sábado, 25 de abril de 2015

III domingo de Pascua

III DOMINGO DE PASCUA
II clase, blanco
Gloria, Credo y prefacio pascual.

Han pasado tres semanas de alegría. Ahora la Resurrección marcha rápida hacia la definitiva exaltación del Cristo, hacia la Ascensión... Hoy empezamos a pensar ya en la separación, y nuestra alegría se empaña con un halo de suave melancolía. Comenzamos levantando al Cielo gritos de Júbilo: "Cantad con júbilo a Dios, toda la tierra, entonad salmos a su Nombre". Pero San Pedro nos recuerda luego que somos extranjeros y peregrinos que todavía no hemos llegado a la Patria conquistada por la sangre de Cristo (Epístola), y que, por tanto, debemos trabajar, caminar y vivir con espíritu de los que se han revestido de Cristo. Reconociendo nuestra debilidad, pedimos a Dios que nos conceda, a todos los que llevamos el nombre de cristianos, la gracia de rechazar cuanto se oponga a este nombre y de seguir cuanto con él conviene (Oración). El primer peregrino es el mismo Cristo, que nos habla ya en el Evangelio de su próxima partida. Pronto va a privarnos de su presencia para poder enviarnos el Espíritu Santo, en el cual encontrarán los Apóstoles, y todos los nacidos y resucitados en Cristo, el valor necesario para llevar dignamente el nombre cristiano ni reconoce límites, ni admite excepción alguna.
.....
El Introito de la Misa está tomado del salmo sesenta y cinco, cántico de gozo que los judíos repetían frecuentemente, y en el que se dan gracias a Dios por la liberación de su pueblo. Del mismo modo quiere la Iglesia que cantemos nosotros nuestra libertad, la libertad que con su muerte Cristo nos mereció y que completó con su Resurrección. Para conseguir este inestimable beneficio y hacernos vivir la vida, instituyó Cristo su Iglesia, a la que organizó e instruyó  en los cuarenta días que vivió entre los Apóstoles después de resucitado. En las instrucciones que en la Epístola,  por medio de San Pedro, y en el Evangelio, de boca del mismo Jesucristo nos da la Iglesia, nos enseña qué clase de vida debe ser la del cristiano durante su peregrinación por este mundo. Como extranjeros y peregrinos, absteneos de los deseos de la carne; haced obras buenas; estad sumisos por Dios,,,; honrad a todos, amad la fraternidad, temed a Dios..!Que moral tan pura, tan suave y tan digna del hombre, y propia de los hijos de Dios!  Para que obremos según estas enseñanzas, Jesucristo nos recuerda la brevedad de esta vida, el fin de sus trabajos y tristezas, que para los fieles discípulos de Cristo pronto se convertirá en gozo y este gozo nadie nos lo podrá arrebatar. En las Oraciones pedimos a Dios que todos cuantos nos gloriamos de ser discípulos de Cristo sepamos rechazar las cosas que son contrarias a este nombre y seguir las que a él conforman nuestra vida (Colecta). Así, con la gracia de los sacramentos pascuales, mitigados los deseos terrenos, aprenderemos a amar lo celestial (Secreta), y pronto podremos ver a nuestro Maestro y Libertador (Comunión), y cantar con El la redención de su pueblo (Aleluya y Ofertorio). El medio más eficaz que la Iglesia nos ofrece para alimentar la vida celestial y divina en medio de esta peregrinación terrena es la participación del Santísimo Sacramento, cuyos auxilios alcanza al alma y al cuerpo (Poscomunión).


TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Sal.65,1-2.- Aclama al Señor, tierra entera, aleluya, tocad en honor de su nombre, aleluya, cantad himnos a su gloria, aleluya, aleluya, aleluya. Sal,65,3.- Decid a Dios: “Qué temibles son tus obras, por tu inmenso poder tus enemigos te adulan”. V/. Gloria al Padre.

Oración.- La luz de tu verdad, oh Dios, guíe a los que andan extraviados, para que puedan volver al camino de la santidad; concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de tal nombre, y cumplir todo lo que este nombre significa.

