domingo, 16 de abril de 2017

Domingo de Resurrección


DOMINGO DE PASCUA

(I clase, blanco)
Gloria, Secuencia, 
Pascua  es la fiesta de las fiestas, la alegría sin igual de los cristianos. La gran oración de acción de gracias, el prefacio, nos dirá el motivo incomparable de esta alegría: Si es justo alabar a Dios en todo tiempo, mucho más lo es en este día, en que Cristo, nuestra Pascua, inmolada -para expiar los pecados del mundo, nos ha dado la vida con su muerte y su resurrección.
Pascua es el pecado destruido, la muerte vencida, la vida divina recobrada, nuestro mismo cuerpo promovido a la inmortalidad. Ante semejante certidumbre debe desaparecer toda tristeza.
Haec dies quam fecit Dominus. «He aquí el día que ha hecho el Señor.» Durante toda la octava cantaremos la alegría de este día sin precedente, que nos abre las puertas de la eternidad.
Todos los domingos no harán sino evocarlo continuamente.
Y así, domingo tras domingo y año tras año, nos conducirán las pascuas de esta tierra hacia el día bienaventurado en que nos ha prometido Cristo volver lleno de gloria para introducirnos consigo en el reino de su Padre.

TEXTOS DE LA MISA
Introito.  Salm. 138.18,5-6,1-2.- Resucité, y estoy contigo, aleluya; pusiste sobre mí tu mano, aleluya, admirable es tu sabiduría, aleluya, aleluya.  Salmo. Señor, me probaste y me conoces; lo sabes todo de mí, la hora de mi muerte y la de mi resurrección. V/.  Gloria al Padre.– Resucité.
Colecta.-  Oh Dios! que en este día nos has franqueado de nuevo por tu unigénito Hijo las puertas de la eternidad, ayúdanos a realizar los santos deseos que tú mismo nos inspiras previniéndonos con tu gracia. Por el mismo Señor.
Epístola. 1 Cor. 5.7-8.- Si en verdad hemos resucitado con Cristo, debe cambiar totalmente nuestra vida. Los judíos no podían comer el cordero pascual más que con pan ázimo; comamos también nosotros a Cristo, «nuestra Pascua», con el pan sin levadura de una vida sin tacha y exenta de todo fermento de pecado.
Hermanos; Purificaos de la antigua levadura, para convertiros en nueva masa como ázimos que sois. Pues ha inmolado Cristo, nuestro cordero pascual. Por tanto regalémonos no con vieja levadura, ni con levadura de malicia y de perversidad, sino con ázimos de sinceridad y de verdad[1].
[1] En la fiesta de la pascua, en la que se inmolaba al cordero pascual, los judíos, una vez que habían hecho desaparecer cuidadosamente toda la “vieja levadura” que pudiera haber en casa, ya no comían más que pan ázimo; es decir, sin levadura. Ahora bien, Cristo “nuestra pascua” (nuestro cordero pascual), ha sido inmolado, en la Pasión, de una vez por siempre. Debemos, pues, excluir de nuestra vida la “vieja levadura”; es decir, el mal y nuestras malas tendencias y reemplazarlas por los “ázimos de la pureza y de la verdad”. De este modo seremos verdaderamente “ázimos”, en el sentido en que san Pablo lo entiende.
Gradual. Salm.117.24,.1Éste es el día que ha hecho el Señor: regocijémonos y alegrémonos en él. V/.  Alabad al Señor, porque es bueno, que su misericordia permanece  por  los  siglos.
Aleluya. 1 Cor.5.7.-  Aleluya,  aleluya. V/. Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Secuencia. Wipo † 1050- 
1. A la víctima pascual entonen alabanzas los cristianos.
2. Redimió el Cordero a las ovejas; Cristo, inocente, reconcilió con su Padre a los pecadores.
3. La muerte y la vida lucharon un duelo admira­ble; el Señor de la vida reina vivo después de muerto.
4. Dinos, María, ¿qué has visto en el camino?
5.  Vi el sepulcro de Cristo vivo y la gloria del Resu­citado.
6. Vi ángeles como testigos;  vi el sudario y los vestidos.
7.  ¡Resucitó Cristo, mi esperanza! Precederá a sus discípulos a Galilea.
8. ¡Sabemos que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos! Tú, ¡oh Rey triunfador!, apiádate de nosotros. Amén. Aleluya.
Evangelio.  Marc. 16.1-7.-  Ante la tumba vacía, un ángel anuncia a las santas mujeres la re­surrección de Jesús. Por la boca de la Iglesia nos habla también a nosotros. Nuestra fe se ha de afirmar con los relatos de las apariciones que se nos leerán esta semana, como se afirmó la de sus discípulos con la vista de Cristo resucitado.
En aquel  tiempo: María Magdalena, y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para venir y embalsamar a Jesús. Y muy de mañana, el primer día después del sábado,   llegaron al sepulcro, salido ya el sol. Decían entre sí: ¿Quién nos rodará la piedra de la entrada del sepulcro? Y mirando vieron rodada la piedra, que era muy grande. Y entrando en el sepulcro, vieron un joven sentado a la diestra, vestido de blanco, y se asustaron. Mas él les dijo: No temáis; buscáis a Jesús Nazareno, que fue crucificado; pues bien, resucitó; no está aquí; ved el lugar en donde le pusieron. Y ahora id y decid a sus discípulos y a Pedro que va delante de vosotros  a  Galilea;  allí  le veréis, como él os lo dijo. Credo
Ofertorio. 75.9-10.-        'Tembló  la  tierra  y  calló al  levantarse Dios para el juicio, aleluya
'Secreta.-  Recibe, Señor, las oraciones de tu pueblo juntamente con la oblación de estas ofrendas, para que, santificadas con los misterios pascuales, por un efecto de gracia nos sirvan de remedio para la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Prefacio de Pascua.- La noche de Pascua se dice: in hac potissimum nocte (en esta noche). De Pascua al sábado in albis: in hac potissium die, (en este día); posteriormente: in hoc potissimum, (en este tiempo).
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo, Señor, te alabemos; pero con más gloria que nunca en este día (en este tiempo), en que se ha inmolado Cristo, nuestra Pascua.  El cual es el verdadero Cordero que quita los pecados  del  mundo y que muriendo, destruyo nuestra muerte y, resucitando repa­ró nuestra vida. Por eso con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Domina­ciones, y con. toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo…
Comunión.  1 Cor.5,7-8.-  Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado, aleluya; por tanto, regalémonos con los ázimos de sinceridad y de verdad, aleluya, aleluya, aleluya.
Poscomunión.-  Infúndenos, Señor, el espíritu de tu amor, y haz que vivan unidos de corazón tus fieles, a quienes ha alimentado con los sacramentos de la Pascua. Por nuestro Señor… en unidad.


PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio
II VÍSPERAS Y DE LA OCTAVA