miércoles, 8 de julio de 2026

ORDO ADMINISTRANDI SACRA COMMUNIONEM INFIRMIS

 


ORDOADMINISTRANDI

SACRA COMMUNIONEM INFIRMIS

 

1. Al entrar el sacerdote en la habitación del enfermo, dice:

V. Pax huic dómui.

R. Et ómnibus habitántibus in ea.

 

2. Coloca el Sacramento sobre una mesa sobre la que se ha extendido un corporal; se arrodilla y adora, al igual que todos los presentes; retira el velo humeral, si lo lleva; rocía al enfermo y la habitación con agua bendita, recitando la antífona:

Aspérges me, Dómine, hyssópo et mundábor:

Lavábis me, et super nivem dealbábor.

Miserére mei, Deus, secúndum magnam misericórdiam tuam.

Glória Patri. Aspérges me.

V. Adiutórium nostrum in nómine Dómini.

R. Qui fécit cœlum et terram.

V. Dómine, exaudi orationem meam.

R. Et clamor meus ad te veniat.

V. Dominus vobiscum.

R. Et cum spiritu tuo.

Oremus:

Exáudi nos, Domine sancte, Pater omnípotens aeterne Deus et míttere digneris sanctuum Angelum tuum de caelis, qui custódiat, fóveat, protégat, visítet, atque deféndat omnes habitántes in hoc habitáculo. Per Christum Dominum nostrum. R. Amen.

3. Ahora el sacerdote se acerca al enfermo, averigua si está dispuesto a recibir el Santo Viático y si desea confesar algún pecado; escucha su confesión y le da la absolución; sin embargo, salvo en casos de necesidad urgente, es mejor que esta confesión se haga con antelación.

 

4. Luego se realiza la confesión general como de costumbre, ya sea por el enfermo o por otra persona en su nombre, diciendo:

Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Ioánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo, et ópere: (se golpea el pecho 3 veces) mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Ioánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum.

Luego, tras recitar el Confiteor, en latín o en lengua vernácula, el sacerdote dice en singular.

 

Misereátur tui omnípotens Deus, et dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam. R. Amen.

Indulgéntiam, absolutiónem, + et remissiónem peccatórum tuórum tríbuat tibi omnípotens, et miséricors Dóminus. R. Amen.

Cuando dice: Indulgéntiam, etc., con la mano derecha extendida, hace la señal de la cruz sobre el enfermo. Si son varios enfermos, lo dice en plural.

 

5. Luego se arrodilla, toma la hostia y, elevándola, se la muestra al enfermo diciendo:

Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccàta mundi.

Y, como de costumbre, dice 3 veces:

Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur anima mea.

6. Y el enfermo, junto con el sacerdote, dice las mismas palabras, al menos una vez, en voz baja.

Y el sacerdote, administrando la Eucaristía, dice: Accípe, frater (soror), Viáticum Córporis Dómini nostri Jesu Christi, qui te custódiat ab hoste maligno, et perdúcat in vitam ætérnam. Amen.

7. Si la Comunión no se administra como Viático, el sacerdote dice la fórmula habitual:

Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam ætérnam. R. Amen.

 

8. Si la muerte es inminente y la demora supone un peligro, se recita la fórmula Misereàtur, etc., y se omiten las demás oraciones, total o parcialmente, administrándose inmediatamente el Viático.

 

9. A continuación, el sacerdote purifica los dedos en un recipiente pequeño con agua, sin decir palabra, y los seca con un purificador. El agua de la ablución se arroja a la piscina de la iglesia o al fuego.

 

Luego el sacerdote dice:

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu tuo.

Orémus.

Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, te fidéliter deprecámur, ut accipiénti fratri nostro (soróri nostræ) sacrosanctum Corpus Dómini nostri Jesu Christi Filii tui, tam córpori, quam ánimæ prosit ad remédium sempitérnum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.

R. Amen.

Si se ha dado la comunión a varias personas enfermas, el sacerdote reza la oración en plural:

Oremus.

 

Domine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, te fidéliter deprecámur, ut accipiéntibus frátribus (soróribus) nostris sacrosánctum Corpus Dómini nostri Jesu Christi Filii tui, tam córpori, quam ánimæ prosit ad remédium sempitérnum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum.

