miércoles, 20 de marzo de 2019

III domingo de Cuaresma


TERCER DOMINGO DE CUARESMA
(I clase, morado)
Misa propia, sin gloria. Credo y prefacio de Cuaresma.
San Lorenzo extramuros, iglesia estacional, es una de las cinco basílicas patriarcales de Roma. La misa de este domingo nos muestra a Jesús en lucha con Satanás, a quien derrota y expulsa del cuerpo de un poseso (evangelio). Ya en el comienzo de su ministerio se había medido con el demonio; en el momento de su Pasión entablará el debate supremo, que coronará su victoria: “He aquí que llega el príncipe de este mundo, mas no tiene ninguna parte en mi”. El mismo resume toda su obra como una victoria definitiva sobre Satanás: “Ahora va a ser arro jado fuera el príncipe de este mundo; en cuanto a mí, cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré hacia mí a todos los hombres”. Así, pues, toda la misión de Jesús se presenta a nosotros como un banquete y un triunfo sobre Satanás. En este tiempo de cuaresma la iglesia no podía dejar de subrayarlo. El primer domingo nos presentó el evangelio de la tentación. Hoy, Satanás, arrojado del cuerpo de un poseso, ve desvanecérsele el dominio usurpado. Caminemos hacia la Pasión y los bautismos de Pascua. Después de los exorcismos pronunciados sobre los catecúmenos, Cristo tomará posesión de las almas por él rescatadas.
....
La plegaria que nos propone la Iglesia en el Introito de la santa Misa, expresa admirablemente los deseos que animan así a los catecúmenos, ya admitidos al santo Bautismo, como a los penitentes, que esperan su próxima reconciliación, de ver realizadas sus aspiraciones. Ellos confiesan con profunda humildad sus miserias; pero la más viva esperanza de que serán atendidos, llena su corazón de consoladora alegría. Para que estos santos deseos puedan realizarse, la Iglesia implora en la Colecta el auxilio de Dios, suplicándole que extienda su poderoso brazo atendiendo las preces de las almas humildes. En la Epístola nos exhorta a San Pablo a que imitemos la santidad del mismo Dios, a que todas nuestras obras vayan informadas del amor, así como Cristo nos amó, y por eso se entregó por nosotros. Y como los vicios que más se oponen a esta santidad son la impureza y la avaricia, por eso quiere el santo Apóstol que estén muy lejos de los cristianos, no permitiendo que ni siquiera se nombre el primero, y comparando la avaricia a la idolatría, tan ajena de los verdaderos adoradores de Dios. Estos grandes enemigos que tanto procuran nuestra perdición deben movernos para elevar confiada y humildemente nuestros corazones a Dios, como nos lo enseña el Tracto. La sincera confesión de nuestras miserias espirituales hará descender sobre nosotros la misericordia del Padre celestial la santa iglesia, que, para enseñarnos la naturaleza de nuestras tentaciones y cómo debíamos vencerlas, nos propuso en el primer domingo de Cuaresma las tentaciones de Jesús en el desierto, hoy nos hace leer en el Evangelio de San Lucas un pasaje, el más propio para completar estas enseñanzas y hacernos ver el poder de nuestros espirituales enemigos. Al mismo tiempo que el imperio de Jesucristo contra el demonio, nos muestra también el Evangelio los ardides de nuestros enemigos; su constancia en los ataques, los compañeros que solicita; en el Ofertorio la alegría de corazón y la dulzura del alma que, escuchando la palabra de Dios, permanece fiel a sus mandamientos, y en las oraciones (Secreta y Poscomunión) los medios de que nos hemos de valer: la continua oración y la frecuentación de los sagrados misterios. La perseverancia en la oración tan encarecida en el santo Evangelio, la debemos practicar especialmente durante este santo tiempos de Cuaresma. Si no podemos imitar las austeridades de los Santos, podemos ciertamente orar, podemos elevar con frecuencia nuestra mente y nuestro corazón para manifestar a nuestro Padre celestial la necesidad que tenemos de su auxilio de su gracia para cumplir nuestros deberes de cristianos, para vivir alejados de todo cuanto sea contrario a la santidad de la vida, y para dedicarnos a la práctica de las sólidas virtudes. Éstas nos prepararán para celebrar dignamente los misterios de nuestra redención.
...
La Iglesia, en los oficios nocturnos, lee la historia del Patriarca San José. ¡Qué modelo tan consumado de caridad y de pureza, de esas dos excelsas virtudes cristianas harto más difíciles de practicar que ahora, cuando tenemos de ellas tantos y tan preclaros ejemplos como nos han dado los Santos del Antiguo y Nuevo Testamento y sobre todo Jesús, divino modelo de predestinados! ¿Qué género de disculpa tendremos, los cristianos, si, estando obligados a mayor perfección en virtud de nuestro bautismo, nos quedamos tan atrás en el camino del propio vencimiento?.    El cielo, que esperamos con fundadisima esperanza, lo tenemos figurado en la promoción de José a los cargos más honrosos y elevados del Egipto, después de haber sufrido mil géneros de penalidades en los años de cárcel, que inocente sufrió con entera resignación.  Acicate poderoso para el cristiano, que en este mundo ha de vivir como pobre desterrado, que suspira sin cesar por su patria. Vela allá lejos, pero no le es dado visitarla por tan pronto. ¿Quién hubiera jamás pensado que de la envidia de los hermanos de José había Dios de sacar tan gran partido? Pero, además, tenemos en el Patriarca José una de las figuras más expresivas de Cristo y de su Iglesia. Jesús es, a no dudarlo, el perfecto dechado de pureza virginal.

