jueves, 14 de febrero de 2019

Domingo de Septuagésima


TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA
Ciclo de Pascua
Con el tiempo de Septuagésima comienza el segundo ciclo del año eclesiástico. El ciclo de Navidad está centrado en el nacimiento del Salvador; el ciclo de Pascua en su Pasión y Resurrección. En uno y otro se trata el mismo tema; es decir, de la transformación radical de nuestra vida con la venida de Cristo a este mundo. Eramos pecadores y enemigos de Dios, y Cristo ha hecho de nosotros hijos de Dios, que ´participan de su propia vida; nos hemos convertido en coherederos de su reino. Pero mientras Navidad es la salvación que baja de lo alto, la transformación de nuestra vida por el misterio de la encarnación del Verbo, Pascua es la redención de los hombres, adquirida al precio de la cruz. Aquí, el Salvador entra en lucha con el demonio y las potestades del mal para triunfar, aplastar a Satanás, resucitar glorioso y llevarnos consigo a la patria del cielo. Así pues, el periodo litúrgico que se abre con Septuagésima y que se extenderá hasta el fin de la Cuaresma se presenta como un periodo de lucha y esfuerzos que debemos afrontar con Cristo y que terminará gracias a él, con la victoria y la alegría triunfal de la Pascua. En la mañana de Pascua, en la tumba de Cristo brotará la vida nueva de los bautizados, resucitados con él.
En el Tiempo de Septuagésima, que abre el ciclo de Pascua, entra de lleno en el tema de la liturgia de Cuaresma y del Tiempo Pascual, a saber: el paso de la humanidad del estado de decadencia y esclavitud a que le redujo el pecado a una regeneración y una liberación que sólo Dios puede concederle. La liturgia, pues, comienza introduciéndonos en las profundidades de la decadencia humana. En maitines -el oficio de lecturas que rezan los clérigos- relee el Antiguo Testamento para que adquiramos conciencia de nuestra miseria. El primer domingo recuerda el pecado original con la caída de nuestro primer padre: Adán  (Septuagésima). Luego viene el cuadro lamentable de sus consecuencias funestas, con la perversión de los hombres y el diluvio universal, que es su castigo: Noé (Sexagésima). El gesto de Abraham preparándose para inmolar a su hijo presagia el sacrificio que va a exigir Dios de su propio Hijo, en expiación de las transgresiones cometidas por la humanidad (Quincuagésima). En la misa, después de un angustioso, aunque confiado llamamiento al socorro divino (introito de los tres domingos), hallarnos en las epístolas de san Pablo una apremiante invitación a la fidelidad y al esfuerzo, así como a la caridad, de la que hace un elogio admirable. Vienen luego los evangelios, llenos totalmente de la esperanza de la salvación. La parábola de los obreros de la viña muestra que la redención se extiende a todas las edades; la del sembrador que llega a todo hombre que recibe la palabra de Dios; la curación, del ciego de Jericó, que sigue al anuncio de la pasión, proclama ya el paso de las tinieblas a la luz. Esta liturgia, en que la miseria y la extensión del pecado imploran la redención anunciada, sirve de introducción admirable a la Cuaresma y a la liberación pascual.

Normas para el tiempo de septugésima:
  • se suprimen todos los Aleluya del oficio y de la misa hasta la misa de la noche de Pascua. En la misa del domingo y de las fiestas de los santos se recita o canta el Tracto en su lugar.
  • En las misas del domingo no se dice Gloria, pero si Credo.
  • Se sigue diciendo Prefacio de la Trinidad los domingos y en las ferias el común.
  • En las fiestas se dice Gloria, tracto y prefacio propio o común. 


DOMINGO DE SEPTUAGÉSIMA
(II clase, morado)
Sin Gloria. Tracto, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.  

Introito – Me cercaron angustias de muerte; dolores de infierno me rodearon: y en mi tribulación invoqué al señor, y Él oyó mi voz desde su santo templo. - Ps. Te amaré Señor, fortaleza mía: el Señor es mi fortaleza y mi refugio, y mi libertador. V. Gloria al Padre.



Oración-Colecta. Te rogamos, Señor, escuches benignamente las oraciones de tu pueblo, haciendo que los que nos sentimos justamente atormentados a consecuencia de nuestros pecados, seamos salvos misericordiosamente para honra de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los . Corintios (IX, 24-27; X, 1-5) Hermanos: ¿No sabéis que los atletas que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero uno sólo alcanza el premio? Corred vosotros de tal manera que lo alcancéis. Todo el que quiere luchar, de todo se abstiene: y esto hácelo por recibir una corona corruptible: en tanto que nosotros aspiramos a una incorruptible. Por eso yo corro no como quien corre a la aventura: y peleo, no como quien azota al viento; sino que castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, temeroso de que, después de predicar a los demás, resulte yo reprobado. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos a la sombra de la nube en el desierto, y todos pasaron el mar,l y todos dirigidos por Moisés, fueron bautizados en la nube y en el mar: y todos comieron un mismo manjar espiritual y bebieron la misma bebida espiritual (porque bebían de una piedra misteriosa que los iba siguiendo, piedra que era figura de Cristo): mas aun así, muchos de ellos desagradaron a Dios.

Gradual - Tú eres, oh Señor nuestro socorro en los trances difíciles y en la tribulación: esperen en Ti los que te conocen, porque no abandonas a los que te buscan. V. Porque el desvalido no será siempre olvidado: la paciencia de los afligidos no se verá frustrada para siempre: levántate, Señor, y que no triunfe el hombre impío.

Tracto - Desde lo más profundo he clamado a Ti, Señor: Señor, oye mi voz. V. Presta oídos a la oración de tu siervo. V. Si tienes en cuenta nuestras culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir delante de Ti? V. Pero en Ti se encuentra el perdón, y confiado en tus palabras espero en Ti, oh Señor.

+ Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (XX, 1-16) - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: semejante es el reino de los cielos a un hombre, padre de familias, que salió muy de mañana a ajustar trabajadores para su viña. Y habiendo convenido con los trabajadores en un denario por día, los envió a su viña. Y saliendo a eso del a hora de tercia, vio otros en la plaza que estaban ociosos, y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré el salario justo. Y ellos fueron. Volvió a salir a eso de la hora de sexta y de nona, e hizo lo mismo. Salió por fin a eso de la hora de vísperas, y vio a otros que se estaban allí, y les dijo: ¿Qué hacéis aquí, todo el día ociosos? Y ellos le respondieron: Porque ninguno nos ha contratado. díceles: Id también vosotros a mi viña. Y al llegar la noche, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: Llama a los trabajadores, y págales su jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros. Cuando vinieron los que habían ido a eso de la hora de vísperas, recibieron cada cual un denario. Y cuando llegaron los primeros, creyeron que recibirían más; pero no recibió sino un denario cada uno: Y al recibirlo murmuraban contra el padre de familias, diciendo: Estos últimos sólo han trabajado una hora, y los has igualado con nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor. Mas él respondió a uno de ellos, y le dijo: Amigo, no te hago ningún agravio: ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete: pues yo quiero dar a este último tanto como a ti. ¿O es que no puedo yo hacer de lo mío lo que quiero? ¿Acaso tu ojo es malo, porque yo soy bueno? Así que los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos. Porque muchos son los llamados, mas pocos los escogidos. - Credo.

Ofertorio - Bueno es alabar al Señor y cantar salmos a tu nombre ¡oh Altísimo!

Oración-Secreta. Ya que, has recibido oh Señor, nuestras oraciones y ofrendas, purifícanos con estos santos misterios y despacha favorablemente nuestros ruegos. Por Jesucristo Nuestro Señor

Prefacio de la Santísima Trinidad. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:

Comunión. - Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, y sálvame por tu misericordia: señor, no sea confundido, pues yo te he invocado.

Oración-Postcomunión. Haz, oh Dios, que tus fieles se sientan fortalecidos con tus dones; para que, recibiéndolos, más y más los busquen, y buscándolos, eternamente los gusten. Por Jesucristo Nuestro Señor.
FOLLETO EN PFF Una Voce Méjico 
PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS 
COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Homilía de maitines  EL SEÑOR NO HA DEJADO DE ENVIAR OPERARIOS. San Gregorio Papa
Benedicto XVI  EL SER LLAMADOS ES LA PRIMERA RECOMPENSA
NECESIDAD DE LA ASCESIS. Homilía del Domingo de Septuagésima

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPÍSTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS Y II VÍSPERAS

TEXTOS EN LATÍN
Dominica in SeptuagesimaII ClassisStatio ad S. Laurentium extra muros
Introitus: Ps. xvii: 5, 6, 7.
Circumdedérunt me gémitus mortis, dolóres inférni circumdedérunt me: et in tribulatióne mea invocávi Dóminum, et exaudívit de templo sancto suo vocem meam. [Ps. ibid., 2-3]  Díligam te, Dómine, fortitúdo mea: Dóminus firmaméntum meum, et refúgium meum, et liberátor meus. Glória Patri.  Circumdedérunt.
Non dicitur Glória in excélsis in Missis de Tempore ab hac Dominica usque ad Feriam IV Majoris Hebdomade inclusive, neque in Dominicis, neque in Feriis.
Oratio:
Preces pópuli tui quǽsumus, Dómine, cleménter exáudi: ut, qui juste pro peccátis nostris afflígimur, pro tui nóminis glória misericórditer liberémur. Per Dóminum.

1 Cor. ix: 24-27; x: 1-5
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
Fratres: Nescítis quod ii, qui in stádio currunt, omnes quidem currunt, sed unus áccipit bravíum?  Sic cúrrite, ut comprehendátis.  Omnis autem, qui in agóne conténdit, ab ómnibus se ábstinet: et illi quidem ut corruptíbilem corónam accípiant; nos autem incorrúptam.  Ego ígitur sic curro, non quasi in incértum: sic pugno, non quasi áërem vérberans: sed castígo corpus meum, et in servitútem rédigo: ne forte cum áliis prædicáverim, ipse réprobus effíciar.  Nolo enim vos ignoráre, fratres, quóniam patres nostri omnes sub nube fuérunt, et omnes mare transiérunt, et omnes in Móyse baptizáti sunt in nube, et in mari: et omnes eámdem escam spiritálem manducavérunt, et omnes eúmdem potum spiritálem bibérunt: (bibébant autem de spiritáli, consequénte eos, petra: petra autem erat Christus): sed non in plúribus eórum beneplácitum est Deo.
 Graduale: Ps. ix. 10-11, 19-20
Adjútor in opportunitátibus, in tribulatióne: sperent in te, qui novérunt te: quóniam non derelínquis quæréntes te, Dómine. v.  Quóniam non in finem oblívio erit páuperis: patiéntia páuperum non períbit in ætérnum: exsúrge Dómine, non præváleat homo.
 Tractus: Ps. cxxix: 1-4
De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine exáudi vocem meam.  v.  Fiant aures tuæ intendéntes in oratiónem servi tui. v.  Si iniquitátes observáveris, Dómine: Dómine quis sustinébit?  v. Quia apud te propitiátio est, et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
A Septuagesima usque ad Feriam II post Dominicam Quinquagesimæ inclusive, quando in Feriis resumitur Missa Dominicæ, non dicitur Tractus, sed tantum Graduale.
 Matth. 20. 1-16
+
 Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: «Símile est regnum cælórum hómini patrifamílias, qui éxiit primo mane condúcere operários in víneam suam. Conventióne autem facta cum operáriis ex denário diúrno, misit eos in víneam suam. Et egréssus circa horam tértiam, vidit álios stantes in foro otiósos, et dixit illis: Ite et vos in víneam meam, et quod justum fúerit, dabo vobis. Illi autem abiérunt. Iterum autem éxiit circa sextam et nonam horam: et fecit simíliter. Circa undécimam vero éxiit, et invénit álios stantes, et dicit illis: Quid hic statis tota die otiósi? Dicunt ei: Quia nemo nos condúxit. Dicit illis: Ite et vos in víneam meam. Cum sero autem factum esset, dicit dóminus víneæ procuratóri suo: Voca operários, et redde illis mercédem incípiens a novíssimis usque ad primos. Cum veníssent ergo qui circa undécimam horam vénerant, accepérunt síngulos denários. Veniéntes autem et primi, arbitráti sunt quod plus essent acceptúri: accepérunt autem et ipsi síngulos denários. Et accipiéntes murmurábant advérsus patremfamílias, dicéntes: «Hi novíssimi una hora fecérunt, et pares illos nobis fecísti, qui portávimus pondus diéi, et æstus.» At ille respóndens uni eórum, dixit: «Amíce non fácio tibi injúriam: nonne ex denário convenísti mecum? Tolle quod tuum est, et vade: volo autem et huic novíssimo dare sicut et tibi. Aut non licet mihi, quod volo, fácere? an óculus tuus nequam est, quia ego bonus sum?» Sic erunt novíssimi primi, et primi novíssimi. Multi enim sunt vocáti, pauci vero elécti.»
Credo
Offertorium: Ps. 91. 2
Bonum est confitéri Dómino, et psállere nómini tuo, Altíssime.
 Secreta
Munéribus nostris quǽsumus, Dómine, precibúsque suscéptis; et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dóminum.

