miércoles, 13 de noviembre de 2019

Domingo XXIII después de Pentecostés


XXIII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

 “Jesús, dueño de la vida, tomó de la mano a la niña muerta, y esta se levantó. También es para nosotros fuente de vida eterna. Las palabras que leemos en el Introito nos declaran hermosamente la bondad infinita de Dios y el poder de la oración. Dios es el Autor de la paz; por lo mismo a Él debemos acudir siempre que nos sobrevenga alguna aflicción. Él ha prometido atender a nuestras oraciones. En la Epístola nos exhorta San Pablo a la mortificación, a la imitación de sus virtudes, a que tengamos nuestro corazón ocupado en los bienes, no de la tierra, sino en los verdaderos, que son los del cielo. Es esta Epístola un hermoso y breve programa de la vida cristiana. El poder maravilloso de Jesús, su divina omnipotencia, su bondad sin límites, resplandecen admirablemente en el Evangelio. Si deseamos la salud así del alma como del cuerpo, vayamos a Jesús. Él es en verdad Médico divino.



TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Jer. 29, 11, 12 y 14. -Dice el Señor: Yo tengo designios de paz sobre vosotros, y no de aflicción; me invocaréis y Yo os escucharé; os haré volver del cautiverio y os reuniré de todos los lugares adonde os había desterrado. Salmo. 84, 2.- Habéis bendecido, Señor, vuestra tierra; habéis acabado con el cautiverio de Jacob. Gloria al Padre...

Oración. -Perdonad, Señor, los pecados de vuestro pueblo, para que, por vuestra bondad, seamos libres de los pecados, que habíamos contraído por nuestra fragilidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

Epístola. Fil. 3, 17-21. -Hermanos: Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí. Porque, como os decía muchas veces y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la Cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran acosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queri­dos. Ruego a Evodia y ruego a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor. Y a ti, leal compañero, te pido que ayudes a estas mujeres, que compartieron conmigo la lu­cha por el evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nom­bres están en el Libro de la Vida.

Gradual. Sal. 43, 8-9. -Nos salvaste, Señor, de nuestros enemigos, humillaste a los que nos aborrecen. Todos los días nos glori­amos en el Señor, siempre damos gracias a tu nombre.

Aleluya. Sal. 129,1.- Aleluya, aleluya. Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz. Aleluya.

Evangelio. Mat. 9, 18-26. -En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, se acercó un personaje que se postró ante y le dijo; Mi hija acaba de morir. Pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá. Jesús se levantó y lo acompañaba con sus discípulos. Entonces una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto. Porque se decía: Con sólo tocar su manto, me curaré. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado. Y desde aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y cuando vio a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo; ¡Fuera! La niña no está muerta, sino dormida. Y se reían de Él. Cuando echaron a la gente, entró Él, tomó la niña de la mano, y ella se levantó. Y se divulgó la noticia por toda aquella región.

Ofertorio. Ps. 129, 1-2. -Desde lo más íntimo de mi corazón clamé a Vos, oh se­ñor; oíd benignamente mis oraciones, Dios mío; porque a Vos llamé desde lo más ínti­mo, Señor.

Secreta. -Os ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, para que aumentéis nuestros deseos de obsequiaros Y acabéis de perfeccionar lo que habéis empezado sin mérito alguno nuestro. Por nuestro S. J. C...

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo…

Comunión. Marc. 11, 24. -En verdad os aseguro que cuantas Cosas pidiereis en la oración, tened viva fe de conseguirlas y se os concederán.

Poscomunión. -Os suplicamos, oh Dios omnipotente, que a los que alegráis con vuestros misterios, no permitáis sean vícti­mas de humanos peligros. Por N. S. C.

PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
COMENTARIOS CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

COMENTARIO AL EVANGELIO
 EL OCTAVO MILAGRO. San Jerónimo
TOCAR A CRISTO, REMEDIO DE LAS PASIONES. San Ambrosio
QUE VUESTROS HIJOS NO PIERDAN EL FRUTO DEL BAUTISMO. San Juan María Vianney
JESÚS VINO A SANAR EL CORAZÓN DEL HOMBRE

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LECTURAS


TEXTOS EN LATÍN

 

Dominica Vigesima Tertia Post Pentecosten
II Classis


Introitus: Jerem. xxix: 11, 12, et 14
Dicit Dóminus: Ego cogito cogitatiónes pacis et non adflictiónis. Invocabitis me et Ego exaudiam vos et reducam captivitatem vestram de cunctis locis. [Ps. lxxxiv: 2] Benedixisti, Dómine, terram tuam: avertisti captivitátem Jacob. Gloria Patri. Dicit Dóminus.
Collect:
Absólve, quǽsumus, Dómine, tuórum delicta populórum: ut a peccatórum néxibus, quæ pro nostra fragilitáte contráximus, tua benignitáte liberémur. Per Dóminum.

ad Philippénses: iii: 17-21; iv: 1-3
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Philippénses.
Fratres: Imitatóres mei estóte et observáte eos qui ita ámbulant, sicut habétis formam nostram. Multi enim ámbulant, quos sæpe dicébam vobis (nunc autem et flens dico) inimícos crucis Christi: quorum Deus venter est: et glória in confusióne ipsórum, qui terréna sápiunt. Nostra autem conversátio in cælis est: unde étiam Salvatórem expectámus Dóminum nostrum Jesum Christum, qui reformábit corpus humilitátis nostræ configurátum córpori claritátis suæ, secúndum operatiónem qua étiam possit subjícere sibi ómnia. Itaque, fratres mei caríssimi, et desiderantíssimi, gaudium meum, et corona mea: sic state in Dómino, carissimi. Euvódiam rogo, et Sýntychen déprecor idípsum sápere in Dómino. Etiam rogo et te, germáne compar, ádjuva illas, quae mecum laboravérunt in Evangélio cum Cleménte, et céteris adjutóribus meis, quorum nómina sunt in libro vitæ.
Graduale: Ps. xliii: 8-9
Liberásti nos, Dómine, ex adfligéntibus nos: et eos qui nos odérunt confudisti. In Deo laudábimur tota die et in nomine tuo confitébimur in sæcula.
Allelúia, allelúia. [Ps.cxxix: 1-2] De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exaudi oratiónem meam. Allelúia
  Matt. ix: 18-26
    + Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Loquénte Jesu ad turbas, ecce princeps unus accéssit et adorábat eum, dicens: "Filia mea modo defúncta est: sed veni, inpone manum tuam super eam, et vivet." Et surgens Jesus sequebátur eum, et discipuli eius. Et ecce múlier, quæ sánguinis fluxum patiebátur duódecim annis, accéssit retro, et tétigit fímbriam vestiménti ejus. Dicébat enim intra se: "Si tetígero tantum vestiméntum ejus, salva ero." At Jesus convérsus, et videns eam, dixit: "Confíde, fília, fides tua te salvam fecit." Et salva facta est múlier ex illa hora. Et cum venísset Jesus in domum príncipis, et vidisset tibícines, et turbam tumultuántem, dicebat: "Recédite: non est enim mórtua puélla, sed dormit. Et deridébant eum. Et cum ejécta esset turba, intrávit et ténuit manum ejus. Et surréxit puélla. Et éxiit fama hæc in univérsam terram illam.
Credo.
Offertorium: Ps.cxxix: 1-2
De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exaudi orationem meam. De profúndis clamávi ad te, Dómine.
Secreta:
Pro nostræ servitútis augménto sacrifícium tibi, Dómine, laudis offérimus: ut, quod imméritis contulísti, propítius exsequáris. Per Dóminum.

Communio: Marc xi: 24
Amen dico vobis, quidquid orántes pétitis, crédite quia accipiétes, et fiet vobis.
Postcommunio:
Quǽsumus, omnípotens Deus: ut quos divína tríbuis participatióne gaudére, humánis non sinas subjacére perículis. Per Dominum.

jueves, 7 de noviembre de 2019

XXII domingo después de Pentecostés

XXII DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, credo y prefacio de la Santísima Trinidad

La indignación de Jesús ante los fariseos ha de ser para nosotros una lección. Jamás se ha censurado tan severamente la hipocresía. Siempre odiosa, lo es doblemente cuando con ella tratamos de sustraernos a los deberes para con Dios. Ocurre a veces que una excesiva preocupación por nuestros deberes para con los hombres deja muy a la smvre lo que debemos al que es nuestro Creador y soberano Señor. Meditemos bien las palabras de Cristo: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". 
Es estos últimos domingos del año litúrgico evoca la Iglesia el día de Cristo, que será el del fin del mundo, cuando vuelva a juzgar. Nos invita a esperarle con confianza, no apoyándonos en nuestros méritos, pues el hombre ante Dios no es más que miseria, sino asiéndonos a la misericordia divina, y recordando que no cesa el Omnipotente de proseguir hasta su consumación la obra salvífica que ha comenzado en nosotros.  

