DOMINICA SEXTA POST PENTECOSTEN
VI DOMINGO DESPUES DE
PENTECOSTÉS
II clase, verde
Gloria, Credo y prefacio de la Santísima
Trinidad
«EI
Señor es la fortaleza de su pueblo.» Cántico magnifico de alegría y de varonil
confianza, en que, una vez más, expresa el pueblo cristiano su confianza y su
seguridad. El gradual, el aleluya y el ofertorio hacen eco a este hermoso
cántico de entrada. La epístola y el evangelio ponen de nuevo ante nuestros
ojos nuestra condición de bautizados: ¡Muertos al pecado por el bautismo,
deberíamos vivir una vida nueva, en que no hubiese lugar alguno para el pecado;
la vida de Cristo debe regular la nuestra y llevarla hacia Dios, sin ningún
compromiso con la pasada esclavitud, de la que nos ha liberado. Mas sería
irrealizable esta exigencia de santidad, e imposible de sostener nuestra marcha
hacia Dios, Si, él no viniera en nuestra ayuda para comunicarnos la fuerza
necesaria. Entre todos los socorros sobrenaturales que se nos prodigan y cuya
acción bienhechora canta la misa de hoy, ocupa, el primer lugar, la eucaristía.
La multiplicación de los panes, que la anunciaba, muestra el pan cotidiano de
nuestra vida cristiana, el alimento sustancial que ha de sostener nuestras
fuerzas para seguir a Cristo «sin desfallecer en el camino».
...
Después
de invocar el auxilio del Altísimo en el Introito, y de haber pedido el aumento
de la virtud de religión en la Colecta, nos recuerdan la Epístola la dignidad
de los que hemos sido bautizados. Cuantos hemos sido bautizados en Jesucristo,
lo hemos sido con la representación de su muerte. Como si dijera: todos sus los
que os gloriáis del nombre cristiano recibido en el Bautismo, reconoced que
esta gracia la debéis a la muerte de Jesucristo. El Bautismo nos ha constituido
miembros de Jesucristo.. ¿Puede darse mayor dignidad? Pero si somos miembros de
Cristo hemos de vivir como vive Cristo, es decir, una vida santa, una vida
pura, una vida exenta de todo pecado. Para vivir unidos con Cristo, recordemos que
la Eucaristía es el alimento de nuestras almas. No basta oída la palabra
divina, es necesario comer el Pan del
cielo, que es Cristo. Esto sin duda quiere señalarnos la iglesia al proponernos
en el Evangelio el milagro de la multiplicación de los panes. Después que
Cristo, instruyó a los pueblos que le seguían les dio el alimento nutritivo del
pan. Así nosotros, después de haber escuchado las palabras del divino Maestro,
acerquémonos al banquete eucarístico para que nuestras almas tengan virtud para
practicar nuestros deberes de cristianos, de miembros de Jesucristo.
INTROITO Salmo
27, 8-9. 1
DÓMINUS
FORTÍTUDO plebis suæ, et protéctor salutárium Christi suæ est: salvum fac
populum tuum, Dómine, et bénedic hereditáti tuæ, et rege eos usque in
sǽculum. V/. Ad te Dómine, clamábo, Deus meus, ne síleas a me: ne quando
táceas a me, assimilábor descendéntibus in lacum. Glória Patri. Dóminus
fortítudo.
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EL
SEÑOR es la fortaleza de su pueblo; es un castillo de salvación para su
ungido. Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu heredad, y rígelos
siempre. V/. A ti, Señor, clamo; no te
hagas sordo a mis ruegos, Dios mío. No calles, no sea que me asemeje a los
que bajan al sepulcro V/. Gloria al Padre.
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COLECTA
La acción de Dios acompaña al hombre en todos sus caminos y
aumenta constantemente el bien que en él ha creado, y, una vez aumentado, le
protege. He ahí la gran providencia divina, llena de vigilante bondad.
