sábado, 23 de septiembre de 2017

XVI domingo después de Pentecostés

XVI DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Job es el tipo del hombre justo, a quien el diablo orgulloso quiere humillar, por ver si logra rebelarlo contra Dios.  Pero sucedió lo contrario de lo que él quería y esperaba, pues lejos de blasfemar contra el Altísimo, y de cocear rabiosamente contra el aguijón, besó sumiso y humilde la mano que le hería.
En Job tenemos todos los cristianos un modelo perfecto del hombre humilde y resignado a la divina voluntad y muy pronto ensalzado en premio de su humildad y rendimiento (Ev.).
El orgullo es un vicio detestable y odiosísimo por el cual el hombre busca elevarse más alto de lo que en realidad es, contra el dictado de la misma razón. Fúndase en error e ilusión, al  revés de la humildad, que se cimenta en la verdad pura. El hombre que la posee tiene de sí un concepto exacto. El humilde se tiene por poca cosa, y se abaja hasta el suelo de su vileza, reconociendo que si algo hay en él, es puro don de Dios, por lo cual no se engríe con hacienda y arreos ajenos. El soberbio viene a ser como el hidrópico del Evangelio, que, repleto de malos humores, parece rebosar salud y fuerzas, cuando en realidad está enfermo y sólo merece lástima. Está inflado, e inflados de aire y de humo vano están también los soberbios: hinchazón que no es salud, sino peligrosa enfermedad.
La soberbia impide al hinchado la entrada en el reino de los cielos, cuya puerta se nos dice ser estrecha; por ella con dificultad caben los ricos cargados de vanidades y tesoros, como tampoco así los soberbios.
Así que, lejos de infatuarnos con un orgullo y loca vanidad, procuremos ser humildes, pues se pone esto como condición absoluta para entrar en el reino de los cielos: "Si no os hiciereis como parvulitos, no entraréis en el reino de los cielos", dijo y repitió la boca de la Verdad misma.
Cierto que es muy grande la dignidad del cristiano. que somos muy ricos; pero todo lo debemos a la inmensa liberalidad de Cristo, el cual nos hizo grandes y ricos, haciéndose Él pobre y pequeñito.
Al Padre que en su Hijo benditísimo nos dio todo lo mejor que tenía, sea la gloria en Jesucristo y en la Iglesia por siempre jamás (Ep.). Cantémosle por ello un cántico nuevo (Alel.), y que todas las naciones y reyes pregonen su gloria. porque Dios ha establecido a su pueblo en la celestial Jerusalén (Grad.). Al pueblo de los humildes que destina a su beatifica visión, y que será después el pueblo de los ensalzados, que en este mundo no tienen otra palabra en la boca sino aquélla del Salmista: "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre debe darse gloria.
...
El Introito de la Misa está tomado del mismo salmo que el domingo precedente. Nada hay más afectuoso que esta oración. Ella debe ser familiar a todas las personas afligidas, y a las que padecen alguna violenta contrariedad.
La Epístola de la Misa nos recuerda aquel pasaje de San Pablo a los fieles de Éfeso, en donde el apóstol siempre perseguido, siempre entre las cruces y los tormentos, exhorta a sus discípulos a que no se escandalicen y desanimen atendiendo a los males que sufre por ellos en las funciones de su ministerio.
Las palabras del Apóstol deben también animarnos a permanecer firmes a las adversidades, las que, dice, han de constituir nuestra gloria. Ellas nos enseñan a vivir la vida de Cristo, a formarnos interiormente por Espírito Santo conforme a la imagen de nuestro divino Salvador, viviendo de la fe, fundados en la caridad para que podamos comprender las sobre eminente caridad de Cristo, y llenarnos de las ciencias de Dios. Todo esto lo puede realizar Aquel a quien se lo y que obra en nosotros por Cristo.

El es quien en el Evangelio nos convida a las bodas del cielo, cuyo preludio admirable hallamos en el sagrado banquete de la Eucaristía.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm. 85.3,5,1.-  Señor, ten misericordia de mí, pues todo el día clamo a ti; porque tú, señor, eres suave y benigno, y de mucha misericordia con todos los que te invocan. Salmo- Inclina, Señor, tu oído a mis ruegos, y escúchame, porque soy desvalido y pobre. V/. Gloria al Padre, y al Hijo.

Colecta.- Sabe muy bien el cristiano que todo se lo debe a Dios y a su gracia. Por ello implora su ayuda para mantenerse en la práctica del bien.
Te suplicamos, Señor, que nos prevenga siempre y acompañe tu gracia, y nos haga solícitos y constantes en la práctica de las buenas obras. Por nuestro Señor.

Epístola. Ef. 3.13-21.-  En medio de muchas preocupaciones, piensa san Pablo en la inmensa riqueza del misterio de Cristo, que debe anunciar por todo el mundo, y su oración se convierte en un cántico de acción de gracias.
Hermanos: Os ruego no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros; ellas son vuestra gloria. Por esto doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, del cual deriva toda paternidad en los cielos y en la tierra. Que él, según la riqueza de su gloria, os dé firmeza en la virtud, por su Espíritu, para que crezca en Vosotros el hombre interior, para que Cristo more por la fe en vuestros corazones. Estad arraigados y cimentados en caridad, para que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y largura, y la altura y profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede todo conocimiento. Así os llenaréis con la plenitud de Dios. Al que puede, por la virtud que obra en nosotros, operar infinitamente más allá de lo que pedimos o pensamos, a él sea la gloria en la Iglesia y en Jesucristo, en todas las generaciones de los siglos de los siglos. Amén.

