viernes, 14 de febrero de 2020

Domingo de Sexagésima


DOMINGO DE SEXAGÉSIMA
(II clase, morado)
Sin Gloria. Tracto, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad. 

Normas para el tiempo de septugésima:
  • se suprimen todos los Aleluya del oficio y de la misa hasta la misa de la noche de Pascua. En la misa del domingo y de las fiestas de los santos se recita o canta el Tracto en su lugar.
  • En las misas del domingo no se dice Gloria, pero si Credo.
  • Se sigue diciendo Prefacio de la Trinidad los domingos y en las ferias el común.
  • En las fiestas se dice Gloria, tracto y prefacio propio o común. 

“La semilla es la palabra de Dios, aquella palabra cuyo incensable sembrador fue Pablo, entre afanes y sufrimientos y hasta la muerte a filo de espada; aquella palabra encarnada en Cristo, Verbo divino, centro de la Sagrada Escritura.”
Las grandes páginas de la Biblia, leídas en maitines, anuncian, una tras otra, el misterio pascual. Noé, el segundo padre del género humano, simboliza la renovación de la humanidad: “ vea el mundo el levantarse de lo caído, el renovarse de lo envejecido, el retorno de todo a su prístina integridad por obra del mismo que lo creara. (Sábado Santo, oficio antiguo). En adelante, la salvación se obrará en el seno de la Iglesia, cuya figura es el arca, y en ella serán regeneradas, no sólo ocho personas, sino toda la multitud de los bautizados que salen de las aguas. (epístola del viernes de Pascua).
Los cantos de la misa tienen el mismo acento que los del domingo anterior: llamamiento penetrante y confiado a Dios desde el seno de nuestra miseria. La epístola se ha escogido por tener lugar la estación en San Pablo extramuros; es una de las páginas más bellas del gran apóstol.
...
Desde el Introito la santa Iglesia nos hace oír la ferviente plegaria del Salmista implorando el auxilio del Altísimo en medio de las tribulaciones que le rodeaban. En la Colecta expresa su confianza en la intercesión del gran Apóstol San Pablo, celosísimo propagador de la divina palabra, de la divina semilla que había de renovar la faz de la tierra. Y si es bien, observemos la íntima relación que guarda la Colecta con la estación que se verifica hoy en la Iglesia de San Pedro. ¿A dónde podría dirigirse mejor la asamblea cristiana para impetrar la intercesión del Apóstol de las Gentes, que al  lugar en que descansan sus preciosísimas reliquias? La Epístola es uno de los más bellos pasajes de los escritos de San Pablo en que enumera la multitud de trabajos soportados por la difusión del Evangelio. Por ella podemos comprender de algún modo las fatigas de cuantos propagaron la buena nueva en los áridos páramos de la gentilidad. En el Gradual implora la Iglesia el socorro del Señor contra los que se oponen a la misión que ya ha recibido de suscitar por todas partes adoradores del verdadero Dios. El Evangelista refiere la parábola del sembrador, cuyo significado el mismo divino Maestro se dignó explicar. Nosotros, por tanto, no tenemos que hacer más que escuchar y meditar religiosamente sus enseñanzas. Esto inculca y repite la Iglesia en el Ofertorio; que en ello nos afirme el vivificador Sacramento, pide en la oración Secreta. La frecuente recepción de la Eucaristía  será el medio que fertilizará y hará fecundas nuestras almas. Por esto se invita en la Comunión a acercarnos a la Sagrada Mesa, en la que recobramos nuevo vigor y juventud, y pide en la Poscomunión que así sea por la práctica de actos santos y buenas costumbres.

TEXTOS DE LA MISA
Introito. Ps. 43, 23-26.- ¡Despertad, Señor! ¿Por qué aparentáis dormir? Despertad y no nos rechacéis para siempre. ¿Por qué escondéis vuestro rostro y olvidáis nuestra tribulación? Pegado está nuestro cuerpo a la tierra; despertad, Señor, ayu­dadnos y libradnos. Sal. 43, 2.- Nuestros oídos, Señor, lo oyeron; nuestros padres nos lo contaron. Gloria al Padre...

Oración. - Oh Dios, que veis cómo no confiamos en ninguna de nuestras acciones, concedednos propicio que seamos fortaleci­dos por la protección del Doctor de las gen­tes contra toda adversidad. Por N. S. J. C...

Epístola. Cor. 11, 19-33; 12, 1-9.- Hermanos: ¡Qué a gusto soportáis a los tontos, vosotros los listos! Porque aguantáis que esa gente os tiranice, os devore, os explote, os humille, os abofetee. Me refiero a vuestra crítica de que hemos sido débiles. Pero si hay que darse importancia, voy a disparatar y a dármela también yo. ¿Qué son hebreos? También yo. ¿Qué son israelitas? También yo. ¿Qué son descendientes de Abraham? También yo. ¿Qué son siervos de Cristo? Voy a decir un disparate: Mucho más yo. Yo les gano en trabajos, les gano en cárceles, no digamos en palizas, y en muchos peligros de muerte. De los judíos he recibido cinco veces los treinta y nueve azotes de rigor; tres veces me han azotado con varas, una vez me han apedreado. He pade­cido tres naufragios, pasando veinticuatro horas en medio del mar. Siempre de viaje: En peligros de ríos, en peligros de bandoleros, en peligros de mis paisanos, en peligros de los gentiles, peligros de la ciudad, peligros en despoblado, peligros del mar, peligros de falsos hermanos. Trabajo y agotamiento, sin poder dormir muchas veces; con hambre y con sed en ayunos frecuentes, con frío y sin ropa. Además de estas cosas externas, la carga de cada día: la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, sin que yo enferme? ¿Quién cae, sin que a mí me dé fiebre? Si ahora toca presumir, presumiré de mi debilidad. Bien sabe Dios, Padre del Señor Jesús (bendito sea su nombre por siempre), que no miento: En Da­masco, el gobernador del rey Aretas puso guardia en la ciudad para prenderme: metido en un costal me descolgaron por una ventana de la muralla y así escapé de sus manos. ¿Hay que presumir? —aunque sé que no esté bien—, pues paso a las visiones y revelaciones del Señor. Yo sé de un cristiano que hace catorce años —no sabría decir si en el cuerpo o fuera del cuerpo, Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cie­lo. Y puedo decir que este tal —no sabría decir si en el cuerpo o sin él, Dios lo sabe— fue arrebatado al Paraíso y oyó palabras arcanas que un hombre no puede repetir. De éste presumiré; en cuanto a mí, sólo presumiré de mis debilidades. Y si me diera por presumir, no sería disparatar, porque diría la verdad: pero lo dejo, para que nadie me tenga por más de lo que en mí ve y oye. Y por la grandeza de estas revelaciones, para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces le he pedido al Señor verme libre de él y me ha respondido: Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad. Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Gradual. Sal. 82, 19 y 14.- Reconozcan los gentiles que tú, Señor, eres el único excelso en toda la tierra. Dios mío, hazlos ho­jarasca, vilanos frente al vendaval.

