jueves, 22 de diciembre de 2016

Vigilia de Navidad. 24 de diciembre

Tiempo de Navidad
del 24 de diciembre al 13 de enero

Durante todo el Adviento, la Iglesia, con sus anhelos ha llamado al Salvador. Hoy celebra su nacimiento con alegría sin par: El Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros. El hijo de Dios se ha hecho hombre para hacernos partícipes de la vida divina, que es eternamente la suya, en el seno de la Trinidad. Hay un contraste muy grande entre el niño que nace en el establo de Belén y los títulos que se le dan: Admirable, Dios, príncipe de la paz, Padre del reino futuro, cuyo reino no tendrá fin. Todos los nombres divinos se le acomodan. Nace de una Virgen; pero al mismo tiempo que se canta su nacimiento humano, se nos dice que es el Verbo encarnado de la sustancia del Padre de antes de todos los siglos.  Esta envuelto en pañales y recostado en un pesebre; pero es el Rey de Israel, el Salvador del mundo; su trono es eterno y Dios pondrá a sus enemigos por estrado de sus pies. Al mismo tiempo que la humildad de su nacimiento, la Iglesia nos invita a proclamar la grandeza de su divinidad. Es también, por adelantado, el esplendor de la obra que viene a realizar. La alegría de la Navidad, es la de poseer al Salvador. Después de la alegría de la Pascua, en que canta la victoria de Cristo al terminar su carrera y salir del sepulcro, como primogénito de entre los muertos, para remontarse al cielo, la Iglesia no tiene otra más grande que la de celebrar todos los años el cumplimiento en Belén de Judá, de las promesas que anunciaron la venida del Emmanuel. Con la encarnación del Verbo comienza a realizarse la obra de la salvación de la humanidad. Todos los hombres están interesados en ella. La liturgia nos lo recuerda: después de la adoración de los pastores, la de los Magos venidos del Lejano Oriente anuncia la extensión de la redención hasta los confines de la tierra. La Epifanía prolonga la Navidad. Esta repercusión del misterio de la Encarnación en la vida de todos los hombre, es lo que celebra la Iglesia en las dos fiestas.

24 de Diciembre
Vigilia de Navidad
I clase, morado

La vigilia de Navidad está impregnada de una santa alegría. De no ser por los ornamentos morados, se creería comenzada ya la fiesta. El Hodie scietis, repetido con insistencia, expresa el júbilo de la Iglesia. El gran acontecimiento que se dispone a celebrar se sitúa en el pasado, pero la venida del Salvador se actualiza siempre por la redención que trae a los hombres de todos los tiempos.  -Hijo de David, Hijo de Dios …..establecido en su poder de Hijo de Dios por su resurrección de entre los muertos- con estas pocas palabras evoca san Pablo todo lo que es Cristo para nosotros. Su nacimiento en Belén le conducirá a su pasión, a su resurrección, a la comunicación a los hombres de su gracia y de su gloria. Su venida como redentor anuncia su vuelta como juez y como triunfador. Se hace hoy uno de nosotros para trasladarnos un día a su reino. Conviene ver la liturgia de Navidad con esta gran perspectiva. Tomada en conjunto, nos hace cantar la obra de la redención que lleva Cristo en su persona con su aparición en este mundo. Desde este punto de vista es realmente sorprendente la misa de la vigilia; en casi todos los textos se encuentra el mismo pensamiento. Nótese la colecta: del recibimiento que dispensamos a Cristo, que viene a rescatarnos, dependerá la acogida que el nos tribute cuando venga a juzgarnos.

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Exodo 16, 6-7.- Hoy sabréis que viene el Señor a salvarnos; mañana veréis su gloria. V/. Salmo  23,1.-  Del Señor es la tierra y cuanto la llena; el mundo y todos sus habitadores. V. Gloria al Padre.
No se dice el Gloria.
Oración Colecta. ¡Oh Dios que nos alegras con la expectación anual de nuestra redención; haz que así como recibimos gozosos a tu Unigénito como Redentor, así también veamos seguros venir como Juez a nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo: El cual vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo.

Epístola.  Romanos I. 1-6  Pablo siervo de Jesucristo, llamado al apostolado elegido para anunciar el Evangelio de Dios, quien lo había prometido antes por sus profetas en las Santas Escrituras que tratan de su Hijo, que nació del linaje de David según la carne, y constituido Hijo de Dios, con poder y con espíritu de santificación, por su resurrección de entre los muertos; Jesucristo Señor nuestro, del cual hemos recibido la gracia y el apostolado, para atraer a la fe a todas las gentes en su nombre, entre las que también vosotros sois llamados por Jesucristo Señor nuestro.

Gradual.- Exodo 16, 6-7; Salmo 79, 2-3.  Hoy sabréis que viene el Señor a salvarnos; y mañana veréis su gloria. V. Tú, que gobiernas a Israel, atiende; tú, que guías a José como a una ovejuela; tú que estás sentado sobre Querubines. Manifestate a Efraím, Bejamín y Manasés. 

Aleluya, aleluya, aleluya. V/. Mañana será borrada la iniquidad de la tierra, y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo, Aleluya.

Evangelio. Mateo 1, 18-21.- Desposada María, madre de Jesús, con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Mas José su esposo, como era justo y no quería infamarla, resolvió dejarla secretamente. Pensaba en ello cuando se la apareció el Angel del Señor en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, en tu casa porque en lo que ella ha nacido del Espíritu Santo es. Así que dará luz a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, pues él ha de salvar a su pueblo de sus pecados.

Ofertorio.- Salmo 23. 7 - Alzad, príncipes, vuestras puertas; levantaos, puertas antiguas,  que va a entrar el Rey de la gloria.

Secreta. –  Concédenos, te rogamos, ¡oh Dios Omnipotente! que así como anticipamos el adorable nacimiento de tu Hijo, así también gozosos recibamos sus eternos dones. El cual vive y reina.

Comunión.- Is 40,5   Se revelará la gloria del Señor, y verá toda carne la slavación de nuestro Dios.

Poscomunión.- Concédenos, Señor, te rogamos, que nos reanimemos con el recuerdo de la natividad de tu unigénito hijo, cuyo misterio celestial es nuestro alimento y nuestra bebida. Por el mismo Señor.

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PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES
Oficio de Prima con la Kalenda de Navidad