viernes, 31 de julio de 2015

X domingo después de Pentecostés

X DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Hay humildades de que Dios nos libre -decía Santa Teresa-, porque tan sólo tienen de tales el disfraz, ocultando bajo la máscara un orgullo refinado.
Pues el domingo de hoy en su liturgia nos enseña a distinguir la humildad postiza de la que es auténtica y verdadera. Ésta consiste en atribuir al Espíritu Santo y no a nosotros mismos nuestra santidad, ya que los actos del hombre, si llegan a ser sobrenaturales y a valer algo en orden a la vida eterna, es merced a la gracia del Espíritu Santo, que desde el día de Pentecostés sigue obrando la santidad en la tierra, en aquellos que no le desechan, ni le contristan, ni le extinguen, según la gráfica expresión del Apóstol.
ero sucede que la primera disposición del alma para que en ella obre libre y eficazmente ese divino Espíritu Santo y santificador, es la humildad, es encontrarla vacía, porque si la encuentra llena de sí misma, no hay lugar para Él, y se queda afuera, si bien junto a sus puertas para llamar a ellas a menudo, mediante sus santas inspiraciones. Además, la primera condición para conseguir el perdón de los pecados es la humildad, que reconoce la propia miseria y pide a Dios limpie al alma con su gracia.
En esta semana tenemos en el Breviario varios tipos de humildes y de orgullosos. Humilde fue el profeta Elías, y humilde el niño Joás, contrastando sus figuras con las de la impía Jezabel, la de Acab y la de su hija, la infame Atalla, tipos todos ellos repugnantes por su misma arrogancia.
Vemos a Joás humillado y después ensalzado por Dios. Pero este fenómeno, tan frecuente, está aún mejor retratado en el Evangelio del día. No hay cosa que más asquee a Dios que la soberbia. y sobre todo la soberbia redomada del fariseo, al cual ni sus mismas obras buenas le aprovechan, toda vez que las convierte en ponzoña, a causa de su dañada intención de lucir y aparentar ante el mundo.
Hay dos clases de hombres, dice Pascal: los pecadores que se tienen por culpables de todo, y los pecadores que nada de reprensible encuentran en sí. Pero, a la corta o a la larga, Dios humillará a éstos y ensalzará a aquellos; porque es ley que jamás deja de cumplirse: el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado (Ev.).
Verdad que Dios es indulgente, y que amenaza más de lo que suele castigar. imitando en esto a las madres; pero sepamos que " Dios no es burlado ". y que se han dado ya muchos castigos y pavorosos escarmientos.
Aprendamos, pues, a ser mansos y humildes de corazón. Ésta es la gran, casi la única lección que quiso Jesús aprendiésemos de Él. No nos dijo: Aprended a crear mundos, como Yo los creé, o a resucitar muertos y obrar estupendos milagros. En nada de eso quiso le imitásemos, sino en la mansedumbre y humildad, pero humildad de corazón, que no consiste en fingimientos ni en melindrosos encogimientos, sino en la verdad, porque la humildad es verdad (Sta. Teresa), ya que nos convence de lo poco que somos y de cómo seríamos todavía peores si el Señor misericordioso no nos tuviera siempre de su mano.
Guardemos en nuestra imaginación, profundamente grabada, la lección de humildad que se desprende de la parábola del Fariseo y el Publicano.
...
La virtud más necesaria al cristiano, la más agradable a Dios, la que atrae las bendiciones del cielo, es sin duda la humildad. En la Misa de hoy se nos recomienda en gran manera esa virtud. En la parábola del Evangelio, que nos describe el orgullo del fariseo y la humildad del republicano, ¿quién no conoce qué designios del Señor al proponerla fue para enseñarnos que sin la humildad no es posible la justicia, ni virtud cristiana alguna?
La Epístola es como el preludio razonado de esta parábola. San Pablo recuerda a los fieles de Corinto el lastimoso estado en que estaban antes de su conversión. Las gracias que actualmente poseían nos debían engreírlos, pues eran puros dones del Espíritu Santo.