Communio: Ps. xxx: 17-18
Illúmina fáciem tuam super servum tuum, et salvum me fac in tua misericórdia: Dómine non confúndar, quóniam invocávi te.
Postcommunio

Fidéles tui Deus per tua dona firméntur: ut éadem et percipiéndo requírant, et quæréndo sine fine percípiant. Per Dóminum.

miércoles, 6 de febrero de 2019

V DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA


V DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Trinidad

El demonio, autor del mal, siembra por la noche en el campo del padre de familia la cizaña, que nacerá con el trigo. A su tiem­po se hará la necesaria separación. Si la cizaña crece, se la arrojará al fuego; pero hay que aguardar a la siega. Tal es la disposición providencial de Dios: la separación de malos y buenos está reservada para el fin de los tiempos. El juicio pertenece a Dios y Dios puede aguardar. Puede ret rasar siglos el día de la cuenta, que no faltará. Por lo que a nosotros concierne, seamos bondadosos, dulces y pacientes con todos los hombres, cualesquiera que sean. Este deber es tanto mayor cuanto que, admitidos a la paz de Cristo, nos hemos beneficiado de su misericordia. San Pablo nos lo recuerda como un motivo de alegría, pero también como una exigencia de caridad impuesta al cristiano. Esta caridad paciente no implica, en verdad, ninguna especie de presunción o de abandono; más bien es el resultado de una voluntad perseverante en el bien. En seres débiles que tienen constante necesidad de perdón y de ayuda divina, ello no es orgullo ni presunción; sino humilde conciencia del deber de amar y perdonar, como Dios les perdona y ama.
...
El cristiano instruido en escuela del Hombre-Dios que se dignó habitar con nosotros, debe ejercer la misericordia en favor de sus hermanos. De este modo, cumpliendo las saludables enseñanzas que nos da el Apóstol en la Epístola que leemos en la santa Misa, el mundo, purificado por la presencia del Verbo encarnado, será para nosotros asilo de paz. Esta paz debe llenar completamente el corazón de cada cristiano, debe manifestarse en un no interrumpido gozo que le proporcionará ciertamente la meditación de la palabra divina, y el canto de los salmos y alabanzas tributadas a su Creador. Si siempre debe cumplir este deber de alabar a Dios, el día más propio para esto es el domingo, uniéndose a la Iglesia en la celebración de los oficios divinos. Tengamos también presente en nuestras cotidianas acciones, el Consejo que nos da el Apóstol en esta misma Epístola, es decir, que lo hagamos todo en nombre de Jesucristo. Es el medio más fácil para agradar al Padre Celestial.
El reino de los cielos de que nos habla el Salvador en el Evangelio, es su Iglesia militante. En ella su heredad, su reino. No debe escandalizarnos de que en esta heredad, en este reino instituido con tanta solicitud por él mismo Salvador hayan aparecido las malas hierbas de diversas suertes de pecados, ni la cizaña de las herejías. Dios permite que haya buenos y malos, ya para ejercicio de éstos, ya para qué, viendo las perversas acciones, no confíen en sí mismos; sino en el auxilio del cielo.  Día vendrá en que el Señor dará a cada uno el premio o castigo, según sus obras, en que separará el trigo de la cizaña para asentar a los buenos en los tronos de su reino, y a arrojar la cizaña al fuego inextinguible del infierno





TEXTOS DE LA MISA MISA



Introito. Salm. 96.7-8.1- Adorad a Dios sus ángeles todos; oyólo y alborozóse Sión, y regocijáronse las hijas de Judá.  V/.- Reina el Señor, rego­cíjese la tierra; alégrense todas las islas. Gloria al Padre,


Colecta.- Te rogamos, Señor, guardes a tu familia con una con­tinua piedad, para que sea siempre por ti defendida, pues se apoya en la sola esperanza de la gracia celestial. Por nuestro Señor.

Epístola. Col. 3.12-17.-  “Así como el Señor os perdona, así también perdonad vosotros.” Ésta es la gran ley de la caridad; puede tener ciertamente otros mo­tivos, pero ninguno tan esencial ni tan convincente.
Hermanos: Como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia: sufríos unos a otros y perdonaos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así también hacedlo vosotros. Mas, sobre todo esto, tened caridad, que es el vínculo de perfec­ta perfección. Y triunfe vuestros corazones la paz de Cristo, a la que fuisteis llamados para formar un solo cuerpo. Sed agradecidos. La palabra de Cristo, more en vosotros abundantemente con toda sabiduría; enseñaos y amonestaos unos a otros, con salmos, himnos y cánticos espirituales, y cantad de corazón a Dios dándole gracias. Cualquier cosa que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Jesucristo Señor nuestro.