Tracto. Sal. 59, 4 y 6.- Señor, has sacudido la tierra, y la has hendido: sana sus quiebras, que se ha estremecido. Que puedan huir de los arcos, y se salven tus escogidos.

Evangelio. Luc. 8, 4-15.- En aquel tiempo se reunía mucha gente en torno a Jesús y al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y al crecer se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y al crecer dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga. Entonces le preguntaron sus discípulos: ¿Qué significa esta parábola? Y Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por el momento creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre las zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y bueno escuchan la Palabra, la guardan y perseveran hasta dar fruto.

Ofertorio. Ps.16,5,6-7.- Asegurad mis pasos en vuestras sendas, para que no resbalen mis pies; inclinad vuestros oídos y escuchad mis palabras. Ostentad vuestra magnífica piedad, oh Señor, que salváis a los que esperan en Vos.

Secreta. - El sacrificio, Señor, que os ofrecemos, nos vivifique siempre y nos defienda. Por nuestro Señor Jesucristo...

Prefacio de la Santísima Trinidad. Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz: Santo

Comunión. Ps. 42, 4. - Me llegaré al altar de Dios, que llena de alegría mi juventud.

Poscomunión. - Humildemente os suplica­mos, Dios Todopoderoso, que, pues nos ali­mentáis con vuestros Sacramentos nos con­cedáis serviros dignamente con costumbres agradables a Vos. Por N. S. J. C...

CANTO  DE LOS PROPIOS EN MP3
COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO

COMENTARIOS DEL EVANGELIO
Homilía de maitines EL ALIMENTO DEL ALMA ES LA PALABRA DE DIOS. San Gregorio Magno
LAS CONDICIONES DEL SEMBRADOR. San Bernardino de Siena
BENEDICTO XVI  JESÚS, PARÁBOLA DE DIOS

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  Epístola
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  Evangelio
I VÍSPERAS Y II VÍSPERAS


TEXTOS EN LATÍN

Dominica in SexagesimaII ClassisStatio ad S. Paulum

Introitus: Ps. xliii: 23-26
Exsúrge, quare obdórmis, Dómine? exsúrge, et ne repéllas in finem: quare fáciem tuam avértis, oblivísceris tribulatiónem nostram? Adhæsit in terra venter noster: exsúrge Dómine, ádjuva nos, et líbera nos. [Ps.  ibid. 2]  Deus, áuribus nostris audívimus; patres nostri annuntiavérunt nobis.  Glória Patri.  Exsúrge
Oratio:
Deus, qui cónspicis, quia ex nulla nostra actióne confídimus: concéde propítius; ut contra advérsa ómnia Doctóris géntium protectióne muniámur. Per Dóminum.

2 Cor. xi: 19-33; xii: 1-9
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
Fratres: Libénter suffértis insipiéntes: cum sitis ipsi sapiéntes.  Sustinétis enim si quis vos in servitútem rédigit, si quis dévorat, si quis áccipit, si quis extóllitur, si quis in fáciem vos cædit.  Secúndum ignobilitátem dico, quasi nos infírmi fuérimus in hac parte.  In quo quis audet (in insipiéntia dico) áudeo et ego: Hebræi sunt, et ego: Israëlítæ sunt, et ego: Semen Abrahæ sunt, et ego: Minístri Christi sunt, (ut minus sápiens dico) plus ego: in labóribus plúrimis, in carcéribus abundántius, in plagis supra modum, in mórtibus frequénter.  A Judæis quínquies quadragénas, una minus, accépi. Ter virgis cæsus sum, semel lapidátus sum, ter naufrágium feci, nocte et die in profúndo maris fui, in itinéribus sæpe, perículis flúminum, perículis latrónum, perículis ex génere, perículis ex géntibus, perículis in civitáte, perículis in solitúdine, perículis in mari, perículis in falsis frátribus: in labóre, et ærúmna, in vigíliis multis, in fame et siti, in jejúniis multis, in frígore et nuditáte, præter illa, quæ extrínsecus sunt, instántia mea quotidiána, sollicitúdo ómnium Ecclesiárum.  Quis infirmátur, et ego non infírmor? quis scandalizátur, et ego non uror?  Si gloriári opórtet: quæ infirmitátis meæ sunt, gloriábor.  Deus et Pater Dómini nostri Jesu Christi, qui est benedíctus in sæcula, scit quod non méntior.  Damásci præpósitus gentis Arétæ regis, custodiébat civitátem Damascenórum, ut me comprehénderet: et per fenéstram in sporta dimíssus sum per murum, et sic effúgi manus ejus.  Si gloriári opórtet (non éxpedit quidem): véniam autem ad visiónes, et revelatiónes Dómini.  Scio hóminem in Christo ante annos quatuórdecim, sive in córpore néscio, sive extra corpus néscio, Deus scit, raptum hujúsmodi usque ad tértium cælum.  Et scio hujúsmodi hóminem, sive in córpore, sive extra corpus néscio, Deus scit: quóniam raptus est in paradísum: et audívit arcána verba, quæ non licet hómini loqui.  Pro hujúsmodi gloriábor, pro me autem nihil gloriábor nisi in infirmitátibus meis.  Nam, et si volúero gloriári, non ero insípiens: veritátem enim dicam: parco autem, ne quis me exístimet supra id, quod videt in me, aut áliquid audit ex me.  Et ne magnitúdo revelatiónum extóllat me, datus est mihi stímulus carnis meæ ángelus Sátanæ, qui me colaphízet.  Propter quod ter Dóminum rogávi ut discéderet a me: et dixit mihi: Súfficit tibi grátia mea: nam virtus in infirmitáte perfícitur.  Libénter ígitur gloriábor in infirmitátibus meis, ut inhábitet in me virtus Christi.
Graduale: Ps. lxxxii: 19, 14
Sciant gentes, quóniam nomen tibi Deus: tu solus Altíssimus super omnem terram.  v.  Deus meus, pone illos ut rotam: et sicut stípulam ante fáciem venti.
Tractus: Ps. lix:. 4, 6
Commovísti, Dómine, terram, et conturbásti eam.  v.  Sana contritiónes ejus, quia mota est. v.   Ut fúgiant a fácie arcus: ut liberéntur elécti tui.
Luc. viii: 4-15
 + 
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
In illo témpore: Cum turba plúrima convenírent, et de civitátibus properárent ad Jesum, dixit per similitúdinem: «Exiit, qui séminat, semináre semen suum: et dum séminat, áliud cécidit secus viam, et conculcátum est, et vólucres cæli comedérunt illud. Et áliud cécidit supra petram: et natum áruit, quia non habébat humórem. Et áliud cécidit inter spinas, et simul exórtæ spinæ suffocavérunt illud. Et áliud cécidit in terram bonam: et ortum fecit fructum céntuplum.» Hæc dicens clamábat: «Qui habet aures audiéndi, áudiat.» Interrogábant autem eum discípuli ejus; quæ esset hæc parábola. Quibus ipse dixit: «Vobis datum est nosse mystérium regni Dei, céteris autem in parábolis: ut vidéntes non vídeant, et audiéntes non intélligant. Est autem hæc parábola: Semen est verbum Dei. Qui autem secus viam, hi sunt qui áudiunt: deínde venit diábolus, et tollit verbum de corde eórum, ne credéntes salvi fiant. Nam qui supra petram: qui cum audíerint, cum gáudio suscípiunt verbum: et hi radíces non habent: qui ad tempus credunt, et in témpore tentatiónis recédunt. Quod autem in spinas cécidit: hi sunt, qui audiérunt, et a sollicitudínibus, et divítiis, et voluptátibus vitæ eúntes, suffocántur, et non réferunt fructum. Quod autem in bonam terram: hi sunt, qui in corde bono, et óptimo audiéntes verbum rétinent, et fructum áfferunt in patiéntia.»
Credo
Offertorium: Ps. xvi: 5, 6-7
Pérfice gressus meos in sémitis tuis, ut non moveántur vestígia mea: inclína aurem tuam, et exáudi verba mea; mirífica misericórdias tuas, qui salvos facis sperántes in te, Dómine.
Secreta:
Oblátum tibi Dómine sacrifícium, vivíficet nos semper, et múniat. Per Dóminum.