Gradual. Sal. 101,16-17. Los pueblos venerarán tu nombre ¡oh Señor!, y todos los reyes de la tierra, tu gloria.  Por que el Señor reconstruirá Sión y allí será visto en su majestad.

Aleluya. Aleluya. Sal 97, 1. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Aleluya.

Evangelio. Lucas. 14, 1-2 - En aquel tiempo: al entrar Jesús un sábado a comer en casa de uno de los principales fariseos, le estaban acechando. Y he aquí que un hombre hidrópico se puso delante de él. Y Jesús, dirigiendo su palabra a los doctores de la ley y a los fariseos, les dijo: "¿Es lícito curar en sábado?" Mas, ellos callaron. Entonces, tomando Jesús a aquel hombre de la mano, le sanó, y le despidió. Dirigiéndose después a ellos, les dijo: "¿Quién de vosotros hay, que viendo su asno o su buey caído en un pozo, no le saque luego aún en día de Sábado?" Y a esto no le podían replicar. Observando también como los convidados escogían los primeros asientos en la mesa, les propuso una parábola, diciéndoles: "Cuando fueres convidado a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que haya allí otro convidado de más distinción que tú, Y venga aquél que os convidó a entrambos, y dirigiéndose a ti te diga: 'Deja a éste el sitio'; Y entonces tengas que ocupar el último lugar con vergüenza tuya. Pues cuando fueres llamado, ve y siéntate en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te diga: 'Amigo, sube más arriba.' Entonces serás honrado delante de los demás comensales. Porque todo el que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

Ofertorio. Salm. 39.14-15.-  Vuelve, Señor, a mí tus ojos para socorrerme; Queden confusos y avergon­zados los que buscan mi vida: Señor, vuelve a mí los ojos para socorrerme.

Secreta.-  Te rogamos, Señor, nos purifiques en virtud del presente sacrificio; y hagas, por tu misericordia, que merezcamos participar de él. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo…

Comunión. Salm. 70.16-18.-  Me acordaré, Señor, de sola tu justicia. Tú fuiste mi maestro, ¡oh Dios!, desde mi juventud; hasta la ve­jez y decrepitud no me desampares. Dios mío.

Poscomunión.-  Te rogamos, Señor, purifiques benigno nuestras almas y las renueves con los sacramentos celestiales, a fin de recibir para nuestros cuerpos asistencia al presente y en el futuro. Por N. S.
PARTITURA Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS 
COMENTARIOS DEL CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURA DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  16th Sunday after Pentecost - Epistle
  16th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO


TEXTOS EN LATÍN
Dominica Decima Sexta Post PentecostenII Classis

Introitus: Ps. lxxxv: 3 et 5
Miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die: quia tu, Dómine suávis ac mitis es, et copiósus in misericórdia ómnibus invocántibus te. [Ps. ibid., 1]. Inclína, Dómine, aurem tuam mihi, et exáudi me: quóniam inops, et pauper sum ego. Glória Patri. Miserére mihi.
Collect:
Tua nos, quǽsumus, Dómine, grátia semper et prævéniat et sequátur: ac bonis opéribus júgiter præstet esse inténtos. Per Dóminum.

ad Ephes. iii: 13-21
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Fratres: Obsecro vos, ne deficiátis in tribulatiónibus meis pro vobis quae est gloria vestra. Hujus rei grátia flecto genua mea ad Patrem Dómini nostri Jesu Christi, ex quo omnis patérnitas in caelis et in terra nominátur, ut det vobis secúndum divítias glóriæ suæ, virtúte corroborári per Spíritum eius in interióre hóminem, Christum habitáre per fidem in córdibus vestris: in caritáte, radicáti, et fundáti, ut possitis comprehéndere cum ómnibus sanctis, quæ sit latitúdo et longitúdo et sublímitas, et profúndum: scire étiam supereminéntem sciéntiæ caritátem Christi, ut impleámini in omnem plenitúdinem Dei. Ei autem qui potens est ómnia fácere superabundánter quam pétimus, aut intellígimus, secúndum virtútem quæ operátur in nobis: ipsi glória in Ecclésia, et in Christo Jesu, in omnes generatiónes sǽculi sæculórum. Amen
Graduale Ps. ci: 16-17
Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuum. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvii] Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabília fecit Dóminus. Allelúja.
Luc. xiv: 1-11
    +    Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore:.cum intráret Jesus in domum cujúsdam príncipis pharisæórum sábbato manducáre panem, et ipsi observábant eum. Et ecce homo quidam hydrópicus erat ante illum. Et respóndens Jesus dixit ad legisperítos et pharisæos dicens si "licet sábbato curáre?" At illi tacuérunt. Ipse vero adprehénsum sanávit eum, ac dimísit. Et respóndens ad illos, dixit: "Cujus vestrum ásinus, aut bos in púteum cadet, et non contínuo éxtrahet illum die sábbati?" Et non póterant ad hæc respondére illi. Dicébat autem et ad invitátos parábolam, inténdens quómodo primos accúbitus elígerent, dicens ad illos: "Cum invitátus fúeris ad nuptias, non discúmbas in primo loco, ne forte honorátior te sit invitátus ab illo, et veniens is, qui te, et illum vocávit, dicat tibi: 'Da huic locum,' et tunc incípias cum rubóre novíssimum locum tenére. Sed cum vocátus fúeris, vade, recúmbe in novíssimo loco: ut, cum vénerit qui te invitávit, dicat tibi: 'Amice, ascénde supérius.' Tunc erit tibi glória coram simul discumbéntibus: quia omnis qui se exáltat humiliábitur: et qui se humíliat exaltábitur."
Credo.
Offertorium: Ps. xxxix: 14 et 15.
Dómine, in auxílliam meum réspice: confundántur et revereántur, qui quærunt ánimam meam, ut áuferant eam: Dómine in auxílliam meum réspice.
Secreta:
Munda nos, quǽsumus, Dómine, sacrifícii præséntibus efféctu: et pérfice miserátus in nobis; ut ejus mereámur esse partícipes. Per Dóminum.

