sábado, 17 de agosto de 2019

X domingo después de Pentecostés

X DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Hay humildades de que Dios nos libre -decía Santa Teresa-, porque tan sólo tienen de tales el disfraz, ocultando bajo la máscara un orgullo refinado.
Pues el domingo de hoy en su liturgia nos enseña a distinguir la humildad postiza de la que es auténtica y verdadera. Ésta consiste en atribuir al Espíritu Santo y no a nosotros mismos nuestra santidad, ya que los actos del hombre, si llegan a ser sobrenaturales y a valer algo en orden a la vida eterna, es merced a la gracia del Espíritu Santo, que desde el día de Pentecostés sigue obrando la santidad en la tierra, en aquellos que no le desechan, ni le contristan, ni le extinguen, según la gráfica expresión del Apóstol.
ero sucede que la primera disposición del alma para que en ella obre libre y eficazmente ese divino Espíritu Santo y santificador, es la humildad, es encontrarla vacía, porque si la encuentra llena de sí misma, no hay lugar para Él, y se queda afuera, si bien junto a sus puertas para llamar a ellas a menudo, mediante sus santas inspiraciones. Además, la primera condición para conseguir el perdón de los pecados es la humildad, que reconoce la propia miseria y pide a Dios limpie al alma con su gracia.
En esta semana tenemos en el Breviario varios tipos de humildes y de orgullosos. Humilde fue el profeta Elías, y humilde el niño Joás, contrastando sus figuras con las de la impía Jezabel, la de Acab y la de su hija, la infame Atalla, tipos todos ellos repugnantes por su misma arrogancia.
Vemos a Joás humillado y después ensalzado por Dios. Pero este fenómeno, tan frecuente, está aún mejor retratado en el Evangelio del día. No hay cosa que más asquee a Dios que la soberbia. y sobre todo la soberbia redomada del fariseo, al cual ni sus mismas obras buenas le aprovechan, toda vez que las convierte en ponzoña, a causa de su dañada intención de lucir y aparentar ante el mundo.
Hay dos clases de hombres, dice Pascal: los pecadores que se tienen por culpables de todo, y los pecadores que nada de reprensible encuentran en sí. Pero, a la corta o a la larga, Dios humillará a éstos y ensalzará a aquellos; porque es ley que jamás deja de cumplirse: el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado (Ev.).
Verdad que Dios es indulgente, y que amenaza más de lo que suele castigar. imitando en esto a las madres; pero sepamos que " Dios no es burlado ". y que se han dado ya muchos castigos y pavorosos escarmientos.
Aprendamos, pues, a ser mansos y humildes de corazón. Ésta es la gran, casi la única lección que quiso Jesús aprendiésemos de Él. No nos dijo: Aprended a crear mundos, como Yo los creé, o a resucitar muertos y obrar estupendos milagros. En nada de eso quiso le imitásemos, sino en la mansedumbre y humildad, pero humildad de corazón, que no consiste en fingimientos ni en melindrosos encogimientos, sino en la verdad, porque la humildad es verdad (Sta. Teresa), ya que nos convence de lo poco que somos y de cómo seríamos todavía peores si el Señor misericordioso no nos tuviera siempre de su mano.
Guardemos en nuestra imaginación, profundamente grabada, la lección de humildad que se desprende de la parábola del Fariseo y el Publicano.
...
La virtud más necesaria al cristiano, la más agradable a Dios, la que atrae las bendiciones del cielo, es sin duda la humildad. En la Misa de hoy se nos recomienda en gran manera esa virtud. En la parábola del Evangelio, que nos describe el orgullo del fariseo y la humildad del republicano, ¿quién no conoce qué designios del Señor al proponerla fue para enseñarnos que sin la humildad no es posible la justicia, ni virtud cristiana alguna?
La Epístola es como el preludio razonado de esta parábola. San Pablo recuerda a los fieles de Corinto el lastimoso estado en que estaban antes de su conversión. Las gracias que actualmente poseían nos debían engreírlos, pues eran puros dones del Espíritu Santo.

El Introito está íntimamente relacionado con esta virtud. Nos inspira una humilde confianza en la bondad de Dios, quien es a un tiempo nuestro Creador, nuestro Padre y Redentor.  

