viernes, 4 de noviembre de 2016

Vº domingo despúes de Epifanía transferido



Vº DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA TRASNFERIDO
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

Dos semillas, dos cosechas.  A la clara luz del sol de la verdad, siembra Jesús el amor y la virtud, grano excelente de cosechas celestes;  en la noche solapada de la mentira, Satanás siembra el vicio y el odio, cizaña del fuego infernal.
El demonio, autor del mal, siembra por la noche en el campo del padre de familia la cizaña, que nacerá con el trigo. A su tiempo se hará la necesaria separación. Si la cizaña crece, se la arrojará al fuego; pero hay que aguardar a la siega. Tal es la disposición providencial de Dios: la separación de malos y buenos está reservada  para el fin de los tiempos.
El juicio pertenece a Dios y Dios puede aguardar. Puede retrasar siglos el día de la cuenta, que no faltará. Por lo que a nosotros concierne, seamos bondadosos, dulces y pacientes con todos los hombres, cualesquiera que sean. Este deber es tanto mayor cuanto que, admitidos a la paz de Cristo, nos hemos beneficiado de su misericordia. San Pablo nos lo recuerda como un motivo de alegría, pero también como una exigencia de caridad impuesta al cristiano. Esta caridad paciente no implica, en verdad, ninguna especie de presunción o de abandono; más bien es el resultado de una voluntad perseverante en el bien. En seres débiles que tienen constante necesidad de perdón y de ayuda divina, ello no es orgullo ni presunción; sino humilde conciencia del deber de amar y perdonar, como Dios les perdona y ama.
...
Con estas reflexiones, el divino Maestro invita a reconocer ante todo la primacía de Dios Padre: donde no está, no puede haber nada bueno. Es una prioridad decisiva para todo. Reino de los cielos significa, precisamente, señorío de Dios, y esto quiere decir que su voluntad debe ser asumida como el criterio-guía de nuestra existencia. El tema contenido en el Evangelio de este domingo es precisamente el Reino de los cielos. El “cielo” no debe ser entendido sólo en el sentido de esa altura que está encima de nosotros, pues ese espacio infinito posee también la forma de la interioridad del hombre. Jesús compara el Reino de los cielos con un campo de trigo para darnos a entender que dentro de nosotros se ha sembrado algo pequeño y escondido, que sin embargo tiene una fuerza vital que no puede suprimirse. A pesar de los obstáculos, la semilla se desarrollará y el fruto madurará. Este fruto será bueno sólo si se cultiva el terreno de la vida según la voluntad divina. Por eso, en la parábola de la cizaña (Mateo 13,24-30), Jesús advierte que, después de la siembra del dueño, “mientras todos dormían”, aparece “su enemigo”, que siembra la cizaña. Esto significa que tenemos que estar preparados para custodiar la gracia recibida desde el día del bautismo, alimentando la fe en el Señor, que impide que el mal eche raíces. San Agustín, comentando esta parábola, observa que “primero muchos son cizaña y luego se convierten en grano bueno”. Y agrega: “si éstos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no lograrían el laudable cambio” (Quaest. septend. in Ev. sec. Matth., 12, 4: PL 35, 1371). Benedicto XVI, 17 de julio de 2011


TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Jer. 29, 11, 12 y 14. -Dice el Señor: Yo tengo designios de paz sobre vosotros, y no de aflicción; me invocaréis y Yo os escucharé; os haré volver del cautiverio y os reuniré de todos los lugares adonde os había desterrado. Salmo. 84, 2.- Habéis bendecido, Señor, vuestra tierra; habéis acabado con el cautiverio de Jacob. Gloria al Padre...

Oración. - Te rogamos, Señor, guardes a tu familia con una continua piedad, para que sea siempre por ti defendida, pues se apoya en la sola esperanza de la gracia celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. Col. 3.12-17.-  “Así como el Señor os perdona, así también perdonad vosotros.” Ésta es la gran ley de la caridad; puede tener ciertamente otros motivos, pero ninguno tan esencial ni tan convincente.
Hermanos: Como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia, paciencia: sufríos unos a otros y perdonaos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así también hacedlo vosotros. Mas, sobre todo esto, tened caridad, que es el vínculo de perfecta perfección. Y triunfe vuestros corazones la paz de Cristo, a la que fuisteis llamados para formar un solo cuerpo. Sed agradecidos. La palabra de Cristo, more en vosotros abundantemente con toda sabiduría; enseñaos y amonestaos unos a otros, con salmos, himnos y cánticos espirituales, y cantad de corazón a Dios dándole gracias. Cualquier cosa que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por medio de Jesucristo Señor nuestro.

