sábado, 20 de septiembre de 2014

XV domingo despues de Pentecostés

XV DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Con este Domingo suele coincidir en los maitines la lectura del libro sagrado de Job de aquel venerable patriarca, piadoso y rico, de la tierra de Idumea, a quien Satanás quiso tentar, con ánimo dañado de ver si realmente servía a Dios con desinterés, o bien porque le había colmado de honores y de hacienda.   Satanás, que nunca está ocioso y tiene ordenadas todas sus huestes para tentar a los pobres mortales, se presenta a Dios cierto día y le pide permiso para tentar a Job y privarle de sus riquezas, de la consideración y fama que tenía y de su misma salud corporal, y así sucedió.   En poco tiempo, Job lo fué perdiendo todo, y vióse precisado a limpiarse sus purulentas llagas, desnudo sobre un inmundo basurero.   También la Iglesia pide hoy que nos veamos continuamente defendidos contra los asaltos rabiosos del demonio, de ese eterno homicida, que nos sorbería la sangre si posible le fuese y acabaría en un solo día con todos los hombres.   La tentación vendrá también para nosotros, pues el ángel de Satanás azotó al mismo S. Pablo. Pero en medio de todo saldremos triunfadores por la esperanza firme que tenemos en la poderosa ayuda de Aquél que nos amó, de Aquél de quien el santo Job decía: "Yo bien sé que mi Redentor vive, y que en el último día he de resucitar de la tierra, y que estos mismos ojos le contemplarán. Un día también oiré la voz de Dios, el cual alargará su diestra al que es obra de sus manos. Pasada la prueba, en la cual fué hallado fiel servidor, Job recibió por duplicado todo lo que antes había poseído. Pues bien, la Iglesia, representada en Job, pide hoy a Dios que la purifique, ampare, salve y gobierne. Con el Salmista exclama: "Inclina, Señor, tus oídos y óyeme, porque soy pobre e indigente.  Luego con el Salmo del Ofertorio, y haciéndose eco del santo Job, dice también: "He esperado al Señor, y al fin me ha mirado y ha oído mi oración, y ha puesto en mis labios un cántico nuevo, el cántico de las almas cristianas resucitadas a la vida de la gracia. Por lo cual justo y " bueno es alabar al Señor y pregonar sus misericordias". Él es verdaderamente un Dios grande y Rey grande sobre toda la tierra. La Epístola refiérese enteramente a la vida sobrenatural, que el Espíritu Santo dió a las almas en las fiestas de Pentecostés. "Si vivimos a impulsos del Espíritu Santo, obremos como movidos por Él", siendo por lo mismo humildes, mansos y caritativos con los que pecan, máxime al considerar que nosotros mismos somos flacos, y tal vez más que ellos; razón por la cual S. Felipe Neri decía todos los días al Señor: "Señor, tenedme de vuestra mano; porque si no, capaz soy de haceros traición". Repasemos esa Epístola, porque en ella se encierran muchas y muy prácticas y saludabilísimas enseñanzas, análogas a las del Evangelio, que es hoy el de la resurrección del hijo de la viuda de Naín. Esa viuda representa a la santa Iglesia que llora también a tantos hijos suyos muertos, muertos a la vida de la gracia por el pecado. Pero viene el Verbo divino, viene Jesús, y adivinando sus ruegos, los resucita mediante la confesión sacramental; y para que no vuelvan a morir eternamente, deposita en sus mismos cuerpos mortales un germen, una medicina de inmortalidad que les permita resucitar en el día postrero.
...
Llámase este domingo el del hijo de la viuda de Naím, cuya milagrosa resurrección es el asunto del Evangelio de la Misa.
La Epístola  de este día es continuación de la que se leyó en la Dominica precedente. San Pablo da en ella instrucciones circunstanciadas acerca de la moral cristiana, con tal precisión, que en pocas palabras indican las normas que en su conducta han de observar los fieles. La vida espiritual, vida de pureza y santidad, de caridad y buenas obras, de sinceridad y buena conciencia, delante de Dios y de los hombres, esto es lo que el Apóstol predica y nosotros debemos practicar con el auxilio divino.