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm. 54,17-23,2-3.- Yo llamo al Señor, y él oye mi voz; me libra de los que marchan contra mí; él, que reina desde toda la eternidad, los humilla. Pon tu suerte en las manos del Señor; él te sustentará.  Salmo.- Da oídos, Señor, a mis ruegos y no te escondas ante mis plegarias; atiéndeme y escúchame. V/ Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Colecta.- Puesto que Dios pone todo su poder al servicio de su misericordia, podemos nosotros ir fácilmente a él a pesar de nuestras faltas, y sostenidos por la esperanza, correr sin temor hacia la realización de sus promesas.
Oh Dios!, que haces brillar sobre todo tu omnipotencia por el perdón y la clemencia, multiplica sobre nosotros tu gracia; para que, corriendo tras de tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. I Cor. 12.2-11.- La diversidad de los dones espirituales la concede Dios, en vista del bien de todos. Son también otras tantas manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia.
Hermanos: Bien sabéis que cuando erais paganos, marchabais sin reflexionar tras de los ídolos mudos. Ahora, pues, yo os declaro: nadie que hable inspirado de Dios maldice de Jesús y nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino por moción del Espíritu Santo. Hay, sí, diversidad de dones espirituales, mas es el mismo Espíritu; diversidad de ministerios, pero un solo Señor; diversidad de opera­ciones, mas el mismo Dios obra todo en todos. La manifestación del Espíritu se da a cada cual con miras al bien común. Así uno recibe del Espíritu una palabra de sabiduría; otro recibe del mismo Espíritu una palabra de ciencia; a éste le da el mismo Espíritu fe; al otro, el don de curación por el mismo Espíritu; a quién, el don de hacer milagros; a quién, la profecía; a éste, discreción de espíritus; a uno, diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretación. Mas todo esto lo obra el mismo y único Espíritu, repartiéndolo a cada cual según le place.

Gradual. Salm. 16.8,2, Guárdame, Señor, como a la niña de tus ojos: al abrigo de tus alas ampárame. V/ Tu boca falle en mi favor y vean tus ojos mi rectitud.

Aleluya. Salm. 64.2.- Aleluya, aleluya. V/ A ti, ioh Dios!, se deben himnos de alabanza en Sión, y a ti se ofrecerán votos en Jerusalén. Aleluya.

Evangelio. Luc.18.9-14.- La humildad atrae la benevolencia divina; ella es familiar a los santos, los cuales viven en un espíritu de dependencia total y constante con respecto a Dios. La soberbia, por el contrario, desligándonos de Dios, nos deja privados de su auxilio.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a ciertos hombres que presumían de justos y despreciaban a los demás esta parábola: Dos hombres subieron al templo para orar, uno fariseo y otro publicano. El fariseo, en pie, oraba en su interior de esta manera: ¡Dios!, gracias te doy porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; o como este publicano. Ayuno dos veces por semana; pago los diezmos de cuanto poseo. El publicano, puesto allá lejos, ni se atrevía a levantar los ojos al cielo; se golpeaba el pecho diciendo: ¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador! Os digo que éste volvió justificado a su casa, mas no el otro; porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. CREDO.

Ofertorio. Salm. 24.1-3.-
A ti, Señor, levanto mi espíritu; en ti, Dios mío, busco mi refugio, no quede avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; nadie que espere en ti será con­fundido.

Secreta.- A ti, Señor, se debe rendir el tributo de estos sacrificios; tu eres también el que nos permites ofrecerlos en tu honor y también para nuestra propia curación, Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Arcángeles, los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...

Comunión. Salm. 50.21.- Aceptarás, Señor, los sacrificios santos, el holocausto y la oblación perfecta sobre tu altar.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor y Dios nuestro, no prives de tus auxilios a los que te dignas, be­nigno, reparar con tus divinos sacramentos. Por nuestro.



TEXTOS EN LATÍN
Dominica Decima Post Pentecosten
II Classis



Introitus: Ps. liv: 17, 18, 20, et 22
Cum clamárem ad Dóminum, exaudívit vocem meam, ab his, qui appropínquant mihi: et humiliávit eos qui est ante sǽcula, et manet in ætérnum: jacta cogitátum tuum in Dómino, et ipse te enútriet. [Ps. ibid., 2] Exaudi, Deus, oratiónem meam, et ne despéxeris deprecatiónem meam: inténde mihi, et exáudi me. Glória Patri. Cum clamárem.

