miércoles, 21 de febrero de 2018

MIÉRCOLES DE LAS TEMPORAS DE CUARESMA


MIÉRCOLES DE LAS CUATRO TEMPORAS DE CUARESMA
Forma Extraordinaria del Rito Romano
Estación en Santa María la Mayor

Idea dominante de la Misa de esta Feria: Debemos por la mortificación salir del estado desgraciado en que estamos sumidos por la culpa.

INTROITO     Salmo 24, 6, 3, y 22
Acuérdate, Señor, de tus piedades y de tus misericordias usadas en los siglos pasado; para que jamás nos dominen nuestros enemigos; líbranos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias (S). A ti, oh Señor, he levantado mi espíritu; en ti, oh Dios mío, tengo puesta mi confianza; no quedare avergonzado. v/. Gloria al Padre…

Después de los Kyries, se dice
Oremos.  Arrodillémonos.  R/: Levantaos
Te suplicamos, Señor, que oigas benignamente nuestras oraciones y que extiendas la diestra de tu majestad para protegernos contra toda adversidad. Por nuestro Señor…

LECCIÓN Ex 24, 12-18
Dios dijo a Moisés: «Sube hacia mí, al monte; quédate allí y te daré las tablas de piedra, con la ley y los mandamientos que he escrito para que los enseñes.» Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante; y subieron al monte de Dios. Dijo a los ancianos: «Esperadnos aquí hasta que volvamos. Aarón y Jur quedan con vosotros; el que tenga algún problema que recurra a ellos.» Después Moisés subió al monte.
La nube cubría el monte. La gloria del Señor descansaba sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió durante seis días. Al séptimo día, Dios llamó a Moisés de en medio de la nube. La gloria del Señor aparecía a los israelitas como fuego devorador sobre la cumbre del monte. Moisés penetró en la nube y subió al monte. Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

GRADUAL    Salmo 24, 17-18
Las tribulaciones de mi corazón se han multiplicado; líbrame de mis congojas. v/. Mira mi humillación y mi trabajo, y perdona todos mis pecados.

COLECTA
Te suplicamos, oh Señor, que mires benigno la devoción de tu pueblo; a fin de que, los que e mortifican en su cuerpo por medio de la abstinencia. Se fortifiquen en el espíritu con el fruto de las buenas acciones. Por nuestro Señor…

EPÍSTOLA 1 Reyes 19,3-8.
Oído esto, se atemorizó Elías, y se fue huyendo por donde le llevaba su imaginación. Al llegar a Bersabee de Judá, dejó allí su criado.  Y prosiguió su camino una jornada por el desierto; y habiendo llegado allá y sentándose debajo de un enebro pidió para su alma la separación del cuerpo, diciendo: Bástame ya, Señor, de vivir; llévate mi alma; pues no soy yo de mejor condición que mis padres.  Y tendiéndose en el suelo, se quedó dormido a la sombra del enebro, cuando he aquí que el ángel del Señor le tocó y dijo: Levántate, y come.  Miró atrás, y vio a su cabecera un pan cocido al rescoldo y un vaso de agua; comió, pues, y bebió, y se volvió a dormir.  Mas el ángel del Señor volvió segunda vez a tocarle, y le dijo: Levántate, y come; porque te queda por andar un largo camino.  Levantándose Elías, comió y bebió: y confortado con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar a Horeb, monte de Dios.

TRACTO      Salmo 24,17, 18, y 1-4
Líbrame de mis congojas, oh Señor; mira mi humillación y mi trabajo, y perdona todos mis pecados. v/. A ti, oh Señor, he levantado mi espíritu; en ti, oh Dios mío, tengo puesta mi confianza; no quedare avergonzado; ni se burlaran de mi mis enemigos; porque ninguno que espere en ti quedara confundido; sean confundidos los que obran vanamente.

EVANGELIO Mateo 12,38-50.
Entonces algunos de los escribas y fariseos le hablaron, diciendo: Maestro, quisiéramos verte hacer algún milagro.  Mas él les respondió: Esta raza mala y adúltera pide un prodigio; pero no se le dará el que pide, sino el prodigio de Jonás profeta: Porque así como Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.  Los naturales de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta raza de hombres, y la condenarán: Por cuanto ellos hicieron penitencia a la predicación de Jonás. Y con todo, el que está aquí es más que Jonás.
La reina del mediodía hará de acusadora en el día del juicio contra esta raza de hombres y la condenará; por cuanto vino de los extremos de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón. Y con todo, aquí tenéis quien es más que Salomón.  Cuando el espíritu inmundo ha salido de algún hombre, anda vagando por lugares áridos, buscando dónde hacer asiento, sin que lo consiga.
Entonces dice: Volveré a mi casa, de donde he salido. Y volviendo a ella la encuentra desocupada, bien barrida y alhajada.  Con esto va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando habitan allí; con que viene a ser el último estado de aquel hombre más lastimoso que el primero. Así ha de acontecer a esta raza de hombres perversísima.  Todavía estaba él hablando al pueblo, y he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar.
Por lo que uno le dijo: Mira que tu madre y tus hermanos están allí fuera preguntando por ti.  Pero él, respondiendo al que se lo decía, replicó: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?  Y mostrando con la mano a sus discípulos: Estos, dijo, son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

OFERTORIO    Salmo 118,47, 48
Me recreare en tus preceptos, objeto de mi amor; y alzare mis manos hacia tus mandamientos, que he amado siempre.

