lunes, 24 de julio de 2017

Santiago el Mayor, apostol. Patrono de España

SANTIAGO, EL MAYOR. APÓSTOL
PATRONO DE ESPAÑA
(I clase, rojo)
Gloria, Credo y Prefacio de los Apóstoles

Santiago Apóstol, que fue hermano de san Juan Evangelista, y degollado por Herodes Agripa, cerca de la fiesta de Pascua, fue el primero de los Apóstoles que recibió la corona del martirio. Sus sagrados huesos, trasladados en este día desde Jerusalén a España, y colocados en sus últimos confines en Galicia, son piadosamente venerados con singularísima devoción de aquellas gentes y de los fieles de toda la Cristiandad, que por devoción y por voto acuden a visitarlos.

TEXTOS DE LA MISA

Introito.- Is 66, 19. Levantaré en medio de ellos una señal, dice el Señor; y de ellos enviaré a las gentes que jamás han oído hablar de mí y predicarán mi gloria a los gentiles. Ps. Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia las obras de su poder. Gloria al Padre.

Oración colecta. Oh Señor, sed el santificador y el custodio de vuestro pueblo, para que, defendido con los auxilios de vuestro apóstol Santiago, os agrade con sus obras y os sirva con paz. Por Jesucristo Nuestro Señor que vive y reina contigo y es Dios en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. R. Amén.

Epístola.- 1 Cor 4, 9-15 Hermanos: Según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.  Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.  No escribo esto para avergonzaros, si-no para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil maestros en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

Gradual.- Mal 2, 6 La ley del Señor estuvo siempre en su boca y no se encontró maldad alguna en sus labios. V. Anduvo siempre por el sendero de la paz y de la justicia, y apartó a los impíos de su maldad.

Aleluya. Oh Estrella refulgente de España, Apóstol Santiago, intercede por nosotros ante el Señor. Aleluya. 

Evangelio.- Mt 20, 20-23 En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo:¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis bien lo que pedís. ¿Podéis beber del cáliz que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. El les dijo: El cáliz que yo he de beber lo beberéis, y recibiréis el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no me toca a mí disponerlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

Credo.

Antífona del ofertorio.- Sal 138, 17 Habéis honrado, oh Dios, en gran manera a vuestros amigos. Su imperio es poderoso. Alelu-ya.

Secreta. Os rogamos, Señor, que el mar-tirio de vuestro apóstol Santiago os haga gratas las ofrendas de vuestro pueblo, y como por nuestros méritos no podemos alcanzarlo, haced que os sean agradables por sus oraciones. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios.

Prefacio de los apóstoles. En verdad es justo y necesario, equitativo y saludable, rogaros, Señor, Pastor eterno, no desamparéis a vuestra grey, sino que por vuestros santos Apóstoles la guardéis con protección continua, para que la gobiernen los mismos vicarios  que establecisteis por Pastores suyos. Por eso, con los ángeles y arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Antífona de comunión.- Eccl 45,20 El Señor lo eligió para salvación de los pueblos: le dio el poder de anunciar sus mandatos al pueblo de Jacob y de enseñar la santa ley al pueblo de Israel.

Oración postcomunión.- Te pedimos, Señor que la intercesión de tu santo Apóstol Santiago nos ayude; en cuya solemnidad hemos recibido alegres tus santos sacramentos. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Guía de los fieles para la Santa Misa cantada: Misa de Santiago Apóstol
Folleto bilingue PDF
Hoja para el misal
Oficio propio
I y II Vísperas cantadas (follleto bilingüe)
Partituras gregorianas del propio del oficio y de la misa

TEXTOS EN LATÍN 


Die 25 julii
SANCTI JACOBI APOSTOLI
HISPANIE PATRONUM
I classis

Antiphona ad Introitum
Is. 66, 19
Ponam in eis signum, dicit Dóminus: et mittam ex eis ad eos qui non audiérunt de me: et annuntiábunt glóriam meam géntibus.- Ps. 1, 2 Cæli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum. . Glória Patri.

Oratio
Esto, Domine, plebi tuae sanctificator et custos: ut, Apostoli tui Iacobi munita praesidiis, et conversatione tibi placeat, et secura mente deserviat. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli
ad Corinthios
1 Cor. 4, 9-15.
Fratres: Puto, quod Deus nos Apostolos novissimos ostendit, tamquam morti destinatos: quia spectaculum facti sumus mundo, et Angelis, et homi-nibus. Nos stulti propter Christum, vos autem prudentes in Christo: nos infirmi, vos autem fortes: vos nobiles, nos autem ignobiles. Usque in hanc horam et esu-rimus, et sitimus, et nudi sumus, et colaphis caedimur, et instabiles sumus, et laboramus operantes manibus nostris: maledicimur, et benedicimus: persecutio-nem patimur, et sustinemus: blasphemamur, et obsecramus: tamquam purgamenta huius mundi facti sumus, omnium peripsema usque adhuc. Non ut confundam vos, haec scribo, sed ut filios meos carissimos moneo. Nam si decem millia paedagogorum habeatis in Christo: sed non multos patres. Nam in Christo Iesu per Evangelium ego vos genui.