Epístola.  1 Pe 2,11-19.- Queridos hermanos: Os ruego que, como forasteros en país extraño, os apartéis de los deseos carnales que están en guerra con el alma. Portaos bien entre los gentiles, de modo que, si os calumnian como malhechores, al ver con sus ojos vuestras buenas obras, den gloria a Dios en el día de la cuenta. Someteos a toda institución humana, porque así lo quiere el Señor: sea al rey, como soberano, sea a los gobernadores, como emisarios suyos, que castigan a los que obran mal y premian a los que obran bien. Esto es lo que Dios quiere: que a fuerza de obrar bien, le tapéis la boca a la ignorancia de los necios. Vivid como hombres libres, no usando la libertad como disfraz de la maldad, sino como siervos de Dios. Dad a cada uno el honor debido: a los hermanos el amor, a Dios la reverencia, al soberano el honor. Los criados que acepten la autoridad de los amos con el debido respeto, no sólo cuando son buenos y razonables, son también cuando son difíciles. Pues esto es gracia: en Cristo Jesús, Señor Nuestro.

Aleluya, aleluya. Sal.110,9; Luc.24,46.- El Señor ha redimido a su pueblo. Aleluya, Cristo tenía que padecer, y resucitar de entre los muertos, y entrar en su gloria. Aleluya.

Evangelio. Juan,16,16-22.- En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Dentro de un poco, ya no me veréis; dentro de otro poco, me vereéis. Porque voy al Padre. Algunos discípulos comentaban: ¿Qué es eso que dice: “dentro de un poco, ya no me veréis, y dentro de otro poco, me veréis”, y “Voy al Padre”? Y se preguntaban: ¿Qué significa ese “poco”? No sabemos de qué habla. Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: Estáis discutiendo de lo que redicho: “Dentro de un poco, ya no me veréis, y dentro de otro poco, me veréis”. Yo os aseguro: lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre. Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitara vuestra alegría.

Ofertorio. Sal.145,2.- Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista, aleluya.

Secreta.- Concédenos, Señor, por estos misterios, dominar el deseo de bienes terrenos y amar siempre los bienes del cielo.

Prefacio de Pascua.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este día (en este tiempo), en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascual. El cual es el verdadero Cordero que quitó los pecados del mundo y que, muriendo, destruyó nuestra muerte, y, resucitando, reparó nuestra vida. Por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejercito celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo…

Comunión. Jn.16,16,.- Dentro de muy poco, ya no me veréis, aleluya; dentro de otro poco, me veréis, porque voy al Padre, aleluya, aleluya.

Poscomunión. -  Os rogamos, Señor, que esta comunión que hemos recibido fortalezca nuestro espíritu y defienda con su protección nuestro cuerpo.

Propios cantados en MP3 on-line
Comentario Card. Schuster 

Sugerencias para la homilía Sermón de San Antonio
Partituras de las oraciones y lecturas
Grabaciones de las lecturas
  Epístola
  Evangelio
I Vísperas  II Vísperas Propio de Pascua Propio del Domingo

jueves, 23 de abril de 2015

Misa de Rogativas Exaudivit. Letanías mayores y menores.


In Litániis Majóribus et Minóribus
In Litaniis maioribus statio adS.Petrum.
Et in minoribus ante Ascensionem: feria II Rogationum, statio ad S. Mariam maiorem; feria III, statio ad S.Ioannem in Laterano; feria IV, statio ad S.Petrum.
II classis, paramenta violacea
                                                        
LAS LETANÍAS MAYORES tienen origen en la fiesta pagana que se celebraba en Roma el 25 de abril llamada fiesta de las Robigalia, y ésta consistía principalmente en una procesión, que, saliendo de la ciudad por la puerta Flaminia, se encaminaba al puente Milvio, para terminar en un Templo suburbano, sito a la Vía Claudia, y allí se inmolaba una oveja en honor de un dios o de una diosa Robigo. Así que la Letanía Mayor no consistió sino en sustituir con una ceremonia cristiana la anterior pagana. El recorrido de la procesión lo conocecemos por una convocatoria de San Gregorio Magno, siendo casi el mismo que el de la procesión pagana. Todos los fieles cristianos de Roma iban a la Iglesia de San Lorenzo in Lucina, la más próxima a la puerta Flaminia. La procesión salía por esa misma puerta, hacía estación en San Valentín, atravesaba por el puente Milvio, y de allí torcía a la izquierda en dirección al Vaticano. Después de deternerse junto a una cruz, entraba en la Basílica de San Pedro, en donde se celebraban los Divinos Misterios. Estas letanías se rezaban en toda la Iglesia para ahuyentar los malos temporales y atraer las bendiciones de Dios sobre las mieses. "Dígnate, Señor, conservar y dar los frutos de la tierra; te rogamos, Señor que nos oigas" canta la Iglesia al recorrer procesionalmente los campos.