Hoy precisamente nos le muestra el Evangelio expulsando a un demonio impuro. Esto mismo hace a diario la Iglesia en las almas de los bautizados por medio de la predicación y de los santos Sacramentos. Hácelo sobre todo en este santo tiempo de Cuaresma por medio de la Confesión y del Bautismo. ¿Qué otra cosa si no, son los exorcismos, tan frecuentes en el rito bautismal, en que llega el sacerdote hasta a imitar los gestos del Salvador cuando arrojaba a los demonios de los cuerpos de los infelices posesos? Antes del rito bautismal, dice el sacerdote, soplando sobre la cara del infante: "Sal, espíritu inmundo, de este niño; y cede el lugar al Espíritu Santo Consolador y no te atrevas a violar de nuevo esta morada". Insistiendo en la necesidad de la pureza, dícenos en la Epístola el Apóstol que "la fornicación y toda impureza no deben ni mentarse entre los cristianos, tanto es lo que desdice de la santidad de su vocación; sin contar que ningún fornicario ni impúdico tendrá parte en la herencia del cielo". Sabemos cuál es el arma adecuada contra la carne y sus bajas tendencias: la que el Patriarca José empleó, es decir la fuga; la que emplearon y aconsejan a una todos los Santos y Doctores, conociendo como conocen las aviesas tendencias de nuestra decaida naturaleza. También Jesús fué vendido como José,. y entregado a sus perseguidores por sus mismos hermanos, o sea por los Judíos, y hasta por uno de sus más íntimos amigos.  Una fiera pésima devoró a Jesús y le dio muerte afrentosa de Cruz. Mas por eso precisamente Dios le ensalzó después y dióle el mando de todos los pueblos, hasta los últimos confines de la tierra. Entonces devolvió Jesús bien por mal a los que quisieron aprovecharse del precio de su sangre vertida en el madero de la Cruz por salvar a los hombres, a los mismos verdugos que le atormentaban. Asimismo, Jesús, en las fiestas pascuales, distribuirá entre sus fieles los tesoros amontonados en sus trojes, al distribuir gratis el Pan celestial por medio de sus sacerdotes. Precede una graciosa amnistía, sin más condiciones que el arrepentimiento sincero, la humilde confesión y el propósito firme de no volver a pecar.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm. 24.15-16,1-2.- Tus ojos miran siempre al Señor, porque él librará del lazo mis pies; mírame, ¡oh Dios!, y apiádate de mí, porque me veo solo y desgraciado. Sal. A ti Señor levanto mi alma. Dios mío, en ti confío, no quede yo avergonzado. Gloria al Padre.

Colecta.- Te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, mires los deseos de los humildes, y extiendas la diestra de tu majestad para defendernos. Por nues­tro Señor Jesucristo.

Epístola. Ef. 5.1-9.- Arrancados al poder del demonio, príncipe de las tinieblas, abracemos, en seguimiento de Cristo, una vida de caridad y de pureza, que ilumine con su luz a cuantos se hallen a nuestro lado.
Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos muy amados. Vivid en el amor, como Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios por nosotros en oblación y hostia de olor suavísimo. Por tanto, la fornicación y toda clase de impureza, o avaricia, ni se nombre entre vosotros, cual conviene a los santos; ni palabras torpes y necias, ni truhanerías, ni bufonadas, lo cual desdice; sino, antes bien, acciones de gracias. Porque habéis de saber y entender que ningún fornicario, o impúdico, o ava­ro, lo cual viene a ser una idolatría, será heredero del reino de Cristo y Dios. Nadie os engañe con palabras va­nas; pues por tales cosas vino la ira de Dios sobre los incré­dulos. No queráis, por tanto, tener parte con ellos. Porque en otro tiempo erais tinie­blas; mas ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.

Gradual. Salm. 9.20,4.- Levántate, Señor, no prevalezca el hombre; juzga­das sean las naciones en tu presencia, f. Mis enemigos retroceden; tropiezan y pe­recen en tu presencia.