DEUS
VIRTUTUM, cujus est totum quod est óptimum: ínsere pectóribus nostris amórem
tui nóminis, et præsta in nobis religiónis augméntum; ut, quæ sunt bona,
nútrias, ac pietátis stúdio, quæ sunt nutríta, custódias. Per Dóminum.
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OH
DIOS de la fortaleza, fuente de toda perfección el bien que en nosotros hay, y merced a nuestro fervor,
guardes esos mismos bienes que en nosotros has ido regando con tu gracia. Por
nuestro Señor Jesucristo.
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EPÍSTOLA Romanos
6, 3-11
Al unirse los fieles a Cristo por medio del bautismo, se
transforman en un ser nuevo que, bajo pena de repudio, debe conformar su vida a
la de su cabeza.
LÉCTIO
EPÍSTOLÆ BEÁTI PAULI APÓSTOLI AD ROMANOS.
Fratres:
Quicúmque baptizáti sumus in Christo Jesu, in morte ipsíus baptizáti sumus.
Consepúlti enim sumus cum illo per baptísmum in mortem: ut quómodo surréxit
Christus a mórtuis per glóriam Patris, ita et nos in novitáte vitæ ambulémus.
Si enim complantáti facti sumus similitúdini mortis ejus: simul et
resurrectiónis érimus. Hoc sciéntes, quia vetus homo noster simul crucifíxus
est: ut destruátur corpus peccáti, et ultra non serviámus peccato. Qui enim mórtuus
est, justificátus est a peccato. Si autem mórtui sumus cum Christo: crédimus
quia simul étiam vivémus cum Christo: scientes quod Christus resúrgens ex
mórtuis, jam non móritur, mors illi ultra non dominábitur. Quod enim mórtuus est peccáto, mórtuus est semel:
quod autem vivit, vivit Deo. Ita et vos existimáte, vos mórtuos quidem esse
peccáto, viventes autem Deo, in Christo Jesu, Dómino nostro.
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LECTURA
DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS.
Hermanos:
Todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido en su
muerte. Hemos quedado sepultados con él, por el bautismo que nos sumerge en
su muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por el
poder del Padre, también nosotros vivamos vida nueva. Porque si fuimos
injertados en él por medio de la semejanza de su muerte, lo seremos también
por la de su resurrección. Sabemos bien que nuestro hombre viejo ha sido
crucificado con él, para que sea destruido el cuerpo de pecado, y no sirvamos
ya más al pecado. Pues el que muere, se libera del pecado, Y si estamos
muertos con Cristo, creemos que viviremos también con Cristo. Sabemos que
Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere, ya no tiene la muerte
dominio sobre él. Su muerte fue muerte al pecado, una vez para siempre; su
vida es una vida para Dios. Así, vosotros, consideraos muertos al pecado, más
vivos ya para Dios, en Jesucristo nuestro Señor,
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GRADUAL Salmo
89, 13. 1
CONVÉRTERE,
Dómine aliquántulum, et deprecáre super servos tuos. V/. Dómine refúgiam
factus est nobis, a generatióne et progénie.
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VUÉLVETE,
Señor, un poco, y atiende a los ruegos de tus siervos. V/. Tú has sido,
Señor, nuestro refugio de generación en generación,
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ALELUYA Salmo
30, 2-3
ALLELÚJA,
ALLELÚJA. V/. In te, Dómine, sperávi, non confúndar in ætérnum: in justítia
tua libera me, et éripe me: inclína ad me aurem tuam, accélera, ut erípias
me. Allelúja.
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ALELUYA,
ALELUYA. V/. En ti, Señor, busco amparo, no sea confundido para siempre.
Líbrame por tu justicia, y sálvame; inclina a mí tu oído, corre a librarme.
Aleluya.
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EVANGELIO
Marcos 8, 1-9
“Sostenido Elías por el alimento que le dio un ángel, caminó
durante cuarenta días: más vosotros, si os alimenta Jesús, marcharéis hasta
llegar a la patria que habitan los santos” San Ambrosio
SEQUÉNTIA
SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM MARCUM.