Communio: Ps. xlii: 4
Introíbo ad altáre Dei, ad Deum qui lætíficat juventútem meam.
Postcommunio

Súpplices te rogámus omnípotens Deus: ut quos tuis réficis sacraméntis, tibi étiam plácitis móribus dignánter deservíre concédas. Per Dóminum.

jueves, 6 de febrero de 2020

Domingo de Septuagésima


TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA
Ciclo de Pascua
Con el tiempo de Septuagésima comienza el segundo ciclo del año eclesiástico. El ciclo de Navidad está centrado en el nacimiento del Salvador; el ciclo de Pascua en su Pasión y Resurrección. En uno y otro se trata el mismo tema; es decir, de la transformación radical de nuestra vida con la venida de Cristo a este mundo. Eramos pecadores y enemigos de Dios, y Cristo ha hecho de nosotros hijos de Dios, que ´participan de su propia vida; nos hemos convertido en coherederos de su reino. Pero mientras Navidad es la salvación que baja de lo alto, la transformación de nuestra vida por el misterio de la encarnación del Verbo, Pascua es la redención de los hombres, adquirida al precio de la cruz. Aquí, el Salvador entra en lucha con el demonio y las potestades del mal para triunfar, aplastar a Satanás, resucitar glorioso y llevarnos consigo a la patria del cielo. Así pues, el periodo litúrgico que se abre con Septuagésima y que se extenderá hasta el fin de la Cuaresma se presenta como un periodo de lucha y esfuerzos que debemos afrontar con Cristo y que terminará gracias a él, con la victoria y la alegría triunfal de la Pascua. En la mañana de Pascua, en la tumba de Cristo brotará la vida nueva de los bautizados, resucitados con él.
En el Tiempo de Septuagésima, que abre el ciclo de Pascua, entra de lleno en el tema de la liturgia de Cuaresma y del Tiempo Pascual, a saber: el paso de la humanidad del estado de decadencia y esclavitud a que le redujo el pecado a una regeneración y una liberación que sólo Dios puede concederle. La liturgia, pues, comienza introduciéndonos en las profundidades de la decadencia humana. En maitines -el oficio de lecturas que rezan los clérigos- relee el Antiguo Testamento para que adquiramos conciencia de nuestra miseria. El primer domingo recuerda el pecado original con la caída de nuestro primer padre: Adán  (Septuagésima). Luego viene el cuadro lamentable de sus consecuencias funestas, con la perversión de los hombres y el diluvio universal, que es su castigo: Noé (Sexagésima). El gesto de Abraham preparándose para inmolar a su hijo presagia el sacrificio que va a exigir Dios de su propio Hijo, en expiación de las transgresiones cometidas por la humanidad (Quincuagésima). En la misa, después de un angustioso, aunque confiado llamamiento al socorro divino (introito de los tres domingos), hallarnos en las epístolas de san Pablo una apremiante invitación a la fidelidad y al esfuerzo, así como a la caridad, de la que hace un elogio admirable. Vienen luego los evangelios, llenos totalmente de la esperanza de la salvación. La parábola de los obreros de la viña muestra que la redención se extiende a todas las edades; la del sembrador que llega a todo hombre que recibe la palabra de Dios; la curación, del ciego de Jericó, que sigue al anuncio de la pasión, proclama ya el paso de las tinieblas a la luz. Esta liturgia, en que la miseria y la extensión del pecado imploran la redención anunciada, sirve de introducción admirable a la Cuaresma y a la liberación pascual.

Normas para el tiempo de septugésima:
  • se suprimen todos los Aleluya del oficio y de la misa hasta la misa de la noche de Pascua. En la misa del domingo y de las fiestas de los santos se recita o canta el Tracto en su lugar.
  • En las misas del domingo no se dice Gloria, pero si Credo.
  • Se sigue diciendo Prefacio de la Trinidad los domingos y en las ferias el común.
  • En las fiestas se dice Gloria, tracto y prefacio propio o común. 