R. Amen.

 

10. Al final, si quedan hostias consagradas en el caso de la comunión solemne llevada al enfermo llamado Viático (y siempre deben quedar algunas, excepto en el caso mencionado más abajo), el sacerdote toma el velo humeral, hace una genuflexión, se pone de pie y, con el copón velado, bendice en silencio al enfermo. Luego, llevando con reverencia el Santísimo Sacramento en el orden en que llegó, regresa a la iglesia recitando el Salmo 148, Laudàte Dóminum de cælis… y otros salmos e himnos, según lo requiera el momento. En la comunión privada a los enfermos, se omite la bendición, y se imparte la bendición como de costumbre.

 

11. Al llegar a la iglesia, coloca el Sacramento en el altar, hace una genuflexión y dice:

R. Panem de cælo præstitísti eis. (T.P. Allelúja.)

V. Omne delectaméntum in se habéntem.

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu tuo.

Oremus.

Deus, qui nobis sub Sacraménto miràbili passiónis tua memóriam reliquísti: tríbue, quæsumus; ita nos Córporis et Sànguinis tui sacra mystéria veneràri, ut redemptiónis tua fructum in nobis júgiter sentiàmus: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum.

R. Amen.

 

12. Luego proclama las indulgencias concedidas por los Sumos Pontífices a quienes acompañan al Santísimo Sacramento.

 

13. Después bendice a los fieles con el copón, cubierto por el velo humeral, haciendo la señal de la cruz sobre ellos, pero sin decir palabra. Luego coloca el Sacramento de nuevo en el sagrario.

 

14. Si, debido a un viaje difícil o largo, o porque el Sacramento no puede ser llevado a la iglesia con la debida veneración, solo se puede tomar una partícula; después de administrarla y recitar las oraciones anteriores, bendice al enfermo con la mano, diciendo:

V. Benedictio Dei omnipotentis + Patris et Filii et Spiritus Sancti descendat super te (super vos) et maneat semper. R. Amen.

Y, junto con los demás, después de quitarse las vestiduras, con las velas apagadas, la umbrela cerrada y el copón guardado, cada uno regresa a la iglesia o a su propia casa.

 

15. Cuando se distribuye la Sagrada Comunión a varios enfermos que se encuentran en la misma casa u hospital, pero en habitaciones diferentes, el sacerdote recita solo una vez en plural —en la primera habitación— todas las oraciones que se deben decir antes de la Comunión de los enfermos, como se indicó anteriormente (números 1-4); mientras que en las otras habitaciones dice solo las oraciones: Misereatur... Indulgentiam... Ecce Agnus Dei..., una vez Domine, non sum dignus... Accipe frater (soror)... o Corpus Domini nostri Jesu Christi...En la última estancia, concluye el rito con Dominus vobiscum, y su respuesta y la oración en plural:  Domine sancte..., y, si quedan partículas, imparte la bendición eucarística y, finalmente, concluye las oraciones prescritas restantes en la iglesia según la costumbre.

 

16. El diácono también debe observar el rito descrito al administrar la Comunión.

 

17. Cuando por una razón justa y razonable se lleva la Comunión en privado a un enfermo, el sacerdote debe llevar al menos una estola, cubierta por sus propias vestiduras; debe guardar el copón en un estuche o bolsa colgada al cuello sobre su pecho; nunca debe ir solo, sino acompañado por al menos un fiel, en ausencia de un clérigo. Al llegar a la habitación del enfermo, el sacerdote también debe ponerse la sobrepelliz con la estola, si no la había usado previamente.


sábado, 8 de noviembre de 2025

9 de noviembre.- DEDICACIÓN DE LA ARCHIBASÍLICA DEL SALVADOR.




9 de noviembre

DEDICACIÓN DE LA ARCHIBASÍLICA DEL SALVADOR

DE SAN JUAN DE LETRÁN

II clase, blanco 

 

Esta basílica fue erigida (c.324) por el emperador Constantino en el antiguo palacio de los Laterani, en la falda del Celio, en el lugar donde antes había un cuartel de los "equites singulares”:  los cuadros del ejército de Majencio. Es la primera en dignidad de las iglesias de Occidente, porque se trata de la catedral de Roma.