Graduale. Ml. 2, 6 . Lex Dómini semper fuit in ore ejus; et iníquitas non est invénta in lábiis suis. . In pace et in æquitáte ambulávit, et ímpios convérti ab iniquitáte.
Allelúia, alleluia.- . O sidus refúlgens Hispániæ, sancte Jacóbe Apóstole!: Intercede pro nobis ad Dóminum. Allelúia.

X Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum
Math. 20, 20-23.
In illo témpore: Accessit ad Iesum mater filiorum Zebedaei cum filiis suis, adorans et petens aliquid ab eo. Qui dixit ei: Quid vis? Ait illi: Dic ut sedeant hi duo filii mei, unus ad dexteram tuam, et unus ad sinistram in regno tuo. Respondens autem Iesus, dixit: Nescitis quid petatis. Potestis bibere calicem, quem ego bibiturus sum? Dicunt ei: Possumus. Ait illis: Calicem quidem meum bibetis: sedere autem ad dexteram meam, vel sinistram, non est meum dare vobis, sed quibus paratum est a Patre meo.

  Credo

   Antiphona ad Offertorium. Ps. 138, 17 Nimis honoráti sunt amici tui, Deus: nimis confortátus est principátus eórum. Allelúia.
te

Secreta
Oblatiónes pópuli tui, quǽsumus, Dómine, beáti Jacóbi Apóstoli tui passio beáta concíliet: et quæ nostris non apta sunt méritis, fiant tibi plácitæ eius deprecatióne. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus

Præfatio de Apostolis.

Antiphona ad Communionem. Eccli. 5, 20 - 21. Ipsum elégit Dóminus in salú-tem géntium: dedit illi in præcéptis suis potestátem docére Jacob testimónia, et in lege sua lucem dare Israel.

Postcommunio

Beáti Apóstoli tui Jacobi, quæsumus, Dómine, intercessióne nos ádjuva: pro cuius solemnitáte percépimus tua sancta lætántes. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen 

domingo, 23 de julio de 2017

VII Domingo despues de Pentecostés

VII DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Adherido el cristiano a su cabeza, Cristo, como las ramas al árbol que les da la vida, debe producir buenos frutos, sopena de ser cortado y echado al fuego. La amenaza es terrible. El valor y la autenticidad de una vida cristiana se prueban por las obras que produce. “Un árbol bueno produce buenos frutos” Aunque hay más debilidad que malicia en el desorden y vacío de bien de las vidas humanas, con todo, no es menos verdadera la apreciación de Cristo. Retengámosla para nosotros mismos en todo su rigor y desconfiemos de los «falsos profetas», que abundan en bellas palabras, sin enmendar su vida. Idéntico programa de íntegra lealtad, en la epístola, en la cual recurre san Pablo a las exigencias de nuestra vida de bautizados. Arrancados del pecado y consagrados a Dios, debemos mostrar en la práctica de una vida santa la misma entereza que otros, sin tener en cuenta la «justicia» cristiana, ponen en su vida de pecado.
...
Si nos fijamos en la maravillosa propagación del Cristianismo por tantos y tan diversos pueblos, fácilmente comprenderemos por qué la Iglesia nos invita en el Introito de la presente dominica a la alabanza divina, al santo júbilo. El Hijo de Dios, a quien no quisieron reconocer los judíos, es adorado ahora por multitud de pueblos. Por este beneficio, del que todos somos deudores a la infinita misericordia de Dios, justo es que constantemente vivamos agradecidos y aclamemos al Señor con voces de júbilo. En la Colecta suplicamos a Dios que aparte de nosotros todos los males y nos conceda la abundancia de sus bienes, los cuales afirmarán más y más su dulce reinado en nuestros corazones. A que sirvamos a Dios con todas nuestras fuerzas, se dirige la Epístola que leemos en la Santa Misa. Nada se nos podía pedir más justo. Así como con nuestros miembros servimos a la iniquidad, así es muy debido que ahora usemos de los mismos para servir a Dios mediante la práctica de la virtud.  El Gradual no recuerda y enseña que el temor de Dios es el principio de la verdadera sabiduría. Finalmente, en el Evangelio nos previene Jesucristo para que nos guardemos de los falsos profetas. Y ¿cómo podremos distinguirlos de los verdaderos? Ved ahí la norma señalada por el divino Maestro: por sus frutos los conoceréis, es decir, por sus obras.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm 46.2-3.- Batid palmas todas las gentes; vitoread a Dios con voces de júbilo. Salmo.- Porque el Señor es el Altísimo, el terrible; es el rey grande de toda la tierra. V/. Gloria al Padre.