SECRETA
Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación, para que perdones compasivo todos nuestros pecado y dirijas tu mismo nuestros  vaciantes corazones. Por nuestro Señor…

COMUNION    salmo 5, 2-4
Escucha mis clamores, atiende a la voz de m suplica, oh mi Rey y Dios mío; porque a ti enderezare mi oración, oh Señor.

POSCOMUNION
Con la percepción de tu sacramento, haz Señor, que seamos purificados de nuestros pecados ocultos y libres de las asechanzas de los enemigos. Por nuestro Señor…

SOBRE EL PUEBLO
Oremos. Humillada ante Dos vuestras cabezas.
Te rogamos, Señor, que ilumines nuestras almas con la luz de tu claridad; a fin de que podamos ver las cosas que debemos hacer y hagamos siempre las que son justas y rectas. Por nuestro Señor…
Transcripto por gentileza de Dña. Ana María Galvez

TEXTOS EN LATÍN

Feria Quarta
Quatuor Temporum Quadragesimæ
Statio ad S.Mariam majorem

Introitus.Ps. xxiv: 6, 3.et 22.
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine, et misericórdiæ tuæ, quæ a sǽculo sunt: ne umquam dominéntur nobis inimíci nostri: líbera nos, Deus Israël, ex ómnibus angústiis nostris. Ps. ibid. 1-2 Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam. Glória Patri. Reminíscere.
Post Kýrie, eléison, dicitur:
Orémus.
Flectámus génua. 
L
eváte..
Oratio.
Preces nostras, quǽsumus, Dómine, cleménter exáudi: et contra cuncta nobis adversántia, déxteram tuæ majestátis exténde. Per Dóminum nostrum.
Exodi xxiv: 12-18.
Léctio libri Exodi.
In diébus illis: Dixit Dóminus ad Móysen: «Ascénde ad me in montem, et esto ibi: dabóque tibi tábulas lapídeas, et legem ac mandáta quæ scripsi: ut dóceas fílios Israël.» Surrexérunt Moyses et Josue miníster ejus: ascendénsque Moyses in montem Dei, senióribus ait: «Exspectáte hic, donec revertámur ad vos. Habétis Aaron et Hur vobíscum: si quid natum fúerit quæstiónis, referétis ad eos. Cumque ascendísset Moyses, opéruit nubes montem, et habitávit glória Dómini super Sínai, tegens illum nube sex diébus: séptimo autem die vocávit eum de médio calíginis. Erat autem spécies glóriæ Dómini, quasi ignis ardens super vérticem montis; in conspéctu filiórum Israël. Ingressúsque Móyses médium nébulæ, ascéndit in montem: et fuit ibi quadragínta diébus et quadragínta nóctibus.
Graduale. Ps. xxiv: 17-18.
Tribulatiónes cordis mei dilatátæ sunt: de necessitátibus meis éripe me, Dómine. v. Vide humilitátem meam, et labórem meum: et dimítte ómnia peccáta mea.
Hic dicitur Dóminus vobíscum, sine Flectámus génua.
Oratio.
Orémus.  Devotiónem pópuli tui, quǽsumus, Dómine, benígnus inténde: ut, qui per abstinéntiam macerántur in córpore, per fructum boni óperis reficiántur in mente. Per Dóminum.
3 Reg. xix: 3-8
Léctio libri Regum:
In diébus illis: Venit Elías in Bersabée Juda, et dimísit ibi púerum suum, et perréxit in desértum, viam uníus diéi. Cumque venísset, et sedéret subter unam juníperum, petívit ánimæ suæ, ut morerétur, et ait: «Súfficit mihi, Dómine, tolle ánimam meam: neque enim mélior sum quam patres mei.» Projecítque se, et obdormívit in umbra juníperi: et ecce, Angelus Dómini tétigit eum, et dixit illi: «Surge et cómede.» Respéxit, et ecce ad caput suum subcinerícius panis, et vas aquæ: comédit ergo et bibit, et rursum obdormívit. Reversúsque est Angelus Dómini secundo, et tétigit eum, dixítque illi: «Surge, cómede: grandis enim tibi restat via.» Qui cum surrexísset, comédit et bibit, et ambulávit in fortitúdine cibi illíus quadragínta diébus et quadragínta nóctibus, usque ad montem Dei Horeb.
Tractus.Ps. xxiv: 17,18 et 1-4.
De necessitátibus meis éripe me, Dómine: vide humilitátem meam et labórem meum:et dimítte ómnia peccáta mea. v. Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam: neque irrídeant me inimíci mei. v. Etenim univérsi, qui te exspéctant, non confundéntur: confundántur omnes faciéntes vana.
Matth. xii: 38-50
 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Respondérunt Jesu quidam de scribis et pharisǽis, dicéntes: «Magíster, vólumus a te signum vidére.» Qui respóndens, ait illis: «Generátio mala et adúltera signum quærit: et signum non dábitur ei, nisi signum Jonæ Prophétæ. Sicut enim fuit Jonas in ventre ceti tribus diébus et tribus nóctibus: sic erit Fílius hóminis in corde terræ tribus diébus et tribus nóctibus. Viri Ninivítæ surgent in judício cum generatióne ista, et condemnábunt eam: quia pæniténtiam egérunt in prædicatióne Jonæ. Et ecce plus quam Jonas hic. Regína Austri surget in judício cum generatióne ista, et condemnábit eam: quia venit a fínibus terræ audire sapiéntiam Salomónis. Et ecce plus quam Sálomon hic. Cum autem immúndus spíritus exíerit ab hómine, ámbulat per loca árida, quærens réquiem, et non invénit. Tunc dicit: “Revértar in domum meam, unde exívi.” Et véniens invénit eam vacántem, scopis mundátam, et ornátam. Tunc vadit, et assúmit septem álios spíritus secum nequióres se, et intrántes hábitant ibi: et fiunt novíssima hóminis illíus pejóra prióribus. Sic erit et generatióni huic péssimæ.» Adhuc eo loquénte ad turbas, ecce, Mater ejus et fratres stabant foris, quæréntes loqui ei. Dixit autem ei quidam: «Ecce, mater tua et fratres tui foris stant, quæréntes te.» At ipse respóndens dicénti sibi, ait: «Quæ est mater mea, et qui sunt fratres mei?» Et exténdens manum in discípulos suos, dixit: «Ecce mater mea et fratres mei. Quicúmque enim fécerit voluntátem Patris mei, qui in cœlis est: ipse meus frater et soror et mater est.»
Offertorium. Ps. cxviii: 47 et 48.
Meditábor in mandátis tuis, quæ diléxi valde: et levábo manus meas ad mandáta tua, quæ diléxi.
Secreta.
Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus: ut et delícta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Dóminum.

