias xlix 1-3, 5, 6, 7
Léctio Isaíæ Prophétæ.
Audíte insúlæ, et atténdite, pópuli de longe: Dóminus ab útero vocávit me, de ventre matris meæ recordátus est nóminis mei. Et pósuit os meum quasi gládium acútum: in umbra manus suæ protéxit me, et pósuit me sicut sagíttam eléctam: in pháretra sua abscóndit me. Et dixit mihi: Servus meus es tu, Israël, quia in te gloriábor. Et nunc dicit Dóminus, formans me ex útero servum sibi: Ecce dedi te in lucem géntium, ut sis salus mea usque ad extrémum terræ. Reges vidébunt, et consúrgent príncipes, et adorábunt propter Dóminum, et sanctum Israël, qui elégit te.
Graduale Jeremias i: 5, 9
Priúsquam te formárem in útero, novi te: et ántequam exíres de ventre, sanctificávi te. V. Misit Dóminus manum suam, et tétigit os meum, et dixit mihi:
Allelúja, allelúja. [Lk. i] Tu, puer, prophéta Altíssimi vocáberis: præíbus ante Dóminum paráre vias ejus. Allelúja.
  Luc. i: 57-68
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Elísabeth implétum est tempus pariéndi, et péperit fílium. Et audiérunt vicíni, et cognáti ejus, quia magnificávit Dóminus misericórdiam suam cum illa, et congratulabántur ei. Et factum est in die octávo, venérunt circumcídere púerum, et vocábant eum nómine partis sui Zacharíam. Et respóndens mater ejus dixit: Nequáquam, sed vocábitur Joánnes. Et dixérunt ad illam: Quia nemo est in cognatióne tua, qui vocétur hoc nómine. Innuébant autem patri ejus, quem vellet vocári eum. Et póstulans pugillárem, scripsit, dicens: Joánnes est nomen ejus. Et miráti sunt univérsi. Apértum est autem íllico os ejus, et lingua ejus, et loquebátur benedícens Deum. Et factus est timor super omnes vicínos eórum: et super ómnia montána Judǽæ divulgabántur ómnia verba hæc: et posuérunt omnes, qui audíerunt in corde suo, dicéntes: Quis, putas, puer iste erit? Etenim manus Dómini erat cum illo. Et Zacharías pater ejus replétus est Spíritu Sancto, et prophetávit, dicens: Benedíctus Dóminus Deus Israël, quia visitávit et fecit redemptiónem plebis suæ.
Credo.
Offertorium: Ps. cxi 13.
Justus ut palma florébit: sicut cedrus, quæ in Libano est, multiplicábitur.
Secreta:
Tua, Dómine, munéribus altária cumulámus: illíus nativitátem hónore débito celebrántes, qui Salvatórem mundi et cécinit adfutúrum, et adésse monstrávit, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum.
Communio: Luc. i: 76
Tu, puer, prophéta Altíssimi vocáberis: præíbus ante fáciem Dómini paráre vias ejus.
Postcommunio:
Sumat Ecclésia tua, Deus, beáti Joánnis Baptístæ generatióne lætítium: per quem suæ regeneratiónis cognóvit auctórem, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum.

lunes, 19 de junio de 2017

II domingo después de Pentecostés

DOMINGO II DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.