Ésta, además del nombre de los santos Juan Bautista y Juan Evangelista, derivado del baptisterio que se encuentra en las proximidades y que fue construido por Constantino, en una antigua sala de baños romana, llevaba también, desde el siglo VII, el nombre del Santísimo Salvador. En efecto, en muchas iglesias dedicadas al Salvador se había elegido esta fecha en recuerdo de un milagro sucedido en Beirut, antes del II concilio de Nicea del año 787, milagro en el que habría brotado sangre de una imagen del Salvador golpeada por un judío. 

La fiesta de la dedicación de la basílica lateranense, sede de los obispos de Roma, es signo del amor y de la unidad con el Romano Pontífice.

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Los ritos de la Iglesia en la consagración de los templos y de los altares, fueron instituidos por el Papa S. Silvestre I. Aunque desde el tiempo de los Apóstoles existían lugares consagrados a Dios, llamados ora oratorios, ora iglesias, en donde el pueblo cristiano se reunía los domingos, para orar, escuchar la palabra divina y recibir la Eucaristía, aquellos lugares no eran consagrados con tanta solemnidad, ni aun había en ellos altar erigido en título y ungido con el santo crisma para representar a Jesucristo, el cual es nuestro verdadero altar, nuestra verdadera hostia y nuestro verdadero sacerdote.

 

Cuando el emperador Constantino consiguió por el bautismo la salud de alma y cuerpo, muy pronto promulgó una ley que facultaba por primera vez a los cristianos para edificar iglesias en cualquier parte. Y les estimuló a la edificación de estos lugares sagrados no sólo con su edicto sino con su ejemplo. Pues dedicó una iglesia al Salvador en su palacio de Letrán, y edificó junto a ella una basílica dedicada a San Juan Bautista en el mismo lugar en que, con el bautismo, que le administró San Silvestre, fue curado de la lepra de la infidelidad. El mismo Papa consagró aquella basílica, el día quinto anterior a los idus de noviembre. De esta consagración se celebra hoy memoria, por ser éste el día en que por vez primera se consagró en Roma públicamente una iglesia y apareció ante el pueblo romano la imagen del Salvador pintada en el muro.

 

San Silvestre decretó más tarde, al consagrar el altar de San Pedro, que todos los altares que en lo sucesivo se consagraran habían de ser de piedra, a pesar de lo cual el de la basílica de Letrán es de madera. Pero no debe extrañarnos; porque, no pudiendo los Papas, desde San Pedro hasta San Silvestre, a causa de las persecuciones, residir en un lugar fijo, en dondequiera la necesidad les llevara, ya en las criptas, ya en los cementerios, ya en las casas de los fieles devotos, ofrecían el sacrificio sobre este altar de madera, que era hueco, en forma de arca. Pero una vez devuelta la paz a la Iglesia, San Silvestre lo colocó en el primer templo, que fue el de Letrán, y, en honor de S. Pedro, del cual se dice que celebró el Santo Sacrificio en este altar, como también de los demás papas que hasta entonces lo usaron para la celebración de los Misterios, dispuso que nadie más que el Papa celebrara en él la Misa. La basílica del Salvador, perjudicada por los incendios, saqueos y terremotos, fue restaurada y después reedificada por los papas. El 28 de abril de 1726, el Papa Benedicto XIII, de la Orden de los Predicadores, la consagró solemnemente y decidió que en dicho día se conmemorase esta dedicación. De acuerdo con lo proyectado por Pío IX, León XIII hizo ejecutar obras para alargar y ensanchar el coro del altar mayor, que iba hundiéndose por los años. Dio orden de restaurar según los antiguos dibujos, los mosaicos, ya reparados en muchos lugares, y de transportarlos a la nueva ábside, magníficamente construida y decorada; dispuso también que se terminara la ornamentación del transepto y que se reparara el artesonado del techo; y en el año 1884 el mismo Pontífice mandó añadirle no sólo la sacristía, sino también la residencia de los canónigos y una galería contigua que conduce al baptisterio de Constantino.

La misa es la del común de la Dedicación.

 

INTROITO Génesis 28, 17.  Salmo 83, 2-3

TERRÍBILIS EST locus iste: hic domus Dei est, et porta cæli: et vocábitur aula Dei. (T.P. Allelúja, allelúja.) V/. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupiscit, et déficit ánima mea in átria Dómini. V/. Glória Patri et Filio et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén.

