sábado, 29 de octubre de 2016

Fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey

FIESTA DE CRISTO REY
I clase, blanco
Gloria, Credo y prefacio de Cristo Rey

Al instituir la fiesta de Cristo Rey, el Papa Pio XI quiso proclamar solemnemente la realeza social de Nuestro Señor Jesucristo sobre el mundo. Rey de las almas y de las conciencias, de las inteligencias y de las voluntades, Cristo lo es tambiñen de las familias y de las ciudades, de los pueblos y de las naciones; en una palabra, REy de todo el Universo. Como lo ha demostrado S.S. Pio XI en la encíclica Quas primas del 11 de de diciembre de 1925, el laicismo es la negaciñon radical de esta realeza de Cristo; al organizar la vida social como si Dios no existiese, engendra la apostasía de las masas y conduce a la ruina de la sociedad.
Toda la misa y el oficio de la fiesta de Cristo Rey son una proclamación solemne de la realeza universal de Cristo. "Sí, Yo soy Rey -dijo Jesús a Pilatos-, para eso precisamente he nacido y venido a este mundo: para dar testimonio de la Verdad". Su reino no es de este mundo, es decir, no es un reino temporal; "es el reino de la Verdad y de la vida, el reino de la gracia y de la santidad, el reino de la justicia, del amor y de la paz". (Prefacio). Es el reino divino de la Santa Iglesia, en el que se proporciona la salud a los enfermos, la luz a los ciegos, la libertad a los cautivos. Sus habitantes tienen poder para hacerse hijos de Dios, para vivir una vida divina, para gozar de la libertad; aparta del yugo de Satanás y nos comunica los bienes divinos.
Todo ello, en virtud de nuestra unión vital, de nuestra unidad de ser con Cristo, que es nuestra Cabeza, el Fundador de este reino, el que lo constituyó con sus enseñanzas, con sus ejemplos y, sobre todo, con su muerte de cruz. "Adquirió la Iglesia con su sangre". "Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir poder y riqueza, y sabiduría y fortaleza, y honor. A Él la gloria y el imperio por todos los siglos de los siglos amén."
Este debe ser un día de acción de gracias al Padre, por haber constituido Rey y Señor de todo a su divino Hijo; un día de homenaje y acatamiento y de acción de gracias al Hombre-Dios, que se dignó trasladarnos a su reino. Y, con la Redención, con la liberación del dominio del pecado, poseemos también la vida de la gracia, la filiación divina, el poderío sobre el mundo, sobre la carne, y sobre el poder de las malas pasiones y, con todo esto, la esperanza de ser admitidos un día en el futuro reino de la bienaventuranza eterna.
Debemos, por tanto, decir con San Pablo: "Damos gracias a Dios Padre, que nos hizo dignos de participar  de la herencia de los santos en la luz. Él nos arrancó de la potestad de las tinieblas, y nos trasladó el reino de su amado Hijo".


TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Apoc. 5.12; 1.6; Salm. 71.1.-  Digno es el Cordero, que ha sido degollado de recibir la potencia, la divinidad, la sabiduría la fortaleza y el honor. A él gloria y poder por los siglos de los siglos. Salmo.- Oh Dios, da tu equidad al Rey; y tu justicia al Hijo del Rey. V/. Gloria al Padre, y al Hijo.
Colecta.-  Omnipotente y sempiterno Dios, que has querido reunirlo todo en tu amado Hijo, Rey del universo; concédenos propicio que todos los pueblos, disgregados por la herida del pecado, se sometan a su suavísimo imperio. El cual vive y reina contigo.
Epístola. Col.1.12-20.-  Cristo es el primero en todas las cosas, en el orden de la creación como en el de la salvación. Es el principio de unidad en la Iglesia e instrumento de reconciliación entre Dios y los hombres por su muerte sobre la cruz.
Hermanos: Gracias damos a Dios Padre, que nos ha hecho dignos de participar en la luz, que nos ha arrebatado del poder de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo muy amado, en quien, por su sangre, tenemos la redención, la remisión de los pecados. Él es la imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque en él han sido creadas todas las cosas en los cielos y sobre la tierra, el mundo visible y el invisible, tronos, señoríos, principados, dominaciones, todo ha sido creado por él y para él. Es anterior a todo y todo subsiste en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Como quien es principio, primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él la primacía, pues plugo al Padre poner en él la plenitud y reconciliar por él, que ha restablecido la paz en la sangre de su cruz, todo lo que existe sobre la tierra y en los cielos, en Cristo Jesús. Señor nuestro.
Gradual. Salm.71.8,11.- Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra. V/.Todos los reyes se prosternarán ante él, y le servirán todas las naciones.
Aleluya. Dan.7.14.-  Aleluya, aleluya. V/. Su dominación es una dominación eterna, que no pasará; y su reino, un reino que jamás será destruido. Aleluya.
Evangelio. Juan 18.33-37.- Mi reino no es de este mundo.» La realeza mesiánica de Jesús no tiene nada que ver con las realezas de la tierra; es de un orden espiritual. Mas, con ello, no se niegan los derechos que tiene Cristo a reinar ya desde ahora sobre los hombres.
En aquel tiempo, dijo Pilatos a Jesús: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondió Jesús: ¿Dices tú eso por cuenta propia o te lo han dicho otros de mí? Replicó Pilatos: ¿Qué? ¿Acaso soy yo  judío? Los de tu nación y los pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuese mi reino, mis gentes hubieran luchado para que no fuera yo entregado en manos de los Judíos; pero mi reino no es de aquí. Replicóle Pilatos: ¿Con que tú eres rey? Respondió Jesús: Tú lo dices .Yo soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquél que pertenece a la verdad escucha mi voz. CREDO.
Ofertorio. Salm.2.8.- Pídeme, y te daré las naciones por herencia y en posesión los confines de la tierra.
Secreta.-  Te ofrecemos, Señor, la víctima que reconcilió a los hombres con su Dios: haz que esta misma victima, tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, a quien inmolamos en este sacrificio, otorgue a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. El cual vive y reina contigo.
Prefacio de Cristo Rey.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias siempre y en todas partes, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que ungiste a tu unigénito Hijo y Señor nuestro Jesucristo, sacerdote eterno y rey de todos, con óleo de alegría, para que, ofreciéndose a sí mismo en el ara de la cruz, como víctima pacífica y sin tacha, obrase el misterio de la humana redención, y, una vez sometidas a su imperio todas las criaturas, entregase a tu infinita majestad un reino eterno y universal, reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz. Y por eso, con los Ángeles y .los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar.
Comunión. Salm. 28.10-11.- EL Señor se sienta rey por siempre; el Señor bendecirá a su pueblo en la paz.
Poscomunión.- Alimentados con el pan que da la inmortalidad, te pedimos. Señor, que cuantos nos gloriamos de militar bajo las banderas de Cristo Rey, podamos con él mismo reinar por siempre en el cielo. El cual vive y reina.

