viernes, 31 de octubre de 2014

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS. 2 de noviembre


Conmemoración de los fieles difuntos -2 de noviembre- (primera misa)
Conmemoración de todos los fieles difuntos -2 de noviembre- (segunda misa)
Conmemoración de todos los fieles difuntos -2 de noviembre- (tercera misa)
 - Guía de los fieles para la Misa Cantada de Requiem

XX domingo después de Pentecostés


XX DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Prefacio de la Trinidad

Como los tres jóvenes, ilesos en la hoguera del tirano, “llenos del Espíritu Santo” cantemos himnos a Dios que nos salva. Para conseguir el perdón de nuestras culpas, según pedimos en la Colecta, nada tan propio como confesarlas humilde y dolorosamente.
Esta confesión la expresamos en el Introito, reconociendo, como los Israelitas desterrados en Babilonia, cuan merecidos tenemos los castigos que Dios nos ha enviado. Por lo mismo, el salmo del Introito nos recuerda que los verdaderamente dichosos son aquellos que se guardan de toda iniquidad.
En la Epístola, el glorioso Apóstol nos amonesta que los peligros que nos amenazan avisándonos que no obremos imprudente y temerariamente. Para obrar con rectitud nos indica como un medio seguro el conocimiento de la voluntad divina. Esta, como enseña en otra parte el mismo Apóstol, no es otra que nuestra santificación.
El Evangelio nos demuestra cuanto desagrada a Dios la poca fe. Si queremos darnos la benevolencia, el afecto de Jesús, confesemos siempre su poder infinito, reconozcamos que con sola su voluntad puede obrar los más admirables milagros.
La fe en la omnipotencia de Jesús acompañada de la obediencia en sus mandamientos, nos hará ciertamente dignos, como confesamos en la Poscomunión, de los dones celestiales.

TEXTOS DE LA MISA

Introito. Dan. 3,31,29 y 35. -Todo cuanto habéis hecho, oh Señor, lo hicisteis con verdad y justicia, porque hemos pecado no obedeciendo a vuestros mandatos, pero glorificad vuestro Nombre y obrad con nosotros según vuestra gran misericordia.Salmo. 118, 1. Dichosos los limpios de corazón, los que andan por el camino de la Ley de Dios. Gloria al Padre...

Oración. -Conceded, Señor, os suplicamos, a vuestros fieles el perdón y la paz, para que juntamente se purifiquen de todo pecado y os sirvan con seguridad y confianza. Por N. S. J. C...

Epístola. Ef. 5, 15-21.- Hermanos: Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos. Sabed comprar la ocasión, porque corren días malos. Por eso, no estéis aturdidos daos cuenta de lo que el Señor quiere. No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje; sino dejaos llenar del Espíritu. Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Celebrad constantemente la Acción de Gracias a Dios Padre, por todos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Y sed sumisos unos a otros con respeto cristiano.

Gradual. Sal. 144, 15-16. -Todos los ojos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; tu mano se abre y sacia de favores a todos los vivientes.

Aleluya, aleluya. Sal. 107, 2. -Dios mío, mi corazón está firme, para ti cantaré y tocaré, gloria mía. Aleluya.

Evangelio Juan. 4, 46-53. -En aquel tiempo había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo, que estaba muriéndose. Jesús le dijo: Como no veáis signos y prodigios, no creéis. El funcionario insiste: Señor, baja antes de que se muera mi niño. Jesús le contesta: Anda, tu hijo está curado. El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro, diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría, y le contestaron: Hoy a la una lo dejó la fiebre. El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho "tu hijo está curado". Y creyó él con toda su familia.

Ofertorio. Ps. 136,1. -En las márgenes de los ríos de Babilonia nos sentamos y lloramos al acordarnos de ti, oh Sión.

Secreta.- Os rogamos, Señor, nos sirvan estos misterios de celestial medicina y purifiquen de vicios nuestro corazón. Por N. S. J. C...

Prefacio de la Santísima Trinidad. En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo…

Comunión. Ps. 118, 49-50. -Acordaos, Señor, de la promesa hecha a vuestro siervo, que tanta esperanza me ha infundido; y es consuelo en mi dolor.

Poscomunión. -A fin de hacernos dignos de vuestros sagrados misterios, haced, Señor, que sigamos siempre vuestra ley. Por N. S. J. C.