Tracto. Salm.122,1-3.- A ti levanto mis ojos, que habitas en los cielo. Como los ojos de los siervos están fijos en las manos de sus señores. Y como los ojos de la esclava en las manos de su señora; así lo están nuestros ojos en el Señor y Dios nuestro, hasta que se apiade de nosotros. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

Evangelio. Luc.11,14-28.- “Si por virtud de Dios arrojo los demonios, se sigue que el reino de Dios ha llegado a nosotros” Toda victoria contra el demonio es un extensión de ese reino celestial, tanto en nosotros como a nuestro alrededor.
En aquel tiempo: Estaba Jesús lanzando un demonio, el cual era mudo. Y, así que hubo lanzado al demonio, habló el mudo y se maravillaron las turbas. Mas algunos dijeron; Por arte de Belcebú, príncipe de los demonio, expulsa los demonios. Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del cielo. Jesús, que veía sus pensamientos les dijo: Todo reino dividido en bandos quedará destruido, y caerá casa sobre casa. Si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo sub­sistirá su reino? Pues decís que lanzo los demonios en virtud de Belcebú. Y si yo lanzo los demonios por vir­tud de Belcebú, vuestros hijos, ¿por virtud de quién los lanzan? Por tanto, ellos mismos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado ya a vosotros. Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto po­see. Mas si, asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que confiaba, y repartirá sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el es­píritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo; y, no hallándolo, se dice: Volveré a mi casa, de donde salí. Y, tornando a ella, la encuentra barrida y adornada. Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y, entrando en ella, moran allí; y así, el estado de este hombre viene a ser peor que el primero. Así hablaba, cuando una mujer de en medio del pueblo levantó la voz y exclamó: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! Y él dijo: Dichosos más bien lo que oyen la palabra de Dios y la practican. CREDO.

Ofertorio. Salm. 18,9-12.- Los mandatos del Señor son justos, y alegran el corazón; sus juicios, más dul­ces que la miel de los pana­les. Y tu siervo los observa

Secreta.- Te rogamos, Señor, que esta hostia limpie nuestros de­litos, y santifique los cuerpos y las almas de tus súbditos, para celebrar el sacrificio. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo.

Prefacio de Cuaresma.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, ele­vas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu ma­jestad, la adoran las Domina­ciones, la temen las Potes­tades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión. Santo...

Comunión. Salm.83.4-5.- El pájaro halla casa para sí, y la tórtola nido en donde poner sus polluelos; yo, cabe tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. ¡Dichosos los que moran en tu casa! Ellos te ala­ban eternamente.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor, libres propicio de todas las culpas y peligros a los que nos haces participantes de tan gran misterio. Por nuestro Señor Jesucristo.

 Textos on-line castellano-latín
Comentarios Card. Schuster
Sugerencias para la homilía Sermón de San Antonio Padua

COMENTARIO DEL EVANGELIO
Homilía de maitines TRES MILAGROS EN UN MISMO HOMBRE: EL CIEGO VE; EL MUDO HABLA; Y EL QUE ESTABA POSEÍDO ES LIBERADO DEL DEMONIO. San Beda el Venerable

REMEDIOS CONTRA EL DEMONIO. Santo Tomas de Aquino
Benedicto XVI CRISTO ES NUESTRA PAZ

Partituras de las oraciones y lecciones
Grabaciones de las lecturas
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  Epístola
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  Evangelio
I VÍSPERAS II VÍSPERAS COMÚN DE CUARESMA PROPIO DEL DOMINGO


