martes, 3 de mayo de 2016

REPERTORIO POLIFÓNICO. Recopilación de la Abadía del Valle de Caidos

REPERTORIO POLIFÓNICO. Abadía del Valle de los Caídos (1)

REPERTORIO POLIFÓNICO. Abadía del Valle de los Caídos (2)

Vigilia de la Ascensión del Señor



In Vigília Ascensiónis
II clase, blanco
Gloria, sin credo, prefacio pascual

Con esta vigilia, la Iglesia quiere disponer nuestros corazones para la celebración gozosa de la Ascensión del Señor.
Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. "Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al Cielo y se sentó a la diestra de Dios" (Mc 16, 19). El Cuerpo de Cristo fue glorificado desde el instante de su Resurrección como lo prueban las propiedades nuevas y sobrenaturales, de las que desde entonces su cuerpo disfruta para siempre (cf. Lc 24, 31; Jn 20, 19. 26). Pero durante los cuarenta días en los que él come y bebe familiarmente con sus discípulos (cf. Hch 10, 41) y les instruye sobre el Reino (cf. Hch 1, 3), su gloria aún queda velada bajo los rasgos de una humanidad ordinaria (cf. Mc 16,12; Lc 24, 15; Jn 20, 14-15; 21, 4). La última aparición de Jesús termina con la entrada irreversible de su humanidad en la gloria divina simbolizada por la nube (cf. Hch 1, 9; cf. también Lc 9, 34-35; Ex 13, 22) y por el cielo (cf. Lc 24, 51) donde él se sienta para siempre a la derecha de Dios (cf. Mc 16, 19; Hch 2, 33; 7, 56; cf. también Sal 110, 1). Sólo de manera completamente excepcional y única, se muestra a Pablo "como un abortivo" (1 Co 15, 8) en una última aparición que constituye a éste en apóstol (cf. 1 Co 9, 1; Ga 1, 16).
El carácter velado de la gloria del Resucitado durante este tiempo se transparenta en sus palabras misteriosas a María Magdalena: "Todavía [...] no he subido al Padre. Vete donde los hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios" (Jn 20, 17). Esto indica una diferencia de manifestación entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre. El acontecimiento a la vez histórico y transcendente de la Ascensión marca la transición de una a otra.
Esta última etapa permanece estrechamente unida a la primera es decir, a la bajada desde el cielo realizada en la Encarnación. Solo el que "salió del Padre" puede "volver al Padre": Cristo (cf. Jn 16,28). "Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre" (Jn 3, 13; cf, Ef 4, 8-10). Dejada a sus fuerzas naturales, la humanidad no tiene acceso a la "Casa del Padre" (Jn 14, 2), a la vida y a la felicidad de Dios. Sólo Cristo ha podido abrir este acceso al hombre, "ha querido precedernos como cabeza nuestra para que nosotros, miembros de su Cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su Reino" (Prefacio de la Ascensión del Señor, I: Misa Romano).
"Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí"(Jn 12, 32). La elevación en la Cruz significa y anuncia la elevación en la Ascensión al cielo. Es su comienzo. Jesucristo, el único Sacerdote de la Alianza nueva y eterna, "no [...] penetró en un Santuario hecho por mano de hombre [...], sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro" (Hb 9, 24). En el cielo, Cristo ejerce permanentemente su sacerdocio. "De ahí que pueda salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor"(Hb 7, 25). Como "Sumo Sacerdote de los bienes futuros"(Hb 9, 11), es el centro y el oficiante principal de la liturgia que honra al Padre en los cielos (cf. Ap 4, 6-11).
Cristo, desde entonces, está sentado a la derecha del Padre: "Por derecha del Padre entendemos la gloria y el honor de la divinidad, donde el que existía como Hijo de Dios antes de todos los siglos como Dios y consubstancial al Padre, está sentado corporalmente después de que se encarnó y de que su carne fue glorificada" (San Juan Damasceno, Expositio fidei, 75 [De fide orthodoxa, 4, 2]: PG 94, 1104).
Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del reino del Mesías, cumpliéndose la visión del profeta Daniel respecto del Hijo del hombre: "A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás" (Dn 7, 14). A partir de este momento, los Apóstoles se convirtieron en los testigos del "Reino que no tendrá fin" (Símbolo de Niceno-Constantinopolitano: DS 150).   

TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO  Is 48, 20. Sal 65, 1-2.
Vocem jucunditátis annuntiáte, et audiátur, allelúja: annuntiáte usque ad extrémum terræ: liberávit Dóminus pópulum suum, allelúja, allelúja. V/.- Jubiláte Deo, omnis terra, psalmum dicite nómini ejus: date glóriam laudi ejus. V/.- Glória Patri.
Con voz de júbilo anunciadlo, y que se oiga, aleluya, que lle­gue hasta el fin de la tierra: el Señor ha redimido a su pueblo, aleluya, aleluya.. V/. Aclama al Señor, tierra entera, tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. V/.Gloria al Padre.

COLECTA
Deus, a quo bona cuncta procédunt, largíre supplícibus tuis: ut cogitémus, te inspiránte, quæ recta sunt; et, te gubernánte, éadem faciámus. Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas: concédenos, inspirados por Ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPISTOLA  Ef 4, 7-13
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Fratres: Unicuíque nostrum data est grátia secúndum mensúram donatiónis Christi. Propter quod dicit: «Ascéndens in altum, captívam duxit captivitátem: dedit dona homínibus.» Quod autem ascéndit, quid est, nisi quia et descéndit primum in inferióres partes terræ? Qui descéndit, ipse est qui et ascéndit super omnes cælos, ut impléret ómnia. Et ipse dedit quosdam quidem apóstolos, quosdam autem prophétas, alios vero evangelístas, alios autem pastóres et doctóres, ad consummatiónem sanctórum in opus ministérii, in ædificatiónem córporis Christi: donec occurrámus omnes in unitátem fidei, et agnitiónis Fílii Dei, in virum perféctum, in mensúram ætátis plenitúdinis Christi.
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios.
Hermanos: A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia a la medida de los dones de Cristo. Por eso dice: Subiendo a la altura, llevó cautivos y repartió dones a los hombres. ¿Qué quiere decir «subió» sino que también bajó a las regiones inferiores de la tierra? Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenar el universo. Él mismo dispuso que unos fueran apóstoles; otros, profetas; otros, evangelizadores; otros, pastores y maestros, para la adecuada organización de los santos en las funciones del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la plena madurez de Cristo.

ALELUYA PASCUAL  Jn 16, 28.
Allelúja, allelúja. V/. Surréxit Christus; et illíxit nobis, quos redémit sánguine suo. Allelúja. V/. Exívi a Patre, et veni in mundum: íterum relínquo mundum, et vado ad Patrem. Allelúja.
Aleluya, aleluya.- V/. Cristo ha resucitado, Él nos ilumina, a nosotros, los redimidos con su sangre. Aleluya. V/. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre. Aleluya.

EVANGELIO  Jn 17,1-11
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
In illo témpore: Sublevátis Jesus óculis in cælum, dixit: «Pater, venit hora, clarífica Fílium tuum, ut Fílius tuus claríficet te: sicut dedísti ei potestátem omnis carnis, ut omne, quod dedísti ei, det eis vitam ætérnam. Hæc est autem vita ætérna: Ut cognóscant te, solum Deum verum, et quem misísti Jesum Christum. Ego te clarificávi super terram: opus consummávi, quod dedísti mihi ut fáciam: et nunc clarífica me tu, Pater, apud temetípsum, claritáte, quam hábui priúsquam mundus esset, apud te. Manifestávi nomen tuum homínibus, quos dedísti mihi de mundo. Tui erant, et mihi eos dedísti: et sermónem tuum servavérunt. Nunc cognovérunt quia ómnia, quæ dedísti mihi, abs te sunt: quia verba, quæ dedísti mihi, dedi eis: et ipsi accepérunt, et cognovérunt vere quia a te exívi, et credidérunt quia tu me misísti. Ego pro eis rogo: non pro mundo rogo, sed pro his, quos dedísti mihi: quia tui sunt: et mea ómnia tua sunt, et tua mea sunt: et clarificátus sum in eis. Et jam non sum in mundo, et hi in mundo sunt, et ego ad te vénio.»
Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
En aquel tiempo, Jesús alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.

