jueves, 30 de junio de 2016

Fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. 1 de julio.

1 DE JULIO
Fiesta de la Preciosísima Sangre
I clase, rojo
Gloria, Credo y Prefacio de la Cruz
La devoción a la Preciosísima Sangre, cuyo propagador admirable fue, entre los siglos XVIII y XIX, el sacerdote romano San Gaspar del Búfalo, obtuvo merecido asentimiento de la Sede Apostólica: por mandato de Benedicto XIV se compusieron la Misa y el Oficio. que Pío IX, en cumplimiento de un voto hecho en Gaeta, extendió la fiesta litúrgica a la Iglesia universal [10 de agosto de 1849]. Por último Pío XI, de feliz memoria, como recuerdo del XIX Centenario de la Redención [1933], elevó el rango de dicha fiesta.
La Sangre de Cristo, precio de nuestro rescate, prenda de salvación y de vida eterna, ha de ser objeto de más devotas meditaciones y más frecuentes comuniones sacramentales por parte de los fieles, reflexionando en el valor sobreabundante, infinito, de esta Sangre verdaderamente preciosísima, de la cual una sola gota puede salvar al mundo de todo pecado, como canta la Iglesia en el Adoro te devote. Porque, si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables.

TEXTOS DE LA SANTA MISA

INTROITO  Ap 5, 9-10. Sal 88, 2
REDEMÍSTI NOS, Dómine, in sánguine tuo, ex omni tribu et lingua et pópulo et natióne: et fecísti nos Deo nostro regnum. V/.- Misericórdias Dómini in ætérnum cantábo: in generatiónem et generatiónem annuntiábo veritátem tuam in ore meo. V/.  Glória Patri.
NOS REDEMISTE, oh Señor, con tu Sangre, a nosotros hombres de toda tribu, lengua, y pueblo y nación, y nos hiciste un reino para nuestro Dios. V/.- Las misericordias de Dios cantaré eternamente de generación en generación proclamará mi boca tu verdad. V/.  Gloria al Padre.

COLECTA
Omnípotens sempitérne Deus, qui unigénitum Fílium tuum mundi Redemptórem constituísti, ac ejus Sánguine placári voluísti: concéde,  quǽsumus, salútis nostræ prétium sollémni cultu ita venerári, atque a præséntis vitæ malis ejus virtúte deféndi in terris; ut fructu perpétuo lætémur in coelis. Per eúndem Dominum Nostrum Iesum Christum, Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.
Omnipotente y sempiterno Dios, que constituiste a tu Unigénito Hijo Redentor del género humano, y quisiste aplacarte con su Sangre: te suplicamos nos concedas, que de tal modo veneremos con solemne culto el precio de nuestra salvación, y seamos preservados en la tierra, por su virtud, de los males de la vida presente, que gocemos para siempre de su fruto en el cielo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.
EPISTOLA  Heb 9-11-15
LÉCTIO EPÍSTOLÆ BEÁTI PAULI APÓSTOLI AD HEBRǼOS.
Fratres: Christus assistens Pontifex futurorum bonorum, per amplius et perfectius tabernaculum, non manufactum, id est non huius creationis, neque per sanguinem hircorum et vitulorum sed per proprium sanguinem introivit semel in Sancta, aeterna redemptione inventa. Si enim sanguis hircorum et taurorum et cinis vitulae aspersus inquinatos sanctificat ad emundationem carnis, quanto magis sanguis Christi, qui per Spiritum aeternum semetipsum obtulit immaculatum Deo, emundabit conscientiam nostram ab operibus mortuis ad serviendum Deo viventi. Et ideo novi testamenti mediator est, ut, morte intercedente in redemptionem earum praevaricationum, quae erant sub priore testamento, repromissionem accipiant, qui vocati sunt aeternae hereditatis.
LECCIÓN DE LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS HEBREOS
Hermanos: Cristo, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. El, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua –no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado– entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por otra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente! Por eso, Cristo es mediador de una Nueva Alianza entre Dios y los hombres, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos en la primera Alianza, los que son llamados reciban la herencia eterna que ha sido prometida.