Dominica Tertia in Quadragesima 
I Classis
Statio ad S. Laurentium extra muros

Introitus: Ps. xxiv 15-16
Óculi mei semper ad Dóminum, quia ipse evéllet de láqueo pedes meos: réspice in me, et miserére mei, quóniam únicus et pauper sum ego. [Ps. ibid. 1-2] Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído; non erubéscam. Glória Patri.  Óculi mei.
 Oratio:
Quǽsumus omnípotens Deus: vota humílium réspice; atque ad defensiónem nostram, déxteram tuæ majestátis exténde. Per Dóminum.
ad Ephésios v: 1-9
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Fratres: Estóte imitatóres Dei, sicut fílii caríssimi: et ambuláte in dilectióne, sicut et Christus diléxit nos, et trádidit semetípsum pro nobis oblatiónem et hóstiam Deo in odórem suavitátis. Fornicátio autem, et omnis immundítia, aut avarítia, nec nominétur in vobis, sicut decet sanctos; aut turpitúdo, aut stultilóquium, aut scurrílitas, quæ ad rem non pértinet: sed magis gratiárum áctio. Hoc enim scitóte intelligéntes, quod omnis fornicátor, aut immúndus aut avárus, quod est idolórum sérvitus, non habet hæreditátem in regno Christi, et Dei. Nemo vos sedúcat inánibus verbis: propter hæc enim venit ira Dei in fílios diffidéntiæ. Nolíte ergo éffici partícipes eórum. Erátis enim aliquándo ténebræ, nunc autem lux in Dómino. Ut fílii lucis ambuláte: fructus enim lucis est in omni bonitáte, et justítia, et veritáte.
Graduale: Ps. ix: 20 et 4
Exsúrge, Dómine, non præváleat homo: judicéntur gentes in conspéctu tuo. In converténdo inimícum meum retrórsum, infirmabúntur, et períbunt a fácie tua.
 Tractus: Ps. cxxii: 1-3
Ad te levávi óculos meos, qui hábitas in cælis. v. Ecce sicut óculi servórum in mánibus dominórum suórum.  v. Et sicut óculi ancíllæ in mánibus dóminæ suæ: ita óculi nostri ad Dóminum Deum nostrum, donec misereátur nostri.  v. Miserére nobis Dómine, miserére nobis.
 secúndum Lucam xi: 14-28
+
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Erat Jesus ejíciens dæmónium, et illud erat mutum. Et cum ejecísset dæmónium, locútus est mutus, et admirátæ sunt turbæ. Quidam autem ex eis dixérunt: «In Beélzebub príncipe dæmoniórum éjicit dæmónia.»  Et álii tentántes, signum de cælo quærébant ab eo. Ipse autem ut vidit cogitatiónes eórum, dixit eis: «Omne regnum in seípsum divísum desolábitur, et domus supra domum cadet. Si autem et sátanas in seípsum divísus est, quómodo stabit regnum ejus? quia dícitis in Beélzebub me ejícere dæmónia. Si autem ego in Beélzebub ejício dæmónia: fílii vestri in quo ejíciunt? Ideo ipsi júdices vestri erunt. Porro si in dígito Dei ejício dæmónia: profécto pervénit in vos regnum Dei. Cum fortis armátus custódit átrium suum, in pace sunt ea, quæ póssidet. Si autem fórtior eo supervéniens vícerit eum, univérsa arma ejus áuferet, in quibus confidébat, et spólia ejus distríbuet. Qui non est mecum, contra me est: et qui non cólligit mecum, dispérgit. Cum immúndus spíritus exíerit de hómine, ámbulat per loca inaquósa, quærens réquiem: et non invéniens dicit: Revértar in domum meam, unde exívi. Et cum vénerit, ínvenit eam scopis mundátam, et ornátam. Tunc vadit, et assúmit septem álios spíritus secum, nequióres se, et ingréssi hábitant ibi. Et fiunt novíssima hóminis illíus pejóra prióribus.»  Factum est autem, cum hæc díceret: extóllens vocem quædam múlier de turba, dixit illi: «Beátus venter, qui te portávit, et úbera, quæ suxísti.» At ille dixit: «Quinímmo beáti, qui áudiunt verbum Dei, et custódiunt illud.»
 Offertorium: Ps. xviii: 9, 10, 11 et 12
Justítiæ Dómini rectæ, lætificántes corda, et judícia ejus dulcióra super mel et favum: nam et servus tuus custódit ea.
 Secreta:
Hæc hóstia, Dómine, quǽsumus, emúndet nostra delícta, et ad sacrifícium celebrándum, subditórum tibi córpora mentésque sanctíficet. Per Dóminum.

Communio: Ps. lxxxiii 4-5
Passer invénit sibi domum, et turtur nidum, ubi repónat pullos suos: altária tua, Dómine virtútum, Rex meus, et Deus meus: beáti qui hábitant in domo tua, in sǽculum sǽculi laudábunt te.
 Postcommunio:

A cunctis nos, quǽsumus, Dómine, reátibus et perículis propitiátus absólve: quos tanti mystérii tríbuis esse partícipes. Per Dóminum.

ENCUENTRO VAYAMOS JUBILOSOS 2019

 ENCUENTRO VAYAMOS JUBILOSOS 2019

 

lunes, 18 de marzo de 2019

19 de marzo. Solemnidad de San José, Esposo de la Virgen. Patrono Universal de la Iglesia.


19 de Marzo
SAN JOSÉ,
 ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA
Patrono de la Iglesia Universa

