sábado, 17 de diciembre de 2016

IV domingo de Adviento

IV DOMINGO DE ADVIENTO
I clase, morado
Sin Gloria. Credo, prefacio de Adviento, o en su defecto, de la Santísima Trinidad

En las tres primeras semanas de Adviento, diríase que la Iglesia nos ha dicho a sus hijos todo lo que tenía que decirnos sobre el Mesías esperado y sobre nuestras disposiciones para recibirlo. Por eso, en esta Misa hace una especie de recapìtulación de todas las precedentes, sin agregar nada nuevo, y saca a escena a los tres personajes que han figurado en la Liturgia de esta temporada: a Isaías, que manda a los cielos nos envíen al Justo en suave rocío de bendición; a Juan Bautista, que nos exhorta a terminar de preparar el camino del Señor; y a María, llena Ella de gracia y llenas sus entrañas con la carga santísima de Jesús. Y puesto que nuestra Madre la Iglesia da hoy por casi terminada su misión de prepararnos para Navidad, ¡examínate, cristiano, si tú estás ya preparado para salir al encuentro del Salvador!
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Han llegado los tiempos en que van a cumplirse las profecías. Estamos en el año quince del reino de Tiberio; Poncio Pilato gobierna Judea; Herodes, Galilea; Anás y Caifás son los sumos pontífices... Los grandes acontecimientos de la economía de la salvación tienen en la historia una fecha determinada, pero son de un alcance universal. En las riberas del Jordán proclama san Juan Bautista, después de Isaías: «Preparad el camino al Señor ...Todo hombre verá la salvación de Dios.»
En las tres primeras semanas de Adviento, diríase que la Iglesia nos ha Por eso, en esta Misa hace una especie de recapitulación de todas las precedentes, sin agregar nada nuevo, y saca a escena a los tres personajes que han figurado en la Liturgia de esta temporada: a Isaías, que manda a los cielos nos envíen al Justo en suave rocío de bendición; a Juan Bautista, que nos exhorta a terminar de preparar el camino del Señor; y a María, llena Ella de gracia y llenas sus entrañas con la carga santísima de Jesús.

Y puesto que nuestra Madre la Iglesia da hoy por casi terminada su misión de prepararnos para Navidad, ¡examínate, cristiano, si tú estás ya preparado para salir al encuentro del Salvador! 


TEXTOS DE LA MISA

Introito.- Is. 45.8: Salm- 18-2.-  Cielos, enviad rocío de lo alto, y nubes, lloved a] Justo; ábrase la tie­rra, y brote al Salvador. V/. Los cielos cantan la gloria de Dios, y pregona el firmamento las obras de sus manos. V/. Gloria al Padre.

Colecta.-  Muestra, Señor, tu poder y ven, y socórrenos con tu gran fortaleza; para que tu misericordia, siempre propicia, se apresure a darnos graciosamente los auxilios que nuestros pecados nos retardan. Tú que vives.

Epístola. 1 Cor. 4.1-5,-  Todos los tesoros de doctrina y vida destinados por Dios a los hombres se distribuyen por ministerio de los sacerdotes. Ellos son responsables ante el Señor de una justa distribución; a nosotros nos toca oírles y seguirles. En el último día juzgará él a cada uno según sus méritos.
Hermanos: Se nos ha de considerar como ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Lo que se requiere en los dis­pensadores es que se muestren fieles. Por lo que a mí toca, muy poco se me da el ser juzgado por vosotros o en cualquier juicio humano; Pues ni aun yo me juzgo. Pues si bien de nada me remuerde la conciencia, no por eso me tengo por justificado; mi juez es el Señor. Por tanto, no juzguéis antes de tiempo. Dejad que venga el Señor; él iluminará los secretos de las tinieblas, y descubrirá las inten­ciones de los corazones, y entonces cada cual recibirá su alabanza de Dios.

Gradual.- Cerca está el Señor de todos los que le invocan, de verdad. V/. Mi boca hablará la alabanza del Señor, y bendecirá toda criatura su santo nombre.

Aleluya.-  Aleluya, aleluya. V/. Ven, Señor, y no tardes; perdona los pecados de tu pueblo Israel.

Evangelio. Luc. 3.1-6.-  Fechado con precisión, el ministerio de Juan Bautista precede inmediatamente al de Jesús y abre los tiempos mesiánicos. Sus palabras son las mismas del profeta Isaías anunciando la venida del Mesías.
El año decimoquinto del imperio de Tiberio César , siendo Poncio Pilato gobernador de la Judea, Herodes, tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de la Iturea y de la provincia de Traconítide; siendo Lisanias tetrarca de Abilina, y bajo los príncipes de los sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió entonces toda la región del Jordán, predicando el bautismo de penitencia, para la remisión de los pecados, conforme está escrito en el libro de los orácu­los de Isaías profeta: Una voz clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus senderos; todo valle será terraplenado y todo monte o collado será rebajado, y lo torcido, enderezado, y los caminos fragosos allanados; y verá todo hombre al Salvador de Dios.

