martes, 27 de diciembre de 2016

Natividad de Nuestro Señor -misa del día- 25 de diciembre


25 de diciembre
NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
-misa del día-
I clase, blanco o dorado
Gloria. Credo. Prefacio de Navidad. Comunicantes propios: se dice diem Sanctissimum

Augusto, señor del mundo, había ordenado un censo general y preparó así sin saberlo el cumplimiento de las profecías; María y José debieron trasladarse a Belén. Carentes de un techo hospitalario, se retiraron a una gruta que albergaba a un buey. ¡Allí fue donde nació el verdadero Señor del mundo!
Envuelto en pobres pañales y acostado en un pesebre de piedra sobre un poco de paja, no fue calentado sino por el amor materno y paterno y por el aliento del buey de los pastores y el asno de los pobres viajeros. A estos homenajes se asoció toda la creación espiritual y material: los ángeles del cielo anunciaron al Salvador, primero al pueblo de. Dios ya los humildes en la persona de los pastores, que acudieron ala gruta; después, una estrella misteriosa llevó a ella a los magos, primicias de la gentilidad y de los grandes. Toda la tierra estaba entonces convidada a entrar en el divino redil. ¡Gloria a Dios y paz a los hombres!

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Is. 9.6. Salm. 97,1.- Un Niño nos ha nacido, y un Hijo se nos ha dado, que lleva sobre sus hombros el imperio; y será su nombre: Ángel del gran Consejo. Salmo. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. V/. Gloria al Padre.
Colecta.- Concede, te rogamos, ioh Dios omnipotente!, que la nueva Natividad, según la carne, de tu Unigénito, nos libre a los que la antigua servidumbre nos tiene bajo el yugo del pecado. Por el mismo Señor nuestro.
Epístola. Hebr 1,1-12- Superior a los ángeles, anterior al mundo que ha creado. Cristo, Hijo de Dios, después de haber venido a purificarnos de nuestros pecados y a conseguirnos el acceso a Dios, subsiste por siempre en la gloria celestial. Muchas veces y de muchas maneras habló Dios antaño a los padres por los profetas. Pero en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, al que ha constituido heredero de todo, por quien ha creado el mundo. El cual, siendo el resplandor de la gloria y la figura de su sustancia, y sustentándolo todo con la palabra de su poder, habiendo hecho la purificación de los pecados, está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto que ha heredado más excelente nombre .que ellos. Porque, a quién de los ángeles dijo jamás: Tú eres mi Hijo, yo te engendro hoy; y otra vez: Yo le seré a él Padre, y él me será a mí Hijo? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la redondez de la tierra, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios. Asimismo, a los ángeles, dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego; mas al Hijo le dice: Tu trono, ¡oh Dios!, permanecerá por los siglos de los siglos; tu cetro real es cetro de rectitud. Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió Dios, tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros. Y tú, Señor, en el principio fundaste la tierra y obra de tus manos son los cielos. Ellos perecerán, mas tú permanecerás. Envejecerán como un vestido y como un manto los envolverás y como un vestido se mudarán; mas tú eres el mismo y tus años no fenecerán.
Gradual. Salm. 97.3-4,2.- Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios; canta a Dios, joh tierra toda! .V/ .El Señor ha manifestado su salvación; ante las naciones ha descubierto su justicia.
Aleluya, aleluya. V/. Un día santo nos ha amanecido; venid, gentes, y adorad al Señor, porque hoy ha bajado una gran luz a la tierra. Aleluya.
Evangelio. Juan 1.1-14.- San Juan encabeza su evangelio con este maravilloso prólogo, que la Iglesia nos recuerda, frecuentemente, pues nos lo hace leer todos los días al fin de la misa. Pero hoy, día de Navidad, quiere que saboreemos mejor toda su riqueza doctrinal. El Verbo de Dios, que subsiste desde toda la eternidad, se hace el revelador del Padre y la luz de los hombres; todos cuantos le reciben y dejan que les ilumine serán arrancados a las tinieblas del pecado y nacerán por su gracia a la vida nueva de hijos de Dios.
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio en Dios. Por él fueron hechas todas las cosas, y sin él no se ha hecho cosa alguna de cuantas se han hecho; en él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres, y la luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no la han recibido. Hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan. Éste vino como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. Él no era la luz, sino el que había de dar testimonio de la luz. Existía la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por él y el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le re­cibieron. Pero a todos los que le recibieron, que son los que creen en su nombre, les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios; los cuales nacen, no de la sangre, ni del deseo carnal, ni de querer de hombre, sino de Dios. y el Verbo se hizo carne (genuflexión), y habitó entre nosotros, y nosotros hemos visto su gloria, gloria cual debía recibir el Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. CREDO.
Ofertorio. Salm. 88.12.15.-  Tuyos son los cielos y tuya es la tierra; el mundo y cuanto contiene tú lo cimentaste; la justicia y la equidad son el apoyo de tu trono.
Secreta.-  Santifica, Señor, los dones ofrecidos por la nueva na­tividad de tu Unigénito, y límpianos de las manchas de ­nuestros pecados. Por el mismo Señor nuestro.
Prefacio de Navidad.-  En verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues por el misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, sea­mos atraídos  por él al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar
Comunión. Salm.97.3.-  Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios.
Poscomunión.- Concede, te rogamos, ioh Dios omnipotente!, que, nacido hoy el Salvador del, mundo, así como es para nosotros el autor de la gene­ración divina, sea él también el dador de la inmortalidad. El cual vive y reina. No se dice el último Evangelio.