Las letanías mayores tienen ocurrencia perpetua con la fiesta de San Marcos Evangelista (II clase). En aquellos lugares donde se realice la procesión de las letanías, a continuación debe celebrarse la misa de las Rogativas EXAUDIVIT, con la conmemoración de la fiesta de san Marcos, evangelista. En misa que sigue a la procesión, se omite las oraciones al pie del altar hasta el Oramus te incluido. En el oficio, aquellos que están obligados al rezo del breviario y no participan en la Procesión deben recitarlas privadamente después del "Benedicamus Domino" de laudes.
Si el 25 de abril es domingo de Pascua o el Lunes de Pascua, se transfieren al martes, con la misa de la octava; lo mismo si la coincidiese con una fiesta de I clase.

LAS LETANÍAS MENORES O ROGATIVAS son las preces con las que Iglesia suplica a Dios el perdón de sus pecados y las bendiciones para las cosechas. Se llaman letanías menores para diferenciarlas de las letanías mayores (25 de abril) que son de carácter obligatorio.

La celebración litúrgica de las letanías consiste en una solemne procesión con el canto de las letanías de los santos y las preces que le siguen como aparecen en el Ritual Romano, la bendición de los campos y la Santa Misa estacional.
Su origen histórico se remonta al siglo V en la región del Delfinado en Francia. A causa de grandes calamidades públicas, el Obispo San Mamerto estableció una solemne procesión de penitencia en los tres días anteriores a la fiesta de la Ascensión. El Concilio de Orleáns (511) los prescribió para toda Francia. Posteriormente, el Papa León III en el año 816 la estableció para Roma y pronto se extendió a todo el Rito Latino.
El significado espiritual de estas rogativas hemos de entenderlo en la clave del Evangelio que el Uso Extraordinario se prescribe para el domingo anterior a la Ascensión (Jn 16, 23 ss): “En aquel tiempo, dijo Jesús: Os aseguro que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre él os lo concederá en mi Nombre. Hasta ahora, no habéis pedido nada en mi Nombre. Pedid y recibiréis, y tendréis una alegría que será perfecta.” Movida y animada por estas palabras del Divino Salvador, la Iglesia instituyó estos tres días de petición para que al ascender el Señor a los cielos lleve consigo nuestras súplicas ante el trono del Padre, Dios Misericordioso y Providente.
Si se celebran las rogativas, la misa que le siga ha de ser la propia  de las Rogativas EXAUDIVIT, con las conmemoraciones que procedan.  En misa que sigue a la procesión, se omite las oraciones al pie del altar hasta el Oramus te incluido.
El Ordinario puede establecer otros días según la diversidad o costumbre o necesidad de las regiones.
El canto o recitación de las letanías puede hacerse en lengua vernácula, y los clérigos que participan en ellas no están obligados a repetirlas en lengua latina.
Tanto en las letanías mayores y menores, si no es posible la realización de la procesión, el Ordinario puede ordenar súplicas especiales que incluyan el rezo o canto de las letanías dentro de la Iglesia.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO  Sal 17, 7. 2-3.
Exaudívit de templo sancto suo vocem meam, allelúja: et clamor meus in conspéctu ejus, introívit in aures ejus. (T.P. Allelúia, allelúia). V/.- Díligam te, Dómine, virtus mea: Dóminus firmaméntum meum, et refúgium meum, et liberátor meus. V/.  Glória Patri.
Dios escuchó mi voz desde su santo templo; y mi oración fue oída ante su presencia. (T.P. Aleluya, aleluya). V/. Yo os amaré, oh Señor, mi fortaleza: el Señor es mi más firme apoyo, mi refugio y mi libertador. V/. Gloria.

COLECTA
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui in afflictióne nostra de tua pietáte confídimus; contra advérsa ómnia, tua semper protectióne muniámur. Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Te rogamos, nos concedas, oh Dios omnipotente, que los que en nuestra aflicción confiamos en tu misericordia, seamos con ella libres de todo mal. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
El 25 de abril, conmemoración de san Marcos Evangelista. En otras ocasiones, se hacen las conmemoraciones que procedan.

