24 de diciembre
VIGILIA DE NAVIDAD
I clase, morado
Sin Gloria, prefacio de Adviento o en su defecto común.
Si este día cae en domingo, se omite el IV domingo de Adviento, y se
celebra la misa de la Vigilia con Aleluya, Credo y Prefacio de Adviento o en su
defecto de la Santísima Trinidad.
Tiempo de Navidad
del 24 de
diciembre al 13 de enero
Durante todo el Adviento, la Iglesia, con sus
anhelos ha llamado al Salvador. Hoy celebra su nacimiento con alegría sin par:
El Verbo se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros. El hijo de Dios se ha
hecho hombre para hacernos partícipes de la vida divina, que es eternamente la
suya, en el seno de la Trinidad. Hay un contraste muy grande entre el niño que
nace en el establo de Belén y los títulos que se le dan: Admirable, Dios,
príncipe de la paz, Padre del reino futuro, cuyo reino no tendrá fin. Todos los
nombres divinos se le acomodan. Nace de una Virgen; pero al mismo tiempo que se
canta su nacimiento humano, se nos dice que es el Verbo encarnado de la
sustancia del Padre de antes de todos los siglos. Esta envuelto en pañales y recostado en un
pesebre; pero es el Rey de Israel, el Salvador del mundo; su trono es eterno y
Dios pondrá a sus enemigos por estrado de sus pies. Al mismo tiempo que la
humildad de su nacimiento, la Iglesia nos invita a proclamar la grandeza de su
divinidad. Es también, por adelantado, el esplendor de la obra que viene a
realizar. La alegría de la Navidad, es la de poseer al Salvador. Después de la
alegría de la Pascua, en que canta la victoria de Cristo al terminar su carrera
y salir del sepulcro, como primogénito de entre los muertos, para remontarse al
cielo, la Iglesia no tiene otra más grande que la de celebrar todos los años el
cumplimiento en Belén de Judá, de las promesas que anunciaron la venida del
Emmanuel. Con la encarnación del Verbo comienza a realizarse la obra de la
salvación de la humanidad. Todos los hombres están interesados en ella. La
liturgia nos lo recuerda: después de la adoración de los pastores, la de los
Magos venidos del Lejano Oriente anuncia la extensión de la redención hasta los
confines de la tierra. La Epifanía prolonga la Navidad. Esta repercusión del
misterio de la Encarnación en la vida de todos los hombres, es lo que celebra
la Iglesia en las dos fiestas.
La vigilia de Navidad. Está
impregnada de una santa alegría. De no ser por los ornamentos morados, se
creería comenzada ya la fiesta. El Hodie scietis, repetido con insistencia,
expresa el júbilo de la Iglesia. El gran acontecimiento que se dispone a
celebrar se sitúa en el pasado, pero la venida del Salvador se actualiza
siempre por la redención que trae a los hombres de todos los tiempos. -Hijo de David, Hijo de Dios …..establecido
en su poder de Hijo de Dios por su resurrección de entre los muertos- con estas
pocas palabras evoca san Pablo todo lo que es Cristo para nosotros. Su
nacimiento en Belén le conducirá a su pasión, a su resurrección, a la
comunicación a los hombres de su gracia y de su gloria. Su venida como redentor
anuncia su vuelta como juez y como triunfador. Se hace hoy uno de nosotros para
trasladarnos un día a su reino. Conviene ver la liturgia de Navidad con esta gran
perspectiva. Tomada en conjunto, nos hace cantar la obra de la redención que
lleva Cristo en su persona con su aparición en este mundo. Desde este punto de
vista es realmente sorprendente la misa de la vigilia; en casi todos los textos
se encuentra el mismo pensamiento. Nótese la colecta: del recibimiento que
dispensamos a Cristo, que viene a rescatarnos, dependerá la acogida que el nos
tribute cuando venga a juzgarnos.
INTROITO Exodo 16, 6-7. Salmo 23,1
HOY
SABRÉIS que viene el Señor a salvarnos; mañana veréis su gloria. V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; el
mundo y todos sus habitantes. V/. Gloria al
Padre.
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HÓDIE
SCIÉTIS, quia véniet Dóminus, et salvábit nos: et mane vidébitis glóriam
ejus. V/. Dómini est terra, et plenitúdo ejus;
orbis terrárum, et univérsi qui hábitant in eo. V/. Glória
Patri.
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COLECTA
OH
DIOS que nos alegras con la expectación anual de nuestra redención; haz que
así como recibimos gozosos a tu Unigénito como Redentor, así también lo veamos
seguros venir como Juez a nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo: El cual vive y
reina contigo…
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DEUS,
qui nos redemptiónis nostræ ánnua exspectatióne lætíficas: præsta; ut
Unigénitum tuum, quem Redemptórem læti suscípimus, veniéntem quoque Júdicem
secúri videámus, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit
et regnat…
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EPÍSTOLA Romanos 1, 1-6
LECTURA
DE LA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS
Pablo
siervo de Jesucristo, llamado al apostolado elegido para anunciar el
Evangelio de Dios, quien lo había prometido antes por sus profetas en las
Santas Escrituras que tratan de su Hijo, que nació del linaje de David según
la carne, y constituido Hijo de Dios, con poder y con espíritu de
santificación, por su resurrección de entre los muertos; Jesucristo Señor
nuestro, del cual hemos recibido la gracia y el apostolado, para atraer a la
fe a todas las gentes en su nombre, entre las que también vosotros sois
llamados por Jesucristo Señor nuestro.