Interpretación de los textos de la misa en relación con las lecturas de Maitines. (No todos los años coincide). Lo que algunos han llamado rebelión de los Macabeos, es un testimonio magnífico del respeto debido a las cosas divinas, a la Ley de Dios, a su Culto, a su Templo. Dícennos los santos Libros que, viéndose apurado Judas y sabiendo que los romanos eran los amos del mundo, los llamó en su ayuda, llegando el Senado a firmar con el Macabeo un tratado de paz y de alianza, tratado que después fue renovado por Jonatás y luego por su hermano Simeón. Pero muy pronto la guerra civil vino a desgarrar a aquel reino ya medio deshecho, pues dos hermanos enemigos se disputaban la corona. Uno de ellos creyó conveniente llamar en su ayuda a los romanos, los cuales vinieron en efecto, apoderándose Pompeyo de Jerusalén el año 63, con lo cual Palestina vino a ser colonia romana, porque Roma jamás soltaba lo conquistado por sus armas. Con esto, el Senado romano nombró a Herodes rey de los judíos, y éste, más por bienquistarse a sus nuevos súbditos que por devoción, volvió a levantar por vez tercera el Templo de Jerusalén, el mismo en que había luego de entrar triunfalmente Jesús, nuestro divino Salvador. Desde entonces el pueblo judío hubo de pagar tributos a Roma.  Así la escena evangélica de la misa enlaza perfectamente con lo anterior, y tuvo lugar en los últimos días de la vida de Jesús, confundiendo el Maestro a sus rabiosos émulos, que no esperaban había de responder con tanto acierto a su insidiosa pregunta de si había o no de pagarse tributo al emperador romano, su señor. Si Jesús respondía que si, se indisponía con el pueblo que llevaba mal resignado el yugo romano; si decía que no, caería sobre Él la furia del fisco. Pero Jesús, con su infinita sabiduría, sin contestar con una evasiva, supo dar la más atinada respuesta al capcioso dilema, trazándonos al propio tiempo un programa de nuestros deberes cívicos y religiosos, los cuales no pugnan entre sí. Al poder secular, que gobierna con la autoridad participada de la de Dios, los pueblos deben tributos metálicos, respeto y acatamiento a sus justas órdenes y leyes*. A Dios se le debe amor, servicio y adoración rendida de cuerpo y alma, se le debe de justicia el culto litúrgico. Nosotros somos la moneda que Dios troquela a su imagen; y Dios reclama esa moneda como el César la suya.
El Evangelio y la misma Epístola, estando ya pronto a expirar el año litúrgico, nos traen la memoria de los últimos días del mundo y de cada hombre, y el justo juicio de Dios en el día de Cristo Jesús (Ep.).
Pidámosle, pues, la perseverancia final en el bien, que es la gracia de las gracias. "Que nuestra caridad vaya en aumento, procurando llegar a la plenitud de Cristo, a que se verifique en nosotros el ideal, el cual consiste en que se forme en nosotros Cristo". Pongamos nuestra confianza en Jesús "para ese día tremendo en que los mismos cielos y tierra han de temblar", porque, "si Dios se fijase en nuestras iniquidades, ¿quién sería capaz de resistir su mirada?" (Int.). Pero Dios es el apoyo de los que en Él esperan (Alel.) y en el Dios de Israel se encuentra la miseri cordia (Int., Sec.), y la tendrá para con nosotros, si nosotros la tenemos con nuestros hermanos.   En la hora del peligro acudamos al recurso magno de la oración, porque "si invocamos al Señor, Él nos oirá" (Com.). Teniendo en cuenta que la oración eminentemente social y fraternal que Dios escucha con preferencia es la oración litúrgica, la oración de la Iglesia, su Esposa. Por quererla tanto como la quiere, no puede resultar fallida, y la oye, como el rey Asuero oyó la de su esposa Ester cuando quiso salvar a su pueblo.
...
El Introito expresa los sentimientos del pueblo judío durante el cautiverio de Babilonia. Humildemente confiesa que aún merece mayores castigos por sus iniquidades. Con todo, reconoce ser más grande la misericordia de Dios que su malicia. Esto los consuela y esfuerza para confiar en la bondad infinita de Dios.
La Epístola nos demuestra la ternura con que San Pablo miraba a los fieles de la ciudad de Filipos, los cuales, por su parte, le correspondían afectuosos, y le daban señales muy claras de su reconocimiento por las gracias espirituales que les había procurado desde su conversión, asistiéndole en sus necesidades e interesándose en sus prisiones.