EPISTOLA  Sant 5, 16-20
Léctio Epístolæ beáti Jacóbi Apóstoli.
Carissimi: Confitémini altérutrum peccáta vestra, et oráte pro ínvicem, ut salvémini: multum enim valet deprecátio justi assídua. Elias homo erat símilis nobis passíbilis: et oratióne orávit ut non plúeret super terram, et non pluit annos tres, et menses sex. Et rursum orávit: et cælum dedit plúviam, et terra dedit fructum suum. Fratres mei, si quis ex vobis erráverit a veritáte, et convérterit quis eum: scire debet, quóniam qui convérti fécerit peccatórem ab erróre viæ sum, salvábit ánimam ejus a morte, et opériet multitúdinem peccatórum..
Lectura la carta de Santiago Apóstol.
Hermanos: Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder. Elías era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados.
ALELUYA PASCUAL  Sal 78, 9-10. 30, 8
Allelúia, allelúia. V/.- Propítius esto, Dómine, peccátis nostris : ne quando dicant gentes : Ubi est Deus eórum ?          Allelúia. V/.- Exsultábo et lætábor in misericórdia tua, quóniam respexísti humilitátem meam: salvásti de necessitátibus ánimam meam. Allelúia..
Aleluya, aleluya.- V/. Perdona, Señor, nuestros pecados; no sea que digan las naciones: ¿Dónde está su Dios?  Aleluya. V/. Me gozaré y alegraré en tu misercordia, porque has visto mi humillación y salvaste mi alma de sus necesidades. Aleluya.

GRADUALE Sal 43,8- 9
En las misas votivas que el ordinario pudiese ordenar fuera del tiempo pascual.
Liberasti nos, Domine, ex affligetibus nos: et eos,qui nos oderunt, confudisti. V/.  In Deo laudabimur tota die: et in nomine tuo confitebimur in saecula.
Alleluia, alleluia. V/. Sal 78, 9-10.- Propitius esto, Domine, peccatisnostris: ne quando dicant gentes: Ubi est Deus eorum? Alleluia..
Nos has liberado, Señor, de nuestros adversarios; has cubierto de confusión a quienes nos odian. V/. Alabamos a Dios cada día, celebramos su nombre eternamente.
Aleluya. Aleluya. V/. Perdona, Señor, nuestros pecados; no sea que digan las naciones: ¿Dónde está su Dios? Aleluya.
TRACTO Sal 24, 17-18. 1-4
En las misas votivas que el ordinario pudiese ordenar durante el tiempo de septuagésima se omite el Aleluya y en su lugar se dice el tracto.
De necessitatibus meis eripe me, Domine: vide humilitatem meam, et laborem meum: et dimitte omnia peccata mea. V/.  Ad te, Domine, levavi animam meam: Deus meus, in te confido, non erubescam: neque irrideant me inimici mei. V/. Et enim universi, qui te exspectant, non confundentur: confundantur omnes facientes vana.
V/. Líbrame, Señor, de mis necesidades: ver mi abyección y mi trabajo y perdona todos mis pecados. V/. A ti, Señor, levanto mi alma; oh Dios mío, confío en ti; no sea yo avergonzado ni mis enemigos se rían de mí. V/.  Porque todos los que esperan en ti, no quedarán defraudados, quedarán defraudados los que hacen cosas vanas.

EVANGELIO  Lc 11, 5-13
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: «Quis vestrum habébit amícum, et ibit ad illum média nocte, et dicet illi: “Amíce, cómmoda mihi tres panes, quóniam amícus meus venit de via ad me, et non hábeo quod ponam ante illum”: et ille deíntus respóndens, dicat: “Noli mihi moléstus esse, jam óstium clausum est, et púeri mei mecum sunt in cubíli: non possum súrgere, et dare tibi.” Et si ille perseveráverit pulsans: dico vobis, etsi non dabit illi surgens, eo quod amicus ejus sit, propter improbitátem tamen ejus surget, et dabit illi quotquot habet necessários. Et ego dico vobis: “Pétite, et dábitur vobis: quǽrite, et inveniétes: pulsáte, et aperiétur vobis. Omnis enim, qui petit, áccipit: et qui quærit, invénit: et pulsánti aperiétur. Quis autem ex vobis patrem petit panem, numquid lápidem dabit illi? Aut piscem: numquid pro pisce serpéntetn dabit illi: Aut si petíerit ovum: numquid pórriget illi scorpiónem? Si ergo vos cum sitis mali, nostis bona data dare fíliis vestris: quanto magis Pater vester de cælo dabit spíritum bonum peténtibus se?»
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus  discípulos: Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: 'Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y aquél, desde dentro, le responde: 'No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos', os aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite. «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?».