In
illo témpore: Cum turba multa esset cum Jesu, nec habérent quod manducárent,
convocátis discípulis, ait illis: "Miséreor super turbam: quia ecce iam
tríduo sústinent me, nec habent quod mandúcent: et si dimísero eos jeiúnos in
domum suam, defícient in via: quidam enim ex eis de longe venérunt." Et respondérunt ei discípuli sui: "Unde illos
póterit hic saturáre pánibus in solitúdine?" Et interrogávit eos:
"Quot panes habétis?" Qui dixérunt: "Septem." Et præcépit
turbæ discúmbere supra terram. Et accípiens septem panes, grátias agens fregit
et dabat discípulis suis, ut appónerent, et apposuérunt turbæ. Et habébant
piscículos paucos: et ipsos benedíxit, et jussit appóni. Et manducavérunt, et
saturáti sunt, et sustulérunt quod superáverat de fragméntis, septem sportas.
Erant autem qui manducáverunt, quasi quáttuor míllia: et dimisit eos.
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LECTURA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS.
En
aquel tiempo: Hallándose una inmensa turba en torno a Jesús y no teniendo qué
comer, llamó a sus discípulos, y les dijo: Lástima me da esta multitud,
porque tres días hace que me siguen, y no tienen qué comer, y si los envío a
sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de
lejos. Respondiéronle sus discípulos: ¿Quién será capaz de procurarles pan
abundante en esta soledad? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis?
Respondieron: Siete. Mandó entonces a la gente sentarse en el suelo, Y
tomando los siete panes, dio gracias y los partió, y dio a sus discípulos
para que los distribuyesen entre las gentes; y se los repartieron. Como
tenían algunos pececillos, bendíjolos también, y mandó distribuírselos.
Comieron hasta saciarse, y de las sobras se recogieron siete cestos, siendo
los que habían comido como cuatro mil; y los despidió
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Se dice Credo
OFERTORIOSalm. 16.5-7
PÉRFICE
GRESSUS meos in sémitas tuis, ut non moveántur vestígia mea: inclína aurem
tuam, et exáudi verba mea: mirífica misericórdias tuas, qui salvos facis
sperántes in te, Dómine.
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AFIANZA
MIS PASOS en tus sendas, para que no vacilen mis pies. Préstame atención y
oye mis palabras; haz que brillen en mí tus misericordias, pues salvas a los
que esperan en ti, Señor.
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SECRETA
PROPITIÁRE,
Dómine, supplicatiónibus nostris, et has pópuli tui oblatiónes benignus
assúme: et ut nullíus sit írritum votum, nullíus vacua postulátio, præsta;
ut, quod fidéliter pétimus, efficáciter consequámur. Per Dóminum.
|
MUÉSTRATE,
Señor, propicio a nuestros ruegos, y acepta benigno estas ofrendas de tu
pueblo; y para que ningún anhelo sea fallido y ninguna oración desatendida,
haz que consigamos eficazmente lo que con fe pedimos. Por nuestro Señor.
|
PREFACIO
VERE
DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias
ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio
tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus
singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua
gloria, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine
differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque
Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte
adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac
Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:
|
EN
VERDAD es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo
y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito
Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la
individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola
sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos
también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De
suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la
propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la
majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a
diario, diciendo a una voz.
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COMUNIÓN Salmo
26.6
CIRCUÍBO,
et immolábo in tabernáculo ejus hóstiam jubilatiónis: cantábo, et psalmum
dicam Dómino.
|
RODEARÉ
tu altar e inmolaré en tu santo templo víctimas de júbilo; cantaré y,
entonaré un salmo al Señor.
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POSCOMUNIÓN
REPLÉTI
SUMUS, Dómine, munéribus tuis: tríbue, quǽsumus; ut eórum et mundémur
efféctu, et muniámur auxílio. Per Dominum.
|
YA
QUE hemos sido colmados de tus dones, haz, Señor, que quedemos limpios
mediante su virtud y fortalecidos con su auxilio. Por nuestro Señor.
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