Habiendo resuelto los fariseos sorprender a Jesús, por lo menos en sus palabras, ya que nada hallaban reprensible en sus obras, no cesaban de tenderle lazos, haciéndole preguntas capciosas. La que hoy nos recuerda el Evangelio, era delicada, pero la respuesta del Salvador, que leía en su corazón los malos designios que en él abrigaban, nos sirvió más que para cubrirlos de confusión, haciendo brillar su divina sabiduría.

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Salmo 129, 3-4. 1-2 - Ante el pensamiento de la grandeza del Señor, pide a Dios la Iglesia que olvide las faltas de los hombres para no atender mas que a su misericordia.
Si miras, Señor, nuestros pecados, Señor, ¿quién resistirá? Mas en ti reside la misericordia, ¡oh Dios de Israel!  Salmo.- Del fondo del abismo clamo a ti, Señor ; Señor, oye mi voz. V/. Gloria al Padre.

Colecta.- Oh Dios!, refugio y for­taleza nuestra, oye las piadosas plegarias de tu Iglesia, tú, el autor mismo de toda piedad, y haz que con­sigamos eficazmente lo que con fe pedimos. Por nuestro.

 Epístola. Fil.1.6-11.-  La Iglesia continúa su obra de evangelización en espera de la «vuelta del Señor». Su alegría, como la de San Pablo, es ver extenderse la vida cristiana por el mundo y su anhelo, sentirla progresar en cada uno de nosotros. Hermanos: Tengo la seguridad en Nuestro Señor Jesucristo de que quien comenzó en vosotros esta hermosa obra, continuará su perfeccionamiento hasta el día de Jesucristo. Y es justo que yo sienta esto de todos vosotros, porque os llevo en el corazón, ya que compartís la gracia que se me ha dado en mis  prisiones y en la defensa y confirmación del Evangelio. Dios me es testigo de que os amo a todos vosotros con la ternura misma de Jesucristo. Y esto pido: que vuestra caridad abunde más y más en luz y en inteligencia, para que sepáis discernir lo que es mejor y seáis sinceros e intachables hasta el día de Cristo, llenos de frutos de justicia por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Gradual. Salm. 132.1-2.- Oh, qué bueno y delicioso vivir los hermanos en unión! V/ Es como un perfume valioso sobre la cabeza, que se desliza por la barba, la barba de Aarón.
Aleluya, aleluya. Salm. 113.11.- V/. Los que teméis al Señor, confiad en él; es vuestro amparo vuestra defensa.

Evangelio. Marc. 22.15-21.- El cumplimiento de nuestros deberes para con los hombres nada ha de sustraer al soberano dominio de Dios. En aquel tiempo: Fueron los fariseos y se confabularon para sorprender a Jesús en lo que hablase. Para lo cual le enviaron sus discípulos juntamente con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz y que ense­ñas el camino de Dios según, la verdad, y sin consideración a quienquiera que sea, porque no miras a la calidad de las personas. Dinos, pues, ¿qué te parece, es lícito pagar tributo al César, o no? Mas Jesús, conociendo su perversidad, repuso: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos te ofrecieron un denario. Les dijo entonces Jesús: ¿De quién es esta figura e inscripción? Y al responderle ellos: Del César, dijo entonces Jesús: Dad pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Ofertorio. Est 14, 12-13.-  Acuérdate de mí, Señor, tú que dominas sobre toda potestad; y pon en mi boca palabras rectas, para que puedan con ellas agradar al rey.

Secreta.-  Haz, ¡oh Dios misericordioso!, que esta oblación saludable nos libre sin cesar; de nuestros propios pecados, y nos defienda de todo lo adverso. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en ]a individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancias Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...