El Introito es una corta pero afectuosa oración que el alma dirige a Dios, animada de una vida confianza en su misericordia. El Evangelio nos recuerda un pensamiento muy saludable, el pensamiento de la muerte. Como el grupo de los que acompañaban al hijo difunto de la viuda de Naím, detengámonos algunos instantes delante del cadáver de ese joven muerto en la flor de la vida, pidiendo al Señor que, así como se le restituyó con el poder de su divina palabra, haga renacer en nuestro espíritu toda las presuntas enseñanzas que este espectáculo se desprenden. Supliquemos que de nuevo llamé a la vida de la gracia a tantos que de ella están privados, que el Sacramento de su Cuerpo y Sangre nos proteja contra los ataques diabólicos (Secreta), y que su operación así se muestre en nuestras almas y en nuestros cuerpos, que no sea la sensualidad sino la virtud divina del Sacramento, la que gobierne y dirija nuestras obras y sentimientos, como le suplicamos en la Poscomunión.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm. 85.1-4.- Inclina Señor, tu oído a mis súplicas, y escúchame; salva, Dios mío, a tu siervo, que espera en ti; ten piedad de mi, .Señor, porque a ti clamo todo el día. Salmo.- Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Señor, tengo ele­vada mi alma. V/. Gloria al Padre.
Colecta.-  «Miseratio continuata mundet et muniat”. He aquí una misericordia cuya acción siempre presente devuelve sin cesar a la Iglesia su pureza y su energía.
Purifica, Señor, y fortalece a tu iglesia con una continua misericordia; y ya que sin ti no puede mantenerse salva, haz que sea siempre gobernada por tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
Epístola. Gál. 5.25-26; 6.1-10.-  Prosigue la epístola del domingo anterior sobre el programa de una vida cristiana bajo la dirección del Espíritu Santo. Debemos tener siempre presente la debilidad de nuestra carne y permanecer en vela. Igualmente, debemos apartarnos del  mal y hacer cuanto bien podamos a los que nos rodean.
Hermanos: Si vivimos del Espíritu, sigamos también al Espíritu. No seamos ávidos de vanagloria, hostigándonos y envidiándonos mutuamente. Hermanos, si alguno incurriere en algún delito, vosotros, que sois espirituales, amonestadle con espíritu de mansedumbre. Y cuídate tú, que también tú puedes ser tentado. Sobrellevaos mutuamente, y así cumpliréis la ley de Cristo. Porque si alguno cree ser algo, no siendo nada, él mismo se engaña. Mas pruebe cada cual su obra, y así tendrá gloria sólo en sí mismo, y no en otro; porque cada cual llevará su propia carga. Y el que es enseñado en la palabra asista con todos sus bienes al que le enseña. No os engañéis: a Dios no se le puede burlar. Lo que siembre el hombre, eso cosechará. Y así, el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción; mas el que siembra en el espíritu, del espíritu cosechará la vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo recoge­remos el fruto, si no desfallecemos. y así, mientras tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a nuestros hermanos en la fe.
Gradual. Salm. 91 2-3.- Bueno es alabar al Señor y cantar a tu nombre, ¡oh Altísimo! V/ Anunciar desde la mañana tu misericordia, y tu fidelidad hasta por la noche.
Aleluya. Salm. 94.3.-  Aleluya, aleluya. V/. Porque el Señor es Dios grande, y Rey grande sobre toda la tierra. Aleluya.
Evangelio. Luc. .7.11-16.-  Si todos tienen ojos para ver un muerto resucitado, como el hijo de esta viuda de que nos habla el evangelio, no todos, sin embargo, los tienen para ver una resurrección espiritual ; para ello se necesita haber resucitado también uno espiritualmente”. San Agustín.
En aquel tiempo: Iba Jesús a una ciudad llamada Naím, y le acompañaban sus discípulos y una gran muchedumbre. Al acercarse a la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; e iba con ella gran acompañamiento de gente de la ciudad. Viéndola el Señor, movido de compasión por ella, le dijo: No llores, y acercóse y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron. Dijo entonces: Joven, a ti te digo, levántate, y se sentó el muerto, y comenzó a hablar, y le entregó a su madre. Sobrecogió a todos gran pavor, y glorificaban a Dios diciendo: ¡Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios ha visitado a su pueblo!
Ofertorio. Salm. 39.2-4.-  Con paciencia aguardé al Señor, y volvió a mi su mirada y oyó mi ruego; y puso en mi boca un cántico nuevo, un himno en loor de nuestro Dios.
Secreta.- Señor! que tus sacramen­tos nos guarden, y defiendan siempre contra las asechanzas del demonio. Por nuestro Señor.
Prefacio de- la Santísima Trinidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu  Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz: Santo...
Comunión. Juan 6.52 .- El pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.
Poscomunión.-  Que la virtud de este don celestial, Señor, penetre nuestras almas y cuerpos, para que no sea nuestro modo de ver, sino su efecto el que prevalezca siempre en nosotros. Por nuestro Señor.
FOLLETO BILINGUE EN PDF PARA IMPRIMIR

COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS 
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
  15th Sunday after Pentecost - Epistle
  15th Sunday after Pentecost - Gospel
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

lunes, 15 de septiembre de 2014

Ntra. Sra. de los Dolores. 15 de septiembre. PDF

LOS SIETE DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


15 de septiembre
LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SEÑORA
II clase, blanco

María estaba en pie junto a la cruz en que Jesús pendía (Ev.) y una espada de dolor traspasó su alma, según lo tenía predicho Simeón (Or. Sec.) María “ve a su dulce Hijo desolado y en medio de mortales angustias, y recoge su último suspiro” (Sec.). La compasión que su maternal corazón siente junto a la cruz, le ha merecido la palma del martirio, sin la muerte” (Com.).
María nos engendró a la vida sobrenatural en el Calvario. Somos hijos de su dolor. Pues “no nos olvidemos de los gemidos de nuestra Madre”, antes procuremos ser fervientes devotos suyos y meditar a menudo sus dolores que la acompañaron toda su vida.
Esta fiesta la celebraban con gran pompa los Servitas ya en el siglo XVII y fue extendida por el Papa Pío VII en 1817 a toda la Iglesia, en memoria de los sufrimientos infligidos a la Iglesia y a su jefe visible por Napoleón I, y en acción de gracias a la Madre de Dios, cuya intercesión les había dado fin. El Evangelio de la misa nos recuerda el momento más doloroso de la vida de María, así como su inquebrantable firmeza.


TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO Jn 19, 25
Stabant juxta Crucem Jesu mater ejus, et soror matris María Cléophæ, et Salóme, et María Magdaléne. [Ibid. 26, 27] «Múlier, ecce fílius tuus:» dixit Jesus; ad discípulum autem: «Ecce mater tua.». V/.  Glória Patri.
Estaban junto a la cruz de Jesús, su Madre, y la hermana de su Madre María de Cleofás y Salomé y la María Magdalena. V/. Mujer, ahí tienes a tu hijo ; dijo Jesús, y al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. V/. Gloria.

COLECTA
Deus, in cujus passióne, secúndum Simeónis prophetíam, dulcíssimam ánimam gloriósæ Vírginis et Matris Maríæ dolóris gládius pertransívit: concéde propítius; ut, qui dolóres ejus venerándo recólimus, passiónis tuæ efféctum felícem consequámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, en cuya pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según se lo había profetizado ya Simeón; concédenos propicio, que cuantos venerando sus Dolores, hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz efecto de tu sagrada pasión. Tú que vives y reina con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
El 15 de septiembre se hace conmemoración de San Nicomedes.

COLECTA –Viernes de Dolores-
Deus, in cujus passióne, secúndum Simeónis prophetíam, dulcíssimam ánimam gloriósæ Vírginis et Matris Maríæ dolóris gládius pertransívit: concéde propítius; ut, qui transfixiónem ejus et passiónem venerándo, recólimus, gloriósis méritis et précibus ómnium Sanctórum Cruci fidéliter astántium intercedéntibus, passiónis tuæ efféctum felícem consequámur: Qui vivis.
Oh Dios, en cuya pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre María, según se lo había profetizado ya Simeón; concédenos propicio, que cuantos veneramos su transfixión y sus dolores, consigamos por los gloriosos méritos, súplicas e intercesión de todos los santos fieles en perseverar junto a la Cruz, el efecto feliz de tu Pasión. Que vives-
Se hace conmemoración de la feria.

COLECTA – Misas votivas-
Intervéniat pro nobis, quǽsumus, Dómine Jesu Christe: nunc et in hora mortis nostræ, apud tuam cleméntiam beáta Virgo María Mater tua; cujus sacratíssimam ánimam in hora tuæ passiónis dolóris gládius pertransívit: Qui vivis...
Te pedimos, Señor Jesucristo, que interceda por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte ante tu clemencia la bienaventurada Virgen María Madre tuya, cuya sacratísima alma, en la hora de tu Pasión fue traspasada con espada de dolor. Que vives.