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
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 Epístola
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  Gospel

Solemnidad de Todos los Santos

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
I clase, blanco
Gloria, Credo y prefacio común

La Iglesia, que en el transcurso del año va celebrando una por una las fiestas de sus santos, los reúne hoy a todos en una fiesta común. Además de los que puede llamar con su nombre, evoca en una grandiosa visión a toda una muchedumbre incontable de Santos «de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y ante el cordero, revestidos de blancas vestiduras y con palmas en la mano», que aclaman al que con su sangre los ha rescatado.
La fiesta de Todos los Santos ha de colmarnos de una gran esperanza. Entre los santos del cielo hay algunos a quienes hemos conocido. Todos han vivido en la tierra una vida semejante a la nuestra. Bautizados, marcados con el sello de la fe, fieles a las enseñanzas de Cristo, nos han precedido en la patria celestial y nos invitan a reunirnos con ellos. El evangelio de las bienaventuranzas, al mismo tiempo que proclama su felicidad, nos muestra el camino que han seguido; no hay, ciertamente, ningún otro que nos lleve a donde ellos están.
La «conmemoración de todos los Santos» se comenzó a celebrar en Oriente. En el siglo VIII se la encuentra ya en Occidente en diferentes fechas. El martirologio romano elogia al papa Gregorio IV (827 – 844) por haberla extendido a toda la cristiandad; parece, sin embargo, que el papa Gregorio III (731-744) le había precedido en esta decisión. Por otra parte, en Roma se celebraba ya el 13 de mayo la dedicación de la basílica de Santa María y de todos los mártires; es decir, del Panteón, templo de Agripa, dedicados a todos los dioses del paganismo, al cual había hecho trasladar el papa Bonifacio IV numerosas osamentas de las catacumbas. Esto explica por qué tantos textos de la misa de hoy han sido tomados de la liturgia de los mártires. El papa Gregorio VII trasladó el aniversario de esta dedicación al 1º de noviembre.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito.- Sal 32,1.- Gocémonos todos en el Señor, celebarndo esta fiesta en honor de todos los santos, de cuya solemnidad se alegran los ángeles y aclaman al Hijo de Dios. Salmo. Regocijaos, justos, en el Señor; a los rectos compete la alabanza. V/. Gloria al Padre. 

Colecta.- Omnipotente y sempiterno Dios, que nos has dado celebrar en una misma solemnidad los méritos de todos sus santos; te rogamos, por la intercesión multiplicada de los mismos, nos concedas la anhelada abundancia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.  

Epistola.- Apoc. 7, 2-12. La cifra de ciento cuarenta y cuatro mil (el cuadrado de doce multiplicado por mil) simboliza la multitud de los fieles de Cristo; la muchedumbre de la que se trata despues, con vestiduras blancas y la palma en sus manos.

En aquellos días, yo, Juan, vi subir del oriente a un ángel que llevaba el sello de Dios vivo, el cual púsose a gritar con voz poderosa a los cuatro ángeles a quienes se les ha dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, y les dijo: no hagáis mal a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos puesto la señal en la frente a los siervos de nuestro Dios. Y oí la enumeración de los que estaban señalados: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá estaban señalados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benajamín, doce mil estaban señalados. Después de esto, vi aparecer una muchedumbre innumerable, que nadie podía enumerar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que permanecían ante el trono y ante el Cordero, revestidos de blancas vestiduras y con palmas en las manos. Y exclamaban con poderosa voz: Victoria a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles permanecían en círculo alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro animales y cayeron luego sobre sus rostros ante el trono y se postraron ante Dios, diciendo: Amén, bendición, gloria y sabiduría y acción de gracias; honor y poderío y fortaleza a nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Gradual.- Salm 33, 10.11 .Temed al Señor, todos vosotros sus santos ; porque nada faltará a los que le temen. Los que buscan al Señor no carecerán de bien alguno.

Aleluya, aleluya.- Mat 11, 28. Venid a mí todos los que os encontráis fatigados y agobiados; y yo os aliviaré. Aleluya.

Evangelio.- Mat 5, 1-12. He aquí delineado por el mismo Cristo el ideal de la perfección cristiana. Dejándose conducir por la gracia de Dios según este ideal es como se camina hacia el cielo.
En aquel tiempo: Viendo Jesús a las turbas, subióse a un monte y como se hubo sentado, se le acercaron sus discípulos. Abriendo entonces su boca, les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los manos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os ultrajen y os persgan y digan todo mal contra vosotros por mi causa. Gozaos entonces y alborozaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos.

