viernes, 9 de abril de 2021

Domingo in albis. I Domingo de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia / Dominica in Albis


I Domingo de Pascua

Estación en san Pancracio

DOMINGO IN ALBIS

Fiesta de la Divina Misericordia

I clase, blanco

Gloria, Aleluya Pascual, Prefacio de Pascua


Dominica in Albis

Statio S. Pancratium

NORMAS GENERALES PARA EL TIEMPO PASCUAL 

Domingo de Quasimodo, Domingo in albis, Pascuilla: tres nombres que se dan a este domingo, el primero por razón del introito; el segundo, por alusión a las blancas vestiduras de los neófitos; el tercero, por cerrar la octava de Pascua. Durante toda la semana han lucido los neófitos la vestidura blanca de su bautismo. La dejaron ayer; pero hoy la Iglesia les conjura a que prolonguen en sí mismos las fiestas pascuales permaneciendo fieles a las gracias que en ellas han recibido (colecta). Renovados también nosotros, en nuestra vida de bautizados, por la celebración pascual, escuchemos la apremiante invitación de la Iglesia; ella se dirige a nosotros de la misma manera que a los que acaban de entrar en las milicias cristianas. Ciertamente, no estamos solos ni sin ayuda en la vida que hemos abrazado. La Iglesia confirma nuestra fe y alimenta nuestras almas con «la leche pura de su doctrina», con el pan de la Eucaristía. Hace de nosotros testigos de la resurrección de Cristo y de la victoria que ha reportado sobre el mundo perverso. La estación tiene lugar este domingo en San Pancracio, en recuerdo de este joven cristiano que llevó la fidelidad de sus con­vicciones hasta el testimonio de la sangre.

Los neófitos, o recién bautizados, que habían asistido a la Misa y a los Oficios en corporación y con las vestiduras blancas del bautismo, durante toda la semana de Pascua, aparecían este día en el templo con los trajes ordinarios y sin dichas vestiduras. Por eso se le denominaba antiguamente, y aun hoy se denomina, Domingo "in albis depositis". Estos neófitos habían sido los héroes de la sociedad cristiana durante aquellos días de Pascua, y al despedirlos hoy y reincorporarlos a sus trabajos y ocupaciones de siempre, los obispos los exhortaban a la perseverancia en el bien y a mantenerse en la inocencia bautismal. En una de sus homilías San Agustín los llamaba "brotes nacientes de santidad, plantas tiernas, enjambre novel su flor y su honra y el fruto de su trabajo".

Renovados también nosotros, en nuestra vida de bautizados, por la celebración pascual, escuchemos la apremiante invitación de la Iglesia; ella se dirige a nosotros de la misma manera que a los que acaban de entrar en las milicias cristianas. Ciertamente, no estamos solos ni sin ayuda en la vida que hemos abrazado. La Iglesia confirma nuestra fe y alimenta nuestras almas con «la leche pura de su doctrina», con el pan de la Eucaristía. Hace de nosotros testigos de la resurrección de Cristo y de la victoria que ha reportado sobre el mundo perverso. La estación tiene lugar este domingo en San Pancracio, en recuerdo de este joven cristiano que llevó la fidelidad de sus convicciones hasta el testimonio de la sangre.

 

INTROITO1 Pedro 2, 2. Salmo 80, 2

Quasi modo géniti infántes, allelúja, allelúja: rationábiles, sine dolo lac concupíscite, allelúja, allelúja, allelúja. V/. Exultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob. V/. Glória Patri et Filio et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén

Como niños recién nacidos, aleluya, ansiad la leche espiritual no adulterada, aleluya, aleluya, aleluya.  V/.  Regocijaos alabando a Dios, nuestro protector; cantad al Dios de Jacob. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

 

COLECTA

“El pueblo de Dios se ha engendrado en las aguas del bautismo en un pueblo de niños inocentes;  guarden todos sin mancilla la blancura de su vida nueva” San Clemente de Alejandría.

Praesta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut qui paschália festa perégimus, hæc, te largiénte, móribus et vita teneámus. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Te suplicamos, ¡oh Dios omnipotente!, hagas que, celebradas las fiestas de Pascua,   continuemos, con tu gracia, realizando su ideal en nuestra vida y costumbres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

EPÍSTOLA 1 Juan 5, 4-10

La victoria sobre el pecado y sobre la muerte, afirmada en la resurrección del Señor, se halla para el cristiano en la fe de su bautismo, prenda de glorificación.

Léctio Epístolæ beáti Joánnis Apóstoli. Caríssimi: Omne, quod natum est ex Deo, vincit mundum; et hæc est victória, quae vincit mundum, fides nostra. Quis est qui vincit mundum, nisi qui credit quóniam Jesus est Filius Dei? Hic est, qui venit per aquam et sánguinem, Jesus Christus: non in aqua solum sed in aqua et sánguine. Et Spíritus est, qui testificátur, quóniam Christus est véritas. Quóniam tres sunt, qui testimóniam dant in cælo: Pater, Verbum, et Spíritus Sanctus: et hi tres unum sunt. Et tres sunt, qui testimónium dant in terra: Spíritus, et aqua, et sanguis: et hi tres in unum sunt. Si testimónium hóminum accípimus, testimónium Dei maius est: quóniam hoc est testimónium Dei, quod majus est: quóniam testificátus est de Filio suo. Qui credit in Fílium Dei, habet testimónium Dei in se.

Lectura de la Carta del Apóstol san Juan.