Oratio:
Deus, qui omnipoténtiam tuam parcéndo máxime et miserándo maniféstas: multíplica super nos misericórdiam tuam; ut ad tua promíssa curréntes, cæléstium bonórum fácias esse consórtes Per Dóminum.

1 ad Cor. xii: 2-11
Lectio Epistolæ beati Pauli Apostoli ad Corinthios.
F
ratres: Scitis quóniam cum gentes essétis, ad simulácra muta prout ducebámini eúntes. Ideo notum vobis fácio, quod nemo in Spíritu Dei loquens, dicit anathema Iesu. Et nemo potest dicere, Dóminus Iesus, nisi in Spíritu Sancto. Divisiónes vero gratiárum sunt, idem autem Spíritus. Et divisiónes ministratiónum sunt, idem autem Dóminus. Et divisiónes operatiónum sunt, idem vero Deus, qui operátur ómnia in ómnibus. Unicuíque autem datur manifestátio Spíritus ad utilitátem. Alii quidem per Spíritum datur sermo sapiéntiæ: álii autem sermo sciéntiæ secúndum eúndem Spíritum: álteri fides in eódem Spíritu: álii grátia sanitátum in uno Spíritu: álii operátio virtútum, álii prophetía, álii discrétio spírituum, álii génera linguárum, álii interpretátio sermónum. Hæc autem ómnia operátur unus atque idem Spíritus, dívidens síngulis prout vult.

Graduale Ps. xvi: 8 et 2
Custódi me, Dómine, ut pupíllam óculi: sub umbra alárum tuárum prótege me. V. De vultu tuo judícium meum pródeat: óculi tui vídeant æquitátem.
Allelúja, allelúja. [Ps. lxiv: 2] Te decet hymnus, Deus, in Sion: et tibi reddétur votum in Jerúsalem. Allelúja.
Luc. xviii: 9-14
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. 
In illo tempore: Dixit Jesus ad quosdam, qui in se confidébant tamquam iusti, et aspernabántur céteros parábolam istam: Duo hómines ascendérunt in templum ut orárent: unus Pharisǽus et alter publicánus. Pharisǽus stans, hæc apud se orábat: «Deus, grátias ago tibi, quia non sum sicut céteri hóminum: raptóres, injústi, adúlteri, velut étiam hic publicánus. Jejúno bis in sábbato, décimas do ómnium quæ possídeo.» Et publicánus a longe stans nolébat nec óculos ad cælum leváre, sed percutiébat pectus suum, dicens: «Deus propítius esto mihi peccatóri.» Dico vobis: descéndit hic iustificátus in domum suam ab illo: quia omnis qui se exáltat, humiliábitur: et qui se humíliat exaltábitur.
Credo.

Offertorium: Ps. xxiv: 1-3.
Ad te, Dómine, levávi ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam: neque irrídeant me inimíci mei: étenim univérsi, qui te exspéctant, non confundéntur.

Secreta:
Tibi, Dómine, sacrifícia dicáta reddántur: quæ sic ad honórem nóminis tui deferénda tribuísti, ut éadem remédia fieri nostra præstáres. Per Dóminum.




Communio: Ps. l: 21
Acceptábis sacrifícium justítiæ, oblatiónes, et holocáusta, super altáre tuum, Dómine.

Postcommunio:
Quǽsumus, Dómine Deus noster: ut quos divínis reparáre non désinis sacraméntis, tuis non destítuas benígnus auxíllis. Per Dóminum.

jueves, 15 de agosto de 2019

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA; LA VIRGEN MARIA. 15 de agosto