OFERTORIO  Sal 108, 30-31
Confitébor Dómino nimis in ore meo: et in médio multórum laudabo eum, quia ástitit a dextris páuperis: ut salvam fáceret a persequéntibus ánimam meam. (T.P. Allelúia).
Alabaré en gran manera al Señor; y le alabaré en medio de las multitudes; porque él es quien asiste a este pobre, para salvar su alma contra los que le persiguen. (T.P. Aleluya.)

SECRETA
Hæc múnera, quǽsumus, Dómine, et víncula nostræ pravitátis absólvant, et tuæ nobis misericórdiæ dona, concílient.  Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  Amen.
Te pedimos, Señor, que estos dones desaten los lazos de nuestra maldad y nos alcancen las gracias de vuestra misericordia. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
El 25 de abril, conmemoración de san Marcos Evangelista. En otras ocasiones, se hacen las conmemoraciones que procedan.

PREFACIO
Del tiempo o común, según las rúbricas.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Mt 13, 54-55
Pétite, et accipiétis: quǽrite, et inveniétis: pulsáte, et aperiétur vobis: omnis enim qui petit, áccipit: et qui quǽrit, ínvenit: et pulsánti aperiétur. (T.P. Allelúia).
Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque el que pide , alcanza, el que busca halla, y al que llama, se le abre.  (T.P. Aleluya.)


  



ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Vota nostra, quǽsumus , Dómine, pio favóre proséquere: ut, dum dona tua in tribulatióne percípimus, de consolatióne nostra in tuo amóre crescámus. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Acoge, Señor, fervorosamente nuestros deseos; para que mientras recibimos tus dones en medio de la tribulación, crezcamos en tu amor al ser por ti consolados.   Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.










El 25 de abril, conmemoración de san Marcos Evangelista. En otras ocasiones, se hacen las conmemoraciones que procedan.