Ofertorio. Luc. 1, 28. 42.-  Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre todas las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

Secreta.-  Te rogamos, Señor, mires benigno a los presentes sacrificios, para que aprovechen a nuestra devoción y salud. Por nuestro Señor.

Prefacio de Adviento-Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, por Jesucristo nuestro Señor; él es, Dios misericordioso y fiel, el Salvador que habías prometido al género humano perdido por  el pecado, para que la Verdad instruyese a los ignorantes, la Santidad justificara a los impíos, la Fortaleza ayudase a los débiles. Mientras está cerca aquel a quién tú nos envías, -ya  viene-, y el día de nuestra liberación ya brilla, llenos de confianza en tus promesas, nos llenamos de piadosos gozos.Y por eso, con los Ánge-les y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar: 
O en su defecto, Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo

Comunión. Is. 7.14.-  He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel.

Poscomunión.-  Te rogamos, Señor, recibidos estos dones, que la frecuencia del misterio, acreciente el efecto de nuestra salvación. Por nuestro Señor.


TEXTOS EN LATÍN

Dominica Quarta AdventusII classis
Statio ad duodecim Apostolos

Introitus: Isaias xlv: 8
Roráte cæli desuper, et nubes pluant justum: aperiátur terra, et gérminet Salvatórem. [Ps. xviii: 2] Cæli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum. Glória Patri. Roráte.
Oratio:
Excita, quǽsumus, Dómine, poténtiam tuam. et veni: et magna nobis virtúte succúre; ut per auxilliam grátiæ tuæ, quod mostra peccáta præpédiunt, indulgéntia tuæ propitiatiónis accéleret: Qui vivis.

1 ad Corinthios iv: 1-5 
    Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corinthios.
Fratres: Sic nos exístimet homo ut minístros Christi, et dispensatóres mysteriórum Dei. Hic iam quǽritur inter dispensatóres, ut fidélis quis inveniátur. Mihi autem pro minimo est, ut a vobis júdicer, aut ab humáno die: sed neque meípsum júdico. Nihil enim mihi cónscius sum: sed non in hoc justificátus sum: qui autem júdicat me Dóminus est. Itaque nolíte ante tempus judicáre, quoadúsque véniat Dóminus: qui et illuminábit abscóndita tenebrárum, et manifestábit consília córdium et tunc laus erit unicuíque a Deo.
Graduale: Ps. cxliv: 18 et 21
Prope est Dóminus ómnibus invocántibus eum in veritáte. Laudem Dómini loquétur os meum: et benedícat omnis caro nomen sanctum ejus.
Allelúia, allelúia. Veni Dómine, et noli tardáre: reláxa facínora plebis tuæ Israël. Allelúia.
Lucam: iii: 1-6 
    +  Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Anno autem quintodécimo impérii Tibérii Cǽsaris, procuránte Póntio Piláto Judǽam, tetrárcha autem Galilǽæ Heróde, Philíppo autem fratre eius tetrárcha Iturǽæ, et Trachonítidis regiónis, et Lysánia Abilínæ tetrárcha, sub princípibus sacerdótum Anna et Cáiapha, factum est verbum Dómini super Joánnem, Zaccharíæ fílium, in desérto. Et venit in omnem regiónem Jordánis, prǽdicans baptísmum pœniténtiae in remissiónem peccatórum, sicut scriptum est in libro sermónum Isaíæ prophétæ: "Vox clamántis in desérto: Paráte viam Dómini: rectas fácite sémitas ejus: omnis vallis implébitur: et omnis mons, et collis humiliábitur: et erunt prava in dirécta, et áspera in vias planas: et vidébit omnis caro salutáre Dei."
Credo.
Offertorium: Luc. i: 28
Ave María, grátia plena: Dóminus tecum: benedicta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.
Secreta:
Sacrifíciis præséntibus, quǽsumus, Dómine, placátus intende: ut et devotióni profíciant, et salúti. Per Dóminum.

Communio: Isaias vii: 14.
Ecce Virgo concípiet, et páriet filium: et vocábitur nomen ejus Emmánuel.
Postcommunio:
Sumptis munéribus, quǽsumus, Dómine: ut cum frequentatióne mystérii, crescat nostræ salútis efféctus. Per Dóminum.