15 de agosto
LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
I clase, blanco
“Hoy María Virgen subió a los cielos: alegraos, porque con Cristo reina para siempre”. Es el grito de la Liturgia y de la fe cristiana, dos veces milenaria.
La que fue Madre de Dios e Inmaculada desde su Concepción, no convenía, no podía, no había de sufrir la corrupción del sepulcro. Su santa dormición fue un deliquio místico de amor entrañable a su Dios, y en seguida un raudo vuelo de paloma a lo más encumbrado de los cielos, cortejada por los coros angelicales.
Desde su vistoso sitial queda entronizada como Reina de todos los Santos, con la correspondiente “omnipotencia suplicante”. Subió hasta la diestra de su Hijo benditísimo para preceder en la gloria a sus hijos adoptivos, que son más que legión, que son casi infinitos. Por todos se interesa como madre e intercesora, la “llena de gracia”, la “más bendita de todas las mujeres”.
Y el Papa Pío XII, cediendo a su personal creencia y filial devoción y respondiendo también al unánime voto de toda la cristiandad, define Dogma de fe cristiana esa Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma, para gloria de tan excelsa Señora y esperanza de sus hijos militantes en la tierra.
El 1 de noviembre del Año Santo y Jubilar de 1950 presenció la acogedora plaza de San Pedro el acto más apoteósico que jamás pudo contemplarse en el mundo ante el medio millón de personas de toda raza y país que a la voz del Sumo Pontífice Romano aclamaron a la Reina Asunta a los cielos e imploraron juntos su maternal protección sobre el mundo agonizante y abocado a la catástrofe.
Ya no hay ningún lugar a duda acerca del hecho de la Asunción; y para que la afirmación de fe sea todavía más clara y categórica, el Papa prescribió un nuevo formulario de Misa, suprimiendo la anterior.
María Asunta a los cielos es la gloriosa Mujer del Apocalipsis (Int.); es la Hija del Rey, ricamente engalanada (Gr.); es la triunfadora del Dragón infernal (Ofert.); la nueva Judit (Ep.); la niña preferida de Dios, que le rinde por tantas gracias un Magnificat de gratitud (Evang.). Y al ascender la Madre, provoca a volar a sus hijos de la tierra, que le piden resucitar con Cristo y compartir luego con la Madre su gloria en el empíreo (Or., Sec., Posc.).
Reina y Madre santísima, segura de ti misma, muéstrate solícita con los tuyos, que sufrimos continua lucha y continua tempestad. Tu fiesta, tan antigua, culminará al octavo día con el culto a tu inmaculado Corazón.  
INTROITO  Ap. 12, 1
Signum magnum appáruit in cœlo: múlier amícta sole, et luna sub pédibus ejus, et in capite ejus coróna stellárum duódecim. V/. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabília fecit. V/. Glória Patri.
Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. V/. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas. V/.Gloria al Padre.
COLECTA
Omnípotens sempitérne Deus, qui immaculátam Vírginem Maríam, Fílii tui genetrícem, córpore et ánima ad cæléstem glóriam assumpsísti, concéde, quǽsumus, ut, ad supérna semper inténti, ipsíus glóriæ mereámur esse consórtes. Per Dóminum.
OH DIOS todopoderoso y eterno, que llevaste a la gloria celestial a la Inmaculada Virgen María, la Madre de tu Hijo: te suplicamos, nos concedas que, siempre atentos a las cosas del cielo, merezcamos ser participantes de su gloria. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo.
EPISTOLA  Judith 13, 22-25; 15, 10.
La Santísima Virgen, dándonos al Redentor, ha desbaratado a todos los enemigos del género humano y se ha encumbrado sobre todos los grandes del cielo y de la tierra, y Ella, nueva Judith, es hoy proclamada por la Iglesia como la gloria, la alegría y la honra del pueblo cristiano.
LÉCTIO LIBRI JUDITH.
Benedíxit te Dóminus in virtúte sua quia per te ad nihilum redégit inimícos nostros. Benedícta es tu, fília, a Dómino Deo excélso, præ ómnibus muliéribus super terram. Benedíctus Dóminus qui creávit cælum et terram, qui te diréxit in vúlnera cápitis príncipis inimicórum nostrórum; quia hódie nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum, qui mémores fúerint virtútis Dómini in ætérnum, pro quibus non pepercísti ánimæ tuæ propter angústias et tribulatiónem géneris tui sed subvenísti ruínæ ante conspéctum Dei nostri. Tu glória Jerúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli nostri.
R/. Deo gratias.
LECTURA DEL LIBRO DE JUDIT.
El Señor te ha bendecido con su poder; pues por ti ha aniquilado a nuestros enemigos. Bendita eres del Señor Dios excelso tú, oh hija, sobre todas las mujeres de la tierra. Bendito sea el Señor, creador del cielo y la tierra, que dirigió tu mano para cortar la cabeza del príncipe de nuestros enemigos; pues ha hecho hoy tan célebre tu nombre, que no se alejará tu alabanza de labios de los hombres que recordaren por siempre los prodigios del Señor; pues no temiste exponer tu vida por tu pueblo, viendo las angustias y tribulación de tu linaje, sino que evitaste su ruina en la presencia de nuestro Dios. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el honor de nuestro pueblo.
GRADUALE Sal 44, 11-12 et 14.
Audi fília, et vide, et inclína aurem tuam et concupíscet rex pulchritúdinem tuam. V/. Tota decóra ingréditur fília regis, textúræ áureæ sunt amíctus ejus.