miércoles, 15 de abril de 2015

II domingo de Pascua. Domingo del Buen Pastor

Segundo Domingo después de Pascua
El buen pastor

El Evangelio de este domingo es uno de los más bellos que la Sagrada Escritura nos ofrece. En él, Jesucristo, presentándose en figura de un buen pastor, nos declara su amor. El mismo Jesucristo afirma que su amor no tiene en cuenta los sacrificios, ni reconoce límites, ni admite excepción alguna
EL AMOR NO REPARA EN SACRIFICIOS.- En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: "Yo soy el buen pastor" (Juan, 10, 11). ¡Qué contraste tan pronunciado se nos presenta en las primeras palabras del Evangelio!: Jesús y los Fariseos; éstos, los pastores egoístas, duros y soberbios de la casa de Israel; Jesús, el Salvador del mun¬do, el buen Pastor.
Poco antes había Jesús dado la vista a un pobre ciego de nacimiento, cuyos ojos se abrieron al mismo tiempo a la luz del día y a los esplendores de la fe. Aquellos fariseos, pastores de Israel, respondieron a este gran beneficio, expulsando de la sinagoga  al nuevo discípulo de Jesús, y excomulgándolo formalmente. Jesucristo da una buena lección a tan caritativos pastores, queriendo convencerles de la injusticia que cometía al perseguirle a El y a sus discípulos.
1. El Pastor prometido a Israel-. Yo soy el buen  pastor, dice el maestro, con la sencillez y majestad que le caracterizan. Soy aquel gran pastor que anunciaron los Profetas: "Estableceré sobre mis ovejas un solo pastor que las apaciente, esto es el hijo de David, siervo mío: él mismo las apacentará y él será su pastor" (Ezeq. 34, 23).
El pastor prometido a Israel será un buen pastor. El Salmista lo ensalza en términos elogiosos. "El Señor me pastorea, nada me faltará. El me ha colocado en lugar de pastos; me ha conducido junto a unas aguas que restauran y recrean. Convirtió a mi alma. Me ha conducido por los senderos de la justicia, para gloria de su nombre" (XXII, 1-3).
2.  Jesús dio la vida por sus ovejas.- Aquel buen pastor prometido "soy yo", dice Jesús, y probó esta aserción con títulos de derechos más que sobrado, "el buen pastor da la vida por sus ovejas" (Juan, 10, 11). ¿Acaso no cumplió El su palabra? Bien sabemos que sí, y conocemos perfectamente la buena nueva de nuestra salvación: Cristo, Hijo de Dios, murió por nosotros en la cruz, y con su muerte dolorosa y sangrienta nos libró de la muerte eterna. Todos los años la Iglesia conmemora solemne¬mente esta obra de infinito amor. Llena de gratitud recita en el día de Viernes Santo estas palabras: "¡Oh inefable obra de caridad! Para rescatar al siervo, oh Padre eterno, condenasteis a vuestro Hijo". Jesús dijo en cierta ocasión: "Nadie tiene amor más grande, que el que da su vida por sus amigos" (Juan, 15, 13). Efectivamente, sacrificar uno su vida por aquellos a quienes ama, es lo más grande que se puede hacer. ¿Quién de nosotros estaría dispuesto a dar su vida por la   persona amada?
3. Jesús dio la vida por sus enemigos.- El amor de Jesús fue más allá todavía. Comprendiéndolo así, San bernardo, en dulce coloquio con Jesús, le dijo: "TU amor llegó aún más lejos; a nosotros, que éramos tus enemigos, nos reconciliaste con tu Padre". Jesús llegó a sacrificar su vida para dársela a sus enemigos. El mundo no conoce mayor generosidad; el ejemplo de Jesús es único en la historia. Es el ejemplo de un amor que no repara en sacrificios; de un amor que todo lo sacrifica, hasta la misma vida, para salvar a sus ovejas que cayeron en poder del enemigo.
4. Mercenarios: Avaricia y ambición. iCuán diferente es el amor de Jesús del de aquellos pastores de Israel, a quienes propuso la parábola del buen Pastor! "El mercenario, y el que no es el propio pastor, de quien no son propias las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño. El mercenario huye, por la razón de que es asalariado, y no tiene interés alguno en las ovejas" (Juan X, 12-13). La indirecta era bien clara, los malos pastores, los mercenarios eran ellos, los sacerdotes y los fariseos, que sólo buscaban la leche y lana de las ovejas, y para nada se cuidaban de las almas inmortales. No atendían, en su oficio de pastores, a los valores eternos del rebaño confiado a sus cuidados, sino a los provechosos materiales que satisfacían su avaricia y ambición. Vino efectivamente el lobo, y ellos huyeron, puso Satanás obrar con entera libertad y destrozar las almas, sin hallar la menor resistencia. Jesús encontró a las ovejas de Israel, sin pastor, sin defensa y sin consejo. Compadecido de ellas, se convirtió en su cariñoso pastor.
....
Este domingo ha sido designado con el nombre de Domínica del Buen Pastor, porque en ella se lee el pasaje del Evangelio en que Jesucristo designa a sí mismo con este amable título. Nombre muy apropiado por cierto a Jesús en relación con la obra que realizó durante los cuarenta días después de la Resurrección. En éstos fundó y consolidó la Iglesia, fiel depositaria de su doctrina y continuadora de la obra de la redención y Jesucristo comienza por constituirse a sí mismo Pastor que había de gobernar hasta el fin de los siglos. La alegría que la Iglesia siente al solo recuerdo del Buen Pastor, es la nota dominante en la Liturgia de este domingo. El Introito, formado por las palabras del profeta David, canta las misericordias del Señor que se extienden a todos los pueblos, mediante la Iglesia, fundada en los Apóstoles representados, según el lenguaje simbólico de las Escrituras por los cielos. En la Epístola, que está tomada de la carta de San Pedro, nos une el modelo de este Buen Pastor, que va delante de sus ovejas, para que sigamos sus ejemplos recordándonos cómo el serlo le costó los padecimientos y humillaciones de la Pasión. Los títulos  por los que se ha hecho acreedor a este nombre dulcísimo, van indicados y explicados por El mismo en el Evangelio de San Juan: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas; y las defiende de lobo, las conoce y sabe a sus necesidades; las busca cuando alguna se extravía y las conduce al aprisco. Tanto en los Aleluyas como en la Poscomunión se celebran estas cualidades de nuestro Buen Pastor, que nos alimenta con el pan celestial de su cuerpo, y en ello le conocemos como los discípulos de Emaús. Por esto no se cansa la Iglesia de repetir una y otra vez las mismas palabras del Salvador: Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y ellas me conocen a mí, aleluya. Que siempre seamos sus fieles ovejas, siguiendo sus amorosas inspiraciones, escuchando sus palabras, practicando sus ejemplos, comiendo su manjar divino, y apacentándonos de sus pastos saludables, para que, consiguiendo la gracia de la nueva vida, podamos siempre gloriarnos con tan rico don en el eterno “aprisco”, que lo que la Iglesia pide en la última plegaria.


TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm. 32.5-6,1 .-  Toda la tierra está llena de la misericordia del Señor, aleluya; la palabra del Señor ha hecho los cielos, aleluya, aleluya.  Salmo.- Regocijaos, justos, en el Señor;  a los rectos de corazón conviene alabarle, V/.  Gloria.

Colecta.-  El abatimiento del hijo levanta al mundo. Al entregarse Jesús para la salvación de los que le ha confiado su Padre, se revela como el verdadero pastor prometido por Dios a su pueblo. Oh Dios!, que con la humillación de tu Hijo has elevado al mundo abatido: concede a tus fieles perpetua alegría, para que hagas gozar de una felicidad sin fin a los que libraste de caer en la muerte eterna. Por el mismo Señor nuestro.

Epístola. 1 Pdr.2.21-25.-  San Pedro aplica a Jesús, “cuyas heridas no han curado”, la profecía del profeta Isaías sobre el Mesías paciente.
Carísimos: Cristo también padeció por nosotros, dándoos ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado alguno, ni se halló engaño en su lengua; él, cuando le maldecían, no maldecía; cuando le atormentaban, no amenazaba, antes se ponía en manos del que le sen­tenciaba injustamente; él llevó la pena de nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que muertos a los pecados, viviésemos para la justicia; por sus llagas fuisteis sanados. Andabais como ovejas descarriadas, mas ahora os habéis convertido al Pastor y custodio de vuestras almas.

Aleluya.- Aleluya, aleluya, V/. Co­nocieron los discípulos al Señor al partir el pan. Aleluya, V/. Yo soy el buen Pastor, conozco mis ovejas, y las mías me conocen a mí, aleluya.

Evangelio. Juan 10.11-16.- «Yo conozco mis ovejas; es decir, las amo -aclara san Gregorio-. Y mis ovejas me conocen. Me aman y me siguen. Ahora bien, hermanos: mirad a ver si realmente sois vosotros de sus ovejas, si le amáis, si le seguís.» Homilía de maitines.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, el que no es pastor propio, como no son suyas las ovejas, en viendo venir al lobo, desampara las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño; el mercenario huye, porque es asalariado y no tiene interés en las ovejas. Yo soy el buen Pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen a mí, así como me conoce a mí mi Padre y yo conozco a mi Padre. Yo doy mi vida por mis ovejas. Tengo también otras ovejas que no son de este aprisco, las cuales debo recoger; y oirán mi voz, y se hará un solo rebaño y un solo pastor.      Credo.

Ofertorio. Salm. 62.2,5  Señor, Dios mío te busco desde la aurora;  yo levanto mis manos invocando tu nombre, aleluya.

Secreta.-  Confiéranos siempre, ¡oh Señor!, esta oblación santa una bendición saludable a fin de que produzca realmente el efecto del misterio que representa. Por nuestro Señor.

Prefacio de Pascua.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este tiempo en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascua. El cual es el verdadero Cordero que quitó los pecados del mundo y que, muriendo, destruyó nuestra muerte, y, resucitando, reparó nuestra vida. Por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo.

Comunión. Juan 10.14.- Yo soy el buen Pastor, aleluya; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, aleluya, aleluya.

Poscomunión. Te pedimos, ¡oh Dios todopoderoso! Nos concedas que, habiendo recibido la gracia de tu vivificación, podamos siempre gloriarnos de conservar este don divino. Por nuestro Señor JEsucristo.