Gradual. Salm. 101.16-17.- Los pueblos venerarán tu nombre, Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria. Porque el Señor reedificará Sión y en ella será visto en su majestad.   
Aleluya. Salm 96.1.- Aleluya, aleluya, V/. Reina el Señor; regocíjese la tierra, alégrense todas las islas. Aleluya.

Evangelio. Mat. 13.24-30.-  En el campo de las almas, puede convertirse la cizaña en trigo por la acción de la gracia de Dios. La paciencia divina espera la conversión de los pecadores.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre que sembró buena simiente en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró cizaña en medio del trigo Y llegándose los criados del padre, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? Pues ¿Cómo tiene cizaña? Contestóles: Algún enemigo mío ha hecho esto. Replicaron los criados. Replicaron los criados: ¿Quieres que vayamos a recogerla? No, les respondió, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo, Dejad crecer uno y otra hasta la siega; que al tiempo de siega diré a los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas el trigo guardadlo en mi granero.—Credo.

Ofertorio. Salm. 117.16-17.-  La diestra  del  Señor  ha obrado proezas, la diestra del Señor me ha ensalzado; no moriré, sino viviré, y pregonaré las obras del Señor.

Secreta.- Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación, para que perdones misericordioso nuestras culpas, y dirijas tú mismo   nuestros   vacilantes corazones. Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Señor, no en ­la individualidad de una persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos tam­bién de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la pro­piedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a  una voz. Santo...

Comunión. Luc.4.22.-  Maravillávanse todos de las palabras que salían de la  boca  de Dios.

Poscomunión.- Te rogamos, ¡oh Dios omni­potente!, nos concedas la gracia de conseguir el efecto de aquel don saludable, cuya prenda hemos recibido por estos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECCIONES
GRABACIÓN DE LAS LECTURAS
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  Epistle
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  Gospel
VÍSPERAS
TEXTOS EN LATÍN

Dóminica V Post Epiphaniam
II Classis
Introitus: Ps. xcvi: 7-8
Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.
Oratio:
Famíliam tuam, quǽsumus, Dómine, contínua pietáte custódi: ut quæ in sola spe grátiæ cæléstis innítitur, tua semper protectióne muniátur. Per Dóminum.

Ad Colossenses iii: 12-17
    Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossenses:
Fratres: Indúite vos ergo sicut elécti Dei sancti et dilécti víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: subportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet queréllam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exúltet in córdibus vestris, in qua et vocati estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis, et cánticis spiritálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per Jesum Christum Dóminum nostrum.
Graduale Ps. ci: 16-17
Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.
Matthew xiii: 24-30 
    †     Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.
In illo tempore: Dixit Jesus turbis parábolam hanc: Símile factum est regnum cælórum hómini, qui seminávit bonum semen in agro suo. Cum autem dormírent hómines, venit inimícus eius, et superseminávit zizánia in médio trítici, et ábiit. Cum autem crevísset herba, et fructum fecísset, tunc apparuérunt et zizánia. Accedéntes autem servi patris familias, dixérunt ei: " Dómine nonne bonum semen seminásti in agro tuo? Unde ergo habet zizánia?" Et ait illis: " Inimícus homo hoc fecit." Servi autem dixérunt ei: "Vis, imus, et collígimus ea?" Et ait "Non: ne forte colligéntes zizánia, eradicétis simul cum eis et tríticum. Sínite útraque créscere usque ad messem, et in témpore messis dicam messóribus: 'Collígite primum zizánia, et alligáte ea fascículos ad comburéndum, tríticum autem congregáte in hórreum meum.'"
Credo.
Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.
Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.
Secreta:
Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus: ut et delicta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Dóminum.

Communio: Luc. iv: 22
Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.
Postommunio: 
Quǽsumus, omnípotens Deus: ut illius salutáris capiámus efféctum, cujus per hæc mystéria pignus accépimus. Per Dóminum.

FE DE ERRATAS: CALENDARIO LITURGICO

En el mes de febrero, hasta el comienzo del tiempo de Septuagésima, se dice hace referencia al Tracto. Está incorrecto. Se dice Gradual y Aleluya. 
Disculpen las molestias 

viernes, 1 de febrero de 2019

IV DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA

IV DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Trinidad
«¡Señor, sálvanos, que perecemos!... Levantóse entonces Jesús e imperó al viento y al mar, y siguió una gran bonanza.»
Mientras el evangelio manifiesta la divinidad de Jesús y reclama de nuestra parte una fe cada vez mayor en su divino poder, las oraciones subrayan nuestra humana debilidad. Imploran la ayuda necesaria para continuar siendo lo que debemos ser, para sostener nuestra vida sobrenatural y purificarnos del pecado. Desde la barca de los apóstoles, Jesús, con un gesto soberano, calma las olas en­furecidas; su presencia en nuestra vida trae la calma y la seguridad.
La epístola continúa exponiendo las enseñanzas de san Pablo sobre los deberes del cristiano. Con respecto al prójimo, se resumen en la caridad. Nunca amaremos verdaderamente a los demás si no observamos las disposiciones que regulan nuestras relaciones con ellos. Amar al prójimo es cumplir toda la ley.  Jesús calma la tempestad... Que no tenga que reprocharnos, como a sus discípulos, de ser ¡Hombres de poca fe!


TEXTOS DE LA MISA MISA

Introito. Salm. Ps. 96, 7-8  Adorad a Dios, todos sus Ángeles: oyólo y alborozóse Sión, y regocijáronse las hijas de Judá. - Ps. El señor reina ya: llénense de júbilo todas las islas. v. Gloria al Padre. .

Colecta.-  Oh Dios, que conocéis nuestra fragilidad y sabéis que no podemos resistir entre tantos peligros como nos cercan; concedednos la salud de alma y cuerpo, para que venzamos, con vuestra asistencia, los males que padecemos por nuestros pecados. Por N. S. J. C...