GRADUALE Joann. 5, 6 et 7-8. 9
HIC EST, qui venit per aquam et sánguinem, Jesus Christus: non in aqua solum, sed in aqua et sánguine. V/.- Tres sunt, qui testimónium dant in coelo: Pater, Verbum et Spíritus Sanctus; et hi tres unum sunt. Et tres sunt, qui testimónium dant in terra: Spíritus, aqua et sanguis: et hi tres unum sunt.
Alleluia, alleluia. V/.- Si testimónium hóminum accípimus, testimónium Dei majus est. Alleluia.
JESUCRISTO es el que vino a lavar nuestros pecados con agua y sangre: no sólo con agua, sino con agua y sangre. V/.- Tres son los que en cielo dan testimonio: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y tres son los que en la tierra dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre: y estos tres son una misma cosa.
Aleluya. Aleluya. V/.- Si admitimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios.  Aleluya..

EVANGELIO  Juan 19,30-35
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM JOÁNNEM.
In illo témpore: Cum accepísset Jesus acétum, dixit: Consummátum est. Et inclináto cápite trádidit spíritum. Judǽi ergo (quóniam Parascéve erat), ut non remanérent in cruce córpora sábbato (erat enim magnus dies ille sábbati), rogavérunt Pilátum, ut frangeréntur eórum crura et tolleréntur. Venérunt ergo mílites: et primi quidem fregérunt crura et altérius, qui crucifíxus est cum eo. Ad Jesum autem cum venissent, ut vidérunt eum jam mórtuum, non fregérunt ejus crura, sed unus mílitum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. Et qui vidit, testimónium perhíbuit; et verum est testimónium ejus.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN
En aquél tiempo: Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Credo
OFERTORIO  1 Cor 10, 16
Calix benedictiónis, cui benedícimus, nonne communicátio sánguinis Christi est? et panis, quem frángimus, nonne participátio córporis Dómini est?.
El Cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la Sangre de Cristo? Y el Pan que partimos, ¿no es la participación del Cuerpo de Cristo?.

SECRETA
Per hæc divína mystéria, ad novi, quǽsumus, Testaménti mediatórem Jesum accedámus: et super altária tua, Dómine virtútum, aspersiónem sánguinis mélius loquéntem, quam Abel, innovémus. Per eúndem Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vívit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum.  Amen.
Haz que por estos divinos Misterios nos lleguemos a Jesús, mediador del Nuevo Testamento, y que renovemos sobre tus altares, oh Señor de los ejércitos, la aspersión de su Sangre, más elocuente que la de Abel. Por el mismo Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui salútem humáni géneris in ligno Crucis constituísti: ut unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret: in quo ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
VERDADERAMENTE es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno: Que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, de allí renaciese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido: por Cristo, nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones y tiemblan las Potestades. Los cielos y las virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la celebran con el mismo júbilo. Te suplicamos, Señor, que con sus voces admitas también las nuestras, diciéndote con humilde confesión:




















ANTÍFONA DE COMUNIÓN    Heb 9, 2
CHRISTUS semel oblítus est ad multórum exhauriénda peccáta: secúndo sine peccáto apparébit exspectántibus se in salútem.
UNA SÓLA vez fue Cristo inmolado, para destruir los pecados de muchos: por segunda vez, destruido el pecado, aparecerá para salvar a los que le esperan.


  


ORACIÓN POSTCOMUNIÓN

AD SACRAM, Dómine, mensam admíssi, háusimus aquas in gáudio de fóntibus Salvatóris: sanguis ejus fiat nobis, quǽsumus, fons aquæ in vitam ætérnam saliéntis: Qui tecum vivit et regnat
LOS QUE hemos sido admitidos oh Señor, a la sagrada mesa, hemos bebido con gozo las aguas de las fuentes del Salvador: por eso te rogamos que su Sangre sea para nosotros una fuente de agua que salta hasta la vida eterna. Tú que vives y reinas.