OFERTORIO  Sal 65, 8-9. 20
Benedícite, gentes, Dóminum Deum nostrum, et obaudíte vocem laudis ejus: qui pósuit ánimam meam ad vitam, et non dedit commovéri pedes meos: benedíctus Dóminus, qui non amóvit deprecatiónem meam, et misericórdiam suam a me, allelúja..
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas: porque Él nos ha devuelto la vida, y no dejó que tropezaran nuestros pies. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su favor, aleluya.

SECRETA
Suscipe, Dómine, fidélium preces cum oblatiónibus hostiárum: ut per hæc piæ devotiónis offícia, ad cæléstem glóriam transeámus. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  Amen.
Con estas ofrendas, Señor, re­cibe las súplicas de tus hijos: para que esta liturgia, celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni tempore, sed in hac potíssimum gloriósius prædicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus. Ipse enim verus est Agnus, qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este tiempo, en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascual. El cual es el verdadero Cordero que quitó los pecados del mundo y que, muriendo, destruyó nuestra muerte, y, resucitando, reparó nuestra vida. Por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:













ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Sal. 95, 2.-
Cantáte Dómino, allelúja: cantáte Dómino, et benedícite nomen ejus: bene nuntiáte de die in diem salutáre ejus, allelúja, allelúja.
Cantad al Señor, ­aleluya; cantadle, bendecid su nombre; proclamad día tras día su victoria,  aleluya, aleluya.


  

ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Tríbue nobis, Dómine, cæléstis mensæ virtúte satiátis: et desideráre quæ recta sunt, et desideráta percípere.Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
A quienes has saciado en tu mesa santa, concédenos, Señor, desear lo que es recto y conseguir lo que así hemos deseado.  Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.










viernes, 29 de abril de 2016

San José obrero, Esposo de la Bienaventurada Virgen María, Confesor. 1 de mayo



S. IOSEPH OPIFICIS
SPONSI BEATAE MARÍÆ VIRGINIS
CONFESSORIS
I classis, albus

Fiesta instituida por Pío XII el 1 de mayo de 1955, para que —como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro — «el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias».
San José, descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía, que permaneciendo a través de los siglos, se extiende por todo el mundo. Es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era sólo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto. Pues si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no lo es menos que, para realizar, le son del todo imprescindibles los obreros. De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado? Y los obreros son estas manos que, aun a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social. Indudablemente que José también dejaría sentir, en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo.
Sólo Nazaret —la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba: «¿De Nazaret puede salir alguna cosa buena?»— es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero, mientras Jesús, a su lado, «crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres».
En efecto, allí, en aquel pequeño poblado situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió aquella familia excelsa, cuando pasado ya el peligro había podido volver de su destierro en Egipto. Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semiexcavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia. Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos: toda su fortuna está radicada en su brazo, y la reputación de que goza está integrada por su probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.
Es este oficio el que le hace ocupar un lugar imprescindible en el pueblo, y a través del mismo influye en la vida de aquella pequeña comunidad. Todos le conocen y a él deben acudir cuando necesitan que la madera sea transformada en objetos útiles para sus necesidades. Seguramente que su vida no sería fácil; las herramientas, con toda su tosquedad primitiva, exigirían de José una destreza capaz de superar todas las deficiencias de medios técnicos; sus manos encallecidas estarían acostumbradas al trabajo rudo y a los golpes, imposibles de evitar a veces. Habiendo de alternar constantemente con la gente por quien trabajaba, tendría un trato sencillo, asequible para todos. Su taller se nos antoja que debía de ser un punto de reunión para los hombres —al menos algunos— de Nazaret, que al terminar la jornada se encontrarían allí para charlar de sus cosas.
José, el varón justo, está totalmente compenetrado con sus conciudadanos. Éstos aprecian, en su justo valor, a aquel carpintero sencillo y eficiente. Aun después de muerto, cuando Jesús ya se ha lanzado a predicar la Buena Nueva, le recordarán con afecto: «¿Acaso no es éste el hijo de José, el carpintero?», se preguntaban los que habían oído a Jesús, maravillados de su sabiduría. Y, efectivamente, era el mismo Jesús; pero José ya no estaba allí. Él ya había cumplido su misión, dando al mundo su testimonio de buen obrero. Por eso la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos, para que en adelante el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo.