Ofertorio.-Sab. 3, 1-3. Las almas de los justos están en las manos de Dios y nos les tocará el tormento alguno ; a los ojos de los insensatos pareció que morían, mas ellos descansen en paz, aleluya. 

Secreta. Te ofrecemos, Señor, los dones de nuestra devoción: que ellos te sean gratos por el honor que rinden a todos los santos y para nosotros se conviertan, por tu misericordia, en fuente de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.  

Comunión.- Mt 5, 8-10. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios; bienaventurados los q hacen obra de paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios; bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Poscomunión.- Te rogamos, Señor, concedas a los pueblos que en ti creen la gracia de celebrar con alegría la fiesta de todos los santos y contar con la perpetua protección de sus plegarias. Por nuestro Señor Jesucristo.

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sábado, 25 de octubre de 2014

Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey

FIESTA DE CRISTO REY
I clase, blanco
Gloria, Credo y prefacio de Cristo Rey

Al instituir la fiesta de Cristo Rey, el Papa Pio XI quiso proclamar solemnemente la realeza social de Nuestro Señor Jesucristo sobre el mundo. Rey de las almas y de las conciencias, de las inteligencias y de las voluntades, Cristo lo es tambiñen de las familias y de las ciudades, de los pueblos y de las naciones; en una palabra, REy de todo el Universo. Como lo ha demostrado S.S. Pio XI en la encíclica Quas primas del 11 de de diciembre de 1925, el laicismo es la negaciñon radical de esta realeza de Cristo; al organizar la vida social como si Dios no existiese, engendra la apostasía de las masas y conduce a la ruina de la sociedad.
Toda la misa y el oficio de la fiesta de Cristo Rey son una proclamación solemne de la realeza universal de Cristo. "Sí, Yo soy Rey -dijo Jesús a Pilatos-, para eso precisamente he nacido y venido a este mundo: para dar testimonio de la Verdad". Su reino no es de este mundo, es decir, no es un reino temporal; "es el reino de la Verdad y de la vida, el reino de la gracia y de la santidad, el reino de la justicia, del amor y de la paz". (Prefacio). Es el reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes divinos.
Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este reino, el que lo constituyó con sus enseñanzas, con sus ejemplos y, sobre todo, con su muerte de cruz. "Adquirió la Iglesia con su sangre". "Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir poder y riqueza, y sabiduría y fortaleza, y honor. A Él la gloria y el imperio por todos los siglos de los siglos amén."
Este debe ser un día de acción de gracias al Padre, por haber constituido Rey y Señor de todo a su divino Hijo; un día de homenaje y acatamiento y de acción de gracias al Hombre-Dios, que se dignó trasladarnos a su reino. Y, con la Redención, con la liberación del dominio del pecado, poseemos también la vida de la gracia, la filiación divina, el poderío sobre el mundo, sobre la carne, y sobre el poder de las malas pasiones y, con todo esto, la esperanza de ser admitidos un día en el futuro reino de la bienaventuranza eterna.
Debemos, por tanto, decir con San Pablo: "Damos gracias a Dios Padre, que nos hizo dignos de participar  de la herencia de los santos en la luz. Él nos arrancó de la potestad de las tinieblas, y nos trasladó el reino de su amado Hijo".


TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Apoc. 5.12; 1.6; Salm. 71.1.-  Digno es el Cordero, que ha sido degollado de recibir la potencia, la divinidad, la sabiduría la fortaleza y el honor. A él gloria y poder por los siglos de los siglos. Salmo.- Oh Dios, da tu equidad al Rey; y tu justicia al Hijo del Rey. V/. Gloria al Padre, y al Hijo.
Colecta.-  Omnipotente y sempiterno Dios, que has querido reunirlo todo en tu amado Hijo, Rey del universo; concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio. El cual vive y reina contigo.
Epístola. Col.1.12-20.-  Cristo es el primero en todas las cosas, en el orden de la creación como en el de la salvación. Es el principio de unidad en la Iglesia e instrumento de reconciliación entre Dios y los hombres por su muerte sobre la cruz.
Hermanos: Gracias damos a Dios Padre, que nos ha hecho dignos de participar en la luz, que nos ha arrebatado del poder de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo muy amado, en quien, por su sangre, tenemos la redención, la remisión de los pecados. Él es la imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque en él han sido creadas todas las cosas en los cielos y sobre la tierra, el mundo visible y el invisible, tronos, señoríos, principados, dominaciones, todo ha sido creado por él y para él. Es anterior a todo y todo subsiste en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Como quien es principio, primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él la primacía, pues plugo al Padre poner en él la plenitud y reconciliar por él, que ha restablecido la paz en la sangre de su cruz, todo lo que existe sobre la tierra y en los cielos, en Cristo Jesús. Señor nuestro.
Gradual. Salm.71.8,11.- Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. V/.Todos los reyes se prosternarán ante él, y le servirán todas las naciones.
Aleluya. Dan.7.14.-  Aleluya, aleluya. V/. Su dominación es una dominación eterna, que no pasará; y su reino, un reino que jamás será destruido. Aleluya.
Evangelio. Juan 18.33-37.- Mi reino no es de este mundo.» La realeza mesiánica de Jesús no tiene nada que ver con las realezas de la tierra; es de un orden espiritual. Mas, con ello, no se niegan los derechos que tiene Cristo a reinar ya desde ahora sobre los hombres.
En aquel tiempo, dijo Pilatos a Jesús: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: ¿Dices tú eso por cuenta propia o te lo han dicho otros de mí? Replicó Pilatos: ¿Qué? ¿Acaso soy yo  judío? Los de tu nación y los pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuese mi reino, mis gentes hubieran luchado para que no fuera yo entregado en manos de los Judíos; pero mi reino no es de aquí. Replicóle Pilatos: ¿Con que tú eres rey? Respondió Jesús: Tú lo dices .Yo soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquél que pertenece a la verdad escucha mi voz. CREDO.
Ofertorio. Salm.2.8.- Pídeme, y te daré las naciones por herencia y en posesión los confines de la tierra.
Secreta.-  Te ofrecemos, Señor, la víctima que reconcilió a los hombres con su Dios: haz que esta misma victima, tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, a quien inmolamos en este sacrificio, otorgue a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. El cual vive y reina contigo.
Prefacio de Cristo Rey.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias siempre y en todas partes, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que ungiste a tu unigénito Hijo y Señor nuestro Jesucristo, sacerdote eterno y rey de todos, con óleo de alegría, para que, ofreciéndose a sí mismo en el ara de la cruz, como víctima pacífica y sin tacha, obrase el misterio de la humana redención, y, una vez sometidas a su imperio todas las criaturas, entregase a tu infinita majestad un reino eterno y universal, reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz. Y por eso, con los Ángeles y .los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar.
Comunión. Salm. 28.10-11.- EL Señor se sienta rey por siempre; el Señor bendecirá a su pueblo en la paz.
Poscomunión.- Alimentados con el pan que da la inmortalidad, te pedimos. Señor, que cuantos nos gloriamos de militar bajo las banderas de Cristo Rey, podamos con él mismo reinar por siempre en el cielo. El cual vive y reina.

PARTITURAS Y GRABACIONES EN MP3 DE LOS PROPIOS
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA VIDEO TEXTO 1
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio

En todas las Iglesias, Parroquias y Oratorios, delante del Santísimo Sacramento Expuesto conviene renovar el acto de Consagración del género humano a Cristo Rey. (Indulgencia plenaria, cf. Enchir, Ind. n. 27)


Versión original compuesta por S.S. León XIII
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos hu-mildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otor-gad a todos los pueblos la tran-quilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Jesu Dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ad altare tuum humillime provolutos.  Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi conjuncti firmius esse possi-mus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.  Te quidem multi novere numquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt.  Miserere utro-rumque, benignissime Jesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos.
Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodigorum filiorum qui te reliquerunt: fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor.
Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idololatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas.  Respice denique miseri-cordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redem-ptionis vitaeque lavacrum descendat.
Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquilitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula. Amen.

Versión reformada por S.S. el Beato Juan XXIII
Iesu dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ante conspectum tuum humillime provolutos. Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi coniuncti firmius esse possimus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.
Te quidem multi novere nunquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt. Miserere utrorumque, benignissime Iesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos.
Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodigorum filiorum qui te reliquerunt; fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor.
Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquillitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula! Amen.

Jesús bueno, Redentor del mundo, míranos humildemente postrados delante de tu altar: tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos contigo, todos y cada uno nos consagramos en este día a tu Sagrado Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás te han conocido: muchos, despreciando tus mandamientos, te han desechado. Jesús misericordioso, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Corazón.
Señor, sé rey, no sólo de los hijos fieles, que jamás se han alejado de ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sé rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de ti: devuélvelos al puerto de la verdad y de la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.
Concede, Señor, libertad a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la paz en el orden; haz que del uno al otro extremo de la tierra no resuene sino esta voz: Bendito sea el Corazón que es causa de nuestra Salvación; a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén

martes, 21 de octubre de 2014

San Juan Pablo II, Papa. 22 de octubre.