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LÉCTIO
EPÍSTOLÆ BEÁTI PAULI APÓSTOLI AD ROMÁNOS
Paulus,
servus Jesu Christi, vocátus Apóstolus, segregátus in Evangélium Dei, quod
ante promíserat per Prophétas suos in Scriptúris sanctis de Fílio suo, qui
factus est ei ex sémine David secúndum carnem, qui prædestinátus est Fílius
Dei in virtúte secúndum spíritum sanctificatiónis ex resurrectióne mortuórum
Jesu Christi Dómini nostri: per quem accépimus grátiam, et apostolátum ad
obediéndum fídei in ómnibus géntibus pro nómine ejus, in quibus estis et vos
vocáti Jesu Christi Dómini nostri.
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GRADUAL Exodo 16, 6-7. Salmo 79, 2-3.
HOY
SABRÉIS que viene el Señor a salvarnos; y mañana veréis su gloria. V/. Tú, que gobiernas a Israel, atiende; tú, que
guías a José como a una ovejuela; tú que estás sentado sobre Querubines, manifestate
a Efraím, Bejamín y Manasés.
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HÓDIE
SCIÉTIS, quia véniet Dóminus, et salvábit nos: et mane vidébitis glóriam
ejus. V/. Qui regis Israël, inténde: qui
dedúcis velut ovem Joseph: qui sedes super Chérubim, appáre coram Ephraim,
Bénjamin et Manásse.
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Se
dice aleluya, si cae en domingo:
ALELUYA Esdras 4, 16. 53
ALELUYA.
Aleluya. Mañana será borrada la iniquidad de la tierra, y reinará sobre
nosotros el Salvador del mundo. Aleluya.
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ALLELÚJA.
Allelúja. Crástina die delébitur iníquitas terræ: et regnábit super nos
Salvátor mundi. Allelúja.
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EVANGELIO Mateo 1, 18-21
LECTURA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO.
Desposada
María, madre de Jesús, con José, antes de vivir juntos se halló que había
concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Mas José su esposo, como
era justo y no quería infamarla, resolvió dejarla secretamente. Pensaba en
ello cuando se la apareció el Angel del Señor en sueños y le dijo: José, hijo
de David, no temas recibir a María, tu mujer, en tu casa porque en lo que
ella ha nacido del Espíritu Santo es. Así que dará luz a un hijo, a quien
pondrás por nombre Jesús, pues él ha de salvar a su pueblo de sus pecados.
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SEQUÉNTIA
SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM MATTHǼUM.
Cum
esset desponsáta mater Jesu María Joseph, ántequam convenírent, invénta est
in útero habens de Spíritu Sancto. Joseph autem vir ejus,
cum esset justus, et nollet eam tradúcere, vóluit occúlte dimíttere eam. Hæc
autem eo cogitánte, ecce Angelus Dómini appáruit in somnis ei, dicens:
«Joseph, fili David, noli timére accípere Maríam cónjugem tuam: quod enim in
ea natum est, de Spíritu Sancto est. Páriet autem fílium: et vocábis nomen
ejus Jesum: ipse enim salvum fáciet pópulum suum a peccátis eórum.
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Si
cae en domingo, se dice Credo
OFERTORIO Salmo 23. 7
ALZAD,
príncipes, vuestras puertas; levantaos, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria.
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TÓLLITE
portas, príncipes, vestras et elevámini portæ æternáles: et introíbit Rex
glóriæ.
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SECRETA
CONCÉDENOS,
te rogamos, oh Dios Omnipotente, que así como anticipamos el adorable
nacimiento de tu Hijo, así también gozosos recibamos sus eternos dones. El
cual vive y reina.
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DA
NOBIS quǽsumus omnípotens Deus: ut, sicut adoránda Fílii tui natalítia
prævenímus; sic ejus múnera capiámus sempitérna gaudéntes. Qui tecum.
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COMUNIÓN Isaías 40,5
SE
REVELARÁ la gloria del Señor, y verá toda carne la salvación de nuestro Dios.
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REVELÁBITUR
glória Dómini; et vidébit omnis caro salutáre Dei nostri.
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POSCOMUNIÓN
CONCÉDENOS,
Señor, te rogamos, que nos reanimemos con el recuerdo de la natividad de tu
unigénito hijo, cuyo misterio celestial es nuestro alimento y nuestra bebida.
Por el mismo Señor.
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DA
NOBIS quǽsumus, Dómine unigéniti Fílii tui recensíta nativitáte respiráre:
cujus cœlésti mystério páscimur, et potámur. Per eúmdem Dóminum.
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FOLLETO PDF
PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES
PARTITURAS DE LOS PROPIOS Y GRABACIONES
COMENTARIO AL EVANGELIO
Oficio de Prima con la Kalenda de Navidad