Epístola. Rom. 13, 8-10. - Hermanos: Con nadie tengáis deudas, más que la del amor mutuo; porque el que ama al otro, ha cumplido la ley. De hecho, el "no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás" y cualquier otro mandamiento, se resumen en esta regla: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El amor no hace el mal al prójimo. Por eso, la plenitud de la ley es el amor.
Gradual. Salmo 101, 16-17- Temerán las naciones tu nombre, oh Señor y todos los reyes de la tierra tu gloria. V. Porque edificó el Señor Sión, y allí será visto en su majestad.

Aleluya, aleluya.- V. El señor reina ya, regosíjese la tierra: llénense de júbilo todas las islas. Aleluya.

Evangelio.  Mat. 8, 23-27.-  En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.  Se acercaron y lo despertaron gritándole: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?»

Ofertorio. –Salmo 117, 16-17  La diestra del Señor ha hecho maravillas: la diestra del señor me ha ensalzado; ya no moriré, sino que viviré y publicaré las obras del señor

Secreta.-  Oh Dios omnipotente, os rogamos nos concedáis que el don de este sacrificio que os presentamos, nos purifique siempre de toda mancha y proteja nuestra debilidad. Por N. S. J. C...

Prefacio de la Santísima Trinidad.-  Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz: Santo...


Comunión. Luc. 4.22.- Maravillávanse todos de las palabras que salían de la boca de Dios.


Poscomunión.- Despéguennos, Señor, vuestros dones de los placeres terrenos, y refuércennos siempre con el manjar divino. Por N. S. J. C...



TEXTOS EN LATÍN



Dóminica IV Post Epiphaniam
II Classis
Introitus: Ps. xcvi: 7-8
Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.
Oratio:
Deus, qui in tantis perículis constitútos, pro humána scis fragilitáte non posse subsístere: da nobis salútem mentis et córporis; ut ea, quæ pro peccátis nostris pátimur, te adjuvánte vincámus. Per Dóminum.

ad Romanos xiii: 8-10
Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos:
Fratres: Némini quidquam debeátis, nisi ut invicem diligátis: qui enim díligit próximum, legem implévit. Nam: non adulterábis: Non occídes: Non furáberis: Non falsum testimónium dices: Non concupísces: et si quod est aliud mandátum in hoc verbo instaurátur: Díliges próximum tuum sicut teípsum. Diléctio próximum malum non operátur. Plenitúdo ergo legis est diléctio
Graduale Ps. ci: 16-17
Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.
Matthew viii: 23-27
Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.
In illo tempore: Ascendénte Jesu in navículam, secúti sunt eum discípuli ejus: et ecce motus magnus factus est in mari, ita ut navícula operirétur flúctibus, ipse vero dormiébat. Et accessérunt ad eum discípuli ejus, et suscitavérunt eum, dicéntes: "Dómine, salva nos, perímus!" Et dicit eis Jesus: "Quid tímidi estis, módicæ fidei?" Tunc surgens, imperávit ventis et mari, et facta est tranquíllitas magna. Porro hómines miráti sunt, dicéntes: "Qualis est hic, quia venti et mare obédiunt ei?"
Credo.
Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.
Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.
Secreta:
Concede, quǽsumus, omnípotens Deus: ut hujus sacrifícii munus oblátum, fragilitátem nostram ab omni malo purget semper, et múniat. Per Dóminum.

Communio: Luc. iv: 22
Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.
Postcommunio:
Munera tua nos, Deus, a delectatiónibus terrénis expédiant: et cæléstibus semper instáurent aliméntis. Per Dóminum.

La Purificación de la Virgen -2 de febrero-

 2 de febrero
LA PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
II clase, blanco
Esta fiesta, con la cual se termina el tiempo de Epifanía, se nos presenta como el puente entre el misterio de Navidad y el de Pascua: María tiene todavía al Niño en sus brazos, pero lo lleva al templo para ofrecerlo. A los cuarenta días del Nacimiento de Jesús, María se dirigió a Jerusalén para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley mosaica. Es una fiesta del Señor y, a la vez, una fiesta de María, la fiesta mariana más antigua de toda la liturgia, y la que completa el contenido simbólico de este tiempo de Navidad. Con alegrías de Nochebuena, “la luz brilló en la tinieblas”; con el esplendor de  Epifanía, “la luz envolvió a Jerusalén”, es decir, a la Iglesia; con la liturgia de hoy, en esa procesión, que recuerda el viaje de María a Jerusalén, la luz arde ya en nuestras manos y, como cantamos en el Introito, “hemos tomado en nuestras brazos la misericordia de Dios” –hecha carne-, pues el cirio que recibimos de la manos del sacerdote es un símbolo de Cristo, “luz para iluminar a las gentes”, como decimos en la liturgia de este día recogiendo las palabras del viejo Simeón. “La cera –enseña San Anselmo-, significa la carne virginal del divino Infante; el pabilo, su alma; la llama, su divinidad.” Por eso los orientales llaman a esta fiesta el Encuentro (Hypapante). Es el encuentro de la Iglesia, de cada una de nuestras almas, con Cristo, el Esposo, que ha bajado a nuestra tierra para buscarnos. Escuchemos, pues, ansiosos la voz de la liturgia, que nos dice: “He aquí que viene a su santo templo el Dominador y el Señor; Sión, sal al encuentro de tu Dios, llena de alegría y de amor.” Vayamos a recibir la candela simbólica y guardémosla devotamente en nuestras casas, para que sea nuestra defensa en las tentaciones y en las tormentas interiores y exteriores, y, como hacían nuestros antiguos, tomémosla en nuestras manos como una confesión de la Divinidad de Cristo y de nuestro amor hacia Él, cuando llegue la hora de nuestro encuentro definitivo.


1.   BENDICIÓN DE LAS CANDELAS
El sacerdote, revestido de alba, estola y capa de color blanco, sube al altar y comienza la bendición de las candelas que están en el lado de la epístola, dice en tono ferial con las manos juntas:
. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.