22 DE OCTUBRE
SAN JUAN PABLO II, PAPA
Propio de algunos lugares

Carlos José Wojtyla nació en Wadowic, Polonia, el año 1920. Ordenado presbítero y realizados sus estudios de teología en Roma, regresó a su patria donde desempeñó diversas tareas pastorales y universitarias. Nombrado Obispo auxiliar de Cracovia, pasó a ser Arzobispo de esa sede en 1964; participó en el Concilio Vaticano II. Elegido Papa el 16 de octubre de 1978, tomó el nombre de Juan Pablo II, se distinguió por su extraordinaria actividad apostólica, especialmente hacia las familias, los jóvenes y los enfermos, y realizó innumerables visitas pastorales en todo el mundo. Los frutos más significativos que ha dejado en herencia a la Iglesia son, entre otros, su riquísimo magisterio, la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y los Códigos de Derecho Canónico para la Iglesia Latina y para las Iglesias Orientales. Murió piadosamente en Roma, el 2 de abril del 2005, vigilia del Domingo II de Pascua, o de la Divina Misericordia.
S.S. Juan Pablo II .- De la homilía al principio de su Pontificado: “¡Oh Cristo! ¡Haz que yo me convierta en servidor, y lo sea, de tu única potestad! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potestad que no conoce ocaso! ¡Haz que yo sea un siervo! Más aún, siervo de tus siervos.
¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! ¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce!”

INTROITO Jn 21, 15-17. Sal 29, 1
SI DÍLIGIS me, Simon Petre, pasce agnos meos, pasce oves meas. V/. Exaltábo te, Dómine, quóniam suscepísti me, nec delectásti inimícos meos super me. V/. Glória Patri.
SI ME AMAS, Simón Pedro, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. V/. Te glorificaré, oh Señor, por haberte declarado protector mío, no dejando que mis enemigos se gozaran a costa de mí. V/. Gloria al Padre.

COLECTA
DEUS, dives in misericórdia,  qui beátum Ioánnem Paulum, papam,
univérsae Ecclésiae tuae praeésse voluísti, praesta, quaésumus, ut, eius institútis edócti, corda nostra salutíferae grátiae Christi,uníus redemptóris hóminis, fidénter aperiámus. Qui tecum.
OH DIOS, rico en misericordia, que has querido que el bienaventurado Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Él, que vive y reina.

EPÍSTOLA 1Pe 5, 1-4. 10-11
LÉCTIO EPÍSTOLÆ BEÁTI PETRI APÓSTOLI.
Caríssimi: senióres qui in vobis sunt, óbsecro consénior et testis Christi passiónum, qui et ejus, quæ in fúturo revelánda est, glóriæ communicátor: páscite qui in vobis est gregem Dei, providéntes non coácte, sed spontánee secúndum Deum, neque turpis lucri grátia, sed voluntárie; neque ut dominántes in cleris, sed forma facti gregis ex ánimo. Et, cum apparúerit princeps pastórum, percipiétis inmarcescíbilem glóriæ corónam. Deus autem omnis grátiae, qui vocávit nos in ætérnam suam glóriam in Christo Jesu, módicum passos ipse perfíciet, confirmábit solidabítque. Ipsi glória et impérium in sǽcula sæculorum. Amen.
LECTURA DE LA CARTA DEL APOSTOL SAN PEDRO.
Queridísimos: Suplico a los presbíteros, que hay entre vosotros, siendo yo también presbítero y testigo de la Pasión de Cristo y participe de su gloria que se ha de manifestar en lo porvenir, que apacentéis la grey de Dios puesta a vuestro cargo, velando sobre ella no por fuerza, sino por voluntad que sea según Dios; no por sórdido interés, sino generosamente; ni como déspotas de la heredad, sino siendo verdaderamente dechados de la grey; y cuando se deje ver el Príncipe de los pastores, recibiréis una corona inmarcesible de gloria. Mas Dios, dador de toda gracia, que nos llamó a su eterna gloria por Jesucristo, después que hayáis padecido un poco, el mismo os perfeccionará, fortificará y consolidará. A él sea la gloria y el poder soberano por los siglos de los siglos. Así sea.