El Introito está íntimamente relacionado con esta virtud. Nos inspira una humilde confianza en la bondad de Dios, quien es a un tiempo nuestro Creador, nuestro Padre y Redentor.  

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm. 54,17-23,2-3.- Yo llamo al Señor, y él oye mi voz; me libra de los que marchan contra mí; él, que reina desde toda la eternidad, los humilla. Pon tu suerte en las manos del Señor; él te sustentará.  Salmo.- Da oídos, Señor, a mis ruegos y no te escondas ante mis plegarias; atiéndeme y escúchame. V/ Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Colecta.- Puesto que Dios pone todo su poder al servicio de su misericordia, podemos nosotros ir fácilmente a él a pesar de nuestras faltas, y sostenidos por la esperanza, correr sin temor hacia la realización de sus promesas.
Oh Dios!, que haces brillar sobre todo tu omnipotencia por el perdón y la clemencia, multiplica sobre nosotros tu gracia; para que, corriendo tras de tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. I Cor. 12.2-11.- La diversidad de los dones espirituales la concede Dios, en vista del bien de todos. Son también otras tantas manifestaciones del Espíritu Santo en la Iglesia.
Hermanos: Bien sabéis que cuando erais paganos, marchabais sin reflexionar tras de los ídolos mudos. Ahora, pues, yo os declaro: nadie que hable inspirado de Dios maldice de Jesús y nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino por moción del Espíritu Santo. Hay, sí, diversidad de dones espirituales, mas es el mismo Espíritu; diversidad de ministerios, pero un solo Señor; diversidad de opera­ciones, mas el mismo Dios obra todo en todos. La manifestación del Espíritu se da a cada cual con miras al bien común. Así uno recibe del Espíritu una palabra de sabiduría; otro recibe del mismo Espíritu una palabra de ciencia; a éste le da el mismo Espíritu fe; al otro, el don de curación por el mismo Espíritu; a quién, el don de hacer milagros; a quién, la profecía; a éste, discreción de espíritus; a uno, diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretación. Mas todo esto lo obra el mismo y único Espíritu, repartiéndolo a cada cual según le place.

Gradual. Salm. 16.8,2, Guárdame, Señor, como a la niña de tus ojos: al abrigo de tus alas ampárame. V/ Tu boca falle en mi favor y vean tus ojos mi rectitud.

Aleluya. Salm. 64.2.- Aleluya, aleluya. V/ A ti, ioh Dios!, se deben himnos de alabanza en Sión, y a ti se ofrecerán votos en Jerusalén. Aleluya.

Evangelio. Luc.18.9-14.- La humildad atrae la benevolencia divina; ella es familiar a los santos, los cuales viven en un espíritu de dependencia total y constante con respecto a Dios. La soberbia, por el contrario, desligándonos de Dios, nos deja privados de su auxilio.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a ciertos hombres que presumían de justos y despreciaban a los demás esta parábola: Dos hombres subieron al templo para orar, uno fariseo y otro publicano. El fariseo, en pie, oraba en su interior de esta manera: ¡Dios!, gracias te doy porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; o como este publicano. Ayuno dos veces por semana; pago los diezmos de cuanto poseo. El publicano, puesto allá lejos, ni se atrevía a levantar los ojos al cielo; se golpeaba el pecho diciendo: ¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador! Os digo que éste volvió justificado a su casa, mas no el otro; porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. CREDO.

Ofertorio. Salm. 24.1-3.-
A ti, Señor, levanto mi espíritu; en ti, Dios mío, busco mi refugio, no quede avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; nadie que espere en ti será con­fundido.

Secreta.- A ti, Señor, se debe rendir el tributo de estos sacrificios; tu eres también el que nos permites ofrecerlos en tu honor y también para nuestra propia curación, Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Arcángeles, los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...

Comunión. Salm. 50.21.- Aceptarás, Señor, los sacrificios santos, el holocausto y la oblación perfecta sobre tu altar.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor y Dios nuestro, no prives de tus auxilios a los que te dignas, be­nigno, reparar con tus divinos sacramentos. Por nuestro.