Communio.Ps. v: 2-4.
Intéllege clamórem meum: inténde voci oratiónis meæ, Rex meus et Deus meus: quóniam ad te orábo, Dómine.
Postcommunio.
Tui, Dómine, perceptióne sacraménti, et a nostris mundémur occúltis, et ab hóstium liberémur insídiis. Per Dóminum.

Super populum:
Orémus. Humiliáte cápita vestra Deo.
Oratio.

Mentes nostras, quǽsumus, Dómine, lúmine tuæ claritátis illústra: ut vidére póssimus, quæ agénda sunt; et, quæ recta sunt, agere valeámus. Per Dóminum nostrum.

martes, 20 de febrero de 2018

MARTES DE LA I SEMANA DE CUARESMA


MARTES DE LA I SEMANA DE CUARESMA
Estación en Santa Anastasia
Idea dominante de la Misa de esta Feria: Dios es nuestro refugio y nuestro único remedio

INTROITO    Salmo 89, 1 y 2
Señor, en todas épocas has sido tu nuestro amparo; por todos los siglos existes tú. (S). Tú eres Dios antes que fuesen hechos los montes,  se formara la tierra y el mundo universo: por todos los siglos existes tú. v/. Gloria al Padre…

COLECTA
Mira, Señor, benigno a tu pueblo y concede: que nuestra alma, resplandezca en tu presencia con el deseo de poseerte, ya que se mortifica con la penitencia de la carne. Por nuestro Señor…

EPÍSTOLA  Isaias 55, 6-11
Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes. Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come,  así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía  sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.

GRADUAL     Salmo 140,2
Ascienda mi oración ante tu presencia, Señor, como el olor del incienso. v/. Sea la elevación de mis manos, como el sacrificio de la tarde.

EVANGELIO Mateo 21,10-17.
Cuando entró en Jerusalén, se conmovió toda la ciudad, diciendo muchos: ¿Quién es éste? A lo que respondían las gentes: Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea. Habiendo entrado Jesús en el templo de Dios, echó fuera de él a todos los que vendían allí y compraban, y derribó las mesas de los banqueros o cambiantes, y las sillas de los que vendían las palomas para los sacrificios. Y les dijo: Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración; mas vosotros la tenéis hecha una cueva de ladrones. Al mismo tiempo se acercaron a él en el templo varios ciegos y cojos y los curó. Pero los príncipes de los sacerdotes y los escribas, al ver las maravillas que hacía, y los niños que le aclamaban en el templo, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David!, se indignaron,  y le dijeron: ¡Oyes tú lo que dicen éstos? Jesús les respondió: Sí, por cierto; pues ¿no habéis leído jamás la profecía: De la boca de los infantes y niños de pecho es de donde sacaste la más perfecta alabanza? Y dejándolos, salió fuera de la ciudad a Betania, y se quedó allí.

OFERTORIO     Salmo 30,15-16
En ti espere, Señor; dije: Tu eres mi Dios, en tus manos esta mi suerte.

SECRETA
Te rogamos, Señor, que te aplaques con los dones ofrecidos; y que nos defiendas de todos los peligros. Por nuestro Señor…

COMUNION    Salmo 4,2
Así que yo te invoque, me oíste, Dios, que eres mi justicia; tu, en mi angustia, me ensanchaste el corazón. Apiádate de mí y presta oídos a mi oración.