Communio: Ps. lxx: 16-17 et 18
Dómine, memorábor justítiæ tuæ solíus: Deus, docuísti me a juventúte mea: et usque in senéctam et sénium, Deus, ne derelínquas me.
Postcommunio:
Purifica, quǽsumus, Dómine, mentes nostras benígnus, et rénova cæléstibus sacraméntis: ut consequéntur et córporum præsens páriter, et futúrum capiámus auxílium. Per Dóminum.

viernes, 22 de septiembre de 2017

VIERNES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE


VIERNES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE
ESTACION DE LOS DOCE APOSTOLES   
 II clase, morado
Reconocimiento a Dios por los dones recibidos simbolizados en la recolección de los frutos de la tierra.

INTROITO      Salmo 104, 3-4
Alégrese en corazón de los que van en busca del Señor: buscad al Señor, y permaneced firmes, buscad incesantemente: predicad entre las naciones sus admirables obras. v./ Gloria al Padre…

COLECTA
Haz, te suplicamos, oh Dios todopoderoso, que practicando devotamente todos los años las observancias sagradas, te agrademos en cuerpo y en espíritu. Por nuestro Señor…

EPISTOLA Os 14, 2-10
Esto dice el Señor Dios: Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta. Tomad vuestras promesas con vosotros, y volved al Señor. Decidle: «Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos.  En ti el huérfano encuentra compasión». «Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos. Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano. Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo, y su perfume como el del Líbano.  Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano. Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila. Yo soy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto». ¿Quién será sabio, para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas? Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos.

GRADUAL      Salmo 89, 13 y 1
Vuélvete hacia nosotros, Señor, un poco: se propicio para con tus siervos. v./ Señor, en todas las épocas has sido tú nuestro amparo.

EVANGELIO Lc 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo le rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora». Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». Él contestó: «Dímelo, Maestro». «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta.  Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?». Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó más». Y él le dijo: «Has juzgado rectamente».  Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos.  Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados». Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?». 50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

OFERTORIO      Salmo 102, 2 y 5
Bendice al Señor, alma mía, y guárdate de olvidar ninguno de sus beneficios: renuévese tu juventud como la del águila.

SECRETA
Que te sean aceptos, oh Señor, como te pedimos, estos ayunos que te ofrecemos; y que sirviéndonos de inspiración, nos hagan con tu gracia dignos de ti y nos conduzcan a las promesas eternas. Por nuestro Señor…

Prefacio común

COMUNION     Salmo 118, 22 y 24
Aparte de mi el oprobio y menosprecia; porque he guardado tus mandamientos, oh Señor, y tus enseñanzas son mi materia de meditación.

POSCOMUNION
Te suplicamos, Dios todopoderoso, que al date gracias por los dones recibidos, recibamos aun mayores beneficios. Por nuestro Señor…


Transcrito por Dña Ana María GAlvez

TEXTOS EN LATÍN
FERIA SEXTA QUATUOR TEMPORUM SEPTEMBRIS
II CLASSIS
Statio ad Ss. duodecim Apóstolos

Introitus: Ps. civ: 3-4
Lætétur cor quæréntium Dóminum: quǽrite Dóminum, et confirmámini: quǽrite fáciem ejus semper. [Ps. ibid: 1] Confitémini Dómino, et invocáte nomen ejus: annuntiáte inter gentes ópera ejus. v. Glória Patri. Lætétur cor.

Oratio:
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus : ut observatiónes sacras ánnua devotióne recoléntes, et córpore tibi placeámus, et mente. Per Dóminum.

Osée xiv: 2-10
Léctio Osée Prophétæ:
Hæc dicit Dóminus Deus: «Convértere Israël ad Dóminum Deum tuum: quóniam corruísti in iniquitáte tua. Tóllite vobíscum verba, et convertímini ad Dóminum: et dícite ei: Omnem aufer iniquitátem, áccipe bonum: et reddémus vítulos labiórum nostrórum. Assur non salvábit nos, super equum non ascendémus, nec dicémus ultra: Dii nostri ópera mánuum nostrárum: quia eius, qui in te est, miseréberis pupílli. Sanábo contritiónes eórum, díligam eos spontánee: quia avérsus est furor meus ab eis. Ero quasi ros, Israël germinábit sicut lílium, et erúmpet radix ejus ut Libáni. Ibunt rami eius, et erit quasi olíva glória ejus: et odor ejus ut Libáni. Converténtur sedéntes in umbra ejus: vivent trítico, et germinábunt quasi vínea: memoriále eius sicut vinum Libáni. Ephraïm quid mihi ultra idóla? ego exáudiam, et dírigam eum ego ut abíetem viréntem: ex me fructus tuus invéntus est. Quis sápiens, et intélliget ista? intélligens, et sciet hæc? Quia réctæ viæ Dómini, et justi ambulábunt in eis: prævaricatóres vero córruent in eis.»