TEXTOS DE LA SANTA MISA
En las misas votivas, fuera del tiempo pascual, se suprime el “Aleluya” del Introito y de las Antífonas del Ofertorio y de la Comunión

INTROITO  Sab 10, 17
Sapiéntia réddidit iustis mercédem labórum suórum, et dedúxit illos in via mirábili, et fuit illis in velaménto diéi et in luce stellárum per noctem, allelúia, allelúia. V/. Ps. 126, 1 - Nisi Dóminus ædificáverit domum, in vanum labórant qui ædíficant eam. V/. Glória Patri.
La sabiduría dio a los justos el premio de sus trabajos, y los condujo por sendas maravillosas; y le servió de toldo en el calor del día, y suplió de noche la luz de las estrellas. Aleluya, aleluya. V/. Si el Señor no construye la casa en vano trabajan los que la edifican. V/. Gloria.

COLECTA
Rerum cónditor Deus, qui legem labóris humáno géneri statuísti: concéde propítius: ut, sancti Ióseph exémplo et patrocínio, ópera perficiámus quæ præcipis, et præmia consequámur quæ promíttis. Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Oh Dios, Creador de todas las cosas, que habéis impuesto la ley del trabajo al género humano, concedednos propicio que, con el ejemplo y patrocinio de San José, cumplamos lo que nos mandáis y consigamos los premios que nos prometéis. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

EPISTOLA  Col 3, 14-15, 17, 23-24
Léctio Epístolæ Beati Pauli Apostoli ad Colossénses.
Fratres: Caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis, et pax Christi exsúltet in córdibus vestris, in qua et vocáti estis in uno córpore, et grati estóte. Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Iesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum. Quodcúmque fácitis, ex ánimo operámini sicut Dómino, et non homínibus, scientes quod a Dómino accipiétis retributiónem hereditátis. Dómino Christo servíte.
Lectura la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses.
Hermanos: Tened caridad con todos, porque es el vínculo de la perfección; y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo cuerpo y sed agradecidos. Todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,  conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo.
ALELUYA PASCUAL  Sal 151, 15
Allelúia, allelúia. V/. De quacúmque tribulatióne clamáverint ad me, exáudiam eos, et ero protéctor eórum semper. Allelúia. V/. - Fac nos innócuam, Ióseph, decúrrere vitam: sitque tuo semper tuta patrocínio. Allelúia.
Aleluya, aleluya.- V/. Cuando en todas sus tribulaciones acuedieren a mí, yo les escucharé y seré siempre su protector.  Aleluya. V/. Haced, oh José, que llevemos una vida impecable, siempre seguros bajo tu patrocinio. Aleluya.

GRADUALE Sal 127, 1-2
En las misas votivas fuera del tiempo pascual.
Beatus quicumque times Dominum, qui ambulas in viis eius. V/. Laborem manuum tuarum manducabis et bene tibi erit.
Allelúia, alleluia.- V/. Fac nos innocuam, Ioseph, decurrere vitam: sitque tuo semper tuta patrocino. Allelúia.
Dichoso tú, que temes al Señor, que andas pro sus caminos. V/. Comerás del fruto del trabajo de tus manos y te irá bien.
Aleluya. Aleluya. V/. Haced, oh José, que llevemos una vida impecable, siempre seguros bajo tu patrocinio. Aleluya.