POSCOMUNION
Te suplicamos, oh Dios todopoderoso, nos concedas sentir el efecto de la eterna salvación, de la que hemos recibido una prenda en estos misterios. Por nuestro Señor…

SOBRE EL PUEBLO
Oremos. Humillad ante Dios vuestras cabezas
Suban, Señor, hasta ti nuestras oraciones y aleja de tu Iglesia todo mal. Por nuestra Señor….
Transcripto por gentileza de Dña. Ana María Galvez


TEXTOS EN LATÍN

Feria III post Dominicam I in QuadragesimaStatio ad S. Anastasiam
Introitus. lxxxix: 1 et 2.
Dómine, refúgium factus es nobis a generatióne et progénie: a sǽculo et in sǽculum tu es. Ps. ibid. 2 Priúsquam montes fíerent, aut formarétur terra et orbis: a sǽculo et usque in sǽculum tu es Deus. Glória Patri. Dómine.
Oratio.
Réspice, Dómine, famíliam tuam: et præsta; ut apud te mens nostra tuo desidério fúlgeat, quæ se carnis maceratióne castígat. Per Dóminum.

Is. lv: 6-11.
Léctio Isaíæ Prophétæ
In diébus illis: Locútus est Isaías Prophéta, dicens: «Quǽrite Dóminum, dum inveníri potest: invocáte eum, dum prope est. Derelínquat ímpius viam suam, et vir iníquus cogitatiónes suas, et revertátur ad Dóminum: et miserébitur ejus, et ad Deum nostrum: quóniam multus est ad ignoscéndum. “Non enim cogitationes meæ cogitatiónes vestræ: neque viæ vestræ viæ meæ,” dicit Dóminus. “Quia sicut exaltántur cœli a terra, sic exaltátæ sunt viæ meæ a viis vestris, et cogitatiónes meæ a cogitatiónibus vestris. Et quómodo descéndit imber et nix de cœlo, et illuc ultra non revértitur, sed inébriat terram, et infúndit eam, et germináre eam facit, et dat semen serénti, et panem comedénti: sic erit verbum meum, quod egrediétur de ore meo: non revertétur ad me vácuum, sed fáciet quæcúmque volui, et prosperábitur in his, ad quæ misi illud”: ait Dóminus omnípotens.»
Graduale.Ps.xxl: 2.
Dirigátur orátio mea sicut incénsum in conspéctu tuo, Dómine. Elevátio mánuum meárum sacrifícium vespertínum.
Matth. xxi: 10-17.
 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Cum intrásset Jesus Jerosólymam, commóta est univérsa cívitas, dicens: «Quis est hic?» Pópuli autem dicébant: «Hic est Jesus Prophéta a Názareth Galilǽæ.» Et intrávit Jesus in templum Dei, et ejiciébat omnes vendéntes, et eméntes in templo; et mensas nummulariórum et cáthedras vendéntium colúmbas evértit: et dicit eis: «Scriptum est: Domus mea domus oratiónis vocábitur: vos autem fecístis illam spelúncam latrónum.» Et accessérunt ad eum cæci et claudi in templo: et sanávit eos. Vidéntes autem príncipes sacerdótum et scribæ mirabília, quæ fecit, et púeros clamantes in templo, et dicéntes: «Hosánna fílio David»: indignáti sunt, et dixérunt ei: «Audis, quid isti dicunt?» Jesus autem dixit eis: «Utique. Numquam legístis: Quia ex ore infántium et lacténtium perfecísti laudem?» Et relíctis illis, ábiit foras extra civitátem in Bethániam: ibíque mansit.
Offertorium. Ps. xxx: 15-16.
In te sperávi, Dómine; dixi: Tu es Deus meus, in mánibus tuis témpora mea.
Secreta.
Oblátis, quǽsumus, Dómine, placáre munéribus: et a cunctis nos defénde perículis. Per Dóminum.

Communio.Ps. iv: 2.
Cum invocárem te, exaudísti me, Deus justítiæ meæ: in tribulatióne dilatásti me: miserére mihi, Dómine, et exáudi oratiónem meam.
Postcommunio.
Quǽsumus, omnípotens Deus: ut illíus salutáris capiámus efféctum, cujus per hæc mystéria pignus accépimus. Per Dóminum.

Super populum:
Orémus. Humiliáte cápita vestra Deo.
Oratio.

Acéndant ad te, Dómine, preces nostræ: et ab Ecclésia tua cunctam repélle nequítiam. Per Dóminum nostrum.

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA


LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

ESTACION EN SAN PEDRO AD VINCULA

Idea dominante de la Misa de esta Feria: Suplica para nuestra liberación de las cadenas del pecado


INTROITO    Salmo 122, 2. 1
SICUT ÓCULI servórum in mánibus dominórum suórum: ita óculi nostri ad Dóminum, Deum nostrum, donec misereátur nobis: miserére nobis, Dómine, miserére nobis. V/. Ad te levávi óculos meos: qui hábitas in cœlis. V/. Glória Patri.
COMO LOS OJOS de los siervos están mirando siempre las manos de sus amos, así nuestros ojos están clavados en el Señor Dios nuestro, para moverle a que se apiade de nosotros. Misericordia, Señor, ten misericordia de nosotros V/. A ti, Señor, que habitas en los cielos, levanté mis ojos. V/.Gloria al Padre.

COLECTA
CONVÉRTE NOS, Deus, salutáris noster: et, ut nobis jejúnium quadragesimále profíciat, mentes nostras cœléstibus ínstrue disciplínis. Per Dóminum.
CONVIÉRTENOS, oh Dios Salvador nuestro; y para que nos aproveche el ayuno cuaresmal, ilumina nuestras almas con las instrucciones celestiales. Por nuestro Señor.