PARTITURAS Y GRABACIONES EN MP3 DE LOS PROPIOS
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA VIDEO TEXTO 1
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio

En todas las Iglesias, Parroquias y Oratorios, delante del Santísimo Sacramento Expuesto conviene renovar el acto de Consagración del género humano a Cristo Rey. (Indulgencia plenaria, cf. Enchir, Ind. n. 27)


Versión original compuesta por S.S. León XIII
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos hu-mildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. Oh Jesús benignísimo, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Sacratísimo.
Oh Señor, sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve, se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.
Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh Señor, incolumidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otor-gad a todos los pueblos la tran-quilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no suene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud, a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Jesu Dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ad altare tuum humillime provolutos.  Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi conjuncti firmius esse possi-mus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.  Te quidem multi novere numquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt.  Miserere utro-rumque, benignissime Jesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos.
Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodigorum filiorum qui te reliquerunt: fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor.
Rex esto eorum omnium, qui in tenebris idololatriae aut islamismi adhuc versantur, eosque in lumen regnumque tuum vindicare ne renuas.  Respice denique miseri-cordiae oculis illius gentis filios, quae tamdiu populus electus fuit: et Sanguis, qui olim super eos invocatus est, nunc in illos quoque redem-ptionis vitaeque lavacrum descendat.
Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquilitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula. Amen.



Versión reformada por S.S. el Beato Juan XXIII

Iesu dulcissime, Redemptor humani generis, respice nos ante conspectum tuum humillime provolutos. Tui sumus, tui esse volumus; quo autem tibi coniuncti firmius esse possimus, en hodie sacratissimo Cordi tuo se quisque nostrum sponte dedicat.
Te quidem multi novere nunquam; te, spretis mandatis tuis, multi repudiarunt. Miserere utrorumque, benignissime Iesu, atque ad sanctum Cor tuum rape universos.
Rex esto, Domine, nec fidelium tantum qui nullo tempore discessere a te, sed etiam prodigorum filiorum qui te reliquerunt; fac hos, ut domum paternam cito repetant, ne miseria et fame pereant. Rex esto eorum, quos aut opinionum error deceptos habet, aut discordia separatos, eosque ad portum veritatis atque ad unitatem fidei revoca, ut brevi fiat unum ovile et unus pastor.
Largire, Domine, Ecclesiae tuae securam cum incolumitate libertatem; largire cunctis gentibus tranquillitatem ordinis; perfice, ut ab utroque terrae vertice una resonet vox: Sit laus divino Cordi, per quod nobis parta salus: ipsi gloria et honor in saecula! Amen.

Jesús bueno, Redentor del mundo, míranos humildemente postrados delante de tu altar: tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos contigo, todos y cada uno nos consagramos en este día a tu Sagrado Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás te han conocido: muchos, despreciando tus mandamientos, te han desechado. Jesús misericordioso, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a tu Corazón.
Señor, sé rey, no sólo de los hijos fieles, que jamás se han alejado de ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria. Sé rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de ti: devuélvelos al puerto de la verdad y de la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.
Concede, Señor, libertad a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la paz en el orden; haz que del uno al otro extremo de la tierra no resuene sino esta voz: Bendito sea el Corazón que es causa de nuestra Salvación; a Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén
Dominica ultima Octobris:
IN FESTO D. N. JESU CHRISTI REGISI Classis


Introitus: Apoc. v: 12
Dignus est agnus qui occísus est accípere virtútem, et divinitátem, et sapiéntiam, et fortitúdinem, et honórem. Ipsi glória et impérium in sǽcula sæculórum. [Ps. lxxi: 1] Deus judícium tuum Regi da: et justítiam tuam Fílio Regis. Glória Patri. Dignus est Agnus.