TRACTO Sal 111, 1-3
En las misas votivas durante el tiempo de septuagésima se omite el Aleluya y en su lugar se dice el tracto.
 V/. Beatus vir qui timet Dominum, qui mandatis eius delectatur multum. V/. Potens in terra erit semen eius; generationi rectorum benedicetur. V/. Opes in divitiae erunt in domo eius, et munificentia eius manebit semper.
V/. Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que pone sus delicias en cumplir sus Mandamientos. V/.  Poderosa será sobre la tierra su descendencia; bendecida será la generación de los justos. V/. Habrá en su casa gloria y riquezas, y su justicia durará eternamente.

EVANGELIO  Mt 13, 54-58
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.
In illo témpore: Véniens Iesus in pátriam suam, docébat eos in synagógis eórum, ita ut miraréntur et dícerent: Unde huic sapiéntia hæc et virtútes? Nonne hic est fabri fílius? Nonne mater eius dícitur María, et fratres eius Iacóbus et Ióseph et Simone et Iúdas? Et soróres eius nonne omnes apud nos sunt? Unde ergo huis ómnia ista? Et scandalizabántur in eo. Iesus áutem dixit eis: Non est prophéta sine honóre nisi in pátria sua et in domo sua. Et non fecit ibi virtútes multas propter incredulitátem illórum.
Credo.
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, viniendo Jesús a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.» Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.
Credo.

OFERTORIO  Ps. 89, 17
Bónitas Dómini Dei nostri sit super nos, et opus mánuum nostrárum secúnda nobis, et opus mánuum nostrárum secúnda, allelúia.
Sea sobre nosotros la bondad dl Señor Dios nuestro, y favorezca la obra de nuestra manos, sí, favorezca la obra de nuestras manos. Aleluya.

SECRETA
Quas tibi, Dómine, de opéribus mánuum nostrárum offérimus hóstias, sancti Ióseph interpósito suffrágio, pignus fácias nobis unitátis et pacis. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  Amen.
Las ofrendas que como obra de nuestras manos te ofrecemos, Señor, haced que, por la intercesión de san José, sean para nosotros prenda de unidad y de paz. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Et te in solemnitáte beáti Joseph débitis magnificáre præcóniis, benedícere et predicáre. Qui et vir justus, a te Deíparæ Vírgini Sponsus est datus: et fidélis servus ac prudens, super Famíliam tuam est constitútis: ut Unigénitum tuum, Sancti Spíritus obumbratióne concéptum, patérna vice custodíret, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Que, en la Solemnidad de San José te honremos con las debidas alabanzas, te bendigamos y te ensalcemos. El fue el varón justo que diste por Esposo a la Virgen Madre de Dios, y el que constituiste como fiel y prudente servidor sobre tu Familia; para que guardase, haciendo las veces de padre, a tu Hijo unigénito y Señor nuestro Jesucristo, concebido por obra del Espíritu Santo. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones, y lse sobrecogen de respeto las Potestades. Los Cielos y las Virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la ensalzan con el mismo júbilo. Por lo que te pedimos te dignes escuchar juntamente con las suyas nuestras voces, al prorrumpir en esta respetuosa alabanza:



























ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Mt 13, 54-55
Unde huic sapiéntia hæc et virtútes? Nonne hic est fabri fílius? Nonne mater eius dícitur María? Allelúia, allelúia.
¿De dónde le ha venido a éste ima sabiduría tal y este poder? ¿No es este el hijo un obrero? Su madre, ¿no se llama María?. Aleluya


  

ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Hæc sancta quæ súmpsimus, Dómine: per intercessiónem beáti Ióseph; et operatiónem nostram cómpleant, et præmia confírment. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Estos sacramentos que hemos recibido, Señor, completen, por la intercesión de San José nuestros trabajos y aseguren el premio.   Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.