EPÍSTOLA  34, 11-16
LÉCTIO EZECHIÉLIS PROPHÉTÆ.
Hæc dicit Dóminus Deus: «Ecce, ego ipse requíram oves meas, et visitábo eas. Sicut vísitat pastor gregem suum in die, quando fúerit in médio óvium suárum dissipatárum: sic visitábo oves meas, et liberábo eas de ómnibus locis, in quibus dispérsæ fúerant in die nubis et calíginis. Et edúcam eas de pópulis, et congregábo eas de terris, et indúcam eas in terram suam: et pascam eas in móntibus Israël, in rivis, et in cunctis sédibus terræ. In páscuis ubérrimis pascam eas, et in móntibus excélsis Israël erunt páscua eárum: ibi requiéscent in herbis viréntibus, et in páscuis pínguibus pascéntur super montes Israël. Ego pascam oves meas, et ego eas accubáre fáciam, dicit Dóminus Deus. Quod períerat, requíram; et quod abjéctum erat, redúcam; et quod confractum fúerat, alligábo; et quod infírmum fúerat, consolidábo; et quod pingue et forte, custódiam: et pascam illas in judício, dicit Dóminus omnípotens.»
LECTURA DEL PROFETA EZEQUIEL.
Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Las sacaré de entre los pueblos, las congregaré de los países, las traeré a su tierra, las apacentaré en los montes de Israel, en las cañadas y en los poblados del país. Las apacentaré en ricos pastizales,  - tendrán sus dehesas en los montes más altos de Israel; se recostarán en fértiles dehesas y pastarán pastos jugosos en los montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido.»


GRADUAL    Salmo 83, 10 y 9
PROTÉCTOR NOSTER, áspice, Deus, et réspice super servos tuos. V/. Dómine, Deus virtútum, exáudi preces servórum tuórum.
VUÉLVETE A MIRARNOS, oh Dios protector nuestro, y pon los ojos en tus siervos. V/. Señor Dios de las virtudes, oye las oraciones de tus siervos.

TRACTO    Salmo 102,10. 78, 8-9
DÓMINE, non secúndum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retríbuas nobis. V/. Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum: cito antícipent nos misericórdiæ tuæ, quia páuperes facti sumus nimis. (Hic genuflectitur) V/. Adjuva nos, Deus, salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos: et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.
SEÑOR, no nos trates según merecen nuestros pecados, ni según nuestras culpas nos castigues.  V/. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas maldades: anticípense a favor nuestro cuanto antes tus misericordias; pues nos hallamos reducidos a extrema miseria. (Aquí se dobla la rodilla) V/. Ayudamos, oh Dios salvador nuestro: y por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor, y perdona nuestros pecados, por amor a tu nombre

EVANGELIO Mt 25, 31-46
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECUNDUM MATTHǼUM.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: «Cum vénerit Fílius hóminis in majestáte sua, et omnes Angeli cum eo, tunc sedébit super sedem majestátis suæ: et congregabúntur ante eum omnes gentes, et separábit eos ab ínvicem, sicut pastor ségregat oves ab hædis: et státuet oves quidem a dextris suis, hædos autem a sinístris. Tunc dicet Rex his, qui a dextris ejus erunt: “Veníte, benedícti Patris mei, possidéte parátum vobis regnum a constitutióne mundi. Esurívi enim, et dedístis mihi manducáre; sitívi, et dedístis mihi bíbere; hospes eram, et collegístis me; nudus, et cooperuístis me; infírmus, et visitástis me; in cárcere eram, et venístis ad me.” Tunc respondébunt ei justi, dicéntes: “Dómine, quando te vídimus esuriéntem, et pávimus te; sitiéntem, et dedimus tibi potum? quando autem te vídimus hóspitem, et collégimus te? aut nudum, et cooperúimus te? aut quando te vídimus infírmum, aut in cárcere, et vénimus ad te?” Et respóndens Rex, dicet illis: “Amen, dico vobis: quámdiu fecístis uni ex his frátribus meis mínimis, mihi fecístis.” Tunc dicet et his, qui a sinístris erunt: “Discédite a me, maledícti, in ignem ætérnum, qui parátus est diábolo et ángelis ejus. Esurívi enim, et non dedístis mihi manducáre; sitívi, et non dedístis mihi potum; hospes eram, et non collegístis me; nudus, et non cooperuístis me; infírmus et in cárcere, et non visitástis me.” Tunc respondébunt ei et ipsi, dicéntes: “Dómine, quando te vídimus esuriéntem, aut sitiéntem, aut hóspitem, aut nudum, aut infírmum, aut in cárcere, et non ministrávimus tibi?” Tunc respondébit illis, dicens: “Amen, dico vobis: Quámdiu non fecístis uni de minóribus his, nec mihi fecístis. Et ibunt hi in supplícium ætérnum: justi autem in vitam ætérnam.”»
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos d los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ´Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme´. Los justos le contestarán entonces: ´Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?´. Y el rey les dirá: ´Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron´. Entonces dirá también a los de su izquierda: ´Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron´. Entonces ellos le responderán: ´Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?´. Y él les replicará: ´Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo´. Entonces irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna".

OFERTORIO      Salmo  118, 18, 26 y 73
LEVÁBO óculos meos, et considerábo mirabília tua, Dómine, ut dóceas me justítias tuas: da mihi intelléctum, et discam mandáta tua.
LEVANTARÉ mis ojos, y consideraré tus obras maravillosas, Señor, para que me enseñes tus justicias; dame inteligencia, y aprenderé tus mandamientos.