ALLELÚIA,ALLELUIA.V/.Assúmpta est María in cœlum: gaudet exércitus Angelórum.  Allelúja.
Escucha, hija, y mira, y presta oídos, y el rey se prendará de tu hermosura. V/. La hija del Rey entra toda agraciada, brocados de oro son sus vestidos.
ALELUYA. ALELUYA. V/. María ha sido llevada al cielo; y de ello se alegra el ejército de los Ángeles. Aleluya.
EVANGELIO  Luc.  1, 41-50
La proclamada como “la bendita entre todas las mujeres”, por ser la Madre de Dios y por haber creído en su mensaje, es hoy celebrada de generación en generación como la mujer grande por excelencia, reinando en cuerpo y alma  y con plenitud de poderes en el Cielo.  
SEQUENTIA SANCTI EVANGELII SECUNDUM LUCAM
In illo témpore: Repleta est Spíritu Sancto Elíabeth et exclamávit voce magna, et dixit: «Benedícta tu inter mulíeres et benedíctus fructus ventris tui. Et unde hoc mihi ut véniat mater Dómini mei ad me? Ecce enim ut facta est vox salutatiónis tuæ in áuribus meis exultávit in gáudio infans in útero meo. Et beáta, quæ credidísti, quóniam perficiéntur ea quæ dicta sunt tibi a Dómino.» Et ait María: «Magníficat ánima mea Dóminum; et exultávit spíritus meus in Deo salutári meo; quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ, ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes. Quia fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen ejus, et misericórdia ejus a progénie in progénies timéntibus eum.»
R/. Laus tibi, Christe.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
En aquel tiempo, quedó Isabel llena del Espíritu Santo, y exclamando en alta voz, dijo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a mí? Pues lo mismo fue llegar la voz de tu saludo a mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi seno. Y bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. Y dijo María: Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu salta de gozo al pensar en Dios, Salvador mío; porque miró la bajeza de su esclava, he aquí que desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque ha hecho en mí grandes maravillas el que es poderoso; y su nombre es santo, y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen.
CREDO
OFERTORIO Gen. 3,15.
Inimicítias ponam inter te et Mulíerem, et semen tuum et Semen illíus.
Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la descendencia de ella.
SECRETA
Ascéndat ad te, Dómine, nostræ devotiónis oblátio, et, Beatíssima Vírgine María in cælum assúmpta intercedénte, corda nostra, caritátis igne succénsa, ad te júgiter adspírent. Per Dóminum.
Ascienda a Ti, Señor, la ofrenda de nuestra devoción, y, por  la intercesión de la Santísima Virgen María, transportada a los cielos, haz que nuestros corazones encendidos en el fuego de la caridad, se dirijan incesantemente a Ti. Por Nuestro Señor Jesucristo.
PREFACIO DE LA VIRGEN
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Et te in Assumptióne beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere, et predicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant.Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes.
EN VERDAD es digno y justo, equitativo y saludable que en todo tiempo y lugar demos gracias, Señor Santo, Padre omnipotente, Dios eterno y alabarte y bendecirte y glorificarte en la Asunción de la bienaventurada siempre Virgen María que concibió a tu Unigénito Hijo por obra del Espíritu Santo y permaneciendo intacta la gloria de su virginidad dio al mundo la luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu majestad, las dominaciones la adoran, tiemblan las potestades, los cielos y las virtudes de los cielos,  y los bienaventurados serafines la celebran con igual júbilo. Te rogamos que con sus alabanzas recibas también las nuestras cuando te decimos con humilde confesión.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Luc. 1, 48-49
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna qui potens est.
Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque ha hecho en mí grandes maravillas el todopoderoso.