Graduale: Ps cxii: 5-7
Convértere, Dómine, aliquántulum, et deprecáre super servos tuos. v. Dómine, refúgiam factus es nobis, a generatióne et progénie.

Marc. ix: 16-28
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Rogabat Jesum quidam de pharisǽis, ut manducáret cum illo. Et ingréssus domum pharisǽi, discúbuit. Et ecce múlier, quæ erat in civitáte peccátrix, ut cognóvit quod accubuísset in domo pharisǽi, áttulit alabástrum unguénti: et stans retro secus pedes ejus, lácrimis cœpit rigáre pedes ejus, et capíllis cápitis sui tergébat, et osculabátur pedes ejus, et unguénto ungébat. Videns autem pharisǽus, qui vocáverat eum, ait intra se, dicens: «Hic si esset prophéta, sciret útique quæ et qualis est mílier, quæ tangit eum : quia peccátrix est.» Et respóndens Jesus, dixit ad illum: «Simon, hábeo tibi áliquid dícere. At ille ait: «Magíster, dic.» «Duo debitóres erant cuídam fœneratóri: unus debébat denários quingéntos, et alius quinquagínta. Non habéntibus illis unde rédderent, donávit utrísque. Quis ergo eum plus díligit?» Respóndens Simon, dixit: «Æstimo quia is cui plus donavit.» At ille dixit: «Recte judicasti. Et convérsus ad múlierem, dixit Simoni: «Vides hanc múlierem ? Intrávi in domum tuam, aquam pédibus meis non dedísti: hæc autem lácrimis rigávit pedes meos, et capíllis suis tersit. Osculum mihi non dedísti: hæc autem ex quo intrávit, non cessávit osculári pedes meos. Oleo caput meum non unxísti: hæc autem unguénto unxit pedes meos. Propter quod dico tibi : remittúntur ei peccáta multa, quóniam diléxit multum. Cui autem minus dimíttitur, minus díligit.» Dixit autem ad illam: «Remittúntur tibi peccáta.» Et cœpérunt, qui simul accumbébant, dícere intra se: «Quis est hic qui étiam peccáta dimíttit?» Dixit autem ad mulíerem: «Fides tua te salvam fecit: vade in pace.»

Offertorium: Ps cii: 2 et 5
Bénedic ánima mea, Dómino, et noli oblivísci omnes retributiónes ejus: et renovábitur, sicut áquillæ, juvéntus tua.

Secreta:
Accépta tibi sint, Dómine, quǽsumus, nostri dona jejúnii: quæ et expiándo nos tua grátia dignos effíciant, et ad sempíterna promíssa perdúcant. Per Dóminum.

Communio: Ps. cxviii: 22 et 24
Aufer a me oppróbrium et contémptum, qui mandáta tua exquisívi, Dómine: nam et testimónia tua meditátio mea est.
Postcommunio:

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut de percéptis munéribus grátias exhibéntes, benefícia potióra sumámus. Per Dóminum.

martes, 19 de septiembre de 2017

MIÉRCOLES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE


MIÉRCOLES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE
ESTACION EN SANTA MARIA LA MAYOR         
II clase, morado
Reconocimiento a Dios por los dones recibidos, simbolizados en la recolección de los frutos de la tierra.

INTROITO     Salmo 80, 2,3,4 y 5
Regocijaos, alabando a dios nuestro Protector: celebrad con júbilo al dios de Jacob: entonad salmos junto con la citara: tocad la trompeta en el principio de la estación, porque esto es la ley en Israel, y mandado del Dios de Jacob. (S). Le impuso esta ley a José, cuando salía de la tierra de Egipto: oyó entonces una voz que no conocía. v./ Gloria al Padre….

Después del Kyrie eleison, el sacerdote dice:
Oremos. V./ Arrodillémonos. R./Levantaos. Te suplicamos, Señor, que con los auxilios de tu misericordia sostengas nuestra fragilidad; para que, pues por su propia condición desfallece, sea con tu clemencia reparada. Por nuestro Señor…

LECCIÓN Am 9, 13-15
Esto dice el Señor Dios: Vienen días cuando se encontrarán el que ara con el que siega,  y el que pisa la uva con quien esparce la semilla; | las montañas destilarán mosto y las colinas se derretirán. Repatriaré a los desterrados de mi pueblo Israel; ellos reconstruirán ciudades derruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán su vino, cultivaran huertos y comerán sus frutos. Yo los plantaré en su tierra, que yo les había dado, y ya no serán arrancados de ella —dice el Señor, tu Dios—.

GRADUAL      Salmo 112, 5-7
¿Quién como el Señor nuestro Dios?. El mora en las alturas y cuida de las criaturas humildes en el cielo y en la tierra.  v/.Levanta del polvo al desvalido y alza del estiércol a pobre.                      