DOMINGO DE SEPTUAGÉSIMA
(II clase, morado)
Sin Gloria. Tracto, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.  

Introito – Me cercaron angustias de muerte; dolores de infierno me rodearon: y en mi tribulación invoqué al señor, y Él oyó mi voz desde su santo templo. - Ps. Te amaré Señor, fortaleza mía: el Señor es mi fortaleza y mi refugio, y mi libertador. V. Gloria al Padre.



Oración-Colecta. Te rogamos, Señor, escuches benignamente las oraciones de tu pueblo, haciendo que los que nos sentimos justamente atormentados a consecuencia de nuestros pecados, seamos salvos misericordiosamente para honra de tu nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los . Corintios (IX, 24-27; X, 1-5) Hermanos: ¿No sabéis que los atletas que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero uno sólo alcanza el premio? Corred vosotros de tal manera que lo alcancéis. Todo el que quiere luchar, de todo se abstiene: y esto hácelo por recibir una corona corruptible: en tanto que nosotros aspiramos a una incorruptible. Por eso yo corro no como quien corre a la aventura: y peleo, no como quien azota al viento; sino que castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, temeroso de que, después de predicar a los demás, resulte yo reprobado. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos a la sombra de la nube en el desierto, y todos pasaron el mar,l y todos dirigidos por Moisés, fueron bautizados en la nube y en el mar: y todos comieron un mismo manjar espiritual y bebieron la misma bebida espiritual (porque bebían de una piedra misteriosa que los iba siguiendo, piedra que era figura de Cristo): mas aun así, muchos de ellos desagradaron a Dios.

Gradual - Tú eres, oh Señor nuestro socorro en los trances difíciles y en la tribulación: esperen en Ti los que te conocen, porque no abandonas a los que te buscan. V. Porque el desvalido no será siempre olvidado: la paciencia de los afligidos no se verá frustrada para siempre: levántate, Señor, y que no triunfe el hombre impío.

Tracto - Desde lo más profundo he clamado a Ti, Señor: Señor, oye mi voz. V. Presta oídos a la oración de tu siervo. V. Si tienes en cuenta nuestras culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir delante de Ti? V. Pero en Ti se encuentra el perdón, y confiado en tus palabras espero en Ti, oh Señor.

+ Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (XX, 1-16) - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: semejante es el reino de los cielos a un hombre, padre de familias, que salió muy de mañana a ajustar trabajadores para su viña. Y habiendo convenido con los trabajadores en un denario por día, los envió a su viña. Y saliendo a eso del a hora de tercia, vio otros en la plaza que estaban ociosos, y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré el salario justo. Y ellos fueron. Volvió a salir a eso de la hora de sexta y de nona, e hizo lo mismo. Salió por fin a eso de la hora de vísperas, y vio a otros que se estaban allí, y les dijo: ¿Qué hacéis aquí, todo el día ociosos? Y ellos le respondieron: Porque ninguno nos ha contratado. díceles: Id también vosotros a mi viña. Y al llegar la noche, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: Llama a los trabajadores, y págales su jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros. Cuando vinieron los que habían ido a eso de la hora de vísperas, recibieron cada cual un denario. Y cuando llegaron los primeros, creyeron que recibirían más; pero no recibió sino un denario cada uno: Y al recibirlo murmuraban contra el padre de familias, diciendo: Estos últimos sólo han trabajado una hora, y los has igualado con nosotros, que hemos soportado el peso del día y del calor. Mas él respondió a uno de ellos, y le dijo: Amigo, no te hago ningún agravio: ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete: pues yo quiero dar a este último tanto como a ti. ¿O es que no puedo yo hacer de lo mío lo que quiero? ¿Acaso tu ojo es malo, porque yo soy bueno? Así que los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos. Porque muchos son los llamados, mas pocos los escogidos. - Credo.

Ofertorio - Bueno es alabar al Señor y cantar salmos a tu nombre ¡oh Altísimo!

Oración-Secreta. Ya que, has recibido oh Señor, nuestras oraciones y ofrendas, purifícanos con estos santos misterios y despacha favorablemente nuestros ruegos. Por Jesucristo Nuestro Señor

Prefacio de la Santísima Trinidad. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:

Comunión. - Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, y sálvame por tu misericordia: señor, no sea confundido, pues yo te he invocado.

Oración-Postcomunión. Haz, oh Dios, que tus fieles se sientan fortalecidos con tus dones; para que, recibiéndolos, más y más los busquen, y buscándolos, eternamente los gusten. Por Jesucristo Nuestro Señor.
FOLLETO EN PFF Una Voce Méjico 
PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS 
COMENTARIO LITÚRGICO CARD. SCHUSTER
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA

COMENTARIOS AL EVANGELIO
Homilía de maitines  EL SEÑOR NO HA DEJADO DE ENVIAR OPERARIOS. San Gregorio Papa
Benedicto XVI  EL SER LLAMADOS ES LA PRIMERA RECOMPENSA
NECESIDAD DE LA ASCESIS. Homilía del Domingo de Septuagésima

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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  EPÍSTOLA
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  EVANGELIO
I VÍSPERAS Y II VÍSPERAS

TEXTOS EN LATÍN
Dominica in SeptuagesimaII ClassisStatio ad S. Laurentium extra muros
Introitus: Ps. xvii: 5, 6, 7.
Circumdedérunt me gémitus mortis, dolóres inférni circumdedérunt me: et in tribulatióne mea invocávi Dóminum, et exaudívit de templo sancto suo vocem meam. [Ps. ibid., 2-3]  Díligam te, Dómine, fortitúdo mea: Dóminus firmaméntum meum, et refúgium meum, et liberátor meus. Glória Patri.  Circumdedérunt.
Non dicitur Glória in excélsis in Missis de Tempore ab hac Dominica usque ad Feriam IV Majoris Hebdomade inclusive, neque in Dominicis, neque in Feriis.
Oratio:
Preces pópuli tui quǽsumus, Dómine, cleménter exáudi: ut, qui juste pro peccátis nostris afflígimur, pro tui nóminis glória misericórditer liberémur. Per Dóminum.