FOLLETO BILINGUE EN PDF
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA   SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES 
Collect-FestívusCollect-SolémnisEpistleGospel-AntíquiorGospel-LíbitumGospel-EvangéliiPostcomm-FestívusPostcomm-Solémnis
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPISTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO


sábado, 25 de julio de 2015

IX Domingo después de Pentecostés


IX DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y Prefacio de la Santísima Trinidad

La liturgia de hoy insiste en los terribles castigos que están reservados para los que hubieren renegado de Cristo.
Todos ellos perecerán y ninguno entrará en el reino; al revés de sus fieles y leales servidores, los cuales le seguirán algún día imitando su gloriosa Ascensión a los cielos. A poner aún más de relieve este ideal contribuye la lectura del Breviario, al hablarnos del gran profeta Elías. De él, dice S. Agustín, es figura de nuestro Señor y Salvador, porque, como Él, sufrió también persecución por la justicia (2º Noct.) y luego subió en triunfo por los aires.
Este triunfo de Elías y de Jesús será también nuestro si es que no tentamos a Cristo, o sea, si evitamos la idolatría, la impureza y la murmuración (Ep.) siendo fieles a la gracia.
Bien se ve por toda la trama compleja de la vida de Elías y Eliseo, que Dios protege al justo, y se sacrifica por Él en los altares (Sec.), y hasta le da a comer su propia carne y a beber su propia sangre (Com.) para que, unido siempre a Él con apretado lazo (Posc.), pueda guardar fielmente los divinos mandamientos, que son más dulces que la misma miel (Ofert.). Porque Dios es fiel, y no permite que el demonio nos tiente más de lo que nuestras fuerzas consienten, y aun si somos tentados, es para que saquemos provecho espiritual de la tentación, y ganemos una victoria (Ep.). Pero la justicia divina, no contenta con proteger al justo Y premiar su fidelidad, castiga a sus perseguidores que obran la maldad.
Lo vemos de un modo palmario en la vida de Elías y en la de Jesús. Y no sólo recae la ira de Dios sobre los individuos pecadores, sino también sobre las ciudades y las naciones. Terrible escarmiento fue la ruina de Jerusalén predicha por el Señor (Ev.), el cual derramó por ella lágrimas tan amargas. aunque en vano, pues no se convirtió. «Veintitrés mil Hebreos perecieron en un mismo día a causa de su impureza, y muchos también fueron muertos por el Ángel exterminador por haber murmurado. (Ep.)
Todo esto, añade el Apóstol, estaba escrito para nuestro escarmiento (Ep.). Más de un millón de Judíos pereció en el saqueo de Jerusalén por Tito (año 70), todo ello por no haber admitido a Cristo. El fuego vendrá finalmente a vengar los ultrajes cometidos por los hombres contra su Dios, el cual expulsará a los malos de su templo, del cielo, no a latigazos, sino con aquel látigo harto más doloroso de su palabra que atronará cuando diga: ¡Id, malditos, al fuego eterno! (Ev.). Si estamos de pie, procuremos no caer (Ep.), guardando los mandamientos del Señor, que son más dulces que la miel, y alegran los corazones (Ofert.).
...
Consideradas atentamente las enseñanzas que se desprenden de la Liturgia de esta Dominica, podemos deducir la importantísima verdad de que las desgracias y los castigos con los que el Altísimo aflige a los pueblos proviene de la inobservancia de la ley santa de Dios.
Por eso la Epístola nos recuerda las calamidades sufridas por los israelitas cuando se apartaban del cumplimiento de los preceptos divinos. Para que no imitemos su conducta, nos advierte el Apóstol que esto ha sido escrito para nuestra corrección. En el Evangelio, el Salvador nos hace un retrato vivo e interesante de las desgracias espantosas de Jerusalén y de toda la nación judía, y esto en castigo de su impía obstinación en no querer reconocer al Mesías.