COLECTA
v./El Señor sea con vosotros.  r/. Y con tu espíritu.
Te suplicamos, Señor, concedas a tu pueblo suplicante; que, mientras se abstiene de los alimentos corporales, se abstenga también en espíritu de todo vicio. Por nuestro Señor…

EPISTOLA Neh 8, 1-10
En aquellos días, el pueblo entero se reunió como un solo hombre en la plaza que está delante de la Puerta del Agua y dijeron a Esdras, el escriba, que trajese el libro de la ley de Moisés que el Señor había dado a Israel. El día primero del mes séptimo, el sacerdote Esdras trajo el libro de la ley ante la comunidad: hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón. Leyó el libro en la plaza que está delante de la Puerta del Agua, desde la mañana hasta el mediodía, ante los hombres, las mujeres y los que tenían uso de razón. Todo el pueblo escuchaba con atención la lectura del libro de la ley. El escriba Esdras se puso en pie sobre una tribuna de madera levantada para la ocasión. Esdras abrió el libro en presencia de todo el pueblo, de modo que toda la multitud podía verlo; al abrirlo, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo al Señor, el Dios grande, y todo el pueblo respondió con las manos levantadas: «Amén, amén». Luego se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra. Los levitas explicaron la ley al pueblo, que permanecía en pie. Leyeron el libro de la ley de Dios con claridad y explicando su sentido, de modo que entendieran la lectura. Entonces el gobernador Nehemías, el sacerdote y escriba Esdras, y los levitas que instruían al pueblo dijeron a toda la asamblea: «Este día está consagrado al Señor, vuestro Dios. No estéis tristes ni lloréis» (y es que todo el pueblo lloraba al escuchar las palabras de la ley). Nehemías les dijo: «Id, comed buenos manjares y bebed buen vino, e invitad a los que no tienen nada preparado, pues este día está consagrado al Señor. ¡No os pongáis tristes; el gozo del Señor es vuestra fuerza!».
GRADUAL Sal 32, 12.2
Dichoso el pueblo que tiene A Dios por Señor; y feliz la nación escogida por Dios como pueblo suyo. V/. Con la palabra del Señor fueron creados los cielos; y al soplo de su boca toda la creación.

EVANGELIO  Mc 9, 16-28
En aquel tiempo, uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces».  Él, tomando la palabra, les dice: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».  Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe».  Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?». Él les respondió: «Esta especie solo puede salir con ayuno y oración».

OFERTORIO     Salmo 118, 47 y 48
Meditare en tus mandamientos, objeto de mi amor; y levantare mis manos para cumplir tus mandamientos, que amé.

SECRETA
Haz, Señor, te rogamos, que esta hostia nos purifique de todos nuestros pecados, y santifique los cuerpos y almas de tus siervos, para celebrar dignamente este sacrificio. Por nuestro Señor…

COMUNION    2 Esdras 8, 10
Comed manjares suculentos y bebed del vino dulce, y enviad porciones a aquellos que nada tienes dispuesto; pues éste es el día santo del Señor; y no estéis tristes, porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

POSCOMUNION
Al recibir, Señor, estos dones celestiales, suplicamos humildemente que lo que nos permites dedicarte con debida sumisión, lo aprovechemos por tu favor con dignos sentimientos. Por nuestro Señor…
Transcripto por Dña. Ana María Galvez
TEXTOS EN  LATÍN
Feria Quarta Quatuor Temporum Septembris
II Classis

INTROITUS: Ps. xxc: 2, 3, 4, et 5
Exsultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob: súmite psalmum jucúndum cum cíthara: caníte in inítio mensis tuba, quia præcéptum in Israël est, et judícium Deo Jacob. [Ps. ibid., 6] Testimóium in Joseph pósuit illud, cum exíret de terra Ægýpti: linguam, quam non nóverat, audívit. v. Glória Patri. Exsultáte.

Post Kýrie, eléison, dicitur: Orémus. Flectámus génua. R. Leváte.
ORATIO: Misericórdiæ tuæ remédiis, quǽsumus, Dómine. fragílitas nostra subsístat: ut, quæ sua conditióne attéritur, tua cleméntia reparétur. Per Dóminum.

Léctio Amos Prophétæ:  Amos ix: 13-15
Hæc dicit Dóminus: «Ecce dies véniunt et comprehéndet arátor messórem, et calcátor uvæ mitténtem semen: et stillábunt montes dulcédinem, et omnes colles culti erunt. Et convértam captivitátem pópuli mei Israël: et ædificábunt civitátes desértas, et habitábunt, et plantábunt víneas et bibent vinum eárum: et fácient hortos, et cómedent fructus eórum. Et plantábo eos super humum suam: et non evéllam eos ultra de terra sua quam dedi eis:» dicit Dóminus Deus tuus.

GRADUALE: Ps cxii: 5-7
Quis sicut Dóminus noster, qui in altis hábitat: et humília réspicit in cælo, et in terra? v. Súscitans a terra inopem, et de stércore érigens páuperem.

Hic dicitur Dóminus vobíscum, sine Flectámus génua.
ORATIO: Præsta, quǽsumus, Dómine, famíliæ tuæ supplicanti: ut, dum a cibis corporálibus se ábstinet, a vítiis quoque mente jejúnet. Per Dóminum.