ORACIÓN POSTCOMUNIÓN

Sumptis, Dómine, salutáribus sacraméntis, da quǽsumus, ut, méritis et intercessióne Beátæ Vírginis Maríæ in cælum assúmptæ, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per Dóminum.
Habiendo recibido, Señor, los sacramentos saludables, haz, te rogamos, que, por los méritos e intercesión de la bienaventurada Virgen María, asunta al cielo, seamos llevados a la gloria de la resurrección. Por Nuestro Señor Jesucristo.






PDF bilingue
Partituras y grabaciones de los Propios
Sugerencias para la homilía Sermón de San Antonio de Padua
Homilías Benedicto XVI
Comentario Card. Schuster

COMENTARIOS AL EVANGELIO
MARÍA ESTABA ESCUCHANDO EMBELESADA AQUELLA PALABRA DULCÍSIMA Y SU CORAZÓN SE NUTRÍA ÁVIDAMENTE DE ELLA. San Agustín
LOA DE NUESTRA SEÑORA. San Agustín
MARÍA ROSA MÍSTICA (26) Beato John Henry Newman
MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS. (29) Beato John Henry Newman
MARÍA VIRGEN FIEL. (30) Beato John Henry Newman
MARÍA ESTRELLA DE LA MAÑANA. (31) Beato John Henry Newman
MARÍA, MADRE SIN PECADO. (25) Beato John Henry Newman
Benedicto XVI ME FELICITARÁN TODAS LAS GENERACIONES
PENSAMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS: UN DÍA DE LA ASUNCIÓN
 
Partituras de las Oraciones y lecciones
Grabación de las lecturas
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  - Epístola
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http://www.fsspolgs.org/images/chant.jpg
  - Evangelio
I y II Vísperas (folleto bilingue)

domingo, 11 de agosto de 2019

IX Domingo después de Pentecostés


IX DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y Prefacio de la Santísima Trinidad