Gradual. Sal. 43, 8-9. -Nos salvaste, Señor, de nuestros enemigos, humillaste a los que nos aborrecen. Todos los días nos glori­amos en el Señor, siempre damos gracias a tu nombre.

Aleluya. Sal. 129,1.- Aleluya, aleluya. Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz. Aleluya.

Evangelio. Mat. 13.24-30.-  En el campo de las almas, puede convertirse la cizaña en trigo por la acción de la gracia de Dios. La paciencia divina espera la conversión de los pecadores.
En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre que sembró buena simiente en su campo. Y mientras dormían los hombres, vino cierto enemigo suyo y sembró cizaña en medio del trigo Y llegándose los criados del padre, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? Pues ¿Cómo tiene cizaña? Contestóles: Algún enemigo mío ha hecho esto. Replicaron los criados: ¿Quieres que vayamos a recogerla? No, les respondió, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo, Dejad crecer uno y otra hasta la siega; que al tiempo de siega diré a los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas el trigo guardadlo en mi granero.—Credo.

Ofertorio. Ps. 129, 1-2. -Desde lo más íntimo de mi corazón clamé a Vos, oh se­ñor; oíd benignamente mis oraciones, Dios mío; porque a Vos llamé desde lo más ínti­mo, Señor.

Secreta. - Te ofrecemos, Señor, hostias de propiciación, para que perdones misericordioso nuestras culpas, y dirijas tú mismo   nuestros vacilantes corazones. Por nuestro S. J. C.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo…

Comunión. Marc. 11, 24. -En verdad os aseguro que cuantas cosas pidiereis en la oración, tened viva fe de conseguirlas y se os concederán.

Poscomunión. - Te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, nos concedas la gracia de conseguir el efecto de aquel don saludable, cuya prenda hemos recibido por estos misterios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA VIDEO
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECCIONES
GRABACIÓN DE LAS LECTURAS


TEXTOS EN LATÍN
Dóminica Quinta quæ superfuit post EpiphaniamII classis
Introitus: Jerem. xxix: 11, 12, et 14
Dicit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis et non adflictiónis. Invocábitis me et Ego exáudiam vos et redúcam captivitátem vestram de cunctis locis. [Ps. lxxxiv: 2] Benedixísti, Dómine, terram tuam: avertísti captivitátem Jacob. Gloria Patri. Dicit Dóminus.
Oratio:
Famíliam tuam, quǽsumus, Dómine, contínua pietáte custódi: ut quæ in sola spe grátiæ cæléstis innítitur, tua semper protectióne muniátur. Per Dóminum.

Ad Colossenses iii: 12-17
    Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossenses:
Fratres: Indúite vos ergo sicut elécti Dei sancti et dilécti víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: subportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet queréllam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exúltet in córdibus vestris, in qua et vocati estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis, et cánticis spiritálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per Jesum Christum Dóminum nostrum.
Graduale: Ps. xliii: 8-9
Liberásti nos, Dómine, ex adfligéntibus nos: et eos qui nos odérunt confudísti. In Deo laudábimur tota die et in nómine tuo confitébimur in sǽcula.
Allelúia, allelúia. [Ps.cxxix: 1-2] De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi oratiónem meam. Allelúia
Matthew xiii: 24-30 
         Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.
In illo tempore: Dixit Jesus turbis parábolam hanc: Símile factum est regnum cælórum hómini, qui seminávit bonum semen in agro suo. Cum autem dormírent hómines, venit inimícus eius, et superseminávit zizánia in médio trítici, et ábiit. Cum autem crevísset herba, et fructum fecísset, tunc apparuérunt et zizánia. Accedéntes autem servi patris familias, dixérunt ei: " Dómine nonne bonum semen seminásti in agro tuo? Unde ergo habet zizánia?" Et ait illis: " Inimícus homo hoc fecit." Servi autem dixérunt ei: "Vis, imus, et collígimus ea?" Et ait "Non: ne forte colligéntes zizánia, eradicétis simul cum eis et tríticum. Sínite útraque créscere usque ad messem, et in témpore messis dicam messóribus: 'Collígite primum zizánia, et alligáte ea fascículos ad comburéndum, tríticum autem congregáte in hórreum meum.'"
Credo.
Offertorium: Ps.cxxix: 1-2
De profúndis clamávi ad te, Dómine; Dómine, exáudi oratiónem meam. De profúndis clamávi ad te, Dómine.
Secreta:
Hóstias tibi, Dómine, placatiónis offérimus: ut et delicta nostra miserátus absólvas, et nutántia corda tu dírigas. Per Dóminum.

Communio: Marc xi: 24
Amen dico vobis, quidquid orántes pétitis, crédite quia accipiétes, et fiet vobis.
Postommunio: 

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut illius salutáris capiámus efféctum, cujus per hæc mystéria pignus accépimus. Per Dóminum.