ORÉMUS. Domine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, qui ómnia ex níhilo creásti, et jussu tuo per ópera apum hunc liquorem ad perfectionem cérei veníre fecísti: et qui hodiérna die petitiónem justi Simeónis implésti: te humíliter deprecámur; ut has candélas ad usus hóminum et sanitátem córporum et animárum, sive in terra sive in aquis, per invocatiónem tui sanctíssimi nóminis et per intercessiónem beátæ Maríæ semper Vírginis, cujus hódie festa devóte celebrántur, et per preces ómnium Sanctórum tuórum, bene   dícere et sancti   ficáre dignéris: et hujus plebis tuæ, quæ illas honorífice in mánibus desíderat portare teque cantando laudare, exáudias voces de coelo sancto tuo et de sede majestátis tuæ: et propítius sis ómnibus clamántibus ad te, quos redemísti pretióso Sánguine Fílii tui: Qui tecum.
. Amen.


ORÉMUS. Omnípotens sempitérne Deus, qui hodiérna die Unigénitum tuum ulnis sancti Simeónis in templo sancto tuo suscipiéndum præsentásti: tuam súpplices deprecámur cleméntiam; ut has candélas, quas nos fámuli tui, in tui nóminis magnificéntiam suscipiéntes, gestáre cúpimus luce accénsas, bene   dícere et sancti   ficáre atque lúmine supérnæ benedictiónis accéndere dignéris: quaténus eas tibi Dómino, Deo nostro, offeréndo digni, et sancto igne dulcíssimæ caritátis tuæ succénsi, in templo sancto glóriæ tuæ repræsentári mereámur. Per eúndem Dóminum nostrum.
. Amen.

ORÉMUS. Dómine Jesu Christe, lux vera, quæ illúminas omnem hóminem veniéntem in hunc mundum: effúnde benedictiónem tuam super hos céreos, et sanctifica eos lúmine grátiæ tuæ, et concéde propítius; ut, sicut hæc luminária igne visíbili accénsa noctúrnas depéllunt ténebras; ita corda nostra invisíbili igne, id est, Sancti Spíritus splendóre illustráta, ómnium vitiórum cæcitáte cáreant: ut, purgáto mentis óculo, ea cérnere póssimus, quæ tibi sunt plácita et nostræ salúti utília; quaténus post hujus sǽculi caliginósa discrímina ad lucem indeficiéntem perveníre mereámur. Per te, Christe Jesu, Salvátor mundi, qui in Trinitáte perfécta vivis et regnas Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
. Amen.

ORÉMUS. Omnípotens sempitérne Deus, qui per Móysen fámulum tuum puríssimum ólei liquórem ad luminária ante conspéctum tuum júgiter concinnánda præparári jussísti: bene dictiónis tuæ grátiam super hos céreos benígnus infúnde; quaténus sic adminístrent lumen extérius, ut, te donánte, lumen Spíritus tui nostris non desit méntibus intérius. Per Dóminum... in unitáte ejúsdem.
. Amen.

ORÉMUS. Dómine Jesu Christe, qui hodiérna die, in nostræ carnis substántia inter hómines appárens, a paréntibus in templo es præsentátus: quem Símeon venerábilis senex, lúmine Spíritus tui irradiátus, agnóvit, suscépit et benedíxit: præsta propítius; ut, ejúsdem Spíritus Sancti grátia illumináti atque edócti, te veráciter agnoscámus et fidéliter diligámus: Qui cum Deo Patre in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti vivis et regnas Deus, per ómnia sǽtula sæculórum.
. Amen.
. El Señor esté con vosotros.
. Y con tu espíritu.

OREMOS. Señor santo, Padre todopodero, Dios eterno, que de la nada créate todas las cosas y ordenaste que la cera elaborada por las abejas sirviese para formar estos cirios; y en le presente día cumpliste los deseos del justo Simeón, te pedimos humildemente, por la invocación de tu nombre y por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, cuya fiesta hoy devotamente celebramos y también por las preces de todos los santos, te dignes ben+decir y santi+ficar estas candelas; para uso de los hombre, para salud de los cuerpos y de las almas, por mar y tierra: escucha desde el santuario del cielo y desde el trono de tu majestad la voz de este pueblo, que desea llevarlas reverentemente en sus manos y con sus cánticos alabarte; muéstrate propicio a cuantos ti claman, puesto que con la sangre preciosa de tu Hijo Unigénito los redimiste. Que vive y reina.
.. Amén.
OREMOS. Omnipotente y sempiterno Dios, que en el día de hoy presentaste a tu Hijo unigénito en el templo para que fuese recibido en los brazos de Simeón: imploramos humildemente tu clemencia para que te dignes ben+decir  y santi+ficar y encender con la luz celeste de tu bendición estas candelas, que nosotros, tus siervos, intentamos recibir y llevar encendidas a gloria de tu nombre; para que siendo dignos de ofrecértelas, Seño Dios nuestro, e inflamados de tu dulcísima caridad, merezcamos ser presentados en el santo templo de tu gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo.
. Amén.

OREMOS. Señor Jesucristo, luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo: derrama tu ben+dición sobre estos cirios, y santi+fícalos con la luz de tu gracia; y así como estas antorchas encendidas con fuego visible ahuyentan las tinieblas de la noche, así nuestros corazones alumbrados con luz invisible, esto es, con la claridad del Espíritu Santo, se libren de la ceguedad de todos los vicios, para que, purificada la vista del alma, podamos ver lo que te es grato y útil a nuestra salvación, y así merezcamos llegar, después de las peligrosas tinieblas de este mundo, a la luz indeficiente. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que en Trinidad perfecta vives y reinas y eres Dios, por los siglos de los siglos.
. Amén.