SECRETA
MÚNERA TIBI, Dómine, obláta sanctífica: nosque a peccatórum nostrórum máculis emúndet. Per Dóminum.
SANTIFICA, oh Señor, los dones ofrecidos, y purifícanos de las manchas de nuestros pecados. Por nuestros Seor…


PREFACIO DE CUARESMA
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui corporáli jejúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris, et præmia: per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
EN VERDAD es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, elevas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión.

COMUNION    Mateo 25, 40 y 34
AMEN, DICO VOBIS: quod uni ex mínimis meis fecístis, mihi fecístis: veníte, benedícti Patris mei, possidéte parátum vobis regnum ab inítio sǽculi.
EN VERDAD os digo que siempre que lo hicisteis con alguno de estos mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis. Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que os esta preparado desde el principio del mundo.

POSCOMUNION
SALUTÁRIS TUI, Dómine, múnere satiáti, súpplices exorámus: ut, cujus lætámur gustu, renovémur efféctu. Per Dóminum.
ALIMENTADOS, oh Señor, con tu don saludable, te suplicamos humildemente que nos renovemos por efecto del alimento que con su gusto nos deleita. Por nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

ORÉMUS. Humiliáte cápita vestra Deo.
ABSÓLVE, quǽsumus, Dómine, nostrórum víncula peccatórum: et, quidquid pro eis merémur, propitiátus avérte. Per Dóminum.
OREMOS. Humillad ante Dios vuestras cabezas
TE SUPLICAMOS, Señor, que rompas las cadenas de nuestros pecados y que apartes propicio de nosotros el castigo que por ellos merecemos. Por nuestro Señor.
Agradecimiento por la transcripción de los textos a Dña. Ana María Gálvez

viernes, 16 de febrero de 2018

I Domingo de Cuaresma

 Primer Domingo de Cuaresma
I clase, morado
No se dice Gloria. Tracto, Credo y prefacio de Cuaresma 
En este domingo, primer día de Cuaresma, la estación tiene lugar en San Juan de Letrán, basílica dedicada al Salvador.
La escena de la tentación, que abre la vida pública de Jesús, proclama, de manera sorprendente, la transformación profunda que con su redención se va a introducir en el mundo. Allí donde sucumbió Adán, Cristo nuevo jefe de la humanidad, triunfa del poder de los demonios. En el momento de la pasión se arrojará fuera al príncipe de este mundo. Anticipadamente, pues, nos anuncia el evangelio de la tentación la victoria de Cristo. Con la colocación de este evangelio al principio de Cuaresma proclama la Iglesia que esta victoria debe ser también la nuestra. En nosotros y en nuestro derredor se prolongan la tentación, el combate y la victoria de Cristo; nuestro esfuerzo es el suyo, nuestras fuerzas las suyas, nuestro tiunfo en Pascua, será asimismo el suyo. Emprendamos, pues, confiadamente el combate, cuyo programa nos traza San Pablo en la Epístola de la Misa. Es una nueva consideración de toda nuestra vida cristiana. Animémonos con el pensamiento de que su progreso en nosotros será la continuación del triunfo de Cristo. La liturgia de Cuaresma es una liturgia de confianza. El salmo 90, salmo de la confianza, proporciona el tracto y todos los cantos de la misa de hoy, como igualmente los versos del oficio hasta el tiempo de Pasión. Los días de Cuaresma son días de salvación, tiempo propicio entre todos para enmendar nuestra vida. La Iglesia insiste sobre ello a fin de que en Pascua podemos celebrar el misterio de la pasión y resurrección del Señor con el alma y cuerpo purificado.