Colecta.- Pongamos totalmente nuestra vida en manos de Dios, que en su providencia divina sabrá lograr y mantener nuestro bien más segura y firmemente que nosotros.
Oh Dios!, cuya providencia no se engaña en sus disposiciones; te suplicamos apartes de nosotros todo lo dañoso, y nos concedas todo lo saludable. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. Rom. 6.19-23.- La libertad del cristiano consiste en estar libre de la esclavitud del pecado para entregarse sin reserva a la práctica del bien. Antes estaba consagrado a la muerte; ahora camina hacia la vida eterna.
Hermanos: Hablaré a lo humano en atención a. la flaqueza de vuestra carne. Como habéis entregado vuestros miembros a la esclavitud de la impureza y la iniquidad, empleadlos ahora para que sirvan a la justicia para la santificación. Cuando erais esclavos del pecado, sacudisteis el yugo de la justicia. ¿Qué fruto sacasteis entonces de ello? Ahora os avergonzáis. Porque el fin de todo esto es la muerte. Mas ahora que estáis libres del pecado y habéis sido hechos siervos de Dios, cogéis por fruto vuestro la santificación, que tiene como fin la vida eterna. Porque la paga del pecado es la muerte; y el galardón de la virtud, la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor.

Gradual. Salm. 33.12,6.- Venid, hijos, y oídme; os enseñaré el temor del Señor. V/. Acercaos a él y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos.

Aleluya.- Aleluya, aleluya. V/. Batid palmas todas las gentes; vitoread a Dios con voces de júbilo. Aleluya.

Evangelio.- Mateo. 7,15-21 La enseñanza de Jesús sobre los falsos profetas y sobre el árbol y sus frutos evoca toda una enseñanza bíblica. Dios pide ser amado y servido con sinceridad.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Cuidaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos con piel de oveja, mas por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura se cogen uvas de los espinos, o higos de los zarzales? Así, todo árbol bueno da buenos frutos, y todo árbol malo produce frutos malos. No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo darlos buenos. Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado al fuego. Así, pues, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos; sino el que hiciere la voluntad de mi Padre celestial, ése es el que entrará en el reino de los cielos.

Ofertorio. Dan. 3.40.- Como el holocausto de carneros y de toros, y los sacrificios de millares de corderos gordales, así sea hoy grato nuestro sacrificio en tu acatamiento, pues no son confundidos los que en ti confían, Señor.

Secreta.- Oh Dios!, que quisiste reemplazar las diferentes hostias de la antigua ley por un solo perfecto sacrificio; recibe el que te ofrecen tus devotos siervos y santifícalo con la misma bendición con que bendijiste el de Abel; y lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu majestad, aproveche a todos para su salvación. Por N. S..

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y  los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

Comunión. Salm. 30.3.- Inclina a mí tu oído; apresúrate a salvarme.

Poscomunión.- Señor, que tu acción curativa nos libre de nuestras perversas tendencias y nos guíe a obrar lo que es recto. Por nuestro Señor Jesucristo.

FOLLETO PDF 
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA  SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
COMENTARIO LITÚTGICO CARD. SCHUSTER
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS









GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  7th Sunday after Pentecost - Epistle
  7th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN
Dominica Septima Post PentecostenSecond Class

Introitus: Ps. xlvi: 2
Omnes gentes, pláudite mánibus: jubiláte Deo in voce exsultatiónis. [Ps. ibid. 3] Quóniam Dóminus excélsus, terríbilis: Rex magnus super omnem terram. v. Glória Patri. Omnes gentes.
Oratio
Deus, cujus providéntia in sui dispositióne non fállitur: te súpplices exorámus; ut nóxia cuncta submóveas, et ómnia nobis profutúra concédes. Per Dóminum.