1 Cor. ix: 24-27; x: 1-5
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Corínthios.
Fratres: Nescítis quod ii, qui in stádio currunt, omnes quidem currunt, sed unus áccipit bravíum?  Sic cúrrite, ut comprehendátis.  Omnis autem, qui in agóne conténdit, ab ómnibus se ábstinet: et illi quidem ut corruptíbilem corónam accípiant; nos autem incorrúptam.  Ego ígitur sic curro, non quasi in incértum: sic pugno, non quasi áërem vérberans: sed castígo corpus meum, et in servitútem rédigo: ne forte cum áliis prædicáverim, ipse réprobus effíciar.  Nolo enim vos ignoráre, fratres, quóniam patres nostri omnes sub nube fuérunt, et omnes mare transiérunt, et omnes in Móyse baptizáti sunt in nube, et in mari: et omnes eámdem escam spiritálem manducavérunt, et omnes eúmdem potum spiritálem bibérunt: (bibébant autem de spiritáli, consequénte eos, petra: petra autem erat Christus): sed non in plúribus eórum beneplácitum est Deo.
 Graduale: Ps. ix. 10-11, 19-20
Adjútor in opportunitátibus, in tribulatióne: sperent in te, qui novérunt te: quóniam non derelínquis quæréntes te, Dómine. v.  Quóniam non in finem oblívio erit páuperis: patiéntia páuperum non períbit in ætérnum: exsúrge Dómine, non præváleat homo.
 Tractus: Ps. cxxix: 1-4
De profúndis clamávi ad te, Dómine: Dómine exáudi vocem meam.  v.  Fiant aures tuæ intendéntes in oratiónem servi tui. v.  Si iniquitátes observáveris, Dómine: Dómine quis sustinébit?  v. Quia apud te propitiátio est, et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
A Septuagesima usque ad Feriam II post Dominicam Quinquagesimæ inclusive, quando in Feriis resumitur Missa Dominicæ, non dicitur Tractus, sed tantum Graduale.
 Matth. 20. 1-16
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 Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthæum.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: «Símile est regnum cælórum hómini patrifamílias, qui éxiit primo mane condúcere operários in víneam suam. Conventióne autem facta cum operáriis ex denário diúrno, misit eos in víneam suam. Et egréssus circa horam tértiam, vidit álios stantes in foro otiósos, et dixit illis: Ite et vos in víneam meam, et quod justum fúerit, dabo vobis. Illi autem abiérunt. Iterum autem éxiit circa sextam et nonam horam: et fecit simíliter. Circa undécimam vero éxiit, et invénit álios stantes, et dicit illis: Quid hic statis tota die otiósi? Dicunt ei: Quia nemo nos condúxit. Dicit illis: Ite et vos in víneam meam. Cum sero autem factum esset, dicit dóminus víneæ procuratóri suo: Voca operários, et redde illis mercédem incípiens a novíssimis usque ad primos. Cum veníssent ergo qui circa undécimam horam vénerant, accepérunt síngulos denários. Veniéntes autem et primi, arbitráti sunt quod plus essent acceptúri: accepérunt autem et ipsi síngulos denários. Et accipiéntes murmurábant advérsus patremfamílias, dicéntes: «Hi novíssimi una hora fecérunt, et pares illos nobis fecísti, qui portávimus pondus diéi, et æstus.» At ille respóndens uni eórum, dixit: «Amíce non fácio tibi injúriam: nonne ex denário convenísti mecum? Tolle quod tuum est, et vade: volo autem et huic novíssimo dare sicut et tibi. Aut non licet mihi, quod volo, fácere? an óculus tuus nequam est, quia ego bonus sum?» Sic erunt novíssimi primi, et primi novíssimi. Multi enim sunt vocáti, pauci vero elécti.»
Credo
Offertorium: Ps. 91. 2
Bonum est confitéri Dómino, et psállere nómini tuo, Altíssime.
 Secreta
Munéribus nostris quǽsumus, Dómine, precibúsque suscéptis; et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dóminum.

Communio: Ps. xxx: 17-18
Illúmina fáciem tuam super servum tuum, et salvum me fac in tua misericórdia: Dómine non confúndar, quóniam invocávi te.
Postcommunio

Fidéles tui Deus per tua dona firméntur: ut éadem et percipiéndo requírant, et quæréndo sine fine percípiant. Per Dóminum.

martes, 28 de enero de 2020

La Purificación de la Virgen -2 de febrero-

 2 de febrero
LA PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
II clase, blanco
Esta fiesta, con la cual se termina el tiempo de Epifanía, se nos presenta como el puente entre el misterio de Navidad y el de Pascua: María tiene todavía al Niño en sus brazos, pero lo lleva al templo para ofrecerlo. A los cuarenta días del Nacimiento de Jesús, María se dirigió a Jerusalén para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley mosaica. Es una fiesta del Señor y, a la vez, una fiesta de María, la fiesta mariana más antigua de toda la liturgia, y la que completa el contenido simbólico de este tiempo de Navidad. Con alegrías de Nochebuena, “la luz brilló en la tinieblas”; con el esplendor de  Epifanía, “la luz envolvió a Jerusalén”, es decir, a la Iglesia; con la liturgia de hoy, en esa procesión, que recuerda el viaje de María a Jerusalén, la luz arde ya en nuestras manos y, como cantamos en el Introito, “hemos tomado en nuestras brazos la misericordia de Dios” –hecha carne-, pues el cirio que recibimos de la manos del sacerdote es un símbolo de Cristo, “luz para iluminar a las gentes”, como decimos en la liturgia de este día recogiendo las palabras del viejo Simeón. “La cera –enseña San Anselmo-, significa la carne virginal del divino Infante; el pabilo, su alma; la llama, su divinidad.” Por eso los orientales llaman a esta fiesta el Encuentro (Hypapante). Es el encuentro de la Iglesia, de cada una de nuestras almas, con Cristo, el Esposo, que ha bajado a nuestra tierra para buscarnos. Escuchemos, pues, ansiosos la voz de la liturgia, que nos dice: “He aquí que viene a su santo templo el Dominador y el Señor; Sión, sal al encuentro de tu Dios, llena de alegría y de amor.” Vayamos a recibir la candela simbólica y guardémosla devotamente en nuestras casas, para que sea nuestra defensa en las tentaciones y en las tormentas interiores y exteriores, y, como hacían nuestros antiguos, tomémosla en nuestras manos como una confesión de la Divinidad de Cristo y de nuestro amor hacia Él, cuando llegue la hora de nuestro encuentro definitivo.