Comunión. Salm. 16.6.-  A ti invoco, Dios míos tú me escucharás. Inclina a mí tu oído y escucha mis palabras.

Poscomunión.- Habiendo recibido, Señor, los dones del sagrado misterio, te rogamos humildemente que sirva de auxilio a nuestra flaqueza lo que nos mandaste hacer en memoria tuya. Tú Que vives

PARTITURAS  Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
COMENTARIO CARDENAL SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

COMENTARIOS AL EVANGELIO
 Homilía de maitines DEBEMOS DAR A DIOS TAMBIÉN LOS QUE LE PERTENECE. San Hilario
NADA MÁS JUSTO NI MÁS RAZONABLE. San Juan María Vianney
EL HOMBRE DESCONOCE SU VALOR. Santo Tomás de Villanueva

DAD AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. Homilía


PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS


GRABACIÓN DE LA EPÍSTOLA Y EL EVANGELIO
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  EPÍSTOLA
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  EVANGELIO
 TEXTOS EN LATÍN 

Dominica Vigesima Secunda Post Pentecosten
II Classis
Introitus: Ps.cxxix: 3-4
Si iniquitátes observáveris, Dómine, quis sustinébit? Quia apud te propitiátio est, Deus Israël. [Ps. ibid., 1-2]. De profúndis clamavi ad te, Dómine: Dómine exaudi vocem meam. Glória Patri. Si iniquitátes.
Collect:
Deus, refúgium nostrum, et virtus: adésto piis Ecclésiæ tuæ précibus, auctor ipse pietátis, et presta: ut quod fidéliter pétimus, efficáciter consequámur. Per Dóminum.
ad Philíppenses i: 6-11
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Philíppenses.
Fratres: Confídimus in Dómino Jesu, quia qui cœpit in vobis opus bonum perfíciet usque in diem Christi Jesu. Sicut est mihi justum hoc sentíre pro ómnibus vobis: eo quod hábeam vos in corde, et in vínculis meis, et in defensióne, et confirmatióne Evangélii, sócios gáudii mei omnes vos esse. Testis enim mihi est Deus, quómodo cúpiam omnes vos in viscéribus Jesu Christi. Et hoc oro ut cáritas vestra magis ac magis abúndet in sciéntia, et in omni sensu: ut probétis potióra, ut sitis sincéri, et sine offénsa in diem Christi, repléti fructu justítiæ per Jesum Christum, in glóriam et laudem Dei.
Graduale Ps. cxxxii: 1-2
Ecce quam bonum, et quam jucúndum, habitáre fratres in unum! V. .Sicut unguéntum in cápite, quod descéndit in barbam, barbam Aaron.
Allelúja, allelúja. [Ps. cxiii: 11] Qui timent Dóminum sperent in eo: adjútor et protéctor eórum est. Allelúja.
Matt. xxii: 15-21
    +    Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore:. Abeúntes Pharisǽi consílium iniérunt ut cáperent Jesum in sermóne. Et mittunt ei discípulos suos cum Herodiánis, dicéntes: "Magister, scimus quia verax es, et viam Dei in veritáte doces, et non est tibi cura de áliquo: non enim réspicis persónam hóminum: dic ergo nobis quid tibi vidétur, licet censum dare Cǽsari, an non?" Cógnita autem Jesus nequítia eórum, ait: "Quid me tentátis, hypócritæ? Osténdite mihi numísma census." At illi obtulérunt ei denárium. Et ait illis Jesus: "Cujus est imágo hæc et suprascríptio?" Dicunt ei: "Cǽsaris." Tunc ait illis: "Réddite ergo quæ sunt Cǽsaris, Cǽsari; et quae sunt Dei, Deo.
Credo.
Offertorium: Esth. xiv: 12-13.
Recordáre mei, Dømine, omni potentáti dóminans: et da sermónem rectum in os meum, ut pláceant verba mea in conspectu príncipis.
Secreta:
Da, miséricors Deus: ut hæc salutáris oblátio et a própriis nos reátibus indesinéntur expédiat, et ab ómnibus tueátur advérsis. Per Dóminum.
Communio: Ps. xvi: 6
Ego clamávi, quóniam exaudísti me, Deus: inclina aurem tuam, et exáudi verba mea.
Postcommunio:
Sumpsimus, Dómine, sacri dona mystérii, humíliter deprecántes: ut quæ in tui commemoratiónem nos fácere præcepísti, in nostræ profíciant infirmitátis auxílium: Qui vivis.