ad Romanos vi: 19-23
Lectio Epistolæ beati Pauli Apostoli ad Romanos.
Fratres: Humánum dico, propter infirmitátem carnis vestræ: sicut enim exhibuístis membra vestra servíre inmundítiæ et iniquitáti ad iniquitátem ita, nunc exhibéte membra vestra servíre justítiæ in sanctificatiónem. Cum enim servi essétis peccáti liberi fuístis justítiæ. Quem ergo fructum habuístis tunc in illis, in quibus nunc erubéscitis? Nam finis illórum mors est. Nunc vero liberáti a peccáto, servi autem facti Deo, habétis fructum vestrum in sanctificatiónem, finem vero vitam ætérnam. Stipéndia enim peccáti, mors. Grátia autem Dei, vita ætérna in Christo Jesu Dómino nostro.
Graduale Ps. xxxiii: 12 et 6
Veníte, fílii, audíte me: timórem Dómini docébo vos. Accédite ad eum, et illuminámini: et fácies vestræ non confundéntur.
Allelúja, allelúja. Ps. xlvi: 2 Omnes gentes, plaudite manibus: jubilate Deo in voce exsultationis. Allelúja.
Matth. vii: 15-21
   Sequentia sancti Evangelii secundum Matthæum.
In illo tempore: Dixit Jesus discípulis suis: «Atténdite a falsis prophétis, qui véniunt ad vos in vestiméntis óvium, intrínsecus autem sunt lupi rapáces: a frúctibus eórum cognoscétis eos. Numquid cólligunt de spinis uvas, aut de tríbulis ficus? Sic omnis arbor bona fructus bonos facit: mala autem arbor fructus malos facit. Non potest arbor bona fructus malos fácere: neque arbor mala fructus bonos fácere. Omnis arbor, quæ non facit fructum bonum, excidétur, et in ignem mittétur. Igitur ex frúctibus eorum cognoscétis eos. Non omnis qui dicit mihi, “Dómine, Dómine,” intrábit in regnum cælórum, sed qui facit voluntátem Patris mei, qui in cælis est, ipse intrábit in regnum cælórum.»
Credo.
Offertorium: Dan iii: 40
Sicut in holocáustis aríetum et taurórum, et sicut in míllibus agnórum pínguium: sic fiat sacrifícium nostrum in conspéctu tuo hódie, ut pláceat tibi: quia non est confúsio confidéntibus in te, Dómine.
Secreta:
Deus, qui legálium differéntiam hostiárum unius sacrifícii perfectióne sanxísti: áccipe sacrifícium a devótis tibi fámulis, et pari benedictióne, sicut múnera Abel, sanctífica; ut, quod sínguli obtulérunt ad majestátis tuæ honórem, cunctis profíciat ad salútem. Per Dóminum.

Communio: Ps. xxx: 3.
Inclina aurem tuam, accélera ut erípias me.
Postcommunio:
Tua nos, Dómine, medicinális operátio, et a nostris perversitátibus cleménter expédiat, et ad ea quæ sunt recta, perdúcat. Per Dóminum. 