La liturgia de hoy insiste en los terribles castigos que están reservados para los que hubieren renegado de Cristo.
Todos ellos perecerán y ninguno entrará en el reino; al revés de sus fieles y leales servidores, los cuales le seguirán algún día imitando su gloriosa Ascensión a los cielos. A poner aún más de relieve este ideal contribuye la lectura del Breviario, al hablarnos del gran profeta Elías. De él, dice S. Agustín, es figura de nuestro Señor y Salvador, porque, como Él, sufrió también persecución por la justicia (2º Noct.) y luego subió en triunfo por los aires.
Este triunfo de Elías y de Jesús será también nuestro si es que no tentamos a Cristo, o sea, si evitamos la idolatría, la impureza y la murmuración (Ep.) siendo fieles a la gracia.
Bien se ve por toda la trama compleja de la vida de Elías y Eliseo, que Dios protege al justo, y se sacrifica por Él en los altares (Sec.), y hasta le da a comer su propia carne y a beber su propia sangre (Com.) para que, unido siempre a Él con apretado lazo (Posc.), pueda guardar fielmente los divinos mandamientos, que son más dulces que la misma miel (Ofert.). Porque Dios es fiel, y no permite que el demonio nos tiente más de lo que nuestras fuerzas consienten, y aun si somos tentados, es para que saquemos provecho espiritual de la tentación, y ganemos una victoria (Ep.). Pero la justicia divina, no contenta con proteger al justo Y premiar su fidelidad, castiga a sus perseguidores que obran la maldad.
Lo vemos de un modo palmario en la vida de Elías y en la de Jesús. Y no sólo recae la ira de Dios sobre los individuos pecadores, sino también sobre las ciudades y las naciones. Terrible escarmiento fue la ruina de Jerusalén predicha por el Señor (Ev.), el cual derramó por ella lágrimas tan amargas. aunque en vano, pues no se convirtió. «Veintitrés mil Hebreos perecieron en un mismo día a causa de su impureza, y muchos también fueron muertos por el Ángel exterminador por haber murmurado. (Ep.)
Todo esto, añade el Apóstol, estaba escrito para nuestro escarmiento (Ep.). Más de un millón de Judíos pereció en el saqueo de Jerusalén por Tito (año 70), todo ello por no haber admitido a Cristo. El fuego vendrá finalmente a vengar los ultrajes cometidos por los hombres contra su Dios, el cual expulsará a los malos de su templo, del cielo, no a latigazos, sino con aquel látigo harto más doloroso de su palabra que atronará cuando diga: ¡Id, malditos, al fuego eterno! (Ev.). Si estamos de pie, procuremos no caer (Ep.), guardando los mandamientos del Señor, que son más dulces que la miel, y alegran los corazones (Ofert.).
...
Consideradas atentamente las enseñanzas que se desprenden de la Liturgia de esta Dominica, podemos deducir la importantísima verdad de que las desgracias y los castigos con los que el Altísimo aflige a los pueblos proviene de la inobservancia de la ley santa de Dios.
Por eso la Epístola nos recuerda las calamidades sufridas por los israelitas cuando se apartaban del cumplimiento de los preceptos divinos. Para que no imitemos su conducta, nos advierte el Apóstol que esto ha sido escrito para nuestra corrección. En el Evangelio, el Salvador nos hace un retrato vivo e interesante de las desgracias espantosas de Jerusalén y de toda la nación judía, y esto en castigo de su impía obstinación en no querer reconocer al Mesías.
El Introito tiene mucha relación con la Epístola y el Evangelio, y al mismo tiempo tiende a inspirarnos una confianza ilimitada en la misericordia de Dios, aún reconociendo nuestra ingratitud.
TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm 53.6-7.3 .- Dios viene en mi ayuda, y el Señor es el sostén de mi vida; haz recaer los males sobre mis enemigos; en tu fidelidad, extermínalos, ¡oh Señor y protector mío!  Salmo. Sálvame, ¡oh Diosl, por tu nombre, y hazme justicia con tu poder. V/. Gloria.
Colecta.-  «Siempre hago lo que le es grato” La aspiración del cristiano tiende a unirse a la del mismo Cristo, la cual consiste en conformar todos sus deseos al agrado de Dios hasta no tener otra plegaria. 
Ábranse, Señor, los oídos de tu misericordia a las súplicas de los que te imploran; y, para que les concedas lo que desean, haz que pidan lo que te es grato conceder. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Cor. 10.6-13. - San Pablo saca del pasado de Israel lecciones que valen para nuestra vida cristiana.
Hermanos: No deseemos cosas malas, como desearon los hebreos en el desierto. Ni adoréis los ídolos como algunos de ellos, según está escrito: «Sentóse el pueblo a comer y a beber, y luego se levantaron a retozar”. Ni forniquemos como algunos de ellos fornicaron, y murieron veintitrés mil en un  día. Ni tentemos al Señor, como hicieron algunos de ellos, y perecieron mordidos de las serpientes. Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron, Y fueron muertos por el ángel exterminador. Todas  estas cosas que les acontecían eran figuras de lo venidero, y están escritas para escarmiento de nosotros, que hemos venido al fin de los siglos. Y así, el que piensa estar firme, cuide no caiga. No os vengan sino tentaciones humanas superables; pero fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas, antes con la tentación os dará los medios que os permitan no sucumbir.
Gradual. Salm. 8.2.- Señor, Señor nuestro, ¡Cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V/. Tu magnificencia rebasa la altura de los cielos.
Aleluya. Salm. 58.2.- Aleluya, aleluya. V/. Líbrame, Dios mío, de enemigos; líbrame de los que se levantan contra mi. Aleluya.
Evangelio. Luc. 19.41-47.- La verdadera felicidad del hombre está en recibir a Dios; su desgracia y su pérdida, en resistirle o en profanar, después de haberle recibido, un templo que Dios se había consagrado.
En aquel tiempo: Al llegar Jesús cerca de Jerusalén mirando a la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Ah, sí conocieses también tú, en este día, el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos. Sí, vendrán días sobre ti, en que te circunvalaran tus enemigos y te rodearán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo en que Dios te ha visitado. Y habiendo entrado en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración; Y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones! y enseñaba todos los días en el templo. CREDO.
Ofertorio. Salm. 18.9-12.- Los preceptos del Señor son rectos y alegran el corazón; son más dulces que la miel, que la miel de panales. Y tu siervo los guarda.
Secreta.-  Señor, te pedimos nos concedas el que frecuentemos dignamente estos misterios; pues cuantas veces se celebra este sacrificio, otras tantas se renueva la obra de nuestra redención. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En  verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios; un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino, en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...
Comunión. Juan. 6.57.- El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mi y yo en  él , dice el Señor.
Poscomunión.- Te suplicamos, Señor que la recepción de tu sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos de la unidad. Por nuestro Señor.