OREMOS. Dios todopoderoso y eterno, que has ordenado por medio de Moisés, tu siervo, preparar aceite purísimo para mantener encendidas continuamente las lámparas en tu presencia; derramar propicio la gracia de tu bendi+ción sobre estas velas, para que alumbrándonos en el exterior, por tu gracia no falte a nuestras almas la luz interior de tu Espíritu. Por Nuestro Señor Jesucristo.
. Amén.
OREMOS. Señor Jesucristo, que apareciste entre los hombres en la sustancia de nuestra carne, y quisiste ser presentado por tus padres en el templo y a quien anciano Simeón, iluminado por la luz de tu Espíritu, conoció, recibió y bendijo: dígnate en tu misericordia, que iluminados y adoctrinados por la gracia del mismo Espíritu Santo, te conozcamos verdaderamente y te amemos fielmente. Que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del mismo Espíritu Santo y ere Dios, por los siglos de los siglos.
.. Amén.
Al llegar aquí, el sacerdote pone incienso en el incensario, asperga después las candelas con agua bendita, diciendo la Antífona Asperges me sin salmo y luego las inciensa con tres golpes de incensario. Mientras tanto, los fieles se acercan al altar para recibir de rodillas la candela de manos del sacerdote. Al recibir la candela, se besa primero ésta y después la mano del sacerdote. Mientras se distribuyen las candelas, se canta la siguiente.
Cántico Lc 2, 29-31
V/. Lumen ad revelatiónem géntium et glóriam plebis tuæ Israël.

V/. Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace. R/. Lumen.
V/. Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum. R/. Lumen.
V/. Quod parásti ante fáciem ómnium populorum. R/. Lumen.
V/. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. R/. Lumen.
V/. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. R/. Lumen.
V/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

V/. Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu promesa. R/. Luz.
V/. Porque mi ojos han visto a tu salvación. R/. Luz.
V/. A quien has presentado ante todos los pueblos. R/. Luz.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. R/. Luz.
V/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. R/. Luz.
Terminada la distribución de las candelas, el celebrante en al altar añade.
. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.
ORÉMUS. Exáudi, quǽsumus, Dómine, plebem tuam: et, quæ extrinsécus ánnua tríbuis devotióne venerári, intérius asséqui grátiæ tuæ luce concéde. Per Christum, Dóminum nostrum.
. Amen.
. El Señor esté con vosotros.
. Y con tu espíritu.
OREMOS. Escucha, Señor, a tu pueblo y concédenos que los misterios que cada año nos permites celebrar exteriormente, los interioricemos con la luz de tu gracia. Por Cristo, nuestro Señor.
. Amén.
2.   PROCESIÓN
Terminado el canto de la oración anterior, el sacerdote pone incienso en el incensario y  el mismo o el diácono de cara al pueblo dice o canta:
.Procedamus in pace.
. In nómine Christi. Amen.
. Salgamos en paz.
. En nombre de Cristo. Amén.
La procesión se pone en marcha: primero el turiferario, el subdiácono revestido con la cruz en medio de dos acólitos con candelabros, el resto del clero asistente, el celebrante con el diácono a su izquierda, y detrás de él,  los fieles llevando las candelas encendidas. Durante la procesión se cantan las siguientes antífonas.
Antiph. 1.  Adórna thálamum tuum, Sion, et súscipe Regem Christum: ampléctere Maríam, quæ est coeléstis porta: ipsa enim portat Regem glóriæ novi lúminis: subsístit Virgo, addúcens mánibus Fílium ante lucíferum génitum: quem accípiens Símeon in ulnas suas, prædicávit pópulis, Dóminum eum esse vitæ et mortis et Salvatórem mundi.

Antiph. 2 Luc. 2, 26, 27 et 28- 29. Respónsum accépit Símeon a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi vidéret Christum Dómini: et cum indúcerent Púerum in templum, accépit eum in ulnas suas, et benedíxit Deum, et dixit: Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, in pace. . Cum indúcerent púerum Jesum parentes ejus, ut fácerent secúndum consuetúdinem legis pro eo, ipse accépit eum in ulnas suas.
Ant. 1. O Sion, adorna tu lecho nupcial, y recibe a Cristo, tu Rey: sal al encuentro de María, porque ella, que es la puerta del cielo,  trae a ti al glorioso Rey de la nueva luz; se detiene la Virgen llevando en sus manos al Hijo engendrado antes que la aurora; le recibe Simeón en sus manos, y predica a los pueblos que Él es el Señor de la vida y de la muerte y el Salvador del mundo.
Ant. 2. Simeón recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor, y cuando llevaron al Niño al templo, él lo tomó en brazos y bendijo a Dios, y dijo: "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz. . Cuando sus padres introdujeron al niño Jesús, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos.
Al entrar de nuevo en la Iglesia se canta:
. Obtulérunt pro eo Dómino par túrturum, aut duos pullos columbárum: * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Postquam impléti sunt dies purgatiónis Maríæ, secúndum legem Moysi, tulérunt Jesum in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino. * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones, . Como está escrito en la ley del Señor.
. Después de los días de la purificación de María se cumplieron de acuerdo a la ley de Moisés. . Como está escrito
. Llevaron a Jesús a Jerusalén, * para presentarle al Señor.. Como está escrito.
. Gloria al Padre y al Hijo, * y al Espíritu Santo. . Como está escrito




3.   SANTA MISA
Terminada la procesión, los ministros toman los ornamentos para la Santa Misa, En la misa que sigue a la bendición se omite el salmo Iudica me, Deu, así como la Confesión y las oraciones Aufer a nobis y Oramus te. El sacerdote sube al altar, lo besa. En la misa cantada sigue con la incensación, en la misa rezada recita el introito. Los fieles deben tener encendidas las velas durante el Evangelio y el Canon.  

INTROITO  Sal 47, 10-11
Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in medio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines terræ, justitia plena est déxtera tua [Ps. 47, 2] Magnus Dóminus, et laudábilis nimis: in civitáte Dei nostri; in monte sancto ejus. v. Gloria Patri. Suscépimus Deus.
Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra: tu diestra está llena de justicia. Sal. Grande es el Señor, y muy de ser alabado en la ciudad de Dios, en su monte santo. Gloria. Que tenemos.