sábado, 15 de julio de 2017

VI domingo después de Pentecostés


VI DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad
«EI Señor es la fortaleza de su pueblo.» Cántico magnifico de alegría y de varonil confianza, en que, una vez mas, expresa el pueblo cristiano su confianza y su seguridad. El gradual, el aleluya y el ofertorio hacen eco a este hermoso cántico de entrada. La epístola y el evangelio ponen de nuevo ante nuestros ojos nuestra condición de bautizados: ¡Muertos al pecado por el bautismo, deberíamos vivir una vida nueva, en que no hubiese lugar alguno para el pecado; la vida de Cristo debe regular la nuestra y llevarla hacia Dios, sin ningún compromiso con la pasada esclavitud, de la que nos ha liberado. Mas sería irrealizable esta exigencia de santidad, e imposible de sostener nuestra marcha hacia Dios, Si, él no viniera en nuestra ayuda para comunicarnos la fuerza necesaria. Entre todos los socorros sobrenaturales que se nos prodigan y cuya acción bienhechora canta la misa de hoy, ocupa, el primer lugar, la eucaristía. La multiplicación de los panes, que la anunciaba, muestra el pan cotidiano de nuestra vida cristiana, el alimento sustancial que ha de sostener nuestras fuerzas para seguir a Cristo «sin desfallecer en el camino».
...
Después de invocar el auxilio del Altísimo en el Introito, y de haber pedido el aumento de la virtud de religión en la Colecta, nos recuerdan la Epístola la dignidad de los que hemos sido bautizados. Cuantos hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido con la representación de su muerte. Como si dijera: todos sus los que os gloriáis del nombre cristiano recibido en el Bautismo, reconoced que esta gracia la debéis a la muerte de Jesucristo. El Bautismo nos ha constituido miembros de Jesucristo.. ¿Puede darse mayor dignidad? Pero si somos miembros de Cristo hemos de vivir como vive Cristo, es decir, una vida santa, una vida pura, una vida exenta de todo pecado. Para vivir unidos con Cristo, recordemos que la Eucaristía es el alimento de nuestras almas. No basta oída la palabra divina, es necesario comer el  Pan del cielo, que es Cristo. Esto sin duda quiere señalarnos la iglesia al proponernos en el Evangelio el milagro de la multiplicación de los panes. Después que Cristo, instruyó a los pueblos que le seguían les dio el alimento nutritivo del pan. Así nosotros, después de haber escuchado las palabras del divino Maestro, acerquémonos al banquete eucarístico para que nuestras almas tengan virtud para practicar nuestros deberes de cristianos, de miembros de Jesucristo.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito Salm. 27.8-9,1.- EL Señor es la fortaleza de su pueblo; es un castillo de salvación para su ungido. Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu he­redad, y rígelos siempre.  Salmo.- A ti, Señor, clamo; no te hagas sordo a mis ruegos, Dios mío. No calles, no sea que me asemeje a los que bajan al sepulcro V/. Gloria al Padre.
Colecta.-  La acción de Dios acompaña al hombre en todos sus caminos y aumenta constantemente el bien que en él ha creado, y, una vez aumentado, le protege. He ahí la gran providencia divina, llena de vigilante bondad. OH Dios de la fortaleza, fuente de toda perfección el bien  que en nosotros hay, y merced a nuestro fervor, guardes esos mismos bie­nes que en nosotros has ido regando con tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Epístola. Rom. 6.3-11.-  Al unirse los fieles a Cristo por medio del bautismo, se transforman en un ser nuevo que, bajo pena de repudio, debe conformar su vida a la de su cabeza. Hermanos: Todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido en su muerte. Hemos quedado sepultados con él, por el bautismo que nos sumerge en su muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por el poder del Padre, también nosotros vivamos vida nueva. Porque si fuimos injertados en él por medio de la semejanza de su muerte, lo seremos también por la de su resurrección. Sabemos bien que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que sea destruido el cuerpo de pecado, y no sirvamos ya más al pecado. Pues el que muere, se libera del pecado, Y si estamos muertos con Cristo, creemos que viviremos también con Cristo. Sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere, ya no tiene la muerte dominio sobre él. Su muerte fue muerte al pecado, una vez para siempre; su vida es una vida para Dios. Así, vosotros, consideraos muertos al pecado, más vivos ya para Dios, en Jesucristo nuestro Señor,
Gradual. Salm. 89.13.1.- Vuélvete, Señor, un poco, y atiende a los ruegos de tus siervos. V/. Tú has sido, Señor, nuestro refugio de generación en generación,
Aleluya. Salm. 30.2.3.- Aleluya, aleluya. V/. En ti, Señor, busco amparo, no sea confundido para siempre. Líbrame por tu justicia, y sálvame; inclina a mí tu oído, corre a librarme. Aleluya.
Evangelio. Marc. 8.1-9.-Sostenido Elías por el alimento que le dio un ángel, caminó durante cuarenta días: mas vosotros, si os alimenta Jesús, marcharéis hasta llegar a la patria que habitan los santos” San Ambrosio. En aquel tiempo: Hallándose una inmensa turba en torno a Jesús y no teniendo qué comer, llamó a sus discípulos, y les dijo: Lástima me da esta multitud, porque tres días hace que me siguen, y no tienen qué comer, y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de lejos. Respondiéronle sus discípulos: ¿Quién será capaz de procurarles pan abundante en esta soledad? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Respondieron: Siete. Mandó entonces a la gente sentarse en el suelo, Y tomando los siete panes, dio gracias y los partió, y dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes; y se los repartieron. Como tenían algunos pececillos, bendíjolos también, y mandó distribuírselos. Comieron hasta saciarse, y de las sobras se recogieron siete cestos, siendo los que habían comido como cuatro mil; y los despidió. CREDO.
Ofertorio. Salm. 16.5-7.- Afianza mis pasos en tus sendas, para que no vacilen mis pies. Préstame atención y oye mis palabras; haz que brillen en mí tus misericordias, pues salvas a los que esperan en ti, Señor.
Secreta.- Muéstrate, Señor, propicio a nuestros ruegos, y acepta benigno estas ofrendas de tu pueblo; y para que ningún anhelo sea fallido y ninguna oración desatendida, haz que consigamos eficazmente lo que con fe pedimos. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y  los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.
Comunión. Salm.26.6.- Rodearé tu altar e inmolaré en tu santo templo víctimas de júbilo; cantaré y, entonaré un salmo al Señor.
Poscomunión.- Ya que hemos sido colmados de tus dones, haz, Señor, que quedemos limpios mediante su virtud y fortalecidos con su auxilio. Por nuestro Señor.
PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES EN MP3
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA  -  SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA 
COMENTARIO CARDENAL SHUSTER
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS

AUDIO DE LAS LECTURAS
  6th Sunday after Pentecost - Epistle
  6th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN
Dominica Sexta post PentecostenII Classis
Introitus: Ps. xxvii: 8-9
Dóminus fortítudo plebis suæ , et protéctor salutárium Christi suæ est: salvum fac populum tuum, Dómine , et bénedic hereditáti tuæ, et rege eos usque in sǽculum. [Ps. ibid., 1]. Ad te Dómine, clamábo, Deus meus, ne síleas a me: ne quando táceas a me, assimilábor descendéntibus in lacum. Glória Patri. Dóminus fortítudo.
Collect:
Deus virtutum, cujus est totum quod est óptimum: ínsere pectóribus nostris amórem tui nóminis, et præsta in nobis religiónis augméntum; ut, quæ sunt bona, nútrias, ac pietátis stúdio, quæ sunt nutríta, custódias. Per Dóminum.
ad Romanos vi: 3-11
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos.
Fratres: Quicúmque baptizáti sumus in Christo Jesu, in morte ipsíus baptizáti sumus. Consepúlti enim sumus cum illo per baptísmum in mortem: ut quómodo surréxit Christus a mórtuis per glóriam Patris, ita et nos in novitáte vitæ ambulémus. Si enim complantáti facti sumus similitúdini mortis ejus: simul et resurrectiónis érimus. Hoc sciéntes, quia vetus homo noster simul crucifíxus est: ut destruátur corpus peccáti, et ultra non serviámus peccato. Qui enim mórtuus est, justificátus est a peccato. Si autem mórtui sumus cum Christo: crédimus quia simul étiam vivémus cum Christo: scientes quod Christus resúrgens ex mórtuis, jam non móritur, mors illi ultra non dominábitur. Quod enim mórtuus est peccáto, mórtuus est semel: quod autem vivit, vivit Deo. Ita et vos existimáte, vos mórtuos quidem esse peccáto, viventes autem Deo, in Christo Jesu, Dómino nostro.
Graduale Ps. lxxxix: 13 et 1
Convértere, Dómine aliquántulum, et deprecáre super servos tuos. V. Dómine refúgiam factus est nobis, a generatióne et progénie.
Allelúja, allelúja. [Ps. xxx: 2-3] In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum: in justítia tua libera me, et éripe me: inclína ad me aurem tuam, accélera, ut erípias me. Allelúja.
Marc. viii: 1-9† Sequéntia sancti Evangélii secúndum Marcum.
In illo témpore:Cum turba multa esset cum Jesu, nec habérent quod manducárent, convocátis discípulis, ait illis: "Miséreor super turbam: quia ecce iam tríduo sústinent me, nec habent quod mandúcent: et si dimísero eos jeiúnos in domum suam, defícient in via: quidam enim ex eis de longe venérunt." Et respondérunt ei discípuli sui: "Unde illos póterit hic saturáre pánibus in solitúdine?" Et interrogávit eos: "Quot panes habétis?" Qui dixérunt: "Septem." Et præcépit turbæ discúmbere supra terram. Et accípiens septem panes, grátias agens fregit et dabat discípulis suis, ut appónerent, et apposuérunt turbæ. Et habébant piscículos paucos: et ipsos benedíxit, et jussit appóni. Et manducavérunt, et saturáti sunt, et sustulérunt quod superáverat de fragméntis, septem sportas. Erant autem qui manducáverunt, quasi quáttuor míllia: et dimisit eos.
Credo.
Offertorium: Ps. xvi: 5, et 6-7.
Pérfice gressus meos in sémitas tuis, ut non moveántur vestígia mea: inclína aurem tuam, et exáudi verba mea: mirífica misericórdias tuas, qui salvos facis sperántes in te, Dómine.
Secreta:
Propitiáre, Dómine, supplicatiónibus nostris, et has pópuli tui oblatiónes benignus assúme: et ut nullíus sit írritum votum, nullíus vacua postulátio, præsta; ut, quod fidéliter pétimus, efficáciter consequámur. Per Dóminum.

Communio: Ps. xxvi: 6
Circuíbo, et immolábo in tabernáculo ejus hóstiam jubilatiónis: cantábo, et psalmum dicam Dómino.
Postcommunio:

Repléti sumus, Dómine, munéribus tuis: tríbue, quǽsumus; ut eórum et mundémur efféctu, et muniámur auxílio. Per Dominum.

sábado, 8 de julio de 2017

V Domingo despues de Pentecostés

V DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.

