sábado, 16 de julio de 2016

IX Domingo después de Pentecostés


IX DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y Prefacio de la Santísima Trinidad

La liturgia de hoy insiste en los terribles castigos que están reservados para los que hubieren renegado de Cristo.
Todos ellos perecerán y ninguno entrará en el reino; al revés de sus fieles y leales servidores, los cuales le seguirán algún día imitando su gloriosa Ascensión a los cielos. A poner aún más de relieve este ideal contribuye la lectura del Breviario, al hablarnos del gran profeta Elías. De él, dice S. Agustín, es figura de nuestro Señor y Salvador, porque, como Él, sufrió también persecución por la justicia (2º Noct.) y luego subió en triunfo por los aires.
Este triunfo de Elías y de Jesús será también nuestro si es que no tentamos a Cristo, o sea, si evitamos la idolatría, la impureza y la murmuración (Ep.) siendo fieles a la gracia.
Bien se ve por toda la trama compleja de la vida de Elías y Eliseo, que Dios protege al justo, y se sacrifica por Él en los altares (Sec.), y hasta le da a comer su propia carne y a beber su propia sangre (Com.) para que, unido siempre a Él con apretado lazo (Posc.), pueda guardar fielmente los divinos mandamientos, que son más dulces que la misma miel (Ofert.). Porque Dios es fiel, y no permite que el demonio nos tiente más de lo que nuestras fuerzas consienten, y aun si somos tentados, es para que saquemos provecho espiritual de la tentación, y ganemos una victoria (Ep.). Pero la justicia divina, no contenta con proteger al justo Y premiar su fidelidad, castiga a sus perseguidores que obran la maldad.
Lo vemos de un modo palmario en la vida de Elías y en la de Jesús. Y no sólo recae la ira de Dios sobre los individuos pecadores, sino también sobre las ciudades y las naciones. Terrible escarmiento fue la ruina de Jerusalén predicha por el Señor (Ev.), el cual derramó por ella lágrimas tan amargas. aunque en vano, pues no se convirtió. «Veintitrés mil Hebreos perecieron en un mismo día a causa de su impureza, y muchos también fueron muertos por el Ángel exterminador por haber murmurado. (Ep.)
Todo esto, añade el Apóstol, estaba escrito para nuestro escarmiento (Ep.). Más de un millón de Judíos pereció en el saqueo de Jerusalén por Tito (año 70), todo ello por no haber admitido a Cristo. El fuego vendrá finalmente a vengar los ultrajes cometidos por los hombres contra su Dios, el cual expulsará a los malos de su templo, del cielo, no a latigazos, sino con aquel látigo harto más doloroso de su palabra que atronará cuando diga: ¡Id, malditos, al fuego eterno! (Ev.). Si estamos de pie, procuremos no caer (Ep.), guardando los mandamientos del Señor, que son más dulces que la miel, y alegran los corazones (Ofert.).
...
Consideradas atentamente las enseñanzas que se desprenden de la Liturgia de esta Dominica, podemos deducir la importantísima verdad de que las desgracias y los castigos con los que el Altísimo aflige a los pueblos proviene de la inobservancia de la ley santa de Dios.
Por eso la Epístola nos recuerda las calamidades sufridas por los israelitas cuando se apartaban del cumplimiento de los preceptos divinos. Para que no imitemos su conducta, nos advierte el Apóstol que esto ha sido escrito para nuestra corrección. En el Evangelio, el Salvador nos hace un retrato vivo e interesante de las desgracias espantosas de Jerusalén y de toda la nación judía, y esto en castigo de su impía obstinación en no querer reconocer al Mesías.
El Introito tiene mucha relación con la Epístola y el Evangelio, y al mismo tiempo tiende a inspirarnos una confianza ilimitada en la misericordia de Dios, aún reconociendo nuestra ingratitud.
TEXTOS DE LA SANTA MISA
Introito. Salm 53.6-7.3 .- Dios viene en mi ayuda, y el Señor es el sostén de mi vida; haz recaer los males sobre mis enemigos; en tu fidelidad, extermínalos, ¡oh Señor y protector mío!  Salmo. Sálvame, ¡oh Diosl, por tu nombre, y hazme justicia con tu poder. V/. Gloria.
Colecta.-  «Siempre hago lo que le es grato” La aspiración del cristiano tiende a unirse a la del mismo Cristo, la cual consiste en conformar todos sus deseos al agrado de Dios hasta no tener otra plegaria. 
Ábranse, Señor, los oídos de tu misericordia a las súplicas de los que te imploran; y, para que les concedas lo que desean, haz que pidan lo que te es grato conceder. Por nuestro Señor.
Epístola. 1 Cor. 10.6-13. - San Pablo saca del pasado de Israel lecciones que valen para nuestra vida cristiana.
Hermanos: No deseemos cosas malas, como desearon los hebreos en el desierto. Ni adoréis los ídolos como algunos de ellos, según está escrito: «Sentóse el pueblo a comer y a beber, y luego se levantaron a retozar”. Ni forniquemos como algunos de ellos fornicaron, y murieron veintitrés mil en un  día. Ni tentemos al Señor, como hicieron algunos de ellos, y perecieron mordidos de las serpientes. Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron, Y fueron muertos por el ángel exterminador. Todas  estas cosas que les acontecían eran figuras de lo venidero, y están escritas para escarmiento de nosotros, que hemos venido al fin de los siglos. Y así, el que piensa estar firme, cuide no caiga. No os vengan sino tentaciones humanas superables; pero fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas, antes con la tentación os dará los medios que os permitan no sucumbir.
Gradual. Salm. 8.2.- Señor, Señor nuestro, ¡Cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V/. Tu magnificencia rebasa la altura de los cielos.
Aleluya. Salm. 58.2.- Aleluya, aleluya. V/. Líbrame, Dios mío, de enemigos; líbrame de los que se levantan contra mi. Aleluya.
Evangelio. Luc. 19.41-47.- La verdadera felicidad del hombre está en recibir a Dios; su desgracia y su pérdida, en resistirle o en profanar, después de haberle recibido, un templo que Dios se había consagrado.
En aquel tiempo: Al llegar Jesús cerca de Jerusalén mirando a la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Ah, sí conocieses también tú, en este día, el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos. Sí, vendrán días sobre ti, en que te circunvalaran tus enemigos y te rodearán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo en que Dios te ha visitado. Y habiendo entrado en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración; Y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones! y enseñaba todos los días en el templo. CREDO.
Ofertorio. Salm. 18.9-12.- Los preceptos del Señor son rectos y alegran el corazón; son más dulces que la miel, que la miel de panales. Y tu siervo los guarda.
Secreta.-  Señor, te pedimos nos concedas el que frecuentemos dignamente estos misterios; pues cuantas veces se celebra este sacrificio, otras tantas se renueva la obra de nuestra redención. Por nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Trinidad.- En  verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios; un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino, en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...
Comunión. Juan. 6.57.- El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mi y yo en  él , dice el Señor.
Poscomunión.- Te suplicamos, Señor que la recepción de tu sacramento nos limpie de nuestros pecados y nos de la unidad. Por nuestro Señor.