El Introito tiene mucha relación con la Epístola y el Evangelio, y al mismo tiempo tiende a inspirarnos una confianza ilimitada en la misericordia de Dios, aún reconociendo nuestra ingratitud.
TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm 53.6-7.3 .- Dios viene en mi ayuda, y el Señor es el sostén de mi vida; haz recaer los males sobre mis enemigos; en tu fidelidad, extermínalos, ¡oh Señor y protector mío!  Salmo. Sálvame, ¡oh Diosl, por tu nombre, y hazme justicia con tu poder. V/. Gloria.
Colecta.-  «Siempre hago lo que le es grato” La aspiración del cristiano tiende a unirse a la del mismo Cristo, la cual consiste en conformar todos sus deseos al agrado de Dios hasta no tener otra plegaria. 
Ábranse, Señor, los oídos de tu misericordia a las súplicas de los que te imploran; y, para que les concedas lo que desean, haz que pidan lo que te es grato conceder. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Cor. 10.6-13. - San Pablo saca del pasado de Israel lecciones que valen para nuestra vida cristiana.
Hermanos: No deseemos cosas malas, como desearon los hebreos en el desierto. Ni adoréis los ídolos como algunos de ellos, según está escrito: «Sentóse el pueblo a comer y a beber, y luego se levantaron a retozar”. Ni forniquemos como algunos de ellos fornicaron, y murieron veintitrés mil en un  día. Ni tentemos al Señor, como hicieron algunos de ellos, y perecieron mordidos de las serpientes. Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron, Y fueron muertos por el ángel exterminador. Todas  estas cosas que les acontecían eran figuras de lo venidero, y están escritas para escarmiento de nosotros, que hemos venido al fin de los siglos. Y así, el que piensa estar firme, cuide no caiga. No os vengan sino tentaciones humanas superables; pero fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas, antes con la tentación os dará los medios que os permitan no sucumbir.
Gradual. Salm. 8.2.- Señor, Señor nuestro, ¡Cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V/. Tu magnificencia rebasa la altura de los cielos.
Aleluya. Salm. 58.2.- Aleluya, aleluya. V/. Líbrame, Dios mío, de enemigos; líbrame de los que se levantan contra mi. Aleluya.
Evangelio. Luc. 19.41-47.- La verdadera felicidad del hombre está en recibir a Dios; su desgracia y su pérdida, en resistirle o en profanar, después de haberle recibido, un templo que Dios se había consagrado.
En aquel tiempo: Al llegar Jesús cerca de Jerusalén mirando a la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Ah, sí conocieses también tú, en este día, el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos. Sí, vendrán días sobre ti, en que te circunvalaran tus enemigos y te rodearán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo en que Dios te ha visitado. Y habiendo entrado en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración; Y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones! y enseñaba todos los días en el templo. CREDO.
Ofertorio. Salm. 18.9-12.- Los preceptos del Señor son rectos y alegran el corazón; son más dulces que la miel, que la miel de panales. Y tu siervo los guarda.
Secreta.-  Señor, te pedimos nos concedas el que frecuentemos dignamente estos misterios; pues cuantas veces se celebra este sacrificio, otras tantas se renueva la obra de nuestra redención. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En  verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios; un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino, en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...
Comunión. Juan. 6.57.- El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mi y yo en  él , dice el Señor.
Poscomunión.- Te suplicamos, Señor que la recepción de tu sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos de la unidad. Por nuestro Señor.