TERRIBLE es este lugar. Esta es la casa de Dios y la puerta del cielo, y se debe llamar el palacio de Dios. (T.P. Aleluya, aleluya.) V/.  ¡Qué amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma suspira y desfallece por los atrios del Señor. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

COLECTA

En el aniversario de la Dedicación

DEUS, qui nobis per síngulos annos hujus sancti templi tui consecratiónis réparas diem, et sacris semper mystériis repræséntas incólumes: exáudi preces pópuli tui, et præsta; ut, quisquis hoc templum benefícia petitúrus ingréditur. cuncta se impetrásse lætétur.  Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

OH DIOS, que todos los años renuevas el día de la consagración de este santo templo, y nos conservas incólumes para asistir a los santos misterios: escucha las preces de tu pueblo, y haz que todo el que entre en este templo para pedirte beneficios, se alegre de haberlos conseguido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

EPÍSTOLA Apocalipsis 21, 2-5

Léctio libri Apocalýpsis beáti Joánnis Apóstoli.

In diébus illis: Vidi sanctam civitátem Jerúsalem novam vidi descendéntem de cælo a Deo, parátam sicut sponsam ornátam viro suo. Et audívi vocem magnam de throno dicéntem: "Ecce tabernáculum Dei cum homínibus, et habitábit cum eis." Et ipsi pópulus ejus erunt, et ipse Deus cum eis erit eórum Deus: et abstérget Deus omnem lácrimam ab óculis eórum: et mors ultra non erit, neque luctus, neque clamor, neque dolor erit ultra, quia prima abiérunt. Et dixit qui sedébat in throno: "Ecce nova fácio ómnia.

Lección del libro del Apocalipsis del Apóstol San Juan.

En aquellos días: Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se ha adornado para su esposo. Y oí una gran voz desde el trono que decía: «He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el “Dios con ellos” será su Dios». Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor, porque lo primero ha desaparecido. Y dijo el que está sentado en el trono: «Mira, hago nuevas todas las cosas».

 

GRADUAL

LOCUS ISTE a Deo factus est, inæstimábile sacraméntum, irreprehensíbilis est. V/. Deus, qui astat Angelórum chorus, exáudi preces servórum tuórum.

ESTE LUGAR ha sido hecho por Dios, y es un lugar de impenetrable misterio, es inmaculado. V/. Oh Dios, a quien asiste el coro de Ángeles, oye las plegarias de tus siervos.

 

ALELUYA Salmo 137, 2

Allelúia, alleluia. V/. Adorábo ad templum sanctum tuum: et confitébor nómini tuo.  Allelúja.

Aleluya, aleluya. V/. Te adoraré en tu santo templo; y alabaré tu nombre. Aleluya.

 

EVANGELIO Lc 19, 1-10

Sequentia Sancti Evangelii secundum Lucam.

In illo témpore: Ingréssus Jesus perambulábat Jéricho. Et ecce vir nómine Zacchǽus: et hic prínceps erat publicanórum, et ipse dives: et quærébat vidére Jesum, quis esset: et non póterat præ turba, quia statúra pusíllus erat. Et præcúrrens ascéndit in árborem sycómorum ut vidéret eum: quia inde erat transitúrus. Et cum venísset ad locum, suspíciens Jesus vidit illum, et dixit ad eum: "Zacchǽe, festínans descénde; quia hódie in domo tua opórtet me manére." Et festínans descéndit, et excépit illum gaudens. Et cum vidérent omnes murmurábant, dicéntes, quod ad hóminem peccatórem divertísset. Stans autem Zacchǽus, dixit ad Dóminum: "Ecce dimídium bonórum meórum, Dómine, do paupéribus: et si quid áliquem defraudávi, reddo quádruplum." Ait Jesus ad eum: "Quia hódie, salus dómui huic facta est: eo quod et ipse fílius sit Abrahæ. Venit enim Fílius hóminis quǽrere, et salvum fácere, quod períerat.

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo: Entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

 

Se dice Credo.