Collect:

Omnípotens sempitérne Deus, qui in dilécto Fílio tuo universórum Rege, ómnia instauráre voluísti: concéde propítius; ut cunctæ famíliæ Géntium, peccáti vúlnere disgregáte, ejus suavíssimo subdántur império: Qui tecum.



Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossénses.
Gratias ágimus Deo Patri qui dignos nos fecit in partem sortis sanctórum in lúmine, qui erípuit nos de potestáte tenebrárum, et tránstulit in regnum Fílii dilectiónis suæ, in quo habémus redemptiónem per sánguinem ejus, remissiónem peccatórum: qui est imágo Dei invisíbilis, primogénitus omnis creatúræ: quóniam in ipso cóndita sunt univérsa in cælis et in terra, visibilia et invisíbilia, sive throni, sive dominatiónes, sive principátus, sive potestátes: ómnia per ipsum et in ipso creáta sunt: et ipse est ante omnes, et ómnia in ipso constant. Et ipse est caput córporis Ecclésiæ, qui est princípium, primogénitus ex mórtuis: ut sit in ómnibus ipse primátum tenens: quia in ipso conplácuit omnem plenitúdinem inhabitáre: et per eum reconciliáre ómnia in ipsum, pacíficans per sánguinem crucis eius, sive quæ in terris, sive quæ in cælis sunt, in Christo Jesu Dómino nostro.

Graduale Ps. lxxi: 8, 11

Dominábitur a mari usque ad mare et a flúmine usque ad términos orbis terrárum. v. Et adorabunt eum omnes reges terræ: omnes Gentes servient ei.
Allelúja, allelúja. [Dan vii: 14] Potéstas ejus, potéstas ætérna, quæ non auferétur: et regnum ejus, quod non corrumpétur. Allelúja.
Joann. xviii: 33-37.
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

In illo témpore: Dixit Pilátus ad Jesum: «Tu es rex Judæórum?" Respóndit Jesus: «A temetipso hoc dicis, an álii tibi dixerunt de me?» Respóndit Pilatus: «Numquid ego Judǽus sum? Gens tua et pontífices tradidérunt te mihi: quid fecísti?" Respóndit Jesus: «Regnum meum non est de hoc mundo. Si ex hoc mundo esset regnum meum, minístri mei decertárent ut non tráderer Judǽis: nunc autem meum regnum non est hinc.» Dixit ítaque ei Pilátus: «Ergo rex es tu?» Respóndit Jesus: «Tu dicis, quia Rex sum ego. Ego in hoc natus sum et ad hoc veni in mundum, ut testimónium perhíbeam veritáti: omnis qui est ex veritáte audit vocem meam.»
Credo.

Offertorium: Ps. ii: 8.

Póstula a me et dabo tibi gentes hereditátem tuam et possessiónem tuam términos terræ.



Secreta:
Hóstiam tibi, Dómine, humánæ reconcilliatiónis offérimus: præsta, quǽsumus; ut quem sacrifíciis præséntibus immolámus, Ipse cunctis Géntibus unitátis et pacis dona concédat, Jesus Christus Fílius tuus Dóminus noster: Qui tecum.



[P] Per ómnia sæcula sæculórum.
[C] Amen.
[P] Dóminus vobíscum.
[C] Et cum spíritu tuo.
[P] Sursum corda.
[C] Habémus ad Dóminum.
[P] Grátias agámus Dómino Deo nostro.
[C] Dignum et iustum est.

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui unigénitum Fílium tuum Dóminum nostrum Jesum Christum, Sacerdótem ætérnum et universórum Regem, óleo exsultatiónis unxísti: ut, seípsum in ara crucis, hóstiam immaculátam et pacificam ófferens, redemptiónis humánæ sacrámenta perágeret: et suo subjéctis império ómnibus creatúris, æternum et universále regnum imménsæ tuæ tráderet Majestáti: regnum veritátis et vitæ, regnum sanctitátis at grátiæ: regnum justítiæ, amóris et pacis. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:

[Omnes] Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dóminus Deus Sábaoth.
Pleni sunt cæli et terra glória tua.
Hosánna in excélsis.
Benedíctus + qui venit in nómine Dómini.
Hosánna in excélsis.



Communio: Ps. xxviii: 10 et 11
Sedébit Dóminus Rex in ætérnum: Dóminus benedícet pópulo suo in pace.



Postcommunio:
Immortalitátis alimóniam consecuti, quæsumus, Dómine: ut, qui sub Christi Regis vexillis militáre gloriámur, cum ipso, in cælésti sede, jugiter regnáre possímus: Qui tecum.