PARTITURAS Y PROPIOS DE LA MISA EN MP3
COMENTARIO DEL CARDENAL SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA   SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES 
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPISTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN 

Dominica Nona Post PentecostenII Classis

Introitus: Ps. liii: 6-7
Ecce Deus ádjuvat me, et Dóminus suscéptor est anima meæ: avérte mala inimícis meis, et in veritáte tua dispérde illos, protéctor meus, Dómine. [Ps. ibid., 3] Deus in nómine tuo salvum me fac: et in virtúte tua líbera me. Glória Patri. Ecce Deus.
Collect:
Pateant aures misericórdiæ tuæ, Dómine, précibus supplicántium: et, ut peténtibus desidérata concédas; fac eos, quæ tibi sunt plácita, postuláre. Per Dóminum.

1 ad Cor. x: 6-13
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios. 
F
ratres:non simus concupiscéntes malórum, sicut et illi concupiérunt. Neque idolólatræ efficiámini, sicut quidam ex ipsis: quemádmodum scriptum est: Sedit pópulus manducáre et bíbere, et surrexérunt lúdere. Neque fornicémur, sicut quidam ex ipsis fornicáti sunt, et cecidérunt una die vigínti tria míllia. Neque tentémus Christum, sicut quidam eórum tentavérunt et a serpéntibus periérunt. Neque murmuravéritis, sicut quidam eórum murmuravérunt, et periérunt ab exterminatóre. Hæc autem ómnia in figúra contingébant illis: scripta sunt autem ad correptiónem nostram, in quos fines sæculórum devenérunt. Itaque qui se exístimat stare, vídeat ne cadat. Tentátio vos non apprehéndat, nisi humána: fidélis autem Deus est, qui non patiétur vos tentári super id quod potéstis, sed faciet étiam cum tentatióne provéntum, ut possítis sustinére.
Graduale Ps. viii: 2
Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Quóniam eleváta est magnificéntia tua super cælos.
Allelúja, allelúja. [Ps. lviii: 2] Eripe me de inimícis meis, Deus meus; et ab insurgéntibus in me libera me. Allelúja.
Luc. xix: 41-47
+
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam.
In illo témpore: Cum appropinquáret Jesus Jerúsalem, videns civitátem, flevit super illam dicens: «Quia si cognovísses et tu, et quidem in hac die tua, quæ ad pacem tibi, nunc autem abscóndita sunt ab óculis tuis. Quia vénient dies in te: et circúmdabunt te inimíci tui vallo, et circúmdabunt te: et coangustábunt te úndique: et ad terram prostérnent te, et fílios tuos, qui in te sunt, et non relínquent in te lápidem super lápidem: eo quod non cognóveris tempus visitatiónis tuæ.» Et ingréssus in templum cœpit ejícere vendéntes in illo, et eméntes, dicens illis: «Scriptum est: Quia domus mea domus oratiónis est. Vos autem fecístis illam spelúncam latrónum.» Et erat docens cotídie in templo.
Credo.
Offertorium: Ps. xviii: 9, 10, 11, et 12.
Justítiæ Dómini rectæ, lætificántes corda, et judícia ejus dulcióra super mel et favum: nam et servus tuus custódit ea.
Secreta:
Concéde nobis, quǽsumus, Dómine, hæc digne frequentáre mystéria: quia, quóties hujus hóstiæ commemorátio celebrátur, opus nostræ redemptiónis exercétur. Per Dóminum.

Communio: Joann. vi: 57
Qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in eo, dicit Dóminus.
Postcommunio:

Tui nobis, quǽsumus, Dómine, commúnio sacraménti, et purificatiónem cónferat, et tríbuat unitátem. Per Dóminum.

domingo, 19 de julio de 2015

Santiago el Mayor, apostol. Patrono de España

SANTIAGO, EL MAYOR. APÓSTOL
PATRONO DE ESPAÑA
(I clase, rojo)
Gloria, Credo y Prefacio de los Apóstoles

Santiago Apóstol, que fue hermano de san Juan Evangelista, y degollado por Herodes Agripa, cerca de la fiesta de Pascua, fue el primero de los Apóstoles que recibió la corona del martirio. Sus sagrados huesos, trasladados en este día desde Jerusalén a España, y colocados en sus últimos confines en Galicia, son piadosamente venerados con singularísima devoción de aquellas gentes y de los fieles de toda la Cristiandad, que por devoción y por voto acuden a visitarlos.

TEXTOS DE LA MISA

Introito.- Is 66, 19. Levantaré en medio de ellos una señal, dice el Señor; y de ellos enviaré a las gentes que jamás han oído hablar de mí y predicarán mi gloria a los gentiles. Ps. Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia las obras de su poder. Gloria al Padre.

Oración colecta. Oh Señor, sed el santificador y el custodio de vuestro pueblo, para que, defendido con los auxilios de vuestro apóstol Santiago, os agrade con sus obras y os sirva con paz. Por Jesucristo Nuestro Señor que vive y reina contigo y es Dios en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. R. Amén.