PARTITURAS Y PROPIOS DE LA MISA EN MP3
COMENTARIO DEL CARDENAL SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA   SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
 
COMENTARIOS AL EVANGELIO 
 Benedicto XVI  EL AMOR PROFUNDO DE JESÚS POR JERUSALÉN
-LAS LÁGRIMAS DE JESÚS. Homilía IX domingo después de Pentecostés

PARTITURAS DE LAS ORACIONES 
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPISTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN 

Dominica Nona Post PentecostenII Classis

Introitus: Ps. liii: 6-7
Ecce Deus ádjuvat me, et Dóminus suscéptor est anima meæ: avérte mala inimícis meis, et in veritáte tua dispérde illos, protéctor meus, Dómine. [Ps. ibid., 3] Deus in nómine tuo salvum me fac: et in virtúte tua líbera me. Glória Patri. Ecce Deus.
Collect:
Pateant aures misericórdiæ tuæ, Dómine, précibus supplicántium: et, ut peténtibus desidérata concédas; fac eos, quæ tibi sunt plácita, postuláre. Per Dóminum.

1 ad Cor. x: 6-13
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios. 
F
ratres:non simus concupiscéntes malórum, sicut et illi concupiérunt. Neque idolólatræ efficiámini, sicut quidam ex ipsis: quemádmodum scriptum est: Sedit pópulus manducáre et bíbere, et surrexérunt lúdere. Neque fornicémur, sicut quidam ex ipsis fornicáti sunt, et cecidérunt una die vigínti tria míllia. Neque tentémus Christum, sicut quidam eórum tentavérunt et a serpéntibus periérunt. Neque murmuravéritis, sicut quidam eórum murmuravérunt, et periérunt ab exterminatóre. Hæc autem ómnia in figúra contingébant illis: scripta sunt autem ad correptiónem nostram, in quos fines sæculórum devenérunt. Itaque qui se exístimat stare, vídeat ne cadat. Tentátio vos non apprehéndat, nisi humána: fidélis autem Deus est, qui non patiétur vos tentári super id quod potéstis, sed faciet étiam cum tentatióne provéntum, ut possítis sustinére.
Graduale Ps. viii: 2
Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Quóniam eleváta est magnificéntia tua super cælos.
Allelúja, allelúja. [Ps. lviii: 2] Eripe me de inimícis meis, Deus meus; et ab insurgéntibus in me libera me. Allelúja.
Luc. xix: 41-47
+
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam.
In illo témpore: Cum appropinquáret Jesus Jerúsalem, videns civitátem, flevit super illam dicens: «Quia si cognovísses et tu, et quidem in hac die tua, quæ ad pacem tibi, nunc autem abscóndita sunt ab óculis tuis. Quia vénient dies in te: et circúmdabunt te inimíci tui vallo, et circúmdabunt te: et coangustábunt te úndique: et ad terram prostérnent te, et fílios tuos, qui in te sunt, et non relínquent in te lápidem super lápidem: eo quod non cognóveris tempus visitatiónis tuæ.» Et ingréssus in templum cœpit ejícere vendéntes in illo, et eméntes, dicens illis: «Scriptum est: Quia domus mea domus oratiónis est. Vos autem fecístis illam spelúncam latrónum.» Et erat docens cotídie in templo.
Credo.
Offertorium: Ps. xviii: 9, 10, 11, et 12.
Justítiæ Dómini rectæ, lætificántes corda, et judícia ejus dulcióra super mel et favum: nam et servus tuus custódit ea.
Secreta:
Concéde nobis, quǽsumus, Dómine, hæc digne frequentáre mystéria: quia, quóties hujus hóstiæ commemorátio celebrátur, opus nostræ redemptiónis exercétur. Per Dóminum.

Communio: Joann. vi: 57
Qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in eo, dicit Dóminus.
Postcommunio:

Tui nobis, quǽsumus, Dómine, commúnio sacraménti, et purificatiónem cónferat, et tríbuat unitátem. Per Dóminum.