La Cuaresma, tiempo de adelantamiento espiritual.- "Hermanos, os exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Pues Él mismo dice: Al tiempo oportuno te oí, y en el día de la salvación te di auxilio. Llegado es ahora el tiempo favorable, llegado es ahora el día de la salvación". (II Cor., 6, 2). Nos impulsan a ello La Santa Iglesia, en la Epístola de la Misa, nos recuerda hoy estas palabras del Apóstol San Pablo, a los Corintios, a manera de aviso y exhortación elocuente para el primer domingo de Cuaresma. Con solícito tacto: En estos tiempos, que la humanidad se aparta cada vez más de las sagradas máximas del Evangelio, cuando el espíritu utilitario, cortando las alas de todo ideal, destruye las nobles aspiraciones que elevan y dignifican la vida, tórnase cada día más delicada y espinosa la misión maternal de la Iglesia. Cariñosa y solícita, ha de revestirse, ahora más que nunca, de la caridad infinita de Cristo, para guiar y conducir las almas por el camino de la salvación. "No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que aún humea". (Is. 42, 3). Si bien atenuando el rigor de penitencias exteriores. En esa dulce misericordia del divino Redentor se ha inspirado la Iglesia para atenuar, en el decurso de los siglos, el primitivo rigor de los preceptos de penitencia cristiana, a la que está principalmente consagrado el tiempo cuaresmal. No obstante, con maternal prudencia, nos recuerda el espíritu de mortificación que debe animarnos en este tiempo, exhortándonos a no recibir en vano la gracia de Dios, antes bien, a prepararnos para celebrar debidamente la gran fiesta de Pascua, resucitando con Cristo a una vida nueva, verdaderamente cristiana. ¿Medios? La práctica de la virtud y la mortificación, especialmente del ayuno y de la abstinencia, tan atenuados ya; la oración y recepción de los Santos Sacramentos, la limosna y toda clase de buenas obras.
La Iglesia ha ordenado la celebración de este primer domingo de Cuaresma, uno de los más solemnes del año litúrgico, en la Basílica patriarcal de San Juan de Letrán, por ser ella la Madre y Maestra de todas las Iglesias de la Cristiandad, en la que los penitentes públicos eran reconciliados el Jueves Santo, y los catecúmenos recibían el Santo Bautismo la noche santísima de Pascua. Ciertamente era la Iglesia más indicada para celebrar en ella la Estación, ya que en la misma tantas veces fue promulgado el ayuno cuadragesimal por los grandes Pontífices San León y San Gregorio del Magno. El Introito de la Misa, así como todos los cantos de ella, están tomados del salmo noventa. Este salmo canta las gracias de protección y libertad que, en toda suerte de necesidades, hallan las almas fieles que se arrojan confiadamente en Dios. Por lo mismo, era el más propio para reanimar nuestra confianza en Dios en el auxilio divino, tan necesario en la Cuaresma para poder vencer los enemigos de Dios y de nuestra alma. El Señor nos promete en el Introito que la esperanza puesta en El, no será vana en manera alguna. En la Colecta la Iglesia implora para todos sus hijos el favor divino, suplicando que los ayunos y penitencias, no solamente los purifiqué, sino que les alcance poderosísimo socorro mediante el cual se multipliquen sus buenas obras. La Epístola es una persuasiva y poderosa exhortación del gran Apóstol para que nos aprovechemos de este santo tiempo que Cuaresma, procurando con buenas obras nuestra eterna salvación. Estos son los días que Dios nos concede para enmendar nuestros vicios y ejercitar todas las virtudes. A esta misma práctica de la penitencia, y para darnos ejemplos de qué manera habíamos de triunfar de nuestros espirituales enemigos, nos propone la liturgia en el Evangelio el ejemplo de Jesucristo ayunando rigurosísimamente 40 días y otras tantas noches, orando y venciendo con la palabra de Dios al enemigo que más se esfuerza para conseguir nuestra externa ruina. Como las fuerzas humanas no son suficientes por sí solas para obtener la purificación del alma, ni para restaurar el vigor perdido, por lo mismo suplicamos en el Poscomunión que esto lo obre en nosotros la gracia mediante la Eucaristía, verdadero alimento y salud de nuestras almas.
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Por este Domingo empezaba en tiempos pasados la Cuaresma (Caput Quadragésima), y su importancia era grande, pues la Estación se celebraba en la basílica de San Juan de Letrán, centro religioso del mundo entero. Toda la Liturgia de este domingo es una exhortación a la confianza plena en Dios. El introito, gradual, ofertorio y comunión, están inspirados en el Salmo de la confianza "Qui hábitat in adjutório Atlssimi" Salmo que cantado enteramente en el tracto de la Misa, inspirará los responsorios breves y versillos de toda la Cuaresma, dándonos alientos a sostener con valentía el buen combate. - Además ¿no es este combate mismo, la lucha de Jesús que se prolonga continuamente en nosotros? Esto sin duda alguna es lo que la Iglesia quiere darnos a entender, al mostramos en el Evangelio de hoy a Jesús luchando denodadamente con Satanás al prepararse para su vida de ministerio público. Es su misión peculiar derrotar al demonio, como nos dirá en el Evangelio del sábado de Pasión; y al mostramos la escena presente, quiere que veamos el fundamento en que se ha de basar nuestra confianza en medio de la lucha. Cristo ha triunfado y la Iglesia nos enseña que también nosotros podemos vencer, porque en definitiva, en nosotros y en derredor nuestro, se libra el combate de Cristo, y por lo que se lucha es por la victoria misma de Cristo: nuestro valor es el suyo; nuestras fuerzas, las suyas; nuestro triunfo en el día de Pascua, el suyo; pero quiere que en esta obra de salvación todos colaboremos con Él. Emprendamos, pues, llenos de confianza, el buen combate cuyo programa nos traza el Apóstol en la Epístola. Animémonos con el pensamiento de que nuestro progreso en la vida cristiana, es la continuación de triunfo de Cristo en nosotros. El combate que sostenemos para ello, el mismo que Jesús inauguró al comienzo de su vida pública. Verdad es que debiéramos ser siempre delante de Dios cual conviene lo seamos en la fiesta de Pascua; mas como esa fortaleza es de pocos, ya que la flaqueza de la carne nos arrastra a que mitiguemos una observancia muy austera, y que las distintas ocupaciones de la vida dividen nuestra solicitud, de ahí que necesariamente el polvo mundanal manche aun a los corazones religiosos.
Resulta, pues, utilísima para nuestra salvación esta divina institución (de la Cuaresma), a fin de que estos Ejercicios de cuarenta días nos ayuden a recobrar la pureza de nuestras almas, redimiendo por medio de piadosas obras y de ayunos las culpas cometidas en los otros tiempos del año. Mas para no dar a nadie el más leve motivo de descontento o de escándalo, procuremos que nuestro modo de obrar no esté en desacuerdo con nuestro ayuno, porque de nada aprovecha cercenar al cuerpo la comida, si es que el alma no se aparta del pecado (2º noct.). «En este tiempo favorable, en estos días de salud», purifiquémonos con la Iglesia (Or.) «por el ayuno, la castidad, la asiduidad en meditar y oir la divina palabra y por una sincera caridad » (Ep.).