PARTITURAS Y PROPIOS DE LA MISA EN MP3
COMENTARIO DEL CARDENAL SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA   SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES 
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPISTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS -  II VÍSPERAS -  PROPIO DEL DOMINGO

TEXTOS EN LATÍN 

Dominica Nona Post PentecostenII Classis

Introitus: Ps. liii: 6-7
Ecce Deus ádjuvat me, et Dóminus suscéptor est anima meæ: avérte mala inimícis meis, et in veritáte tua dispérde illos, protéctor meus, Dómine. [Ps. ibid., 3] Deus in nómine tuo salvum me fac: et in virtúte tua líbera me. Glória Patri. Ecce Deus.
Collect:
Pateant aures misericórdiæ tuæ, Dómine, précibus supplicántium: et, ut peténtibus desidérata concédas; fac eos, quæ tibi sunt plácita, postuláre. Per Dóminum.

1 ad Cor. x: 6-13
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios. 
F
ratres:non simus concupiscéntes malórum, sicut et illi concupiérunt. Neque idolólatræ efficiámini, sicut quidam ex ipsis: quemádmodum scriptum est: Sedit pópulus manducáre et bíbere, et surrexérunt lúdere. Neque fornicémur, sicut quidam ex ipsis fornicáti sunt, et cecidérunt una die vigínti tria míllia. Neque tentémus Christum, sicut quidam eórum tentavérunt et a serpéntibus periérunt. Neque murmuravéritis, sicut quidam eórum murmuravérunt, et periérunt ab exterminatóre. Hæc autem ómnia in figúra contingébant illis: scripta sunt autem ad correptiónem nostram, in quos fines sæculórum devenérunt. Itaque qui se exístimat stare, vídeat ne cadat. Tentátio vos non apprehéndat, nisi humána: fidélis autem Deus est, qui non patiétur vos tentári super id quod potéstis, sed faciet étiam cum tentatióne provéntum, ut possítis sustinére.
Graduale Ps. viii: 2
Dómine, Dóminus noster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Quóniam eleváta est magnificéntia tua super cælos.
Allelúja, allelúja. [Ps. lviii: 2] Eripe me de inimícis meis, Deus meus; et ab insurgéntibus in me libera me. Allelúja.
Luc. xix: 41-47
+
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam.
In illo témpore: Cum appropinquáret Jesus Jerúsalem, videns civitátem, flevit super illam dicens: «Quia si cognovísses et tu, et quidem in hac die tua, quæ ad pacem tibi, nunc autem abscóndita sunt ab óculis tuis. Quia vénient dies in te: et circúmdabunt te inimíci tui vallo, et circúmdabunt te: et coangustábunt te úndique: et ad terram prostérnent te, et fílios tuos, qui in te sunt, et non relínquent in te lápidem super lápidem: eo quod non cognóveris tempus visitatiónis tuæ.» Et ingréssus in templum cœpit ejícere vendéntes in illo, et eméntes, dicens illis: «Scriptum est: Quia domus mea domus oratiónis est. Vos autem fecístis illam spelúncam latrónum.» Et erat docens cotídie in templo.
Credo.
Offertorium: Ps. xviii: 9, 10, 11, et 12.
Justítiæ Dómini rectæ, lætificántes corda, et judícia ejus dulcióra super mel et favum: nam et servus tuus custódit ea.
Secreta:
Concéde nobis, quǽsumus, Dómine, hæc digne frequentáre mystéria: quia, quóties hujus hóstiæ commemorátio celebrátur, opus nostræ redemptiónis exercétur. Per Dóminum.

Communio: Joann. vi: 57
Qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sánguinem, in me manet, et ego in eo, dicit Dóminus.
Postcommunio:

Tui nobis, quǽsumus, Dómine, commúnio sacraménti, et purificatiónem cónferat, et tríbuat unitátem. Per Dóminum.