1.   BENDICIÓN DE LAS CANDELAS
El sacerdote, revestido de alba, estola y capa de color blanco, sube al altar y comienza la bendición de las candelas que están en el lado de la epístola, dice en tono ferial con las manos juntas:
. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.

ORÉMUS. Domine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, qui ómnia ex níhilo creásti, et jussu tuo per ópera apum hunc liquorem ad perfectionem cérei veníre fecísti: et qui hodiérna die petitiónem justi Simeónis implésti: te humíliter deprecámur; ut has candélas ad usus hóminum et sanitátem córporum et animárum, sive in terra sive in aquis, per invocatiónem tui sanctíssimi nóminis et per intercessiónem beátæ Maríæ semper Vírginis, cujus hódie festa devóte celebrántur, et per preces ómnium Sanctórum tuórum, bene   dícere et sancti   ficáre dignéris: et hujus plebis tuæ, quæ illas honorífice in mánibus desíderat portare teque cantando laudare, exáudias voces de coelo sancto tuo et de sede majestátis tuæ: et propítius sis ómnibus clamántibus ad te, quos redemísti pretióso Sánguine Fílii tui: Qui tecum.
. Amen.


ORÉMUS. Omnípotens sempitérne Deus, qui hodiérna die Unigénitum tuum ulnis sancti Simeónis in templo sancto tuo suscipiéndum præsentásti: tuam súpplices deprecámur cleméntiam; ut has candélas, quas nos fámuli tui, in tui nóminis magnificéntiam suscipiéntes, gestáre cúpimus luce accénsas, bene   dícere et sancti   ficáre atque lúmine supérnæ benedictiónis accéndere dignéris: quaténus eas tibi Dómino, Deo nostro, offeréndo digni, et sancto igne dulcíssimæ caritátis tuæ succénsi, in templo sancto glóriæ tuæ repræsentári mereámur. Per eúndem Dóminum nostrum.
. Amen.

ORÉMUS. Dómine Jesu Christe, lux vera, quæ illúminas omnem hóminem veniéntem in hunc mundum: effúnde benedictiónem tuam super hos céreos, et sanctifica eos lúmine grátiæ tuæ, et concéde propítius; ut, sicut hæc luminária igne visíbili accénsa noctúrnas depéllunt ténebras; ita corda nostra invisíbili igne, id est, Sancti Spíritus splendóre illustráta, ómnium vitiórum cæcitáte cáreant: ut, purgáto mentis óculo, ea cérnere póssimus, quæ tibi sunt plácita et nostræ salúti utília; quaténus post hujus sǽculi caliginósa discrímina ad lucem indeficiéntem perveníre mereámur. Per te, Christe Jesu, Salvátor mundi, qui in Trinitáte perfécta vivis et regnas Deus, per ómnia sǽcula sæculórum.
. Amen.

ORÉMUS. Omnípotens sempitérne Deus, qui per Móysen fámulum tuum puríssimum ólei liquórem ad luminária ante conspéctum tuum júgiter concinnánda præparári jussísti: bene dictiónis tuæ grátiam super hos céreos benígnus infúnde; quaténus sic adminístrent lumen extérius, ut, te donánte, lumen Spíritus tui nostris non desit méntibus intérius. Per Dóminum... in unitáte ejúsdem.
. Amen.

ORÉMUS. Dómine Jesu Christe, qui hodiérna die, in nostræ carnis substántia inter hómines appárens, a paréntibus in templo es præsentátus: quem Símeon venerábilis senex, lúmine Spíritus tui irradiátus, agnóvit, suscépit et benedíxit: præsta propítius; ut, ejúsdem Spíritus Sancti grátia illumináti atque edócti, te veráciter agnoscámus et fidéliter diligámus: Qui cum Deo Patre in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti vivis et regnas Deus, per ómnia sǽtula sæculórum.
. Amen.
. El Señor esté con vosotros.
. Y con tu espíritu.

OREMOS. Señor santo, Padre todopodero, Dios eterno, que de la nada créate todas las cosas y ordenaste que la cera elaborada por las abejas sirviese para formar estos cirios; y en le presente día cumpliste los deseos del justo Simeón, te pedimos humildemente, por la invocación de tu nombre y por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, cuya fiesta hoy devotamente celebramos y también por las preces de todos los santos, te dignes ben+decir y santi+ficar estas candelas; para uso de los hombre, para salud de los cuerpos y de las almas, por mar y tierra: escucha desde el santuario del cielo y desde el trono de tu majestad la voz de este pueblo, que desea llevarlas reverentemente en sus manos y con sus cánticos alabarte; muéstrate propicio a cuantos ti claman, puesto que con la sangre preciosa de tu Hijo Unigénito los redimiste. Que vive y reina.
.. Amén.
OREMOS. Omnipotente y sempiterno Dios, que en el día de hoy presentaste a tu Hijo unigénito en el templo para que fuese recibido en los brazos de Simeón: imploramos humildemente tu clemencia para que te dignes ben+decir  y santi+ficar y encender con la luz celeste de tu bendición estas candelas, que nosotros, tus siervos, intentamos recibir y llevar encendidas a gloria de tu nombre; para que siendo dignos de ofrecértelas, Seño Dios nuestro, e inflamados de tu dulcísima caridad, merezcamos ser presentados en el santo templo de tu gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo.
. Amén.

OREMOS. Señor Jesucristo, luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo: derrama tu ben+dición sobre estos cirios, y santi+fícalos con la luz de tu gracia; y así como estas antorchas encendidas con fuego visible ahuyentan las tinieblas de la noche, así nuestros corazones alumbrados con luz invisible, esto es, con la claridad del Espíritu Santo, se libren de la ceguedad de todos los vicios, para que, purificada la vista del alma, podamos ver lo que te es grato y útil a nuestra salvación, y así merezcamos llegar, después de las peligrosas tinieblas de este mundo, a la luz indeficiente. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que en Trinidad perfecta vives y reinas y eres Dios, por los siglos de los siglos.
. Amén.