La Iglesia honra siempre a San José con María y Jesús, especialmente en las fiestas de Navidad. Oriundo de la estirpe davídica, fue San José el tipo consumado del varón justo (Ev.). Como por causa de su matrimonio con la Virgen María San José tiene derechos sobre el fruto bendito del seno virginal de su Esposa, existe gran afinidad de orden moral entre él y Jesús, ejerciendo sobre el Niño Dios cierto derecho paterno, que el Prefacio de San José describe muy delicadamente con los términos paterna vice. San José, sin que haya engendrado a Jesús, es legal y moralmente padre del Hijo de la Virgen Santísima, por los estrechos lazos que le unen con María. Estaban en la familia de Nazaret las tres personas más grandes y excelsas del universo: Cristo Hombre, la Virgen Madre de Dios, y José, padre nutricio y legal de Cristo. Dios le reveló el misterio de la encarnación y le confió la custodia del Verbo encarnado y la virginidad de María. El himno de Laudes dice que «Cristo y la Virgen le asistieron en su hora postrera con rostro sereno». San José voló al cielo para gozar claramente de la visión del Verbo, cuya humanidad tanto tiempo y tan cerca le había sido dado contemplar en la tierra. Con razón, pues, se le invoca como modelo de las almas interiores y contemplativas y patrón de la buena muerte. Además, en el cielo, sigue siempre ejerciendo muy poderoso influjo sobre el corazón de Jesús Hijo y de María, su santísima Esposa (Dr.) Imitemos en este santo tiempo la pureza, la humildad y el espíritu de oración y recogimiento de José en Nazaret, donde vivió con Dios, cual otro Moisés en la nube (Ep.). ¡Glorioso Patriarca! ¡Esposo fidelísimo de María! durante tu vida fuiste el amparo de la Sagrada Familia. Continúa esa solicitud sobre toda la Iglesia, la Familia de Dios en la tierra. Que aprendamos de ti la verdadera sabiduría a la cual ajustaste perfectamente tus obras. Varón justo te llama el Evangelio; enseña a todos la verdadera justicia, a los que mandan y a los que obedecen, a los patronos y a los obreros, pues de todos eres ejemplo admirable. Danos un tierno amor a Jesús y María y protégenos sobre todo a la hora de la muerte.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
 SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN
-patrón de la Iglesia universal-
I clase, blanco, conmemoración de la feria de cuaresma, 
Gloria, tracto y Credo. Prefacio de San José.

Introito. Ps. 91 El justo florecerá como la palma: Se multiplicará como cedro del Líbano, plantado en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios. - Ps. Bueno es alabar al Señor: y cantar a tu nombre, oh Altísimo. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta Rogámoste, oh Señor, que nos ayuden los méritos del Esposo de tu Madre Santísima: para que, por su intercesión, se nos conceda lo que no alcanzamos por nuestros méritos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Conmemoración de la feria.
Epístola Ecleciástico 45, 1-6. La Iglesia aplica aquí a San José el elogio que la sabiduría hace de Moisés. Al igual que aquel Patriarca, San José fue amado de Dios y de los hombres, hizo prodigios de humildad y de mansedumbre y mereció vivir codo a codo con Dios, siendo jefe de su casa. Lección del libro de la Sabiduría: Amado de Dios y de los hombres; cuya memoria se conserva en bendición. Hízole el Señor semejante en la gloria a los santos, y engrandecióle, e hizole terrible a los enemigos; y él, con su palabra, hizo cesar horrendas plagas. Glorificóle en presencia de los reyes; dióle preceptos que promulgase a su pueblo; y le mostró su gloria. Santificóle por medio de su fe y mansedumbre y escogióle entre los hombres. Por eso oyó a Dios y su voz; e hízole Dios entrar dentro de la nube; donde cara a cara le dio los Mandamientos y la Ley de vida y de ciencia.

Gradual. - Oh Señor, le has prevenido con dulces bendiciones; pusiste sobre su cabeza una corona de piedras preciosas. V. Te pidió vida, y Tú le has concedido alargar sus días por los siglos de los siglos.

Tracto. - Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que pone sus delicias en cumplir sus Mandamientos. V. Poderosa será sobre la tierra su descendencia; bendecida será la generación de los justos. V. Habrá en su casa gloria y riquezas, y su justicia durará eternamente.

Evangelio S. Mateo 1, 18-21. Terrible congoja de San José y compasiva intervención del cielo para tranquilizarlo. No tiene por qué dudar ni temer, pues María, su esposa, ha concebido y dará a luz a Jesús, por virtud del Altísimo. Continuación del santo Evangelio según S. Mateo. - Estando desposada la madre de Jesús, María, con José, antes de cohabitar, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Mas José, su esposo, como era justo, y no quería delatarla, deliberó dejarla secretamente. Estando él en este pensamiento, he aquí que un ángel del Señor le apareció en sueños diciéndole: José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa: porque lo que en ella se ha engendrado es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de los pecados de ellos. Credo.

Ofertorio. - Mi verdad y mi clemencia estarán con él: en mi nombre se acrecentará su poder.