Léctio libri Esdræ: Neh. vel 2 Esdras viii: 1-10
In diébus illis: Congregátus est omnis pópulus quasi vir unus ad platéam, quæ est ante portam aquárum: et dixérunt Esdræ scribæ, ut afférret librum legis Móysi, quam præcépit Dóminus Israëli. Attulit ergo Esdras sacérdos legem coram multitúdine virórum et mulíerum, cunctísque qui póterant intellígere, in die prima mensis septimi. Et legit in eo apérte in platéa, quæ erat ante portam aquárum, de mane usque ad médiam diem in conspéctu virórum, et mulíerum, et sapiéntium: et aures omnis pópuli erant eréctæ ad librum. Stetit autem Esdras scriba super gradum lígneum, quem fécerat ad loquéndum. Et apéruit Esdras librum coram omni pópulo super univérsum quippe pópulum eminébat: et cum aperuísset eum, stetit omnis pópulus. Et benedíxit Esdras Dómino Deo magno: et respóndit omnis populus: «Amen, Amen,» élevans manus suas: et incurv’ati sunt, et adoravérunt Deum proni in terram. Porro levítæ siléntium faciébant in pópulo ad audiéndam legem: pópulus autem stabat in gradu suo. Et legérunt in libro legis Dei distíncte, et apérte ad intellegéndum: et intellexérunt cum legerétur. Dixit autem Nehemías, et Esdras sacerdos et scriba, et levítæ interpretántes univérso pópulo: «Dies sanctificátus est Dómino Deo nostro, nolíte lugére et nolíte flere.» Et dixit eis: «Ite comédite pínguia et bíbite mulsum, et míttite partes his, qui non præparavérunt sibi: quia sanctus dies Dómini est, et nolíte contristári gáudium étenim Dómini est fortitúdo nostra.

GRADUALE: Ps. xxxii: 12 et 6
Beáta gens, cujus est Dóminus Deus eórum: pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi. v. Verbo Dómini cæli firmáti sunt: et spíritu oris ejus omnis virtus eórum.

+ Sequéntia sancti Evangélii secundum Marcum. Marc. ix: 16-28
In illo témpore: Respóndens unus de turba, dixit ad Jesum: «Magister, áttuli fílium meum ad te, habéntem spíritum mutum: qui ubicúmque eum apprehénderit allídit illum, et spumat, et stridet déntibus, et aréscit: et dixi discípulis tuis, ut ejícerent illum, et non potuérunt.» Qui respóndens eis, dixit: «O generátio incrédula quámdiu apud vos ero? quámdiu vos pátiar? Afférte illum ad me.» Et attulérunt eum. Et cum vidísset illum statim spíritus conturbávit illum: et elísus in terram, volutabátur spumans. Et interrogávit patrem ejus: «Quantum témporis est, ex quo ei hoc áccidit?» At ille ait: «Ab infantia: et frequénter eum et in ignem, et in aquas misit, ut eum perdéret. Sed si quid potes, ádjuva nos, misértus nostri.» Jesus autem ait illi: «Si potes crédere ómnia possibília sunt credénti.» Et contínuo exclámans pater púeri, cum lácrimis ajébat: «Credo, Dómine, adjuva incredulitátem meam.» Et cum vidéret Jesus concurréntem turbam, comminátus est spirítui inmúndo, dicens illi: «Surde et mute spíritus, ego tibi præcípio tibi exi ab eo, et ámplius ne intróëas in eum.» Et clamans, et multum discérpens eum, éxiit ab eo, et factus est sicut mórtuus, ita ut multi dicérent: «Quia mortuus est.» Jesus autem tenens manum ejus, elevávit illum, et surréxit. Et cum introísset in domum, discípuli ejus secreto interrogábant eum: «Quare nos non potúimus ejícere eum?» Et dixit illis: «Hoc genus in nullo potest exíre nisi in oratióne et jejúnio.»

OFFERTORIO: Ps cxviii: 47 et 48
Meditábor in mandátis tuis, quæ diléxi valde: et levábo manus meas ad mandáta tua, quæ diléxi.

SECRETA:
Hæc hóstia, Dómine, quǽsumus, emúndet nostra delícta: et ad sacrifícium celebrándum, subditórum tibi corpora, mentésque sanctíficet. Per Dóminum.

Præfatio Communis

COMMUNIO: 2 Esdras viii: 10
«Comédite pínguia et bíbite mulsum, et míttite partes his, qui non præparavérunt sibi: quia sanctus dies Dómini est, et nolíte contristári gáudium étenim Dómini est fortitúdo nostra.»

POSTCOMMUNIO:
Suméntes, Dómine, dona cæléstia, supplíciter deprecámur: ut, quæ sédula servitúte donánte te gérimus, dignis sénsibus tuo múnere capiámus. Per Dóminum.


