III Domingo de Adviento
I clase, rosa o morado
Sin Gloria. Credo. Prefacio de Adviento
o de la Santísima Trinidad.
"EL
SEÑOR ESTÁ CERCA". He aquí el anuncio que nos hace hoy la Iglesia, he aquí
por qué nos incita hoy a la alegría y el porqué se viste ella misma hoy de fiesta,
con ornamentos rosados, con flores en los altares, con acordes del órgano. Está
la Iglesia impaciente por recibir al Señor, y nos contagia a nosotros de esta
santa ansiedad. ¡El Señor está cerca! Más aun: "Entre nosotros está Uno a
quien muchos no conocen". Esta queja amarga del Bautista desgraciadamente es también hoy verdadera.
¡Un año más llamará a nuestras puertas el que puede remediar nuestras
necesidades. Y muchos estarán dormidos!
EL
CARÁCTER PROPIO de la Liturgia de esta domínica es el gozo en el Salvador, el
entusiasmo por él. Introito y epístola: "Vivid siempre alegres en el
señor: vivid alegres, repito.” (Nota el canto del órgano y la mayor solemnidad
de este día). La Iglesia nos indica las siguientes intenciones, que confluyen,
no obstante esto, en una intención central de que nos gocemos en Cristo: ¡El
señor está cerca!
Debemos
alegrarnos en el Salvador. No hay mayor causa de alegría que Jesús, como se ve
por la Biblia, en el gozo de los antiguos padres, de los profetas, de David,
Isaías. En el gozo de la Magdalena, de San Juan, de San Pedro, después de la
conversión. Debemos alegrarnos en su religión. El Salvador viene también a
nosotros con los dogmas de su fe, por sus mandamientos y por sus sacramentos.
La misma fe es una alegre declaración sobre lo más sublime y grande que hay;
propone a nuestra consideración la eterna felicidad del cielo y los caminos que
él conducen con toda seguridad, infaliblemente. Los mandamientos de Cristo no
son sólo carga, sino también alegría y gozo, pues son verdaderos beneficios. El
vencimiento propio por cumplir los preceptos, nos fortifica y es causa de
nuevos gozos.
Cristo
está más cerca en el Adviento, en el cual la memoria de Cristo se aviva, y sus
gracias se aumentan. ¿Cuál ha sido la finalidad del Adviento hasta hoy?
Acercarnos a Cristo. ¿Qué se propone en lo que falta? ¡Acercarnos todavía más a
Cristo!
CRISTO
SE ACERCA sobre todo a nosotros, por la vida cristiana. “Estamos más cerca de
nuestra salud, cuando recibimos la fe”, nos dijo la Iglesia en la Epístola del
primer domingo. La salud, el Salvador, y está más cerca de nosotros que cuando
empezamos a creer, cuando empezamos a vivir la vida cristiana, en la niñez o
después de las conversión, La salud del Redentor se nos aproxima por todo
aumento de gracia, pero también se acerca la salud eterna, y el día de la
muerte y el juicio. ¿Pensamos en esto? ¿Procuramos acercarnos a Cristo? Esto
depende de si tenemos, en medio del corazón, a nuestro soberbio yo, o a Cristo.
Nuestra modestia, que es la médula de la moralidad, se ha de mostrar con todo,
compenetrarse con todos nuestros actos.
INTROITO
Filipenses 4, 4-6; Salmo 84, 2
GAUDÉTE
in Dómino semper: iterum dico, gaudéte. Modestia vestra nota sit omnibus
hominibus: Dóminus enim prope est. Nihil
solliciti sitis: sed in omni oratione petitiones vestræ innotescant apud
Deum. V/. Benedixisti, Dómine, terram tuam: avertisti
captivitátem Jacob. V/. Glória Patri et Filio et
Spiritui Sancto. Sicut erat in principio
et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén
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GOZAOS
siempre en el Señor; otra vez digo, gozaos. Vuestra modestia sea patente a
todos los hombres. El Señor está cerca. No tengáis solicitud de cosa alguna;
mas en toda circunstancia, por la oración, manifestad vuestras peticiones a
Dios. V/. Bendijiste,
Señor, a tu tierra; apartaste la cautividad de Jacob.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu
Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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COLECTA
AUREM
TUAM, quæsumus, Dómine, précibus nostris accómmoda: et mentis nostræ
ténebras, gratia tuæ visitatiónes illústra: Qui vivis et regnas cum Deo Patre
in unitate Spritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amén.