DEDICACIÓN DE LA ARCHIBASÍLICA DEL SALVADOR. 9 de noviembre

DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA

Nuestro Señor Jesucristo, por su muerte y resurrección, se convirtió en el verdadero y perfecto templo de la Nueva Alianza y congregó en la Iglesia al pueblo adquirido por Dios. Iglesia que es templo de Dios edificado con piedras vivas, donde el Padre es adorado en espíritu y en verdad. Desde antiguo se llamó también «iglesia» al edificio en el que la comunidad cristiana se congrega para escuchar la Palabra de Dios, orar unida, recibir los sacramentos y celebrar la Eucaristía.
Según una costumbre muy antigua de la Iglesia, fundada en la tradición del Antiguo Testamento, los templos son dedicados al Señor con un rito solemne destinado exclusiva y establemente al culto divino.

INTROITO  Gn 28, 17.  Sal 83, 2-3
TERRÍBILIS EST locus iste: hic domus Dei est, et porta cæli: et vocábitur aula Dei. (T.P. Allelúja, allelúja.) V/. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupiscit, et déficit ánima mea in átria Dómini. V/. Glória Patri.
TERRIBLE es este lugar. Esta es la casa de Dios y la puerta del cielo, y se debe llamar el palacio de Dios. V/.  ¡Que amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma suspira y desfallece por los atrios del Señor. V/.  Gloria al Padre.  

COLECTA
DEUS, qui nobis per síngulos annos hujus sancti templi tui consecratiónis réparas diem, et sacris semper mystériis repræséntas incólumes: exáudi preces pópuli tui, et præsta; ut, quisquis hoc templum benefícia petitúrus ingréditur. cuncta se impetrásse lætétur. Per Dóminum.
OH DIOS, que todos los años renuevas el día de la consagración de este santo templo, y nos conservas incólumes para asistir a los santos misterios: escucha las preces de tu pueblo, y haz que todo el que entre en este templo para pedirte beneficios, se alegre de haberlos conseguido.  Por nuestro Señor Jesucristo.
Se dicen las conmemoraciones que convengan. Si cae en domingo, se omite la conmemoración de este.

EPISTOLA  Ap 21, 2-5
LÉCTIO LIBRI APOCALÝPSIS BEÁTI JOÁNNIS APÓSTOLI.
In diébus illis: Vidi sanctam civitátem Jerúsalem novam vidi descendéntem de cælo a Deo, parátam sicut sponsam ornátam viro suo. Et audívi vocem magnam de throno dicéntem: "Ecce tabernáculum Dei cum homínibus, et habitábit cum eis." Et ipsi pópulus ejus erunt, et ipse Deus cum eis erit eórum Deus: et abstérget Deus omnem lácrimam ab óculis eórum: et mors ultra non erit, neque luctus, neque clamor, neque dolor erit ultra, quia prima abiérunt. Et dixit qui sedébat in throno: "Ecce nova fácio ómnia.
R/. Deo gratias.
LECTURA DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS DEL APOSTOL SAN JUAN.
En aquellos días: vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él, Dios-con-ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.» Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago nuevas todas las cosas.»

GRADUAL Sal 137, 2
LOCUS ISTE a Deo factus est, inæstimábile sacraméntum, irreprehensíbilis est. V/. Deus, qui astat Angelórum chorus, exáudi preces servórum tuórum.

ALLELÚIA,ALLELUIA. V/. Adorábo ad templum sanctum tuum: et confitébor nómini tuo.  Allelúja.
ESTE LUGAR ha sido hecho por Dios, y es un lugar de impenetrable misterio, es inmaculado. V/. Oh Dios, a quien asiste el coro de Ángeles, oye las plegarias de tus siervos.

ALELUYA. ALELUYA. V/. Te adoraré en tu santo templo; y alabaré
tu nombre. Aleluya.