sábado, 16 de septiembre de 2017

XV domingo despues de Pentecostés

XV DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Con este Domingo suele coincidir en los maitines la lectura del libro sagrado de Job de aquel venerable patriarca, piadoso y rico, de la tierra de Idumea, a quien Satanás quiso tentar, con ánimo dañado de ver si realmente servía a Dios con desinterés, o bien porque le había colmado de honores y de hacienda.   Satanás, que nunca está ocioso y tiene ordenadas todas sus huestes para tentar a los pobres mortales, se presenta a Dios cierto día y le pide permiso para tentar a Job y privarle de sus riquezas, de la consideración y fama que tenía y de su misma salud corporal, y así sucedió.   En poco tiempo, Job lo fué perdiendo todo, y vióse precisado a limpiarse sus purulentas llagas, desnudo sobre un inmundo basurero.   También la Iglesia pide hoy que nos veamos continuamente defendidos contra los asaltos rabiosos del demonio, de ese eterno homicida, que nos sorbería la sangre si posible le fuese y acabaría en un solo día con todos los hombres.   La tentación vendrá también para nosotros, pues el ángel de Satanás azotó al mismo S. Pablo. Pero en medio de todo saldremos triunfadores por la esperanza firme que tenemos en la poderosa ayuda de Aquél que nos amó, de Aquél de quien el santo Job decía: "Yo bien sé que mi Redentor vive, y que en el último día he de resucitar de la tierra, y que estos mismos ojos le contemplarán. Un día también oiré la voz de Dios, el cual alargará su diestra al que es obra de sus manos. Pasada la prueba, en la cual fué hallado fiel servidor, Job recibió por duplicado todo lo que antes había poseído. Pues bien, la Iglesia, representada en Job, pide hoy a Dios que la purifique, ampare, salve y gobierne. Con el Salmista exclama: "Inclina, Señor, tus oídos y óyeme, porque soy pobre e indigente.  Luego con el Salmo del Ofertorio, y haciéndose eco del santo Job, dice también: "He esperado al Señor, y al fin me ha mirado y ha oído mi oración, y ha puesto en mis labios un cántico nuevo, el cántico de las almas cristianas resucitadas a la vida de la gracia. Por lo cual justo y " bueno es alabar al Señor y pregonar sus misericordias". Él es verdaderamente un Dios grande y Rey grande sobre toda la tierra. La Epístola refiérese enteramente a la vida sobrenatural, que el Espíritu Santo dió a las almas en las fiestas de Pentecostés. "Si vivimos a impulsos del Espíritu Santo, obremos como movidos por Él", siendo por lo mismo humildes, mansos y caritativos con los que pecan, máxime al considerar que nosotros mismos somos flacos, y tal vez más que ellos; razón por la cual S. Felipe Neri decía todos los días al Señor: "Señor, tenedme de vuestra mano; porque si no, capaz soy de haceros traición". Repasemos esa Epístola, porque en ella se encierran muchas y muy prácticas y saludabilísimas enseñanzas, análogas a las del Evangelio, que es hoy el de la resurrección del hijo de la viuda de Naín. Esa viuda representa a la santa Iglesia que llora también a tantos hijos suyos muertos, muertos a la vida de la gracia por el pecado. Pero viene el Verbo divino, viene Jesús, y adivinando sus ruegos, los resucita mediante la confesión sacramental; y para que no vuelvan a morir eternamente, deposita en sus mismos cuerpos mortales un germen, una medicina de inmortalidad que les permita resucitar en el día postrero.
...
Llámase este domingo el del hijo de la viuda de Naím, cuya milagrosa resurrección es el asunto del Evangelio de la Misa.
La Epístola  de este día es continuación de la que se leyó en la Dominica precedente. San Pablo da en ella instrucciones circunstanciadas acerca de la moral cristiana, con tal precisión, que en pocas palabras indican las normas que en su conducta han de observar los fieles. La vida espiritual, vida de pureza y santidad, de caridad y buenas obras, de sinceridad y buena conciencia, delante de Dios y de los hombres, esto es lo que el Apóstol predica y nosotros debemos practicar con el auxilio divino.

El Introito es una corta pero afectuosa oración que el alma dirige a Dios, animada de una vida confianza en su misericordia. El Evangelio nos recuerda un pensamiento muy saludable, el pensamiento de la muerte. Como el grupo de los que acompañaban al hijo difunto de la viuda de Naím, detengámonos algunos instantes delante del cadáver de ese joven muerto en la flor de la vida, pidiendo al Señor que, así como se le restituyó con el poder de su divina palabra, haga renacer en nuestro espíritu toda las presuntas enseñanzas que este espectáculo se desprenden. Supliquemos que de nuevo llamé a la vida de la gracia a tantos que de ella están privados, que el Sacramento de su Cuerpo y Sangre nos proteja contra los ataques diabólicos (Secreta), y que su operación así se muestre en nuestras almas y en nuestros cuerpos, que no sea la sensualidad sino la virtud divina del Sacramento, la que gobierne y dirija nuestras obras y sentimientos, como le suplicamos en la Poscomunión.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm. 85.1-4.- Inclina Señor, tu oído a mis súplicas, y escúchame; salva, Dios mío, a tu siervo, que espera en ti; ten piedad de mi, .Señor, porque a ti clamo todo el día. Salmo.- Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Señor, tengo ele­vada mi alma. V/. Gloria al Padre.
Colecta.-  «Miseratio continuata mundet et muniat”. He aquí una misericordia cuya acción siempre presente devuelve sin cesar a la Iglesia su pureza y su energía.
Purifica, Señor, y fortalece a tu iglesia con una continua misericordia; y ya que sin ti no puede mantenerse salva, haz que sea siempre gobernada por tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Epístola. Gál. 5.25-26; 6.1-10.-  Prosigue la epístola del domingo anterior sobre el programa de una vida cristiana bajo la dirección del Espíritu Santo. Debemos tener siempre presente la debilidad de nuestra carne y permanecer en vela. Igualmente, debemos apartarnos del  mal y hacer cuanto bien podamos a los que nos rodean.
Hermanos: Si vivimos del Espíritu, sigamos también al Espíritu. No seamos ávidos de vanagloria, hostigándonos y envidiándonos mutuamente. Hermanos, si alguno incurriere en algún delito, vosotros, que sois espirituales, amonestadle con espíritu de mansedumbre. Y cuídate tú, que también tú puedes ser tentado. Sobrellevaos mutuamente, y así cumpliréis la ley de Cristo. Porque si alguno cree ser algo, no siendo nada, él mismo se engaña. Mas pruebe cada cual su obra, y así tendrá gloria sólo en sí mismo, y no en otro; porque cada cual llevará su propia carga. Y el que es enseñado en la palabra asista con todos sus bienes al que le enseña. No os engañéis: a Dios no se le puede burlar. Lo que siembre el hombre, eso cosechará. Y así, el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción; mas el que siembra en el espíritu, del espíritu cosechará la vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo recoge­remos el fruto, si no desfallecemos. y así, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a nuestros hermanos en la fe.
Gradual. Salm. 91 2-3.- Bueno es alabar al Señor y cantar a tu nombre, ¡oh Altísimo! V/ Anunciar desde la mañana tu misericordia, y tu fidelidad hasta por la noche.
Aleluya. Salm. 94.3.-  Aleluya, aleluya. V/. Porque el Señor es Dios grande, y Rey grande sobre toda la tierra. Aleluya.
Evangelio. Luc. .7.11-16.-  Si todos tienen ojos para ver un muerto resucitado, como el hijo de esta viuda de que nos habla el evangelio, no todos, sin embargo, los tienen para ver una resurrección espiritual ; para ello se necesita haber resucitado también uno espiritualmente”. San Agustín.
En aquel tiempo iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores». Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!». El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».
Ofertorio. Salm. 39.2-4.-  Con paciencia aguardé al Señor, y volvió a mi su mirada y oyó mi ruego; y puso en mi boca un cántico nuevo, un himno en loor de nuestro Dios.
Secreta.- Señor! que tus sacramen­tos nos guarden, y defiendan siempre contra las asechanzas del demonio. Por nuestro Señor.
Prefacio de- la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu  Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz: Santo...
Comunión. Juan 6.52 .- El pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.
Poscomunión.-  Que la virtud de este don celestial, Señor, penetre nuestras almas y cuerpos, para que no sea nuestro modo de ver, sino su efecto el que prevalezca siempre en nosotros. Por nuestro Señor.
FOLLETO BILINGUE EN PDF PARA IMPRIMIR

COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS 
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  15th Sunday after Pentecost - Epistle
  15th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO


TEXTOS EN LATÍN
Dominica Decima Quinta Post PenteconstenII Classis

 Introitus: Ps. lxxxv: 1 et 2-3
Inclína, Dómine, aurem tuam ad me, et exáudi me: salvum fac servum tuum, Deus meus, sperántem in te: miserére mihi, Dómine, quóniam ad te clamávi tota die .[Ps. ibid., 4]. Lætífica ánimam servi tui: quia ad te Dómine, ánimam meam levávi. Glória Patri…. Inclina….
Collect:
Ecclésiam tuam, Dómine, miserátio continuáta mundet et múniat: et quia sine te non potest salva consístere: tup semper únere bernétur. Per Dóminum.

Gal. v: 25-26; vi: 1-10
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Galatas.
Fratres: Si spíritu vívimus, spíritu et ambulémus. Non efficiámur inánis glóriæ cupidi, ínvicem provocántes, ínvicem invidéntes. Fratres, et si præoccupátus fúerit homo in áliquo delícto, vos, qui spiritáles estis hujúsmodi instrúite in spíritu lenitátis, consíderans te ipsum, ne et tu tentéris. Alter altérius ónera portáte et sic adimplébitis legem Christi. Nam si quis exístimat se áliquid esse, cum nihil sit, ipse se sedúcit. Opus autem suum probet unusquísque, et sic in semetípso tantum glóriam habébit, et non in áltero. Unusquísque enim onus suum portábit. Commúnicet autem is, qui catechizátur verbo, ei, qui se catechízat in ómnibus bonis. Nolíte erráre: Deus non inridétur. Quæ enim semináverit homo, hæc et metet. Quóniam qui séminat in carne sua, de carne et metet corruptiónem: qui autem séminat in spíritu, de spíritu metet vitam æternam. Bonum autem faciéntes, non deficiámus: témpore enim suo metémus, non deficientes. Ergo dum tempus habémus, operémur bonum ad omnes, máxime autem ad domésticos fidei.
Graduale Ps. xci
Bonum est confitéri Dómino: et psállere nómine tuo, Altíssime. V. Ad anuntiándum mane misericórdiam tuam, et veritátem tuam per noctem.
Allelúja, allelúja. [Ps. xciv] Quóniam Deus magnus Dóminus, et Rex magnus super omnem terram. Allelúja.
  Luc. xviii: 9-14
    +    Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Ibat Jesus in civitátem quæ vocátur Naim: et ibant cum illo discípuli eius, et turba copiosa. Cum autem adpropinquáret portae civitátis, ecce defúnctus efferebátur fílius únicus matri suæ: et hæc vídua erat: et turba civitátis multa cum illa. Quam cum vidísset Dóminus misericórdia motus super eam, dixit illi: "Noli flere." Et accessit, et tétigit lóculum. (Hi autem, qui portábant, stetérunt.) Et ait: "Adulescens, tibi dico, surge." Et resédit qui erat mórtuus, et cœpit loqui. Et dedit illum matri suæ. Accépit autem omnes timor: et magnificábant Deum, dicentes: "Quia prophéta magnus surréxit in nobis: et quia Deus visitávit plebem suam.
Credo.
Offertorium: Ps. xxxix: 2, 3 et 4.
Exspéctans exspectávi Dóminum, et respéxit me: et exaudívit deprecatiónem meam: et immísit in os meum cánticum novum, hymnum Deo nostro.
Secreta:
Tua nos, Dómine, sacraménta custódiant: et contra diabólios semper tueántur incúrsus. Per Dóminum.

Communio: Joann. vi.
Panis, quem ego dédero, caro meo est pro sǽculi vita.
Postcommunio:
Mentes nostras, et córpora possídeat, quǽsumus, Dómine, doni cæléstis operátio: ut non noster sensus in nobis, sed júgiter ejus præveniat efféctus. Per Dominum.