sábado, 26 de septiembre de 2015

VIERNES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE


VIERNES DE LAS TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE
ESTACION DE LOS DOCE APOSTOLES   
 II clase, morado
Reconocimiento a Dios por los dones recibidos simbolizados en la recolección de los frutos de la tierra.

INTROITO      Salmo 104, 3-4
Alégrese en corazón de los que van en busca del Señor: buscad al Señor, y permaneced firmes, buscad incesantemente: predicad entre las naciones sus admirables obras. v./ Gloria al Padre…

COLECTA
Haz, te suplicamos, oh Dios todopoderoso, que practicando devotamente todos los años las observancias sagradas, te agrademos en cuerpo y en espíritu. Por nuestro Señor…

EPISTOLA Os 14, 2-10
Esto dice el Señor Dios: Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta. Tomad vuestras promesas con vosotros, y volved al Señor. Decidle: «Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos.  En ti el huérfano encuentra compasión». «Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos. Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano. Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo, y su perfume como el del Líbano.  Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano. Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila. Yo soy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto». ¿Quién será sabio, para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas? Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos.

GRADUAL      Salmo 89, 13 y 1
Vuélvete hacia nosotros, Señor, un poco: se propicio para con tus siervos. v./ Señor, en todas las épocas has sido tú nuestro amparo.

EVANGELIO Lc 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo le rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora». Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». Él contestó: «Dímelo, Maestro». «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta.  Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?». Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó más». Y él le dijo: «Has juzgado rectamente».  Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos.  Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados». Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?». 50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

OFERTORIO      Salmo 102, 2 y 5
Bendice al Señor, alma mía, y guárdate de olvidar ninguno de sus beneficios: renuévese tu juventud como la del águila.

SECRETA
Que te sean aceptos, oh Señor, como te pedimos, estos ayunos que te ofrecemos; y que sirviéndonos de inspiración, nos hagan con tu gracia dignos de ti y nos conduzcan a las promesas eternas. Por nuestro Señor…

Prefacio común

COMUNION     Salmo 118, 22 y 24
Aparte de mi el oprobio y menosprecia; porque he guardado tus mandamientos, oh Señor, y tus enseñanzas son mi materia de meditación.

POSCOMUNION
Te suplicamos, Dios todopoderoso, que al date gracias por los dones recibidos, recibamos aun mayores beneficios. Por nuestro Señor…


Transcrito por Dña Ana María GAlvez

TEXTOS EN LATÍN
FERIA SEXTA QUATUOR TEMPORUM SEPTEMBRIS
II CLASSIS
Statio ad Ss. duodecim Apóstolos

Introitus: Ps. civ: 3-4
Lætétur cor quæréntium Dóminum: quǽrite Dóminum, et confirmámini: quǽrite fáciem ejus semper. [Ps. ibid: 1] Confitémini Dómino, et invocáte nomen ejus: annuntiáte inter gentes ópera ejus. v. Glória Patri. Lætétur cor.

Oratio:
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus : ut observatiónes sacras ánnua devotióne recoléntes, et córpore tibi placeámus, et mente. Per Dóminum.

Osée xiv: 2-10
Léctio Osée Prophétæ:
Hæc dicit Dóminus Deus: «Convértere Israël ad Dóminum Deum tuum: quóniam corruísti in iniquitáte tua. Tóllite vobíscum verba, et convertímini ad Dóminum: et dícite ei: Omnem aufer iniquitátem, áccipe bonum: et reddémus vítulos labiórum nostrórum. Assur non salvábit nos, super equum non ascendémus, nec dicémus ultra: Dii nostri ópera mánuum nostrárum: quia eius, qui in te est, miseréberis pupílli. Sanábo contritiónes eórum, díligam eos spontánee: quia avérsus est furor meus ab eis. Ero quasi ros, Israël germinábit sicut lílium, et erúmpet radix ejus ut Libáni. Ibunt rami eius, et erit quasi olíva glória ejus: et odor ejus ut Libáni. Converténtur sedéntes in umbra ejus: vivent trítico, et germinábunt quasi vínea: memoriále eius sicut vinum Libáni. Ephraïm quid mihi ultra idóla? ego exáudiam, et dírigam eum ego ut abíetem viréntem: ex me fructus tuus invéntus est. Quis sápiens, et intélliget ista? intélligens, et sciet hæc? Quia réctæ viæ Dómini, et justi ambulábunt in eis: prævaricatóres vero córruent in eis.»

Graduale: Ps cxii: 5-7
Convértere, Dómine, aliquántulum, et deprecáre super servos tuos. v. Dómine, refúgiam factus es nobis, a generatióne et progénie.

Marc. ix: 16-28
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
In illo témpore: Rogabat Jesum quidam de pharisǽis, ut manducáret cum illo. Et ingréssus domum pharisǽi, discúbuit. Et ecce múlier, quæ erat in civitáte peccátrix, ut cognóvit quod accubuísset in domo pharisǽi, áttulit alabástrum unguénti: et stans retro secus pedes ejus, lácrimis cœpit rigáre pedes ejus, et capíllis cápitis sui tergébat, et osculabátur pedes ejus, et unguénto ungébat. Videns autem pharisǽus, qui vocáverat eum, ait intra se, dicens: «Hic si esset prophéta, sciret útique quæ et qualis est mílier, quæ tangit eum : quia peccátrix est.» Et respóndens Jesus, dixit ad illum: «Simon, hábeo tibi áliquid dícere. At ille ait: «Magíster, dic.» «Duo debitóres erant cuídam fœneratóri: unus debébat denários quingéntos, et alius quinquagínta. Non habéntibus illis unde rédderent, donávit utrísque. Quis ergo eum plus díligit?» Respóndens Simon, dixit: «Æstimo quia is cui plus donavit.» At ille dixit: «Recte judicasti. Et convérsus ad múlierem, dixit Simoni: «Vides hanc múlierem ? Intrávi in domum tuam, aquam pédibus meis non dedísti: hæc autem lácrimis rigávit pedes meos, et capíllis suis tersit. Osculum mihi non dedísti: hæc autem ex quo intrávit, non cessávit osculári pedes meos. Oleo caput meum non unxísti: hæc autem unguénto unxit pedes meos. Propter quod dico tibi : remittúntur ei peccáta multa, quóniam diléxit multum. Cui autem minus dimíttitur, minus díligit.» Dixit autem ad illam: «Remittúntur tibi peccáta.» Et cœpérunt, qui simul accumbébant, dícere intra se: «Quis est hic qui étiam peccáta dimíttit?» Dixit autem ad mulíerem: «Fides tua te salvam fecit: vade in pace.»

Offertorium: Ps cii: 2 et 5
Bénedic ánima mea, Dómino, et noli oblivísci omnes retributiónes ejus: et renovábitur, sicut áquillæ, juvéntus tua.

Secreta:
Accépta tibi sint, Dómine, quǽsumus, nostri dona jejúnii: quæ et expiándo nos tua grátia dignos effíciant, et ad sempíterna promíssa perdúcant. Per Dóminum.

Communio: Ps. cxviii: 22 et 24
Aufer a me oppróbrium et contémptum, qui mandáta tua exquisívi, Dómine: nam et testimónia tua meditátio mea est.
Postcommunio:

Quǽsumus, omnípotens Deus: ut de percéptis munéribus grátias exhibéntes, benefícia potióra sumámus. Per Dóminum.