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Salm  90.15-16,1.- Si me invoca, yo le escucharé; le libraré y le glorificaré; le llenaré de dilatados días. Sal.- Dichoso el que mora al abrigo del Altísimo, el que descansa a la sombra del Omnipotente. Gloria al Padre.
Colecta.- Oh Dios!, que purificas a tu Iglesia por la observancia anual de la cuaresma: concede a tu familia que cuanto desea obtener de ti por la abstinencia, lo consiga con las buenas obras. Por nuestro  Señor.
Epístola. 2 Cor. 6.1-10.-  Exhortación apremiante a no recibir en vano la gracia de Dios. San Pablo, que nos las dirige,  describe su propio combate, el cual terminará con la victoria por los méritos de Cristo.
Hermanos: Os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque él dice: Te oí en el tiempo oportuno, y en el día de la salvación te ayudé. Ha llegado ahora el tiempo favorable, ha llegado el día de la salvación. No demos a nadie ocasión de escándalo, para que no sea vituperado nuestro ministerio. Antes en todo mostrémonos como ministros de Dios, con mucha constancia en las tribulaciones, en las necesidades, en las angustias, en los azotes, en las cárceles, en las sediciones, trabajos, vigilias y ayunos; con castidad, ciencia, paciencia y suavidad, por el Espíritu Santo, con caridad sincera, con palabras de verdad, con fortaleza de Dios, con las armas ofensivas y defensivas de la justicia, en el honor y el deshonor, en la infamia y en la buena fama; ya nos tengan por impostores siendo verídicos; por desco­nocidos, aunque muy conocidos,  por  casi   moribundos, cuando en realidad estamos vivos; cual castigados, pero no muertos; como tristes, estando siempre alegres; como necesitados,   aunque hemos enriquecido a muchos; como gentes que de todo carecen cuando todo lo poseemos.
Gradual  Salm. 90.11-12.-  Dios  mandó a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos. Te llevarán en sus manos, no sea que tropiece tu pie en alguna piedra.
Tracto Salm. 90.1-7,11-16.- Cántico lleno de promesas. Quien confía en Dios nada ha de temer. El que mora al abrigo del Altísimo, el que descansa a la sombra del Omnipotente. Ése dice al Señor: Tú eres mi refugio, mi fortaleza, mi Dios, en quien confío. Sí, es  él  quien te  librará  del lazo del cazador y de las palabras mortíferas. Bajo sus alas te cubrirá y bajo sus plumas hallarás cobijo. Su fidelidad es un escudo, una coraza. No temerás los te­rrores de la noche. Ni la flecha que vuela de día, ni la peste que camina en las tinieblas o el contagio que hiere a plena luz. Caerán mil a tu lado, y a tu derecha diez mil; nada llegará hasta ti. Porque el Señor ha dado a sus Ángeles la misión de  guardarte en todos  tus caminos,. Ellos te llevarán en sus manos, no sea que tu pie tropiece en alguna piedra. Caminarás sobre áspides y víboras, hollarás con tus pies al león y al dragón. Porque se ha acogido a mí, yo le libraré; le protegeré puesto que conoce mi nombre. Si me llega a invocar, le escucharé; en la desgracia me encontraré junto a él. Le libraré y le glorificaré, le saciaré de largos días, le haré ver mi salvación.
Evangelio. Mat. 4. 1-11.- No era indigno de nuestro Redentor el querer ser tentado, pues venía para ser muerto. Por el contrario, convenía que triunfase de nuestras tentaciones, como había venido a derrotar nuestra muerte con la suya.» San Gregorio, en maitines.
En aquel tiempo: Llevó el Espíritu a Jesús al desierto para que allí le tentase el diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y, llegándose a él el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Mas Jesús le respondió y dijo: Escrito está: No de solo pan vive hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces le transportó el diablo a la santa ciudad; y púsole sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: Mandó a sus ángeles cerca de ti, y te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie contra alguna piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo le subió el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré si, prosternándote, me adorares. Díjole entonces Jesús: Vete de aquí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu  Dios adorarás,  y a él solo servirás. Entonces le dejó el diablo; he aquí que se acercaron los ángeles y le sirvieron.
Ofertorio. Salm. 90.4-5.-  Con sus alas te cubrirá el Señor, y bajo sus plumas hallarás cobijo; su fidelidad es un escudo.
Secreta.-  Te ofrecemos solemnemente, Señor, este sacrificio en el umbral de la cuaresma, suplicándote que, con la abs­tinencia de carnes, hagas nos privemos también de los pla­ceres nocivos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Prefacio de Cuaresma.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que, por el ayuno corporal, domas nuestras pasiones, elevas la mente, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo nuestro Señor, por quien alaban los Ángeles a tu ma­jestad, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos que con sus voces admitas también las de los que te decimos, con humilde confesión. Santo
Comunión. Salm. 90.4-5.- Con sus alas te cubrirá el Señor y bajo sus plumas hallarás cobijo; su fidelidad es un escudo.
Poscomunión.- Restáurenos, Señor, la santa libación de tu sacramento; y, purificados de los antiguos vicios,   nos haga participantes del misterio de salvación. Por nuestro Señor.