OREMOS. Dios todopoderoso y eterno, que has ordenado por medio de Moisés, tu siervo, preparar aceite purísimo para mantener encendidas continuamente las lámparas en tu presencia; derramar propicio la gracia de tu bendi+ción sobre estas velas, para que alumbrándonos en el exterior, por tu gracia no falte a nuestras almas la luz interior de tu Espíritu. Por Nuestro Señor Jesucristo.
. Amén.
OREMOS. Señor Jesucristo, que apareciste entre los hombres en la sustancia de nuestra carne, y quisiste ser presentado por tus padres en el templo y a quien anciano Simeón, iluminado por la luz de tu Espíritu, conoció, recibió y bendijo: dígnate en tu misericordia, que iluminados y adoctrinados por la gracia del mismo Espíritu Santo, te conozcamos verdaderamente y te amemos fielmente. Que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del mismo Espíritu Santo y ere Dios, por los siglos de los siglos.
.. Amén.
Al llegar aquí, el sacerdote pone incienso en el incensario, asperga después las candelas con agua bendita, diciendo la Antífona Asperges me sin salmo y luego las inciensa con tres golpes de incensario. Mientras tanto, los fieles se acercan al altar para recibir de rodillas la candela de manos del sacerdote. Al recibir la candela, se besa primero ésta y después la mano del sacerdote. Mientras se distribuyen las candelas, se canta la siguiente.
Cántico Lc 2, 29-31
V/. Lumen ad revelatiónem géntium et glóriam plebis tuæ Israël.

V/. Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace. R/. Lumen.
V/. Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum. R/. Lumen.
V/. Quod parásti ante fáciem ómnium populorum. R/. Lumen.
V/. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. R/. Lumen.
V/. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. R/. Lumen.
V/. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

V/. Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu promesa. R/. Luz.
V/. Porque mi ojos han visto a tu salvación. R/. Luz.
V/. A quien has presentado ante todos los pueblos. R/. Luz.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. R/. Luz.
V/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. R/. Luz.
Terminada la distribución de las candelas, el celebrante en al altar añade.
. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.
ORÉMUS. Exáudi, quǽsumus, Dómine, plebem tuam: et, quæ extrinsécus ánnua tríbuis devotióne venerári, intérius asséqui grátiæ tuæ luce concéde. Per Christum, Dóminum nostrum.
. Amen.
. El Señor esté con vosotros.
. Y con tu espíritu.
OREMOS. Escucha, Señor, a tu pueblo y concédenos que los misterios que cada año nos permites celebrar exteriormente, los interioricemos con la luz de tu gracia. Por Cristo, nuestro Señor.
. Amén.
2.   PROCESIÓN
Terminado el canto de la oración anterior, el sacerdote pone incienso en el incensario y  el mismo o el diácono de cara al pueblo dice o canta:
.Procedamus in pace.
. In nómine Christi. Amen.
. Salgamos en paz.
. En nombre de Cristo. Amén.
La procesión se pone en marcha: primero el turiferario, el subdiácono revestido con la cruz en medio de dos acólitos con candelabros, el resto del clero asistente, el celebrante con el diácono a su izquierda, y detrás de él,  los fieles llevando las candelas encendidas. Durante la procesión se cantan las siguientes antífonas.
Antiph. 1.  Adórna thálamum tuum, Sion, et súscipe Regem Christum: ampléctere Maríam, quæ est coeléstis porta: ipsa enim portat Regem glóriæ novi lúminis: subsístit Virgo, addúcens mánibus Fílium ante lucíferum génitum: quem accípiens Símeon in ulnas suas, prædicávit pópulis, Dóminum eum esse vitæ et mortis et Salvatórem mundi.

Antiph. 2 Luc. 2, 26, 27 et 28- 29. Respónsum accépit Símeon a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi vidéret Christum Dómini: et cum indúcerent Púerum in templum, accépit eum in ulnas suas, et benedíxit Deum, et dixit: Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, in pace. . Cum indúcerent púerum Jesum parentes ejus, ut fácerent secúndum consuetúdinem legis pro eo, ipse accépit eum in ulnas suas.
Ant. 1. O Sion, adorna tu lecho nupcial, y recibe a Cristo, tu Rey: sal al encuentro de María, porque ella, que es la puerta del cielo,  trae a ti al glorioso Rey de la nueva luz; se detiene la Virgen llevando en sus manos al Hijo engendrado antes que la aurora; le recibe Simeón en sus manos, y predica a los pueblos que Él es el Señor de la vida y de la muerte y el Salvador del mundo.
Ant. 2. Simeón recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor, y cuando llevaron al Niño al templo, él lo tomó en brazos y bendijo a Dios, y dijo: "Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz. . Cuando sus padres introdujeron al niño Jesús, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos.
Al entrar de nuevo en la Iglesia se canta:
. Obtulérunt pro eo Dómino par túrturum, aut duos pullos columbárum: * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Postquam impléti sunt dies purgatiónis Maríæ, secúndum legem Moysi, tulérunt Jesum in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino. * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. * Sicut scriptum est in lege Dómini.
. Ofrecieron por él al Señor un par de tórtolas o dos pichones, . Como está escrito en la ley del Señor.
. Después de los días de la purificación de María se cumplieron de acuerdo a la ley de Moisés. . Como está escrito
. Llevaron a Jesús a Jerusalén, * para presentarle al Señor.. Como está escrito.
. Gloria al Padre y al Hijo, * y al Espíritu Santo. . Como está escrito




3.   SANTA MISA
Terminada la procesión, los ministros toman los ornamentos para la Santa Misa, En la misa que sigue a la bendición se omite el salmo Iudica me, Deu, así como la Confesión y las oraciones Aufer a nobis y Oramus te. El sacerdote sube al altar, lo besa. En la misa cantada sigue con la incensación, en la misa rezada recita el introito. Los fieles deben tener encendidas las velas durante el Evangelio y el Canon.  

INTROITO  Sal 47, 10-11
Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in medio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines terræ, justitia plena est déxtera tua [Ps. 47, 2] Magnus Dóminus, et laudábilis nimis: in civitáte Dei nostri; in monte sancto ejus. v. Gloria Patri. Suscépimus Deus.
Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra: tu diestra está llena de justicia. Sal. Grande es el Señor, y muy de ser alabado en la ciudad de Dios, en su monte santo. Gloria. Que tenemos.

COLECTA
Omnípotens sempitérne Deus, majestátem, tuam súpplices exorámus: ut, sicut unigéntius Fílius tuus hodiérna die cum nostræ carnis substántia in templo est præsentatus; ita nos fácias purificátis tibi méntibus præsentári. Per eundum Dóminum.
Dios omnipotente y eterno, humildemente pedimos a tu majestad, para que hagas que así como tu Hijo unigénito fue presentado este día en el templo revestido con la sustancia de nuestra carne, así también nosotros nos presentemos a ti con el alma purificada. Por Nuestro Señor Jesucristo.