Epístola.- 1 Cor 4, 9-15 Hermanos: Según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija.  Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.  No escribo esto para avergonzaros, si-no para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil maestros en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

Gradual.- Mal 2, 6 La ley del Señor estuvo siempre en su boca y no se encontró maldad alguna en sus labios. V. Anduvo siempre por el sendero de la paz y de la justicia, y apartó a los impíos de su maldad.

Aleluya. Oh Estrella refulgente de España, Apóstol Santiago, intercede por nosotros ante el Señor. Aleluya. 

Evangelio.- Mt 20, 20-23 En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Él le dijo:¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis bien lo que pedís. ¿Podéis beber del cáliz que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. El les dijo: El cáliz que yo he de beber lo beberéis, y recibiréis el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no me toca a mí disponerlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

Credo.

Antífona del ofertorio.- Sal 138, 17 Habéis honrado, oh Dios, en gran manera a vuestros amigos. Su imperio es poderoso. Alelu-ya.

Secreta. Os rogamos, Señor, que el mar-tirio de vuestro apóstol Santiago os haga gratas las ofrendas de vuestro pueblo, y como por nuestros méritos no podemos alcanzarlo, haced que os sean agradables por sus oraciones. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios.

Prefacio de los apóstoles. En verdad es justo y necesario, equitativo y saludable, rogaros, Señor, Pastor eterno, no desamparéis a vuestra grey, sino que por vuestros santos Apóstoles la guardéis con protección continua, para que la gobiernen los mismos vicarios  que establecisteis por Pastores suyos. Por eso, con los ángeles y arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Antífona de comunión.- Eccl 45,20 El Señor lo eligió para salvación de los pueblos: le dio el poder de anunciar sus mandatos al pueblo de Jacob y de enseñar la santa ley al pueblo de Israel.

Oración postcomunión.- Te pedimos, Señor que la intercesión de tu santo Apóstol Santiago nos ayude; en cuya solemnidad hemos recibido alegres tus santos sacramentos. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Guía de los fieles para la Santa Misa cantada: Misa de Santiago Apóstol
Hoja para el misal
Oficio propio
I y II Vísperas cantadas (follleto bilingüe)
Partituras gregorianas del propio del oficio y de la misa

TEXTOS EN LATÍN 


Die 25 julii
SANCTI JACOBI APOSTOLI
HISPANIE PATRONUM
I classis

Antiphona ad Introitum
Is. 66, 19
Ponam in eis signum, dicit Dóminus: et mittam ex eis ad eos qui non audiérunt de me: et annuntiábunt glóriam meam géntibus.- Ps. 1, 2 Cæli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum. . Glória Patri.

Oratio
Esto, Domine, plebi tuae sanctificator et custos: ut, Apostoli tui Iacobi munita praesidiis, et conversatione tibi placeat, et secura mente deserviat. Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli
ad Corinthios
1 Cor. 4, 9-15.
Fratres: Puto, quod Deus nos Apostolos novissimos ostendit, tamquam morti destinatos: quia spectaculum facti sumus mundo, et Angelis, et homi-nibus. Nos stulti propter Christum, vos autem prudentes in Christo: nos infirmi, vos autem fortes: vos nobiles, nos autem ignobiles. Usque in hanc horam et esu-rimus, et sitimus, et nudi sumus, et colaphis caedimur, et instabiles sumus, et laboramus operantes manibus nostris: maledicimur, et benedicimus: persecutio-nem patimur, et sustinemus: blasphemamur, et obsecramus: tamquam purgamenta huius mundi facti sumus, omnium peripsema usque adhuc. Non ut confundam vos, haec scribo, sed ut filios meos carissimos moneo. Nam si decem millia paedagogorum habeatis in Christo: sed non multos patres. Nam in Christo Iesu per Evangelium ego vos genui.

Graduale. Ml. 2, 6 . Lex Dómini semper fuit in ore ejus; et iníquitas non est invénta in lábiis suis. . In pace et in æquitáte ambulávit, et ímpios convérti ab iniquitáte.
Allelúia, alleluia.- . O sidus refúlgens Hispániæ, sancte Jacóbe Apóstole!: Intercede pro nobis ad Dóminum. Allelúia.

X Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum
Math. 20, 20-23.
In illo témpore: Accessit ad Iesum mater filiorum Zebedaei cum filiis suis, adorans et petens aliquid ab eo. Qui dixit ei: Quid vis? Ait illi: Dic ut sedeant hi duo filii mei, unus ad dexteram tuam, et unus ad sinistram in regno tuo. Respondens autem Iesus, dixit: Nescitis quid petatis. Potestis bibere calicem, quem ego bibiturus sum? Dicunt ei: Possumus. Ait illis: Calicem quidem meum bibetis: sedere autem ad dexteram meam, vel sinistram, non est meum dare vobis, sed quibus paratum est a Patre meo.

  Credo

   Antiphona ad Offertorium. Ps. 138, 17 Nimis honoráti sunt amici tui, Deus: nimis confortátus est principátus eórum. Allelúia.
te

Secreta
Oblatiónes pópuli tui, quǽsumus, Dómine, beáti Jacóbi Apóstoli tui passio beáta concíliet: et quæ nostris non apta sunt méritis, fiant tibi plácitæ eius deprecatióne. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus

Præfatio de Apostolis.

Antiphona ad Communionem. Eccli. 5, 20 - 21. Ipsum elégit Dóminus in salú-tem géntium: dedit illi in præcéptis suis potestátem docére Jacob testimónia, et in lege sua lucem dare Israel.

Postcommunio

Beáti Apóstoli tui Jacobi, quæsumus, Dómine, intercessióne nos ádjuva: pro cuius solemnitáte percépimus tua sancta lætántes. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium tuum qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen 

VIII Domingo Después de Pentecostés. Forma Extraordinaria del Rito Romano. Sugerencias para la homilía

jueves, 16 de julio de 2015

VIII domingo después de Pentecostés


VIII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y Prefacio de la Santísima Trinidad

La enseñanza del evangelio de hoy se reduce a una lección de prudencia cristiana y de celo sobrenatural. Sólo importa el cielo, y a él debemos tender utilizando las situaciones transitorias de aquí abajo, para caminar con más ímpetu.
Deberíamos mostrarnos tan hábiles en procurar nuestro porvenir futuro, como los hijos de las tinieblas en sus negocios temporales.
En la epístola se encontrará la razón profunda de este despego de las cosas de la tierra y el secreto de esta aspiración poderosa hacia las cosas del cielo. Es la gracia, la cual transforma nuestras vidas y las prepara a entrar en el reino celestial.
Es el Espíritu Santo quien nos da un alma de hijos y nos hace gritar: «!Abba  Padre!»
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En la Oración de la presente Domínica pedimos al Señor una gracia que es para nosotros manantial perenne de los más saludables bienes: la de pensar siempre lo que es más recto y santo.
¿Por qué tantos viven sumergidos en los más abominables vicios, esclavos de las más degradantes pasiones? Porque su entendimiento jamás se eleva a la consideración de aquellas verdades que les harían conocer su dignidad de cristianos, su origen nobilísimo, su fin sublime. El fin de los que viven según la carne, nos lo indica el Apóstol en la Epístola dos: Si viviereis según la carne, dice, moriréis.
Nada debemos amar tanto como la vida sobrenatural, la vida de la gracia. Esta exige la mortificación. Mortificando nuestros deseos desordenados, elevándonos a la consideración de las verdades cristianas, conservaremos la verdadera vida de nuestras almas, que es la vida de la gracia. Cuando nuestras pasiones quieran apartarnos de la práctica de nuestros deberes cristianos, recordemos la cuenta que algún día nos pedirá Dios de todos nuestros actos, de cuanto hemos recibido de El.