Ya el Domingo anterior se nos inculcaba la práctica de la condescendencia y de la caridad fraterna; fruto sabrosísimo del misterio eucarístico, llamado con razón por S. Agustín "atadura de caridad".
Hoy la liturgia nos trae el Evangelio del convite, figura del convite eucarístico, al que todos estamos invitados por el gran Padre de familias, por el Rey, que es Dios; todos, aun los pecadores baldados por la culpa, pues precisamente, para enderezarlos y darles fuerzas, instituyó y preparó la divina Sabiduría este banquete, del que nadie es excluido, si se acerca con la debida buena voluntad, y demás disposiciones de cuerpo y alma.
En esta semana se lee en Maitines el Libro de los Reyes: el niño Samuel ofrecido por su madre Ana al servicio de Dios en el templo aun antes de verlo nacer. En el templo de Jerusalén servía al Señor este niño privilegiado y gran profeta, bajo la tutela del sumo sacerdote Helf, orgulloso y débil con sus hijos Ofni y Finees, los cuales servían también como sacerdotes en el Templo. Estos dos sacerdotes sacrílegos apartaban para si las carnes de las víctimas ofrecidas por los fieles, además de otros abusos abominables en que incurrieron. Pero su padre nada de esto les echó en cara; y así le vino el ejemplar castigo del cielo, porque el Arca de la Alianza fue robada por los Filisteos, y en la refriega murieron Helf y sus dos hijos.
Preferían éstos las delicias sensuales a esa "gran Cena" de que habla el Evangelio de hoy; por eso perdieron lo uno y lo otro. En cambio, el niño Samuel encontraba todas sus delicias en las divinas consolaciones. Helí y sus hijos "amaban su misma hambre" como dice gráficamente S. Gregorio en la Homilía de hoy, porque hambre y no otra cosa causan los deleites carnales, que no pueden aquietar ni saciar al hombre creado para mayores cosas, y no para ser siervo de su cuerpo y de las bajas pasiones que bullen en él y retozan. "Los goces corporales que prenden en nosotros vehementes deseos antes de poseerlos, traen en seguida el hastío, por la misma indigestión que causan al que los experimenta. Los goces espirituales, por el contrario, provocan el desprecio antes de su posesión, pero acucian el deseo una vez poseídos; y el que los ha gustado queda más hambriento de los mismos, cuanto más los saborea. (Homilía, mait.).  Mas ¡ay! que son muchas las almas que corren alocadas tras los placeres mundanos, y rehusan entrar en el banquete de la fe cristiana, en que la Iglesia las saciaría con el manjar de la doctrina evangélica. "Gustad, y ved cuán suave es el Señor. No conoceréis su dulzura mientras no la gustéis; pero tocad con el paladar de vuestro corazón el alimento, para que gustando de su dulcedumbre, seáis capaces de amarla. El hombre perdió sus delicias cuando pecó en el Paraíso, y de él salió el día que cerró la boca al alimento de la eterna dulzura". (S. Gregorio, Mait.). Pero gracias al Espíritu Santo, «hemos pasado de la muerte a la vida. (Ep.) Y por eso buscamos nuestras delicias más bien junto al Tabernáculo en que está oculto Jesús, como aquellos baldados y pobres del Evangelio, como el niño Samuel, cuyas delicias eran morar junto a su Dios y servirle en su santuario. Huyamos del orgullo y del apego a las cosas terrenales, para que «sólidamente cimentados en el amor del santo nombre de Dios" (Or.), y teniendo a éste siempre como norte supremo, nos vayamos de día en día haciendo más celestiales. (Sec.); y así " la gracia de la comunión eucarística, recibida en el divino banquete, acrecentará en nosotros los frutos de salvación (Posc.).
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La liturgia de esta Domínica es como una continuación de la fiesta del Corpus.
En el Introito confesamos que en Dios está nuestro más seguro refugio y nuestro más firme apoyo; en la Colecta pedimos el temor y amor de su santo nombre Clemente.
Son ciertamente estos efectos los más propios de un buen hijo para con su Padre, que le cría y alimenta con su mismo Cuerpo y Sangre.
El Evangelio contiene aquella hermosa parábola con la que Jesucristo nos fuerza y obliga a sentarnos a su mesa sagrada, bajo la amenaza de negarnos la entrada en el cielo, y excluirnos del banquete eterno.

El Ofertorio es, lo mismo que el Gradual, una nueva demanda que el divino socorro, fundada en sus misericordias, cuyo compendio y resumen es este admirable Sacramento. Pidamos una y otra vez, como lo hace la Iglesia, que la frecuentación del Sagrado misterio no sea infecunda para nuestras almas, sino que produzca en ellas fruto de salvación cada vez más abundantes

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Ps. 17, 19-20. - El Señor se ha constituido mi Protector; y me ha colocado en un lugar espacioso; me ha salvado, porque me quiso bien. – Salmo. 17, 2-3. Os amaré, Señor, fortaleza mía. El Señor es mi defensa, mi refugio y mi libertador. Gloria

Oración.- Haced, Señor, que siempre temamos y amemos vuestro santo Nombre;  porque vuestra Providencia jamás abandona a los que fundáis en la solidez de vuestro amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. 1 Juan. 3, 13-18. - Queridos hermanos: No os sorprenda que el mundo os odie. Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama, permanece en la muerte. El que odia a su hermano, es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en si vida eterna. En esto hemos conocido el ­amor: en que Él dio su vida por nosotros. También., nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y viendo a su hermano en ­necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.

Gradual. Sal. 119, l-2.-  Llamé al Señor en la aflicción, y Él me respondió. Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, de la lengua traidora.

Aleluya, aleluya. Sal.7,2.- Señor Dios mío, en ti he confiado: sálvame de mis perseguidores, y líbrame. Aleluya.

Evangelio. Lucas 14 26-24. En aquel tiempo: dijo Jesús a los fariseos esta parábola: Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado para que avisara a los convidados: Venid, ya está preparado. Y empezaron a excusarse uno tras otro. El primero le dijo: He comprado un campo Y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor'. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor. Otro dijo: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. Volvió el criado y se lo contó a su amo. Entonces el dueño de la casa, indignado, dijo a su criado: Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. Y dijo el criado: Señor, se ha hecho lo que mandaste y todavía queda sitio. Y el amo dijo al criado: Sal por los caminos v senderos, e insísteles hasta que entren, y se me llene la casa. Porque os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.

Ofertorio. Ps, 6, 5. - Señor, volveos a mí, y librad mi alma; salvadme por vuestra gran misericordia.

Secreta. - Purifíquenos, Señor, la ofren­da que os hemos ofrecido; y háganos adelantar en obras dignas del Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Prefacio de la Santísima Trinidad,.- Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz:

Comunión. Ps.12,6.- Cantaré al Señor, que tantos bienes me ha dado; cantaré al Nombre del Altísimo Señor.

Poscomunión. - Recibidos vuestros dones, os rogamos. Señor, que frecuentando estos haga más segura nuestra salvación: .Por N. S. ]. C

PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES EN MP3
COMENTARIOS LITÚRGICOS CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
Collect-FestívusCollect-SolémnisEpistleGospel-AntíquiorGospel-LíbitumGospel-EvangéliiPostcomm-FestívusPostcomm-Solémnis
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio
I VÍSPERAS II VÍSPERAS PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN

Dominica Secunda post Pentecosten
II Classis

Introitus: Ps. xvii. 19-20
Factus est Dóminus protéctor meus, et edúxit me in latitúdinem: salvum me fecit, quóniam vóluit me. [Ps. ibid., 2-3] Díligam te, Dómine, virtus mea: Dóminus firmaméntum meum et refúgium meum, et liberátor meus. [v.] Glória Patri. Factus est.
Oratio:
Sancti nóminis tui, Dómine, timórem páriter et amórem fac nos habére perpétuum: quia nunquam tua gubernatióne destítuis, quos in soliditáte tuæ dilectiónis instítuis. Per Dóminum.

1 Joann. iii: 13-18
Léctio Epístolæ beáti Joánnis Apóstoli.
Caríssimi: Nolíte mirári, si odit vos mundus. Nos scimus quóniam transláti sumus de morte ad vitam, quóniam dilígimus fratres. Qui non díligit, manet in morte: omnis qui odit fratrem suum, homicída est. Et scitis quóniam omnis homicída non habet vitam ætérnam in semetípso manéntem. In hoc cognóvimus caritátem Dei, quóniam ille ánimam suam pro nobis pósuit: et nos debémus pro frátribus ánimas pónere. Qui habúerit substántiam hujus mundi, et víderit fratrem suum necessitátem habére et cláuserit víscera sua ab eo: quómodo cáritas Dei manet in eo? Filíoli mei, non diligámus verbo, neque lingua, sed ópere, et veritáte.
Graduale Ps. cxix. 1-2
Ad Dóminum, cum tribulárer, clamávi, et exaudívit me. [v.] Dómine, líbera ánimam meam a lábiis iníquis, et a lingua dolósa.
A
llelúja, allelúja. [Ps. vii: 2] Dómine Deus meus, in te sperávi: salvum me fac ex ómnibus persequéntibus me, et líbera me. Allelúja.
Luc. xiv: 16-24
+ 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Dixit Jesus Pharisǽis parábolam hanc: «Homo quidam fecit cœnam magnam, et vocávit multos. Et misit servum suum hora cœnæ dícere invitátis ut venírent, quia jam paráta sunt ómnia. Et cœpérunt simul omnes excusáre. Primus dixit ei: “Villam emi, et necésse hábeo exíre, et vidére illam: rogo te, habe me excusátum.” Et alter dixit: “Juga boum emi quinque, et eo probáre illa: rogo te, habe me excusátum.” Et álius dixit: “Uxórem duxi, et ídeo non possum veníre.” Et revérsus servus nuntiávit hæc dómino suo. Tunc irátus paterfamílias, dixit servo suo: “Exi cito in platéas, et vicos civitátis: et páuperes, ac débiles, et cæcos, et claudos íntroduc huc.” Et ait servus: “Dómine, factum est ut imperásti, et adhuc locus est.” Et ait dóminus servo: “Exi in vias et sepes: et compélle intráre, ut impleátur domus mea. Dico autem vobis, quod nemo virórum illórum, qui vocáti sunt, gustábit cœnam meam.”»
Credo.
Offertorium: Ps. vi: 5.
Dómine, convértere, et éripe ánimam meam: salvum me fac propter misericórdiam tuam.
Secreta:
Oblátio nos, Dómine, tuo nómini dicánda puríficet: et de die in diem ad cæléstis vitæ tránsferat actiónem. Per Dóminum.
Communio: Ps. xii: 6
Cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi: et psallam nómini Dómini altíssimi.
Postcommunio:
Sumptis munéribus sacris, quǽsumus, Dómine: ut cum frequentatióne mystérii, crescat nostræ salútis efféctus. Per Dominum.