EPISTOLA  Judith 13, 17-20
Léctio libri Judith.
Benedíxit te Dóminus in virtúte sua, quia per te ad níhilum redégit inimícus nostros. Benedícta es tu fília a Dómino Deo excélso, præ ómnibus muliéribus super terram. Benedíctus Dóminus, qui creávit cælum et terram: quia hódie nomen tuum ita magnificávit, ut non recédat laus tua de ore hóminum, qui mémores fúerint virtútis Dómini in ætérnum, pro quibus non pepercísti ánimæ tuæ propter angústias et tribulatiónem géneris tui, sed subvenísti ruínae ante conspéctum Dei nostri.
Lectura del libro de Judit.
¡Bendito seas, Dios nuestro, que has aniquilado el día de hoy a los enemigos de tu pueblo!» «¡Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra! Y bendito sea Dios, el Señor, Creador del cielo y de la tierra, que ha engrandecido tu nombre,  y  tu alabanza no faltará en la boca de los hombres, que recordarán la fuerza de Dios eternamente, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza, al hacer cesar nuestra ruina ante nuestro Dios.»

GRADUALE 
Dolorósa et lacrimábilis es, Virgo María, stans juxta crucem Dómini Jesu Fílii tui Redemptóris. v. Virgo Dei Génitrix, quem totus non capit orbis, hoc crucis fert supplícium, auctor vitæ factus homo.


Alleluia, alleluia. V/. .- Stabat sancta María, cæli Regína, et mundi Dómina, juxta crucem Dómini nostri Jesu Christi dolorósa. Aleluya.
Dolorosa y llorosa, oh Virgen María, estás al pie de la cruz del Señor Jesús tu Hijo, el Redentor. V/. ¡Oh Virgen Madre de Dios! Aquel a quien el mundo entero no puede contener, el Autor de la vida hecho hombre, sufre este suplicio de la cruz.
Aleluya. Aleluya. V/. Estaba Santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, dolorosa junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.
TRACTO Sal 24, 17-18. 1-4
En el Viernes de Dolores.
Stabant sancta María cæli Regina, et mundi Dómina, juxta Crucem Dómini nostri Jesu Christi dolorósa. V/. O vos omnes, qui transítis per viam, atténdite, et vidéte si est dolor sicut dolor meus..
Estaba Santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, dolorosa junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. V/. Oh todos vosotros que pasáis por el camino, mirar y ved, si hay dolor como mi dolor.

ALELUYA PASCUAL
En las misas votivas durante el tiempo pascual.
Allelúja, allelúja. V/. Stabat sancta María, cæli Regína, et mundi Dómina, juxta crucem Dómini nostri Jesu Christi dolorósa. Allelúja. V/. Lam 1, 12.- O vos omnes, qui transítis per viam, atténdite, et vidéte si est dolor sicut dolor meus..
Aleluya. Aleluya. V/. Estaba Santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, dolorosa junto a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya. . V/. Oh todos vosotros que pasáis por el camino, mirar y ved, si hay dolor como mi dolor.

SECUENCIA
1.    Stabat Mater dolorósa
juxta Crucem lacrimósa,
dum pendébat Fílius.
2.    Cuius ánimam geméntem,
contristátam et doléntem
pertransívit gládius.
3.    O quam tristis et afflícta
fuit illa benedícta,
mater Unigéniti!
4.    Quæ mærébat et dolébat,
pia Mater, dum vidébat
nati pœnas ínclyti.
5.    Quis est homo qui non fleret,
matrem Christi si vidéret
in tanto supplício?
6.    Quis non posset contristári
Christi Matrem contemplári
doléntem cum Fílio?
7.    Pro peccátis suæ gentis
vidit Jesum in torméntis,
et flagéllis súbditum.
8.    Vidit suum dulcem Natum
moriéndo desolátum,
dum emísit spíritum.
9.    Eia, Mater, fons amóris
me sentire vim dolóris fac,
ut tecum lúgeam.
10. Fac, ut árdeat cor meum
in amándo Christum Deum
ut sibi compláceam.
11. Sancta Mater, istud agas,
crucifixi fige plagas
cordi meo válide.
12. Tui Nati vulneráti,
tam dignáti pro me pati,
pœnas mecum dívide.
13. Fac me tecum pie flere,
crucifixo condolére,
donec ego víxero.
14. Juxta Crucem tecum stare,
et me tibi sociáre
in planctu desídero.
15. Virgo vírginum præclára,
mihi iam non sis amára:
fac me tecum plángere.
16. Fac, ut portem Christi mortem, passiónis fac consórtem,
et plagas recólere.
17. Fac me plagis vulnerári,
fac me Cruce inebriári,
et cruóre Fílii.
18. Flammis ne urar succénsus,
per te, Virgo, sim defénsus
in die judícii.
19. Christe, cum sit hinc exíre,
da per Matrem me veníre
ad palmam victóriæ.
20. Quando corpus moriétur,
fac, ut animæ donétur
paradísi glória. Amen. (Allelúja)
1.    Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo.
2.    Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.
3.    ¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.
4.    Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.
5.    ¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
6.           ¿Quién no se entristecería a la Madre contemplando con su doliente Hijo?
7.           Por los pecados de su gente vio a Jesús en los tormentos y doblegado por los azotes.
8.    Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.
9.           Ea, Madre, fuente de amor, hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.
10. Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.
11. Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
12. De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.
13. Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
14.        Junto a la Cruz contigo estar y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.
15.        Virgen de Vírgenes preclara no te amargues ya conmigo, déjame llorar contigo.
16.        Que llore la muerte de Cristo, hazme socio de su pasión, que me quede con sus llagas.
17.        Que me hieran sus llagas, que con la Cruz  y la sangre de tu Hijo me embriague.
18.        Para que no me queme en las llamas, defiéndeme tú, Virgen santa, en el día del juicio.
19.        Cuando, Cristo, haya de irme, concédeme que tu Madre me guíe a la palma de la victoria
20.        Cuando el cuerpo sea muerto, haz que al ánima sea dada del Paraíso la gloria. Amén. (Aleluya).