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TE
ROGAMOS, Señor, apliques tu oído a nuestras súplicas, e ilumines las
tinieblas de nuestra inteligencia con la gracia de tu visita. Que vives y
reinas con Dios Padre, en la unidad del Epsíritu Santo, y eres Dios por los
siglos de los siglos. Amén.
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EPÍSTOLA
Filipenses 4, 4-7
La seguridad de la salvación que se acerca debe dar al
cristiano, frente a las contingencias de este mundo, una gran calma y una gran
moderación, sostenidas por una alegría profunda.
LÉCTIO
EPISTOLÆ BEÁTI PAUL APÓSTOLI AD PHILIPPÉNSES:
Fratres:
Gaudete in Dómino semper: iterum dico, gaudete. Modestia vestra nota sit
omnibus hominibus: Dóminus prope est. Nihil solliciti sitis: sed in omni oratione, et obsecratione, cum
gratiarum actione, petitiones vestræ innotescant apud Deum. Et pax Dei,
quæ exsuperat omnem sensum, custodiat corda vestra et intellegentias vestras,
in Christo Iesu Dómino nostro.
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LECTURA
DE LA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES.
Hermanos:
Gozaos siempre en el Señor; otra vez digo, gozaos. Vuestra modestia sea
manifiesta a todos los hombres. El Señor está cerca. No andéis solícitos de
cosa alguna; mas en toda circunstancia
por la oración y ruegos, con hacinamiento de gracias, manifestad vuestras
peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepuja a todo pensamiento, guarde
vuestros corazones e inteligencias, en .nuestro Señor Jesucristo.
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GRADUAL
Salmo 79, 2-3
QUI
SEDES, Dómine, super Chérubim, éxcita poténtiam tuam et veni. V/. Qui regis
Isræl, inténde: qui dedúcis, velut oven, Joseph.
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TÚ,
SEÑOR, que estás sentado sobre los Querubines, excita tu poder, y ven. V/. Tú, que
gobiernas a Israel, atiende; tú, que guías a José como a una ovejuela.
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ALELUYA
Salmo 79, 3
ALLELÚIA,
ALLELÚIA. V/. Excita, Dómine, poténtiam tuam et veni, ut
salvos fácias nos. Allelúia
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ALELUYA,
ALELUYA. V/. Despierta,
Señor, tu poder, y ven para que nos salves. Aleluya.
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EVANGELIO
Juan 1, 19-28
En la espera ansiosa del Mesías, todos quieren cubrirle. Juan
tiene que luchar para no pasar por Cristo. Fue ésta para él una ocasión de
revelar a las muchedumbres al Mesías que desconocían y de apartarlas de si para
enviarlas tras él.
SEQUÉNTIA
SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM JOÁNNEM
In
illo témpore: Misérunt Judæi ab Jerosólymis sacerdótes et Levitas ad Joánnem,
ut interrogarent eum: Tu quis es? Et confessus est, et non negavit: et
confessus est: quia non sum ego Christus. Et interrogavérunt eum: Quid ergo?
Elias es tu? Et dicit: Non sum. Propheta es tu? Et respondit: Non. Dixerunt
ergo ei: Quis es, ut responsum demus his, qui miserunt nos. Quid dicis de te
ipso. Ait: Ego vox clamantis in deserto: Dirigite viam Domini, sicut dixit
Isaias propheta. Et qui missi fuerant erant ex Pharisæis. Et interrogaverunt
eum, et dixerunt ei: Quid ergo baptizas, si tu non es Christus, neque Elias,
neque Propheta? Respondit eis Iohannes,
dicens: Ego baptizo in aqua: medius autem vestrum stetit, quem vos non
scitis. Ipse est, qui post me venturus est, qui ante me factus est, cuius ego
non sum dignus ut solvam eius corrigiam calciamenti. Hæc in Bethania facta
sunt trans Iordanen, ubi erat Joannes baptizans.