EPISTOLA Ml 3, 1-4
Lectio Malachiæ Prophetæ. Hæc dicit Dóminus Deus: «Ecce ego mitto Angelum meum, et præparábit viam ante fáciem meam. Et statim véniet ad templum suum Dominátor, quem vos quǽritis, et Angelus testaménti, quem vos vultis. Ecce venit, dicit Dóminus exercítuum: et quis póterit cogitáre diem advéntus ejus, et quis stabit ad vidéndum eum? Ipse enim quasi ignis conflans, et quasi herba fullónum: et sedébit conflans, et emúndans argéntum, et purgábit fílios Levi et colábit eos quasi aurum et quasi argéntum: et erunt Dómino offeréntes sacrifícia in justítia. Et placébit Dómino sacrifícium Juda, et Jerúsalem, sicut dies sǽculi, et sicut anni antíqui: dicit Dóminus omnípotens.»
Lectura del profeta Malaquías. Esto dice el Señor Dios: «He aquí, que yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí. Y entonces vendrá el Dominador a su templo, a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis. He aquí que viene –dice el Señor de los ejércitos-. Y, ¿quién será capaz de pensar en el día de su venida?, y ¿quién podrá estar para verlo? Porque él será como un fuego purificador, y como la hierba de batanero; se sentará para refinar y purificar la plata, y él purificará a los hijos de Leví, y los refinará como el oro y la plata; ofrecerán sacrificios al Señor con justicia. Y el sacrificio de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los días de antaño y como en los años antiguos –lo dice el Señor Todopoderoso.




GRADUALE Sal 47, 10-11.9
Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in medio templi tui: secúndum nomen tuum, Deus, ita et laus tua in fines terræ. . Sicut audívimus ita et vídimus, in civitáte Dei nostri, in monte sancto ejus.

Allelúia, alleluia.- .Senex púerum portábat: puer autem senem regébat. Allelúia.
Hemos recibido tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo; como tu nombre, oh Dios, así ha llegado tu alabanza hasta los confines de la tierra. . Como escuchamos así lo hemos visto en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
Aleluya. Aleluya. ℣. El anciano llevaba al niño, pero el Niño gobernaba el anciano. Aleluya.

TRACTO Lc 2, 29-32
En tiempo de septuagésima se omite el Aleluya y en su lugar se dice el tracto.  
.Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace, *Quia vidérunt óculi mei salutáre tuam. * Quod parásti ante fáciem ómnium populórum. * Lumen ad revelatiónem géntium, et glóriam plebis tuæ Israël.
Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto tu salvación. * Al que has puesto delante de todos los pueblos: *Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

EVANGELIO  Lc 2, 22-32
Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam
In illo témpore: Postquam impléti sunt dies purgatiónis Maríæ, secúndum legem Móysi, tulérunt Jesum in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino, sicut scriptum est in lege Dómini: «Quia omne masculínum adapériens vulvam sanctum Dómino vocábitur. Et ut darent hóstiam secúndum quod dictum est in lege Dómini, «par túrturum aut duos pullos columbárum.» Et ecce homo erat in Jerúsalem, cui nomen Símeon, et homo iste justus et timorátus, exspéctans consolatiónem Israël, et Spíritus Sanctus erat in eo. Et respónsum accéperat a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi prius vidéret Christum Dómini. Et venit in spíritu in templum. Et cum indúcerent púerum Jesum paréntes ejus, ut fácerent secúndum consuetúdinem legis pro eo: et ipse accépit eum in ulnas suas, et benedíxit Deum, et dixit: «Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace: quia vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium propulórum: Lumen ad revelatiónem géntium, et glóriam plebis tuæ Israël.»
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas
En aquel tiempo, cuando se cumplieron los días de la purificación de María de acuerdo a la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor». Y para ofrecer la ofrenda conforme a lo que se dice en la Ley del Señor,  “un par de tórtolas o dos pichones:” Y he aquí, que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Cristo del Señor. Y vino por inspiración del Espíritu al templo. Y cuando sus padres introdujeron al niño Jesús, para hacer por él conforme al rito de la ley, lo recibió en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto tu salvación. Al que has puesto delante de todos los pueblos: Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.”





OFERTORIO Sal 44, 3
Diffúsa est grátia in lábiis tuis: proptérea benedíxit te Deus in ætérnum, et in sǽculum sæculi.
La gracia se derrama en tus labios: por eso Dios te ha bendecido para siempre, y por los siglos de los siglos.

SECRETA
Exaudi, Dómine, preces nostras : et, ut digna sint múnera, quæ óculis tuæ majetátis offérimus, subsídium nobis tuæ pietátis impénde. Per Dóminum
Escucha, Señor, nuestras oraciones, y para que los dones que ofrecemos ante tu Majestad sean dignos, danos el auxilio de tu piedad. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PREFACIO de  NAVIDAD
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quia per incarnáti Verbi mystérium, nova mentis nostræ óculis lux tuæ claritátis infúlsit: ut dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Padre santo, Dios omnipotente y eterno, pues por el misterio del Verbo ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria, para que, conociendo a Dios bajo una forma visible, seamos atraídos  por él al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar

ANTÍFONA DE COMUNIÓN     Lc 2, 26
Respónsum accépit Símeon a Spíritu Sancto, non visúrum se mortem, nisi vidéret Christum Dómini.
Recibió una respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.




ORACIÓN POSTCOMUNIÓN
Quǽsumus, Dómine Deus noster : ut sacrosáncta mystéria, quæ pro reparatiónis nostræ munímine contulísti, intercedénte beáta María semper Vírgine, et præsens nobis remédium esse fácias, et futúrum. Per Dóminum
Te pedimos, Señor Dios nuestro, que por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, hagas que los misterios sagrados misterios que nos has dado para la preservación de nuestra vida espiritual, nos sirvan de remedio   presente y futura. Por nuestro Señor Jesucristo.









Textos en latín
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PARTITURAS Y GRABACIONES DE LOS PROPIOS
SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA SERMÓN DE SAN ANTONIO
COMENTARIO CARD. SCHUSTER
PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS
GRABACIONES DE LAS LECTURAS

I Y II VÍSPERAS CANTADAS - FOLLETO BILINGÜE