GRADUAL Sal 106, 32.31
EXÁLTENT eum in Ecclésia plebis: et in cáthedra seniórum laudent eum. V/. Confiteántur Dómino misericórdiæ ejus; et mirabília ejus fíliis hóminum.
ENSALCEN su gloria en la asamblea del pueblo, y alábenle en el consejo de los ancianos. V/. Glorifiquen al Señor por sus misericordias y por sus maravillas a favor de los hijos de los hombres.

ALELUYA Mt 16,18
ALLELÚIA, ALLELÚIA. V/. Tu es Petrus, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam. Allelúia.
ALELUYA, ALELUYA. V/. Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Aleluya.
EVANGELIO Mt 16, 13-19
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM MATTHǼUM.
In illo témpore: Venit Jesus in partes Cæsaréæ Philíppi, et interrogábat discípulos suos, dicens: "Quem dicunt hómines esse Fílium hóminis?" At illi dixérunt: "Álii Joánnem Baptístam, álii autem Elíam, álii vero Jeremíam, aut unum ex prophétis." Dicit illis Jesus: "Vos autem quem me esse dicitis?" Respóndens Simon Petrus, dixit: "Tu es Christus, Fílius Dei vivi." Respondens autem Jesus, dixit ei: "Beatus es, Simon Bar Jona: quia caro et sanguis non revelábit tibi, sed Pater meus, qui in cælis est. Et ego dico tibi, quia tu es Petrus et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam, et portæ ínferi non prævalébunt advérsus eam. Et tibi dabo claves regni cælórum. Et quodcúmque ligáveris super terram, erit ligatum et in cælis: et quodcúmque sólveris super terram, erit solútum et in cælis.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.
En aquel tiempo, vino Jesús al territorio de Cesárea de Filipo y les pregunto a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Respondieron ellos: Unos dicen que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o alguno de los profetas. Díceles Jesús: ¿ Y vosotros quien decís que soy yo? Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te ha revelado eso la carne y la sangre sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos. Y todo lo que atares en la tierra será también atado en los cielos. Y todo lo que desatares en la tierra, será también desatado en los cielos.

OFERTORIO Jer 1, 9-10
ECCE DEDI verba mea in ore tuo: ecce constítui te super gentes et super regna, ut evéllas et déstruas, et ædífices et plantes.
MIRA QUE he puesto mis palabras en tu boca; mira que te he puesto sobre las gentes y sobre los reinos, para que arranques y destruyas, para que edifiques y plantes.

SECRETA
OBLÁTIS MUNÉRIBUS, quǽsumus Dómine, Ecclésiam tuam benígnus illúmina: ut, et gregis tui profíciat ubíque succésus, et grati fiant nómini tuo, te gubernánte, pastóres. Per Dóminum nostrum Iesum Christum
OFRECIDOS LOS DONES, te rogamos, Señor, ilumines benigno a tu Iglesia; para que la prosperidad de tu grey aumente en todas partes y los pastores, gobernados por ti, sean gratos a un nombre. Por Nuestro Señor Jesucristo.
PREFACIO COMÚN
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
VERDADERAMENTE es digno y justo, es nuestro deber y nuestra salvación, el que te demos gracias en todo tiempo y en todo logar, Señor Padre santo, omnipotente y eterno Dios, por Cristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, las Potestades la temen, los Cielos y las Virtudes de los cielos y los bienaventurados Serafines la celebran unidos en la misma alegría. Con ellos te rogamos que nos dejes unir nuestras voces proclamando con suplicante alabanza.

COMUNIÓN Mt 16,18
TU ES PETRUS, et super hanc petram ædificábo Ecclésiam meam.
TÚ ERES PEDRO y sobre esta piedra edificare mi Iglesia.

POSCOMUNIÓN
REFECTIÓNE sancta enutritam gubérna, quǽsumus Dómine, tuam placátus Ecclésiam: ut poténti moderatióne dirécta, et increménta libertátis accípiat et in religiónis integritáte persístat. Per Dominum. Per eumdem Dominum nostrum Jesum Christum.
TE ROGAMOS, Señor, que aplacado gobiernes tu Iglesia, robustecida con este divino alimento; para que, regida por tu poderosa mano, goce de mas amplia libertad y persevere en la integridad de la religión. Por Nuestro Señor Jesucristo.


 Transcripto por gentileza de Dña. Ana María Galvez

Partituras y grabaciones (Común de Sumos Pontífices)
Sugerencias para la homilía