Oración-Secreta Te presentamos, oh Señor, el tributo de nuestra servidumbre, rogándote suplicantes, que por los méritos de San José, Esposo de la Madre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, en cuya veneranda festividad te ofrecemos esta hostia de alabanza, conserves en nosotros tus dones. Por el mismo Jesucristo N. S.
Conmemoración de la feria.
Prefacio de la San José. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Que, en la Festividad de San José te honremos con las debidas alabanzas, te bendigamos y te ensalcemos. El fue el varón justo que diste por Esposo a la Virgen Madre de Dios, y el que constituiste como fiel y prudente servidor sobre tu Familia; para que guardase, haciendo las veces de padre, a tu Hijo unigénito y Señor nuestro Jesucristo, concebido por obra del Espíritu Santo. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones, y lse sobrecogen de respeto las Potestades. Los Cielos y las Virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la ensalzan con el mismo júbilo. Por lo que te pedimos te dignes escuchar juntamente con las suyas nuestras voces, al prorrumpir en esta respetuosa alabanza: santo, Santo, Santo...

Comunión. - José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa: porque lo que en ella se ha engendrado es obra del Espíritu Santo.

Oración-Postcomunión Asístenos, por favor oh Dios misericordioso: e intercediendo por nosotros San José, Confesor, guarda bondadosamente tus dones en nosotros. Por Nuestro Señor Jesucristo.
Conmemoración de la feria.
Partituras de las oraciones y de la Misa
Grabaciones de las lecturas
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  Epístola
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  Evangelio
Prefacios cantados de San José
I y II Vísperas Letanías Novena

TEXTOS DE LA MISA EN LATÍN
Die 19 Martii
 S. Joseph, Sponsi B. Maríæ Vírginis
I Classis

 

Introitus: Ps xci: 13-14
Justus ut palma florebit ; sicut cedrus Libani multiplicábitur: plantátus in domo Dómini, in átriis domus Dei nostri. (T.P. Allelúja, allelúja) [Ps. ibid: 2] Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómini tuo, Altíssime. v. Gloria Patri. Justus.

Oratio:
Sanctíssimae Genitrícis tuae Sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur: ut, quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur : Qui vivis.

Et, in Quadragesima, fit Commemoratio Feriæ in Missis non conventualibus, juxta Rubricas.

Eccli. xlv: 1-6
Léctio libri Sapiéntiæ.
Diléctus Deo et homínibus, cujus memória in benedictióne est. Símilem illum fecit in glória sanctórum, et magnificávit eum in timóre inimicórum, et in verbis suis monstra placávit. Glorificávit illum in conspéctu regum, et jussit illi coram pópulo suo, et osténdit illi glóriam suam. In fide, et lenitáte ipsíus sanctum fecit illum, et elégit eum ex omni carne. Audívit enim eum, et vocem ipsíus et indúxit illum in nubem. Et dedit illi coram præcépta, et legem vitæ et disciplínæ.

Graduale Ps. xx: 4-5
Dómine, prævenísti eum in benedictiónibus dulcédinis: posuísti in cápite ejus corónam de lápide pretióso. v. Vitam pétit a te, et tribuísti ei longitúdinem diérum in sǽculum sǽculi.

Tractus: Ps. cxi
Beátus vir qui timet Dóminum: in mandátis ejus cupit nimis. v. Potens in terra erit semen ejus: generátio rectórum benedicétur. v. Glória et divítiæ in domo ejus: et justítia ejus manet in sǽculum sǽculi.

Tempore autem Paschali omittitur Graduale et Tractus, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja. [Ps. Ecclus. vl: 9] Amávit eum Dóminus, et ornávit eum: stolam glóriæ índuit eum. Allelúja. [Osee xiv: 6] Justus germinábit sicut lílium : et florébit in ætérnum ante Dóminum. Allelúja.
Matt. i: 18-21
+
 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum. 
Cum esset desponsáta mater Jesu María Joseph, ántequam convenírent, invénta est in útero habens de Spíritu Sancto. Joseph autem vir ejus, cum esset justus, et nollet eam tradúcere, vóluit occúlte dimíttere eam. Hæc autem eo cogitánte, ecce Angelus Dómini appáruit in somnis ei, dicens: «Joseph, fili David, noli timére accípere Maríam cónjugem tuam: quod enim in ea natum est, de Spíritu Sancto est. Páriet autem fílium: et vocábis nomen ejus Jesum: ipse enim salvum fáciet pópulum suum a peccátis eórum.»
Credo.

Offertorium: Ps. lxxxviii: 25.
Véritas mea, et misericórdia mea cum ipso, et in nómini meo exaltábitur cornu ejus (T.P. allelúja).

Secreta:
Débitum tibi, Dómine, nostrae réddimus servitútis, supplíciter exorántes : ut, suffrágiis beati Joseph, Sponsi Genitrícis Fílii tui Jesu Christi Dómini nostri, in nobis tua múnera tueáris, ob cujus venerándam festivitátem laudis tibi hóstias immolámus. Per eúndem Dóminum.

Et, in Quadragesima, fit Commemoratio Feriæ ut supra.

Præfátio de S. Joseph Et te in Festivitáte.

Communio: Matth. i: 20
«Joseph, fili David, noli timére accípere Maríam cónjugem tuam: quod enim in ea natum est, de Spíritu Sancto est.» (T.P. allelúja).