 

OFERTORIO 1 Crónicas 29, 17-18

DÓMINE, Deus, in simplicitáte cordis mei lætus óbtuli univérsa; et pópulum tuum, qui repértus est, vidi cum ingénti gáudio: Deus Israël, custódi hanc voluntátem, alleluja.

SEÑOR Dios, con sencillez de corazón he ofrecido gozoso todas estas cosas; y he visto con gran alegría a tu pueblo, aquí congregado. Oh Dios de Israel, conserva en él esta voluntad, aleluya.

 

SECRETA

Lo que está en cursiva, se dice solo en la misma iglesia dedicada.

ANNUE, quǽsumus, Dómine, précibus nostris; ut, dum hæc vota prǽséntia réddimus, ad ætérna prǽmia, te adjuvánte, perveníre mereámur.  Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus,

 

TE ROGAMOS, Señor, que atiendas a nuestras humildes súplicas; y al ofrecerte los presentes votos, merezcamos llegar con tu ayuda, a los premios eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

 

PREFACIO “AD LIBITUM”

DE LA DEDICACIÓN DE UNA IGLESIA

En su defecto, prefacio común o del tiempo, y si la fiesta es en domingo, se dice prefacio de la Santísima Trinidad.

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui hanc oratiónis domum, quam ædificávimus, bonórum ómnium largítor inhábitas, et Ecclésiam, quam ipse fundásti, incessábili operatióne sanctíficas. Hæc est enim vere domus oratiónis, visibílibus ædifíciis adumbráta, templum habitatiónis glóriæ tuæ, sedes incommutábilis veritátis, sanctuárium æternæ caritátis. Hæc est arca, quæ nos a mundi eréptos dilúvio, in portum salútis indúcit. Hæc est dilécta et única sponsa, quam acquisívit Christus sánguine suo, quam vivíficat Spíritu suo, cuius in sinu renáti per grátiam tuam, lacte verbi páscimur, pane vitæ roborámur, misericordiæ tuæ subsídiis confovémur. Hæc fidéliter in terris, sponso adiuvánte, mílitat, et perénniter in cælis, ipso coronánte, triúmphat. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:

VERDADERAMENTE es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, ¡Oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Tú, que siendo el dador de todos los bienes, habita en esta casa de oración que hemos edificado, y santifica la Iglesia, que tú mismo fundaste, con trabajo incesante. Porque esta es verdaderamente la casa de oración, representada por edificios visibles, el templo donde mora Tu gloria, el asiento de la verdad inmutable, el santuario de la caridad eterna. Esta es el arca que nos rescata del diluvio del mundo y nos lleva al puerto de salvación. Esta es la amada y única esposa, que Cristo obtuvo con su propia sangre, a quien él vivificó con su Espíritu, en cuyo seno nosotros, renacidos por tu gracia, somos alimentados con la leche de la palabra, fortalecidos con el pan de vida, y alimentado con la ayuda de tu misericordia. Con fidelidad, se esfuerza en la tierra con la ayuda de su Esposo, y triunfa para siempre en el cielo cuando Él la corona. Y por esto, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar:


COMUNIÓN Mateo 21, 13

DOMUS MEA, domus oratiónis vocábitur, dicit Dóminus: in ea omnis, qui petit, áccipit: et qui quærit, invenit, et pulsánti aperiétur. (T.P. Allelúja).

MI CASA será llamada casa de oración,  dice el Señor. En ella, todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; el que llame, se le abrirá (T.P. Aleluya).

 

POSCOMUNIÓN

DEUS, qui de vivis et électis lapídibus ætérnum majestáti tuæ prǽparas habitáculum: auxilliáre pópulo tuo supplicánti; ut, quod Ecclésiæ tuæ corporálibus próficit spátiis spirituálibus amplificétur augméntis. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

OH DIOS, que con piedras vivas escogidas preparas eterna morada a tu Majestad; dígnate auxiliar a tu pueblo suplicante; y al acrecentarse tu Iglesia en espacios materiales, se amplíe con aumentos espirituales.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 



Partituras de las oraciones y lecturas
Grabaciones de las lecturas

  Dedication of the Archbasilica of Our Holy Redeemer - Epistle

  Dedication of the Archbasilica of Our Holy Redeemer - Gospel

9 de Noviembre. Dedicación Archibasílica del Salvador de san Juan de Letrán. Rito Romano 1962 by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)