EVANGELIO  Lc 19, 1-10
SEQUENTIA SANCTI EVANGELII SECUNDUM LUCAM.
In illo témpore: Ingréssus Jesus perambulábat Jéricho. Et ecce vir nómine Zacchǽus: et hic prínceps erat publicanórum, et ipse dives: et quærébat vidére Jesum, quis esset: et non póterat præ turba, quia statúra pusíllus erat. Et præcúrrens ascéndit in árborem sycómorum ut vidéret eum: quia inde erat transitúrus. Et cum venísset ad locum, suspíciens Jesus vidit illum, et dixit ad eum: "Zacchǽe, festínans descénde; quia hódie in domo tua opórtet me manére." Et festínans descéndit, et excépit illum gaudens. Et cum vidérent omnes murmurábant, dicéntes, quod ad hóminem peccatórem divertísset. Stans autem Zacchǽus, dixit ad Dóminum: "Ecce dimídium bonórum meórum, Dómine, do paupéribus: et si quid áliquem defraudávi, reddo quádruplum." Ait Jesus ad eum: "Quia hódie, salus dómui huic facta est: eo quod et ipse fílius sit Abrahæ. Venit enim Fílius hóminis quǽrere, et salvum fácere, quod períerat.
R/. Laus tibi, Christe.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura.  Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.» Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.».

CREDO (si la fiesta es de I o II clase)

OFERTORIO 1 Cro, 29, 17-18
DÓMINE, Deus, in simplicitáte cordis mei lætus óbtuli univérsa; et pópulum tuum, qui repértus est, vidi cum ingénti gáudio: Deus Israël, custódi hanc voluntátem, alleluja.
SEÑOR Dios, con sencillez de corazón he ofrecido gozoso todas estas cosas; y he visto con gran alegría a tu pueblo, aquí congregado. Oh Dios de Israel, conserva en él esta voluntad, aleluya.

SECRETA
(las palabras que están entre corchetes se dicen solamente en la misma iglesia dedicada)
ANNUE, quǽsumus, Dómine, précibus nostris: (ut quicúmque intra templi hujus, cujus anniversárium dedicatiónis diem celebrámus, ámbitum continémur, plena tibi, atque perfécta Córporis et ánimæ devotióne placeámus) ut, dum hæc vota prǽséntia réddimus, ad ætérna prǽmia, te adjuvánte, perveníre mereámur.  Per Dóminum.
TE ROGAMOS, Señor, que atiendas a
nuestras humildes súplicas; (a fin de que cuantos nos hallamos reunidos dentro de este templo, cuyo día aniversario de su dedicación celebramos, te agrademos con plena y perfecta devoción de cuerpo y alma); y al ofrecerte los presentes votos, merezcamos llegar con tu ayuda, a los premios eternos. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PREFACIO COMÚN
(Si la fiesta es en domingo, se dice prefacio de la Santísima Trinidad)
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
VERDADERAMENTE es digno y justo, es nuestro deber y nuestra salvación, el que te demos gracias en todo tiempo y en todo logar, Señor Padre santo, omnipotente y eterno Dios, por Cristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, las Potestades la temen, los Cielos y las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran unidos en la misma alegría. Con ellos te rogamos que nos dejes unir nuestras voces proclamando con suplicante alabanza.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Mt 21, 13
DOMUS MEA, domus oratiónis vocábitur, dicit Dóminus: in ea omnis, qui petit, áccipit: et qui quærit, invenit, et pulsánti aperiétur. (T.P. Allelúja).
MI CASA  será llamada casa de oración,  dice el Señor. En ella, todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; el que llame, se le abrirá (T.P. Aleluya).

ORACIÓN POSTCOMUNIÓN

DEUS, qui de vivis et électis lapídibus ætérnum majestáti tuæ prǽparas habitáculum: auxilliáre pópulo tuo supplicánti; ut, quod Ecclésiæ tuæ corporálibus próficit spátiis spirituálibus amplificétur augméntis. Per Dóminum.
OH DIOS, que con piedras vivas escogidas preparas eterna morada a tu Majestad; dígnate auxiliar a tu pueblo suplicante; y al acrecentarse tu Iglesia en espacios materiales, se amplíe con aumentos espirituales. Por Nuestro Señor Jesucristo.








Partituras y grabaciones de los propios.
Sugerencias para la homilía
Partituras de las oraciones y lecturas
Grabaciones de las lecturas
  Dedication of the Archbasilica of Our Holy Redeemer - Epistle
  Dedication of the Archbasilica of Our Holy Redeemer - Gospel
Vísperas cantadas