La epístola y el evangelio inculcan fuertemente el deber de la caridad fraterna. Seremos responsables ante Dios, no sólo de atentar contra la vida de nuestros hermanos, si lo hacemos, sino también de toda falta a su respecto. Debemos volver bien por mal y ser en todo tiempo obradores de paz. Hemos de sufrir, si es necesario, por la justicia y seguir sin perturbarnos la práctica del bien.
Sin esto no hay acceso a Dios. Nuestras relaciones con Dios ordenan nuestra actitud para con nuestro prójimo. Nadie es tan bueno como Dios; nadie ama como Dios ama. Por nuestra parte, también debemos estar llenos de compasión, de amor fraterno y de misericordia. Procuremos, pues, la felicidad de los demás, ya que se nos ha llamado a poseer en herencia la felicidad de Dios.
....
Es el Introito una ferviente oración que el rey David dirige el Señor para pedirle su auxilio y su fortaleza. Nosotros, como él, necesitamos también que esta ayuda del cielo para vencer a nuestros enemigos: el demonio, el mundo y la carne, los cuales hacen cuanto pueden para apartarnos del amor que le debemos a Dios. Este amor es el que pedimos en la Colecta de la Santa Misa. Amando a Dios en todas las cosas y sobre todo, conseguiremos las divinas promesas que exceden cuanto puede desear el corazón humano. Pero la prueba más sólida de nuestro amor a Dios debe consistir en la caridad para con nuestros próximos. A ella nos exhorta en la  Epístola el Príncipe de los Apóstoles. La unión y verdadera caridad fraterna, concordia y la paz, son virtudes del todo indispensables para conseguir la dicha posible en la presente vida y la felicidad eterna. En el Evangelio se nos manifiesta claramente la voluntad de Cristo respecto de nuestra conducta con nuestros próximos. Hemos de amarlos de corazón, hemos de tratarlos con caridad. Tanto desea Jesús que reine la paz entre los cristianos, que ni le son gratos los más excelentes dones si salen de un corazón enemistado con su prójimo. El Dios de la caridad nada quiere tanto como el  reinado del verdadero amor entre los hombres.


TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm.  26.7, 9,1.-  Escucha mi voz, que te llama, Señor; tú eres mi ayudador; no me abandones ni me desprecies, oh Dios de mi salvación. Salmo. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién habré de temer? V/. Gloria al Padre, y al Hijo.
Colecta.- “Ni puede ver el ojo, ni oír el oído, ni comprender el corazón del hombre lo que Dios tiene preparado para los que le aman”.   Oh Dios!, que tienes preparados bienes invisibles a los que te aman, infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos esas tus promesas, que exceden a todo deseo. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Pdr. 3.8.-15.-  Recompensa de la práctica del bien y de la caridad fraterna  es, ya aquí abajo, al sentirnos bajo la mirada de Dios, que nos sigue y nos ama. Carísimos: Seguid unidos en la oración: sed compasivos, amantes de todos los hermanos, misericordiosos, modestos, humildes: No volváis mal por mal, ni maldición por maldición; bendecid, por el contrario, porque a esto sois llamados, a fin de que poseáis en herencia la bendición. Pues, el que quiere amar la vida, y vivir días dichosos, refrene su lengua del mal y sus labios de las palabras engañosas; huya del mal y obre el bien; busque la paz y sígala. Por­que Dios tiene sus ojos sobre los justos, y está pronto a oír sus súplicas; pero mira con enojo a los que obran mal. Y ¿quién habrá que os pueda hacer daño, si os empleáis en hacer el bien? Pero si sucede que padecéis algo por amor a la justicia, sois bienaventura­dos. No temáis nada de vuestros enemigos, ni perdáis la paz; mas santificad a nuestro Señor Jesucristo en vues­tros corazones.
Gradual. Salm. 83.10,9.~ Mira ¡oh Dios!, protector nuestro, a estos tus sier­vos. V/. iOh Señor de los ejércitos!, escucha las ora­ciones de tus siervos .
Aleluya. Salm. 20-2.- Aleluya, aleluya. V. ¡Oh Señor!, el rey se alegra de tu fuerza y tu ayuda le alegra grandemente. Aleluya.
Evangelio. Mat.5.20-24.-  La exigencia de la caridad cristiana se extiende a las intenciones y disposiciones más secretas del corazón. Antes de acercarnos a Dios debemos reconciliarnos con nuestros hermanos.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Si vuestra justicia no es más cumplida que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los mayores: No matarás, Y quien mate merece juicio. Pe­ro yo os digo aun más: quien se encoleriza con su hermano, merecerá juicio, y el que le llame raca,  merecerá juicio del Sanedrín; quien le llame fatuo, merece la gehena del fuego. Si pues, al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; y después volverás a presentar tu ofrenda. CREDO.
Ofertorio. Salm. 15.7-8.-  Alabaré al Señor, que se ha hecho mi consejero. Yo tengo al Señor constan­temente ante mis ojos; él está a mi diestra y yo no he de vacilar.
Secreta.- Atiende propicio, Señor, a nuestros ruegos y recibe benigno estas ofrendas de tus siervos y siervas; para que lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu nom­bre, les aproveche para su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- EN verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y  lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario,  diciendo a una voz.