Postcommunio:
Adesto nobis, quǽsumus, miséricors Deus: et, intercedénte pro nobis beáto Joseph Confessóre, tua circa nos propitiátus dona custódi. Per Dóminum.

Et, in Quadragesima, fit Commemoratio Feriæ ut supra.
 

sábado, 16 de marzo de 2019

Viernes de la III Semana de Cuaresma. Folleto PDF

II domingo de Cuaresma

II DOMINGO DE CUARESMA
I clase, morado
Sin Gloria. Tracto. Credo. Prefacio de Cuaresma

Háblanos hoy el Breviario del patriarca Jacob, modelo que es de entera confianza en Dios, aun en medio de los mayores contratiempos.
Jacob, por la bendición de su padre Isaac, fue constituido como heredero de las divinas promesas hechas antes a Set, a Noé, a Abrahán y a Isaac, las cuales sólo tuvieron cabal cumplimiento en Jesucristo.
Toda la vida de Jacob es figurativa de Cristo y de su Iglesia en el misterio pascual. Dice S. Agustín Que el hecho de la bendición Que Isaac concedió a Jacob tenia un sentido simbó lico, por cuanto las pieles del cabrito representaban los pecados, y Jacob revestido de esas mismas pieles era imagen de Aquél que, no teniendo pecados propios, cargó con los ajenos. (Mait.). Simbolismo Que todavía recuerda el Pontifical romano al obispo, cuando se pone los guantes para celebrar misa.
Jacob fué el suplantador de su hermano Esaú, pues le ganó su derecho de primogenitura. Jesús, a su vez, suplantó al demonio, príncipe como se llamaba de este mundo, arrebatándole su presa con un arte y astucia divinas: ars ut artemfalleret.
Jacob en su lucha con el Ángel salió al fin vencedor, y desde entonces le mandó Dios Que se llamase Israel, o sea, fuerte contra Dios. Pero más fuerte aún fue Cristo Jesús. el cual, con los dolores y luchas a brazo partido con el ángel malo, lo venció y, lo que es más, logró desarmar a Dios mismo, atándole las manos de su justicia para que no descargase sobre la tierra culpable los golpes merecidos de su ira.
Además, Jesucristo es nuestro hermano mayor y nuestro capitán. Debemos escuchar sus palabras, porque Él nos ha elegido para ser su propio pueblo.  Claramente nos inculca todo esto la Epístola de hoy.
Jesús se aplica también a si mismo la aparición de la escala de Jacob, para demostrar que en medio de las persecuciones se ve continuamente protegido por la divinidad y por los Ángeles (Juan 1, 51). Dice también S. Hipólito que "así como Esaú urdía la muerte de su hermano, así el pueblo judío tramó la muerte de Cristo y de su Iglesia. Jacob hubo de huir muy lejos; y Cristo a su vez, rechazado por la incredulidad de los suyos, hubo de fugarse a Galilea, en donde le fue dada por esposa la Iglesia, proveniente de raza gentílica". Mas al fin de los tiempos estos dos pueblos, judío y gentil, llegarán a reconciliarse. También el Evangelio de hoy tiene un precursor en la visión de Jacob.
Él vio la gloria de Dios, y también los Apóstoles la vieron en la Transfiguración, y más tarde cuando se les apareció inundado en divinales efluvios después de resucitado.
Hagámonos dignos de contemplarle cuando la Iglesia y su liturgia nos le presenten radiante de gloria el santo día de Pascua, preludio de la Pascua eterna y de la visión beatifica que no tendrá fin, y que colmará plenamente las ansias más hondas y más nobles de nuestro ser.