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LECTURA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
En
aquel tiempo, los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan
para que le preguntaran: «¿Tú quién eres?».
Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú
Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No». Y le
dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han
enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Él
contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del
Señor”, como dijo el profeta Isaías».
Entre los enviados había fariseos
y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el
Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno
que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar
la correa de la sandalia». Esto pasaba
en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
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Se dice Credo
OFERTORIO
Salmo 84, 2-3
BENEDIXISTI,
Dómine, terram tuam: avertisti captivitátem Jacob: remisisti iniquitatem
plebis tuæ.
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BENDIJISTE,
Señor, a tu tierra; pusiste fin a la cautividad de Jacob; perdonaste la
maldad de tu pueblo.
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SECRETA
DEVOTIÓNIS
nostræ tibi, quæsumsu, Dómine, hostia júgiter immolétur: quæ et sacri péragat
institúta mystérii, et salutáre tuum in nobis mirabiliter operétur. Per Dominum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum
vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula
saeculorum. Amen.
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QUE
SIN CESAR, Señor, os sea ofrecido el sacrificio de nuestra religión, a fin de
que produzca el efecto para el que fue instituido y obre maravillosamente en
nosotros tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo
vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los
siglos. Amén.
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PREFACIO
DE ADVIENTO
VERE
DIGNUM et iustum est, aequum et salutare, nos tibi semper et ubique gratias agere: Domine,
sancte Pater, omnipotens aeterne Deus: per Christum Dominum nostrum; Quem
perdito hominum generi Salvatorem misericors et fidelis promisisti: cuius
veritas instrueret inscios, sanctitas iustificaret impios, virtus adiuvaret
infirmos. Dum ergo prope est ut veniat quem missurus es, et
dies affulget liberationis nostrae, in hac promissionum tuarum fide, piis
gaudiis exultamus. Et ideo cum
Angelis et Archangelis, cum Thronis et
Dominationibus, cumque omni militia
caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes:
|
Verdaderamente
es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo
y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, por Jesucristo
nuestro Señor; él es, Dios misericordioso y fiel, el Salvador que habías
prometido al género humano perdido por
el pecado, para que la Verdad instruyese a los ignorantes, la Santidad
justificara a los impíos, la Fortaleza ayudase a los débiles. Mientras está
cerca aquel a quién tú nos envías, -ya
viene-, y el día de nuestra liberación ya brilla, llenos de confianza
en tus promesas, nos llenamos de piadosos gozos. Y por eso, con los Ángeles y
los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del
ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar:
|
O en su defecto,
Prefacio de la Santísima Trinidad
Vere
dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias
ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio
tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus
singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua
gloria, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine
differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque
Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac
Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:
|
En
verdad es digno y justo equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo
y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito
Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, .un solo Señor, no en la
individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola
sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos
también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De
suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la
propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la
majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los
Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.
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COMUNIÓN
Isaías 35, 4
Dicite:
Pusillánimes confortámini, et nolite timére: ecce Deus noster véniet, et
salvábit nos.
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Decid
a los pusilánimes: Animaos, y no temáis; mirad que viene nuestro Dios, y nos
salvará.
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POSCOMUNIÓN
IMPLORÁMUS,
Dómine, cleméntiam tuam: ut hæc divina subsídia, a vitiis expiátos, ad festa
ventúra nos præparent. Per Dominum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum
vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula
saeculorum. Amen.
|
IMPLORAMOS,
Señor, tu clemencia para que estos divinos auxilios, al purificarnos de los
pecados nos dispongan para las fiestas venideras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos
de los siglos. Amén.
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COMENTARIOS AL EVANGELIO
Homilía de Maitines SE NOS RECOMIENDA LA HUMILDAD DE JUAN
BENEDICTO XVI ES IMPORTANTE QUE ENTREMOS EN NOSOTROS MISMOS Y HAGAMOS UN
EXAMEN SINCERO DE NUESTRA VIDA
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
AUDIO DE LAS LECTURAS