COLECTA
Omnípotens sempitérne Deus, majestátem, tuam súpplices exorámus: ut, sicut unigéntius Fílius tuus hodiérna die cum nostræ carnis substántia in templo est præsentatus; ita nos fácias purificátis tibi méntibus præsentári. Per eundum Dóminum.
Dios omnipotente y eterno, humildemente pedimos a tu majestad, para que hagas que así como tu Hijo unigénito fue presentado este día en el templo revestido con la sustancia de nuestra carne, así también nosotros nos presentemos a ti con el alma purificada. Por Nuestro Señor Jesucristo.

EPISTOLA Ml 3, 1-4
Lectio Malachiæ Prophetæ. Hæc dicit Dóminus Deus: «Ecce ego mitto Angelum meum, et præparábit viam ante fáciem meam. Et statim véniet ad templum suum Dominátor, quem vos quǽritis, et Angelus testaménti, quem vos vultis. Ecce venit, dicit Dóminus exercítuum: et quis póterit cogitáre diem advéntus ejus, et quis stabit ad vidéndum eum? Ipse enim quasi ignis conflans, et quasi herba fullónum: et sedébit conflans, et emúndans argéntum, et purgábit fílios Levi et colábit eos quasi aurum et quasi argéntum: et erunt Dómino offeréntes sacrifícia in justítia. Et placébit Dómino sacrifícium Juda, et Jerúsalem, sicut dies sǽculi, et sicut anni antíqui: dicit Dóminus omnípotens.»
Lectura del profeta Malaquías. Esto dice el Señor Dios: «He aquí, que yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí. Y entonces vendrá el Dominador a su templo, a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis. He aquí que viene –dice el Señor de los ejércitos-. Y, ¿quién será capaz de pensar en el día de su venida?, y ¿quién podrá estar para verlo? Porque él será como un fuego purificador, y como la hierba de batanero; se sentará para refinar y purificar la plata, y él purificará a los hijos de Leví, y los refinará como el oro y la plata; ofrecerán sacrificios al Señor con justicia. Y el sacrificio de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los días de antaño y como en los años antiguos –lo dice el Señor Todopoderoso.




GRADUALE Sal 47, 10-11.9
Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in medio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines terræ. . Sicut audívimus ita et vídimus, in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus.

Allelúia, alleluia.- .Senex púerum portábat: puer autem senem regébat. Allelúia.
Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra. . Como escuchamos así lo hemos visto en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
Aleluya. Aleluya. ℣. El anciano llevaba al niño, pero el Niño gobernaba el anciano. Aleluya.

TRACTO Lc 2, 29-32
En tiempo de septuagésima se omite el Aleluya y en su lugar se dice el tracto.  
.Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace, *Quia vidérunt óculi mei salutáre tuam. * Quod parásti ante fáciem ómnium populórum. * Lumen ad revelatiónem géntium, et glóriam plebis tuæ Israël.
Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto tu salvación. * Al que has puesto delante de todos los pueblos: *Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

EVANGELIO  Lc 2, 22-32
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam
In illo témpore: Postquam impléti sunt dies purgatiónis Maríæ, secúndum legem Móysi, tulérunt Jesum in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino, sicut scriptum est in lege Dómini: «Quia omne masculínum adapériens vulvam sanctum Dómino vocábitur. Et ut darent hóstiam secúndum quod dictum est in lege Dómini, «par túrturum aut duos pullos columbárum.» Et ecce homo erat in Jerúsalem, cui nomen Símeon, et homo iste justus et timorátus, exspéctans consolatiónem Israël, et Spíritus Sanctus erat in eo. Et respónsum accéperat a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi prius vidéret Christum Dómini. Et venit in spíritu in templum. Et cum indúcerent púerum Jesum paréntes ejus, ut fácerent secúndum consuetúdinem legis pro eo: et ipse accépit eum in ulnas suas, et benedíxit Deum, et dixit: «Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace: quia vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium propulórum: Lumen ad revelatiónem géntium, et glóriam plebis tuæ Israël.»
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, cuando se cumplieron los días de la purificación de María de acuerdo a la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor». Y para ofrecer la ofrenda conforme a lo que se dice en la Ley del Señor,  “un par de tórtolas o dos pichones:” Y he aquí, que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. Y vino por inspiración del Espíritu al templo. Y cuando sus padres introdujeron al niño Jesús, para hacer por él conforme al rito de la ley, lo recibió en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto tu salvación. Al que has puesto delante de todos los pueblos: Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.”





OFERTORIO Sal 44, 3
Diffúsa est grátia in lábiis tuis: proptérea benedíxit te Deus in ætérnum, et in sǽculum sæculi.
La gracia se derrama en tus labios: por eso Dios te ha bendecido para siempre, y por los siglos de los siglos.

SECRETA
Exaudi, Dómine, preces nostras : et, ut digna sint múnera, quæ óculis tuæ majetátis offérimus, subsídium nobis tuæ pietátis impénde. Per Dóminum
Escucha, Señor, nuestras oraciones, y para que los dones que ofrecemos ante tu Majestad sean dignos, danos el auxilio de tu piedad. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PREFACIO de  NAVIDAD
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quia per incarnáti Verbi mystérium, nova mentis nostræ óculis lux tuæ claritátis infúlsit: ut dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, pues por el misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos  por él al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar

ANTÍFONA DE COMUNIÓN     Lc 2, 26
Respónsum accépit Símeon a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi vidéret Christum Dómini.
Recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.




ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Quǽsumus, Dómine Deus noster : ut sacrosáncta mystéria, quæ pro reparatiónis nostræ munímine contulísti, intercedénte beáta María semper Vírgine, et præsens nobis remédium esse fácias, et futúrum. Per Dóminum
Te pedimos, Señor Dios nuestro, que por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, hagas que los misterios sagrados misterios que nos has dado para la preservación de nuestra vida espiritual, nos sirvan de remedio   presente y futura. Por nuestro Señor Jesucristo.









Textos en latín
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PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS

I Y II VÍSPERAS CANTADAS - FOLLETO BILINGÜE