Para conseguir la victoria de nuestros enemigos espirituales nos propone el Introito una ilimitada confianza en la misericordia de Dios, invocándole con todo nuestro corazón. Esta confianza nos ayudará en gran manera a obtener los dos bienes más necesarios en la Cuaresma: la remisión de nuestros pecados, y el auxilio divino para no volver a cometerlos. En la Colecta rogamos a Dios por nuestras necesidades del alma y del cuerpo. Si nuestras súplicas son humildes y sinceras, que el Señor nos concederá ciertamente el remedio de todos nuestros males. Él velará por todas nuestras necesidades del cuerpo, y defenderá nuestra alma de las sugestiones del enemigo, que tan sólo procura nuestra eterna perdición. El Apóstol insiste en la Epístola recomendándonos la santidad de vida que debe resplandecer en todo cristiano, y la Iglesia, proponiéndonos sus palabras, nos advierte la necesidad de aprovechar el tiempo para restaurar en nosotros la imagen de Dios. El cristiano es un vaso de honor preparado y embellecido por la mano del Altísimo; nosotros debemos procurar con todas nuestras fuerzas preservarnos de toda ignominia, de toda degradación, que nos harías dignos de ser apartados muy lejos del Señor. Para purificar nuestras almas durante el  tiempo santo de Cuaresma, sirvámonos de la confesión de nuestras faltas, de la compunción del corazón; y para rehabilitar nuestro cuerpo, nos ayudará muchísimo la santa penitencia, la mortificación cristiana. En la Transfiguración del Señor, que recuerda el Evangelio, podemos admirar la sapientísima providencia de Dios. Quiso que fueran testigos de aquel admirable prodigio los mismos que habían de presenciar la ignominia de su pasión, para que el recuerdo de la gloria de Cristo les confortara y sostuviera. Este mismo efecto debe producir en nosotros la consideración de la gloria que Dios tiene preparada para cuantos le sirven como fidelidad, debe esforzarnos aún en las mayores dificultades, sabiendo que nada significan todas las aflicciones de la presente vida, en comparación de aquel premio de la gloria que el Señor tiene preparado para cuantos de veras le aman. 
TEXTOS DE LA MISA
Introito. Salm. 24,6,3,22,1-2.- Acuérdate, Señor, de tus bondades, y de tus eternas misericordias. Nunca nos dominen nuestros enemigos. Dios de Israel, líbranos de todas nuestras angustias. Salmo.- A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti busco refugio, no me sienta avergonzado. V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Colecta.-  Oh Dios!, que nos ves privados de toda virtud, guárdanos interior y exteriormente, para que seamos fortalecidos contra toda ad­versidad en el cuerpo, y limpios de malos pensamientos en el alma. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Tes. 4.1-7.-  No nos ha llamado Dios a la impureza, sino a la santidad, en Jesucristo nuestro Señor.” El recuerdo de nuestro sublime destino nos hace comprender mejor las exigencias de nuestra vocación de cristianos. Hermanos: Os rogamos y exhortamos en nuestro Señor Jesucristo, que, así como habéis aprendido de nosotros de qué manera debéis portaros y agradar a Dios, así también sigáis adelantando. Ya sabéis qué preceptos os he dado en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: que os abstengáis de la fornicación, y que sepa cada uno de vosotros poseer su propio cuerpo en santificación y honor, sin dejarse llevar por la pasión de la concupiscencia, como los gentiles, que no conocen a Dios. Que nadie, en este punto, engañe o perjudique a su hermano; porque el Señor castiga todo ello, como ya os lo hemos dicho y protestado. Porque no nos llamó Dios a la inmundicia, sino a la santidad, en Jesucristo Señor nuestro.
Gradual. Salm.24.17-18.-  Alíviame las angustias de mi corazón; líbrame, Señor, de mis calamidades. Mira mi miseria y mi dolor y perdona todos mis pecados.
Tracto. Salm.105,1-4.- Alabad Señor, porque es bueno y eterna su misericordia. ¿Quién   pregonará   las maravillas del, Señor y hará oír todas sus alabanzas? Bienaventu­rados los que observan la Ley y practican la justicia en todo tiempo. Acuérdate de nosotros, Señor, por el amor que tienes a tu pueblo; ven en nuestro auxilio.
Evangelio. Mat.17.1-9.- Cuando veamos a Cristo en las humillaciones de su pasión, recordemos las grandezas de su transfiguración. Moisés y Elías, es decir, la ley y los profetas (todo el Antiguo Testamento), y la voz de Padre, dan hoy testimonio de su misión. En aquel tiempo: Tomó Jesús consigo a Pedro y a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto. Y se transfiguró en su presencia; su rostro resplandecía como el sol, sus vestidos se hicieron blancos como la nieve. Y en esto se aparecieron Moisés y Elías y hablaban con él. Tomó entonces Pedro la palabra y dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaba Pedro aún hablando cuando vino una nube resplandeciente y los cubrió y una voz dijo desde la nube: Éste es mi Hijo muy amado, en quien me agradé; escuchadle. Y al oír esta voz cayeron los discípulos en tierra sobre su rostro, y tuvieron gran miedo. Mas Jesús se acercó y los tocó, y les dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos, no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Y al bajar del monte, les mandó Jesús diciendo: No digáis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.
Ofertorio. Salm. 118,47-48.-  Yo pongo mis delicias en tus mandatos, que mucho amo. Alzo mis manos hacia ellos; los amo.
Secreta.-  Te rogamos. Señor, atiendas propicio al sacrificio presente, a fin de que nos aproveche para nuestra devoción y salvación. Por nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, elevas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión.
Comunión. Salm. 5.2-4.-  Escucha mi clamor, presta oídos a la voz de mi oración, Rey mío y Dios mío, porque a ti, Señor, te invoco.
Poscomunión.- Te rogamos humildemente, Dios, que, nos alimentas con tus sacramentos, nos concedas servirte dignamente con una vida de tu agrado, Por nuestro Señor.