EVANGELIO Jn 19, 25-27
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
In illo témpore: Stabant juxta crucem Jesu mater ejus, et soror matris ejus María Cléophæ, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum stantem, quem diligébat, dicit matri suæ: "Múlier, ecce fílius tuus." Deínde dicit discípulo: "Ecce mater tua." Et ex ílla hora accépit eam discípulus in sua.
Lectura del Santo Evangelio según san Juan
En aquel tiempo; Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María la Magdalena. Viendo, pues, Jesús, a su Madre, y junto a ella al discípulo amado, dice a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora la  recibió el discípulo en su casa.


OFERTORIO  Sal 108, 30-31
Recordáre, Virgo Mater Dei, dum stéteris in conspéctu Dómini, ut loquáris pro nobis bona, et ut avértat indignatiónem suam a nobis.
 Acuérdate, Virgen Madre de Dios, cuando te halles en presencia del Señor e intercede por nosotros, para que aparte su indignación.

SECRETA
Offérimus tibi preces et hóstias, Dómine, Jesu Christe, humíliter supplicántes: ut, qui Transfixiónem dulcíssimi spíritus beátæ María Matris tuæ précibus recensémus; suo suorúmque sub Cruce Sanctórum, consórtium multiplicáto piíssimo intervéntu, méritis mortis tuæ, méritum cum beátis habeámus: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Te ofrecemos, Señor nuestro Jesucristo, estas hostias y oraciones, suplicándote humildemente que los que en nuestras oraciones recordamos la transfixión del dulcísimo espíritu de tu Santa Madre María, consigamos la recompensa de los bienaventurados, por los méritos de tu muerte y por piadosísima y múltiple intercesión de tu Madre y la de todos santos que al pie de la cruz le acompañaron. Que vives y reinas.
Se hacen las conmemoraciones respectivas.

PREFACIO DE LA VIRGEN MARÍA
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Et te in transfixione beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere, et predicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable que en todo tiempo y lugar demos gracias, Señor Santo, Padre omnipotente, Dios eterno y alabarte y bendecirte y glorificarte en la transfixión de la bienaventurada siempre Virgen María que concibió a tu Unigénito Hijo por obra del Espíritu Santo y permaneciendo intacta la gloria de su virginidad dio al mundo la luz eterna, Jesucristo Nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu majestad, las dominaciones la adoran, tiemblan las potestades, los cielos y las virtudes de los cielos, y los bienaventurados serafines la celebran con igual júbilo. Te rogamos que con sus alabanzas recibas también las nuestras cuando te decimos con humilde confesión.




















ANTÍFONA DE COMUNIÓN    
Felíces sensus beátæ Maríæ Vírginis, qui sine morte meruérunt mártyrii palmam sub cruce Dómini..
Felices los sentidos de la Santísima Virgen María que sin morir merecieron la palma del martirio bajo la cruz del Señor.


  


ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Sacrifícia, quæ súmpsimus Dómine Jesu Christe, Transfixiónem Matris tuæ et Vírginis devóte celebrántes: nobis ímpetrent apud cleméntiam tuam omnis boni salutáris efféctum:  Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

Haz, Señor, que los sacramentos que acabamos de recibir celebrando devotamente la transfixión de tu Madre la Virgen María, nos alcancen de tu bondad todo linaje de saludable efectos. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.










Se hacen las conmemoraciones respectivas.