Comunión. Salm. 26.4.- Una sola cosa pido al Señor, y la deseo ardientemente: Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida.
Poscomunión.-  CONCEDE, Señor, a los que has alimentado con el don celestial vernos limpios de nuestras culpas ocultas, y libres de los lazos del enemigo. Por nuestro Señor.


PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS EN MP3
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA      -    SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA    COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SCHUSTER
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  5th Sunday after Pentecost - Epistle
  5th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN

Dominica Quinta post Pentecosten
II Classis
Introitus: Ps. xxvi: 7 et 9
Exáudi, Dómine, vocem meam, qua clamávi ad te: adjútor meus esto, ne derelínquas me, neque despícias me, Deus salutáris meus. [Ps. ibid., 1]. Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Glória Patri. Exáudi, Dómine.
Collect:
Deus, qui diligéntibus te bona invisibília præparasti: infúnde córdibus nostris tui amóris afféctum; ut te in ómnibus et super ómnia diligéntes, promissiónes tuas, quæ omne desidérium súperant, consequámur. Per Dóminum.
1 Petri iii: 8-15
Léctio Epístolæ beáti Petri Apóstoli.
Caríssimi: Omnes unánimes in oratióne estóte, compatiéntes fraternitátis amatóres, misericórdes, modésti, humiles: non reddéntes malum pro malo, nec maledíctum pro maledícto, sed e contrário benedicéntes: quia in hoc vocáti estis, ut benedictiónem hereditáte possideátis. Qui enim vult vitam dilígere et dies vidére bonos, coérceat linguam suam a malo, et lábia ejus ne loquántur dolum. Declínet a malo et fáciat bonum: inquírat pacem, et sequátur eam. Quia óculi Dómini super justos, et aures ejus in preces eórum: vultus autem Dómini super faciéntes mala. Et quis est qui vobis nóceat, si boni æmulatóres fuéritis? Sed et si quid patímini propter justítiam, beati. Timórem autem eórum ne timuéritis: et non conturbémini. Dóminum autem Christum sanctificáte in córdibus vestris.
Graduale Ps. lxxxiii: 10 et 9
Protéctor noster áspice, Deus, et réspice super servos tuos. V. Dómine Deus virtútem, exaudi preces servórum tuorum.
Allelúja, allelúja. [Ps. xx: 1] Dómine, in virtúte tua lætábitur rex: et super salutáre tuum exsultábit veheménter. Allelúja.
  Matth. v: 2-24
†   Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: "Nisi abundáverit justítia vestra plus quam scribárum et pharisæórum, non intrábitis in regnum cælorum. Audístis, quia dictum est antíquis: non occídes: qui autem occíderit, reus erit judício. Ego autem dico vobis: quia omnis qui iráscitur fratri suo, reus erit judício. Qui autem díxerit fratri suo, «raca»: reus erit concílio. Qui autem díxerit «fátue»: reus erit gehénnæ ignis. Si ergo offers munus tuum ad altáre, et ibi recordátus fúeris, quia frater tuus habet áliquid advérsum te: relínque ibi munus tuum ante altáre, et vade prius reconciliáre fratri tuo: et tunc veniens offers munus tuum."
Credo.
Offertorium: Ps. xxiv: 1-3.
Benedícam Dóminum, qui tríbuit mihi intelléctum: providébam Deum in conspéctu meo semper: quóniam a dextris est mihi, ne commóvear.
Secreta:
Propitiáre, Dómine, supplicatiónibus nostris: et has oblatiónes famulórum famularúmque tuárum benígnus assúme; ut, quod sínguli obtulérunt ad honórem nóminis tui, cunctis profíciat ad salútem. Per Dóminum.
Communio: Ps. xxvi: 4
Unam péti a Dómino, hanc requíram: ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ.
Postcommunio:

Quos cælésti, Dómine, dono satiásti: præsta, quǽsumus, ut a nostris mundémur occúltis, et ab hóstiam liberémur insídiis.. Per Dominum.