Carísimos: Todo lo que nace de Dios, vence al mundo, la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es Jesucristo, que vino en el agua y en la sangre; no en el agua solo, sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio de que Cristo es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son una misma cosa. Y tres son los que dan testimonio en la tierra; el espíritu, el agua y la sangre; y estos tres son una misma cosa. Si admitimos el testimonio de los hombres, mayor testimonio es el de Dios. Ahora bien, el de Dios, cuyo testimonio es mayor, es el que ha dado de su Hijo, El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí el testimonio de Dios.

 

 

ALELUYA PASCUAL Mateo 28, 7. Juan 20, 26

En Pascua, omitido el gradual, se dice:

Allelúja, allelúja. V/. In die resurrectiónis meæ, dicit Dóminus præcédam vos in Galilǽam. Allelúja. V/. Post dies octo, jánuis clausis, stetit Jesus in médio discipulórum suórum et dixit: “Pax vobis.” Allelúja.

Aleluya, aleluya. V/. En el día de mi resurrección, dice el Señor, os precederé en Galilea. Aleluya. V/. A los ocho días, estando cerradas las puertas, se puso Jesús en medio de sus discípulos, y dijo: ¡La paz sea con vosotros! Aleluya.

 

EVANGELIO Juan 20, 19-31

Con sus apariciones a los discípulos consolida el Señor por sí mismo nuestra fe y dice a Tomás el mérito que a la fe atribuye. ¡Bienaventurados los que creen! Por este camino llegan a la verdadera vida, la del Espíritu Santo, que les infunde Jesús, y que les vale la posesión de la paz divina.

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

In illo témpore: Cum sero esset die illo, una sabbatórum, et fores essent clausæ, ubi erant discípuli congregáti propter metum Judæórum: venit Jesus et stetit in médio, et dixit eis: “Pax vobis.” Et cum hoc cum dixísset, osténdit eis manus et latus. Gavísi sunt ergo discípuli, viso Dómino. Dixit ergo eis íterum: “Pax vobis. Sicut misit me Pater, et ego mitto vos.” Hæc cum dixísset, insufflávit et dixit eis: “Accípite Spíritum Sanctum: quorum remiséritis peccáta, remittúntur eis; quorum retinuéritis, reténta sunt.” Thomas autem unus ex duódecim, qui dicitur Dídymus, non erat cum eis, quando venit Jesus. Dixérunt ergo ei álii discípuli: “Vídimus Dóminum.” Ille autem dixit eis: “Nisi vídero in mánibus eius fixúram clavórum et mittam dígitum meum in locum clavórum et mittam manum meam in latus ejus, non credam.” Et post dies octo, iterum erant discípuli eius intus, et Thomas cum eis. Venit Jesus jánuis clausis et stetit in medio et dixit: “Pax vobis.” Deínde dicit Thomæ: “Infer dígitum tuum huc, et vide manus meas, et affer manum tuam, et mitte in latus meum: et noli esse incrédulus sed fidélis.” Respóndit Thomas et dixit ei: “Dóminus meus, et Deus meus.” Dixit ei Jesus: “Quia vidísti me, credidísti: beati qui non vidérunt et credidérunt.” Multa quidem et ália signa fecit Iesus in conspéctu discipulórum suórum, quæ non sunt scripta in libro hoc. Hæc autem scripta sunt, ut credátis quia Jesus est Christus Fílius Dei, et ut credéntes, vitam habeátis in nómine ejus.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

En aquel tiempo: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Se dice Credo

 

OFERTORIO Mateo 28, 2, 5-6

Angelus Dómini descéndit de cælo, et dixit muliéribus: “Quem quǽritis, suréxit sicut dixit,” allelúja.

Un ángel del Señor descendió del cielo y dijo a las mujeres: El que buscáis ha resucitado, como lo había dicho. Aleluya.

 

SECRETA

Súscipe múnera, Dómine, quǽsumus exsultántis Ecclésiæ: et cui causum tanti gáudii præstitísti, perpétuæ fructum concéde lætítiæ. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus,

Recibe, Señor, los dones de tu Iglesia regocijada; y pues le has dado el motivo de tanto gozo, concédele el fruto de la perpetua alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

 

 

PREFACIO DE PASCUA

Desde el Domingo in Albis hasta la Ascensión: “in hoc potissimum”

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni tempore, sed in in hoc potíssimum gloriósius prædicáre, cum Pascha nostrum immolátus est Christus. Ipse enim verus est Agnus, qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este tiempo, en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascua. El cual es el verdadero Cordero que quita los pecados  del  mundo y que muriendo, destruyo nuestra muerte y, resucitando reparó nuestra vida. Por eso con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con. toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

 

COMUNIÓN  Juan 20, 27

Mitte manum tuam, et cognósce loca clavórum, allelúja: et noli esse incrédulus sed fidélis,” allelúja, allelúja.

Mete tu mano y reconoce el lugar de los clavos, aleluya; y no seas incrédulo, sino creyente, aleluya, aleluya.

 

POSCOMUNIÓN

Quǽsumus, Dómine Deus noster: ut sacrosáncta mystéria, quæ pro reparatiónis nostræ munímine contulísti; et præsens nobis remédium esse fácias, et futúrum. Per Dominum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.

Te rogamos, Señor Dios nuestro, que los sacrosantos misterios que nos has concedido para ayudarnos a robustecer la gracia de nuestra reparación, nos sirvan de remedio ahora y en lo futuro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

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