Esta verdad nos inculca el Evangelio de la presente Domínica. Si siempre la tuviéramos presente, nuestra vida sería santa, perfecta.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm. 47.10-11,2.- Hemos recibido, ¡oh Dios!, tu misericordia en medio de tu tem­plo; como tu nombre, ¡oh Dios!, así tu gloria llega hasta los confines de la tierra; tu diestra da la salvación. Salmo.-. Grande es el Señor y dig­nísimo de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. V/. Gloria.
Colecta.-  Todo se lo debemos a Dios. En el orden de la salvación mucho más que en el natural. ¿Cómo podríamos, sin Dios, «vivir según Dios»? Te rogamos, Señor, nos concedas propicio la gracia de pensar y obrar siempre con rectitud; y, pues sin ti no podemos subsistir, lle­vemos una vida conforme a tu voluntad. Por ntro. Sr. Jxto.
Epístola. Rom 8.12-17.- “!Abba = Padre!” Es la oración de Cristo, que resume todo el ímpetu de su amor al Padre. Resume también la religión del cristiano: pronunciada en él por el Espíritu, le eleva por encima de la tierra.
Hermanos: Nada debemos a la carne, para que vivamos según la carne. Si vivís según la carne, moriréis; mas si con el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Todos cuantos se dejan guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. No habéis recibido el espíritu de servidumbre para obrar todavía con temor, habéis recibido el Espíritu de adopción de hijos, en virtud del cual clamamos: ¡Abba, Padre! El mismo Espíritu testifica,  a una con nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Hijos, luego herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo.
Gradual. Salm. 30.3; 70.1.- Sé para mí el Dios que protege y un lugar de refugio, para que me salves.  V/. En ti, Señor, he buscado amparo; no sea jamás confundido.
Aleluya. Salm. 47.2.- Aleluya, aleluya. V/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Aleluya.
Evangelio. Luc. 16.1-9.- La parábola del mayordomo infiel ha de entenderse bien. No se trata, en modo alguno, de aprobar una gestión innoble.  La lección ha de ser ésta: Así como se asegura este hombre su porvenir, así debéis vosotros aseguraros la eternidad, poniendo en ello un celo no menor. El mismo Jesús indica el medio: Siendo los pobres los privilegiados de su reino, si con nuestras limosnas no los hacemos amigos, ellos nos ayudarán más tarde a entrar en el cielo.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Érase un hombre rico, que tenía un mayordomo, y éste le fue acusado como dilapidador de sus bienes. Llamóle, pues, y le dijo ¿Qué es esto que oigo de ti?  Rinde cuentas de tu gestión; en adelante ya no podrás ser mi mayordomo. Entonces el mayordomo se dijo: ¿Qué haré, pues mi señor me quita la gerencia? Para cavar no valgo, mendigar me causa vergüenza. Mas ya sé lo que he de hacer, para que, una vez removido de mi gerencia, halle quienes me reciban en su casa. Llamó, pues, a cada uno de los deudores de su amo; y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Y éste le respondió: Cien barriles de aceite. Díjole: Toma tu escritura; siéntate luego, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él respondió: Cien cargas de trigo. Díjole: Toma tu obligación y escribe ochenta. Y alabó el amo a este mayordomo infiel por su previsión, porque los hijos de este siglo son en sus negocios más sagaces que los hijos de la luz. Así os digo yo a vosotros: Haceos amigos con el inicuo dinero para que cuando él os faltare, aquellos os reciban en las eternas moradas.  CREDO.
Ofertorio. Salm. 17.28.32.- Tú salvas al pueblo humilde, y humillas los ojos de los soberbios, porque ¿qué otro Dios hay fuera de ti, Señor?
Secreta.-  Te rogamos, Señor, aceptes propicio los dones que recibidos de tus manos, te ofrecemos, para que, mediante la operación de tu gracia, nos santifiquen estos sacrosantos misterios en la presente vida, y nos conduzcan a los goces eternos. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos tam­bién de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna  Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo ...
Comunión. Salm. 33.9.- Gustad y ved cuán suave es el Señor; dichoso el varón que en él confía.
Poscomunión.-  Sírvanos, Señor, este celestial misterio para repa­ración de alma y cuerpo; pa­ra que al celebrarlo, experimentemos sus saludables efectos. Por nuestro Señor.
FOLLETO EN PDF
COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SHCUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA  - SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LAS LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  8th Sunday after Pentecost - Epistle
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  8th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO