lunes, 9 de diciembre de 2019

III Domingo de Adviento. PDF

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jueves, 5 de diciembre de 2019

II Domingo de Adviento. PDF

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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Inmaculada Concepción de María. 8 de diciembre


8 de diciembre


8 de diciembre
INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA
Patrona Principal de España
I clase, azul (fuera de España y, en su defecto, blanco)
Gloria, Credo y prefacio de la Virgen “Et te in Conceptione Inmaculata”.
Se hace conmemoración de la feria o domingo de adviento.

El introito expresa la alegría de María al reconocer que el Señor la ha revestido de gracia, de justicia y de santidad. Verdaderamente puede gozarse María, pues la serpiente infernal no pudo jamás tiznar en lo más mínimo su alma santísima. María quebrantó la cabeza del dragón infernal, le venció completamente, no sólo porque dio a luz al Redentor, sino también porque se vio siempre libre de toda mancha de pecado, aún del pecado original. Si lo hubiese venido al mundo como los demás descendientes de Adán contaminada con el pecado original, hubiese estado algún tiempo bajo la esclavitud de Satanás, su triunfo sobre el no hubiera sido completo. Por eso Dios, en atención a los méritos de su divino Hijo, preservó a María de toda mancha de pecado. Estas son las verdades que nos enseña la Colecta. La Epístola es una aplicación hermosísima en la Inmaculada Concepción, en sentido acomodaticio, de lo que el autor inspirado nos dice de la eterna concepción de la Sabiduría increada. Al que considere atentamente la celeste embajada de Ángel a María, que nos refiere el Evangelio, no le causarán admiración las siguientes palabras del inmortal Pío IX en la Bula Ineffabílis Deus:  Declaramos, pronunciamos y definimos a honra de la santa e indivisa Trinidad, para decoro y ornamento de la Bienaventurada Virgen María, para exaltación de la fe católica y aumento de religión cristiana, y con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo y de sus bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo, y con la nuestra, que la doctrina por la cual se juzga a la Santísima Virgen María en el primer instante de su concepción fue preservada de toda culpa original, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, atendidos los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, Salvador del género humano; ha sido revelada por Dios, y, por tanto debe creerse firme y constantemente por todos los fieles.

INTROITO Isaías 61,10; Salmo 29,2
GAUDENS GAUDÉBO in Dómino, et exsultábit ánima mea in Deo meo: quia índuit me vestiméntis salútis: et induménto justítiæ circúmdedit me, quasi sponsam ornátam monílibus suis. V/. Exaltábo te, Dómine, quóniam suscepísti me: nec delectásti inimícos meos super me. V/. Glória Patri.
MUCHO ME GOZARÉ en el Señor, y se regocijará mi alma en mi Dios, porque me ha revestido con vestidura de salud y me ha cubierto con manto de justicia, como esposa con sus joyeles. V/.Te ensalzaré, Señor, porque me has amparado, y no has permitido triunfen mis enemigos sobre mí. V/. Gloria al Padre.

COLECTA
DEUS, qui per immaculátam Vírginis Conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Fílii tui prævísa, eam ab omni labe preservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
OH DIOS, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, has preparado digna morada a tu hijo; te suplicamos que, así como por la muerte prevista de este tu hijo la has preservado de toda mancha, nos concedas también, por la intercesión de María, llegar puros hasta ti.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
(Se hace conmemoración del Adviento)

EPÍSTOLA Proverbios 8, 22 -35
Poder, presencia eterna en el pensamiento de Dios, solicitud por los hombres que, escuchándola, encuentran el camino de la salvación: he ahí los atributos de la Sabiduría que la Iglesia aplica a la Santísima Virgen, lo mismo que a Jesucristo, su hijo. ¡Tan íntimamente se halla asociada a él en la realización de los grandes designios de Dios!
LÉCTIO LIBRI SAPIÉNTIÆ.
Dóminus possédit me in inítio viárum suárum, ántequam quidquam fáceret a princípio. Ab ætérno ordináta sum, et ex antíquis, ántequam terra fíeret. Nondum erant abyssi, et ego jam concépta eram: necdum fontes aquárum erúperant: necdum montes gravi mole constíterant: ante colles ego parturiébar: adhuc terram non fécerat, et flúmina, et cárdines orbis terræ. Quando præparábat cælos, áderam: quando certa lege et gyro vallábat abyssos: quando áethera firmábat sursum et librábat fontes aquárum: quando circúmdabat mari términum suum, et legem ponébat aquis, ne transírent fines suos: quando appendébat fundaménta terræ. Cum eo eram cuncta compónens: et delectábar per síngulos dies, ludens coram eo omni témpore: ludens in orbe terrárum: et delíciæ meæ esse cum fíliis hóminum. Nunc ergo, fílii, audíte me: Beáti, qui custódiunt vias meas. Audíte disciplínam, et estóte sapiéntes, et nolíte abjícere eam. Beátus homo, qui audit me, et qui vígilat ad fores meas quotídie, et obsérvat ad postes óstii mei. Qui me invénerit, invéniet vitam, et háuriet salútem a Dómino.
LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA.
El Señor me ha creado, primicias de sus caminos, que antes de todas sus obras. Desde la eternidad fui constituida, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra. Aún no existían los océanos, y yo estaba ya concebida; aún no había brotado las fuentes, no estaban asentados los montes, antes de los collados, había yo nacido; aún no había hecho la tierra, ni los campos, ni la materia del polvo de la tierra. Cuando él preparaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, cuando sujetó las nubes en lo alto, y afianzó las fuentes del abismo, cuando fijó sus límites al mar para que las aguas no traspasaran sus orillas; cuando trazó los cimientos de la tierra, junto a él me hallaba yo artífice, y era cada día sus delicias jugueteando en su globo terrestre y deleitándose en los hijos de los hombres. Ahora, pues, hijos, oídme: Dichosos los que siguen mis caminos. Oíd mis instrucciones, y sed cuerdos, y no las desechéis. Dichoso el hombre que me oye y vela diariamente a mis puertas, guardando sus postigos. Quien me halla, ha hallado la vida, y alcanza el favor del Señor.

GRADUAL  Judit, 13,23; 15,10
BENEDÍCTA ES tu, Virgo María, a Dómino Deo excélso, præ ómnibus muliéribus super terram.  V/. Tu glória Jerúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli nostri.
BENDITA TÚ, Virgen María, ante el Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra. V/. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú la honra de nuestro pueblo.

ALELUYA Cantar de los Cantares 4, 7
Allelúja, allelúja. V/. Tota pulchra es María: et macula originális non est in te. Allelúja.
Aleluya, aleluya. V/.Toda hermosa eres, María, y no hay en ti mancha original. Aleluya.

TRACTO Salmo 86, 2-5
En las misas votivas después de Septuagésima, omitido el Aleluya se dice.
FUNDAMÉNTA ejus in móntibus sanctis: díligit Dóminus portas Sion super ómnia tabernácula Jacob. V/. Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei.  V/. Homo natus est in ea, et ipse fundávit eam Altíssimus.
FUNDADA está sobre las santas montañas; el Señor ama las puertas de Sión más que todas las tiendas de Jacob. V/. Maravillas se han dicho de ti, ciudad de Dios. V/.Todos son tus hijos y el mismo Altísimo la ha fundado.

ALELUYA Judit 15,10. Cantar de los Cantares 4, 7
Durante el Tiempo Pascual, omitido el gradual se dice:
Allelúja, allelúja. V/. Tu glória Jerúsalem, tu lætítia Israël, tu honorificéntia pópuli nostri. Allelúja.  V/.Tota pulchra es María: et macula originális non est in te. Allelúja.
Aleluya, aleluya. V/. Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el honor de nuestro pueblo.  Aleluya. V/. Toda hermosa eres, María, y no hay en ti mancha original. Aleluya.

EVANGELIO Lucas 1, 26-28 
Del hermoso relato de la anunciación, en san Lucas, toma hoy la Iglesia la salutación angélica para hacerla nuestra y para invitarnos a meditar todo su contenido.
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM LUCAM.
In illo témpore: missus est angelus Gábriel a Deo in civitátem Galilǽæ, cui nomen Názareth, ad virginem desponsátam viro cui nomen erat Joseph, de domo David, et nomen Vírginis María. Et ingréssus Angelus ad eam, dixit: "Ave, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus."
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Se dice Credo

OFERTORIO Lucas 1, 28.
AVE MARÍA, grátia plena: Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, allelúia.
DIOS TE SALVE, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú entre todas las mujeres, aleluya.

SECRETA
SALUTÁREM HÓSTIAM, quam in solemnitáte immaculátæ Conceptiónis beátæ Vírginis Maríæ tibi, Dómine, offférimus, súscipe et præsta: ut, sicut illam tua grátia præveniénte ab omni labe immúnem profitémur; ita ejus intercessióne a culpis ómnibus liberémur. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
RECIBE, SEÑOR, la hostia de salvación que te ofrecemos en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, y haz que,  así como la proclamamos limpia de toda mancha, por haberla tú prevenido con tu gracia, así, su intercesión nos libre de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
(Se hace conmemoración del Adviento)

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN.
VERE DIGNUM et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Et te in Conceptióne immaculata beátæ Maríæ semper Vírginis collaudáre, benedícere, et predicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et virginitátis glória permanénte lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
REALMENTE es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso  y eterno: Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada siempre Virgen María: porque ella concibió a tu Único hijo, por obra del Espíritu Santo, y  sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo nuestro Señor. Por El los Ángeles y los Arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus  voces cantando humildemente tu alabanza:

COMUNIÓN
GLORIÓSA DICTA sunt de te María: quia fecit tibi magna qui potens est. (T.P. Alleluia.)
TU GLORIA se ha proclamado, María: porque grandes cosas ha hecho en ti el poderoso. (T.P. Aleluya.)

POSCOMUNIÓN
SACRAMÉNTA, quæ súmpsimus, Dómine Deus noster, illíus in nobis culpæ vúlnera réparent; a qua immaculátum beátæ Maríæ Conceptiónem singuláriter præservásti. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen. 
LOS SACRAMENTOS que hemos recibido, Señor Dios nuestro, reparen en nosotros las heridas de aquella culpa de la que por favor singular preservaste a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



COMENTARIO CARD. SCHUSTER

PARTITURAS DE LAS ORACIONES Y LECTURAS

GRABACIONES DE LAS LECTURAS
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 Epístola
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  Evangelio

sábado, 30 de noviembre de 2019

I & II Vísperas del I Domingo de Adviento. Forma Extraordinaria del Rito Romano



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miércoles, 27 de noviembre de 2019

I domingo de Adviento. PDF

I domingo de Adviento



I DOMINGO DE ADVIENTO
I clase, morado
Se omite el Gloria. Credo. Prefacio del Adviento  o, en su defecto, de la Santísima Trinidad.

En este primer día y domingo del Año eclesiástico y primera evocación, podría decirse de la Creación, la Iglesia nos pone en contacto con el último día del mundo y de las cosas.  Antes de llevarnos al pesebre de Belén, nos lleva al tribunal del Juicio final, para encarecernos de antemano, con el pensamiento de la cuenta, la correspondencia de la gracia soberana de la Redención, que ese Niño Divino, cuya silueta se dibuja ya en lontananza, viene a realizar. Es una fuerte sacudida que la Iglesia da a nuestra conciencia de cristianos, para despertarnos, o del letargo del pecado, si desgraciadamente estuviésemos sumidos en él, o de la modorra de la indiferencia y de la tibieza espiritual. Es decirnos: Si no estás limpio para presentarte ante el Divino Juez, tampoco lo estás para salir al encuentro de tu Salvador, que es tu mismo y único Dios y Señor: "despójate, por tanto, de las obras de las tinieblas y revístete de las armas de la Luz".
La liturgia del Adviento se abre con un grito de llamada: ¡Ven! Es el grito de los profetas de Israel al Mesías Redentor, cuya venida esperan con ansiedad.
Dios no se hace el sordo a la voz de su pueblo. Cumpliendo la promesa de salvación que hizo a nuestros primeros padres a raíz de su caída, envía a su Hijo al mundo. Y la aplicación a todas las generaciones humanas de la redención, que nos ha adquirido con su pasión el Hijo de Dios hecho hombre, continúa hasta el fin de los tiempos; no se terminará sino con la consumación del mundo, cuando vuelva el Mesías para coronar su obra y trasladarnos a su reino. Así, pues, la historia de la Iglesia se sitúa entre estos dos grandes acontecimientos.
En la Misa del domingo se evoca toda esta obra de la redención, desde su preparación en la esperanza de Israel y su resonancia en nuestra vida presente (epístola) hasta su última consumación (evangelio). Al prepararnos para celebrar en Navidad el nacimiento del que ha venido a rescatar nuestras almas del pecado y hacerlas semejantes a la suya, invoca la Iglesia sobre nosotros y sobre todos los hombres la plena realización de la misión salvadora que Cristo ha venido a cumplir en la tierra.
...
La iglesia ha querido iniciar el año litúrgico con la Estación en la augusta Basílica de Santa María la Mayor, en donde se guarda la Cuna del Redentor del mundo. No podía, en verdad, escoger lugar más propio para celebrar el suspirado advenimiento de Jesucristo. La venida de Cristo, según nos indica la liturgia de esta primera domínica, es doble. El primero, humilde para redimirnos; el segundo, glorioso para juzgarnos. Y aún, si bien lo consideramos, es triple el advenimiento de Cristo; uno cercano, en Belén; otro actual, a nuestros corazones, y en el futuro en el último día de los tiempos. Este último día, esta venida de Cristo, es también doble; pues hay también un último día de nuestra vida en que se hará nuestro juicio particular y se llama en lenguaje bíblico: adviento del Señor; y hay otro día último del mundo, en el que se verificará el juicio universal; este día es el adviento del Señor en su más elevado sentido. La colecta de la Santa misa nos presenta a Cristo como Salvador del mundo. ”¡Señor, haced ostentación de vuestro poder, y venid!”. La Epístola nos recuerda que Cristo viene como Salvador a nuestros corazones: “Revestíos de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Estamos más cerca de nuestra salud!. Finalmente el Evangelio nos le describe como Juez y Salvador; al fin de mundo:” Al ver que comienzan a suceder estas cosas, abrid los ojos y alzad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”.
El sentimiento dominante de la Liturgia en este primer domingo de Adviento es de temor al juez, y, por efecto de él, de recurso al Salvador.
Este pensamiento tiene toda la Liturgia y se muestra con especial belleza en la Misa. Levantemos los ojos al Salvador (Introito). Miremos a nuestro propio corazón (Epístola). Miremos al Juez, que ha de venir (Evangelio). Si no levantamos los ojos al Redentor, y no los fijamos en nuestro propio corazón habremos de ver un día el rostro terrible del Juez divino.

INTROITO Salmo 24, 1-4
AD TE LEVÁVI ánimam meam: Deus meus, in te confído, non erubéscam neque inrídeant me inimíci mei: étenim univérsi qui te exspéctant, non confundéntur. V/. Vias tuas Dómine demónstra mihi: semitas tuas édoce me. V/. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculorum. Amen.
A TI, SEÑOR, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío; no sea avergonzado, ni se burlen de mí mis enemigos; pues cuantos en ti esperan, no quedarán confundidos. V/. Muéstrame, Señor, tus caminos, y enséñame tus sendas. V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.
No se dice el Gloria
COLECTA
EXCITA, quæsumus, Dómine, poténtiam tuam, et veni: ut ab imminéntibus peccatórum nostrórum perículis, te mereámur protegénte éripi, te liberánte salvári: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. R/. Amén.
DESPIERTA, Señor, tu potencia y ven; para que con tu protección merezcamos ser libres de los peligros que nos amenazan por nuestros pecados, y ser salvos con tu gracia. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. R/. Amén.

EPÍSTOLA Romanos 13, 11-14
La primera generación cristiana vivía más que nosotros en la espera de la vuelta gloriosa del Señor. Ella da a nuestra vida cotidiana toda su razón de ser. al prepararnos constantemente para recibirle.
LÉCTIO EPISTOLÆ BEÁTI PAULI APSTÓLI AD ROMANOS
Fratres: Sciéntes quia hora est jam nos de somno súrgere. Nunc enim própior est nostra salus quam cum credídimus. Nox præcéssit, dies autem appropinquávit. Abjiciámus ergo ópera tenebrárum, et induámur arma lucis. Sicut in die honéste ambulémus: non in comesatiónibus et ebrietátibus, non in cubílibus et inpudicítiis, non in contentióne et æmulatióne: sed induímini Dóminum Jesum Christum.
Hermanos: Hora es ya de despertar. Ahora está más cerca nuestra salud que cuando empezamos a creer. Ha pasado la noche y llega el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos de las armas de la luz. Caminemos, como de día, honestamente: no en glotonerías y embriagueces, ni en sensualidades y disoluciones, ni en pendencias y envidias; antes bien, revestíos de nuestro Señor Jesucristo.

GRADUAL Salmo 24, 3-4
UNIVÉRSI, qui te expéctant, non confundéntur, Dómine. V/. Vias tuas, Dómine, notas fac mihi: et sémitas tuas édoce me.
Cuantos en ti esperan no quedarán confundidos, Señor. V/. Muéstrame, Señor, tus caminos, y enséñame tus sendas.

ALELUYA Salmo 84, 8 
Allelúia, allelúia. V/. Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam: et salutáre tuum da nobis. Allelúia
Aleluya. Aleluya, aleluya. V/. Muéstranos, Señor, tu miseri­cordia y danos tu Salvador

EVANGELIO Lucas 21, 25-33
Las señales precursoras del fin de los tiempos serán también las de nuestra liberación definitiva y las del advenimiento del reino: «El mismo Dios estará con ellos; él enjugará las lágrimas de sus ojos. y ya no habrá muerte, ni duelo, ni gemidos, ni dolor, porque todas estas cosas habrán pasado.» (Apocalipsis, 21, 4)
SEQUÉNTIA SANCTI EVANGÉLII SECÚNDUM LUCAM.
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Erunt signa in sole, et luna, et stellis, et in terris pressúra gentium præ confusióne sónitus maris, et flúctuum: arescéntibus homínibus præ timóre et expectatióne quæ, supervénient univérso orbi: nam virtútes cælórum movebúntur. Et tunc vidébunt Fílium hóminis veniéntem in nube cum potestáte magna, et majestáte. His autem fieri incipiéntibus, respícite, et leváte cápita vestra: quóniam appropínquat redémptio vestra. Et dixit illis similitúdinem: Vidéte ficúlneam, et omnes ábores: cum prodúcunt jam ex se fructum, scitis quóiam prope est æstas. Ita et vos cum vidéritis haec fieri scitóte quóniam prope est regnum Dei. Amen dico vobis quia non præteríbit generátio hæc donec ómnia fiant. Cælum et terra transíbunt: verba autem mea non transíbunt.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación». Y les dijo una parábola: «Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Se dice Credo

OFERTORIO Salmo 24, 1-3 
AD TE DÓMINE levavi animam meam: Deus meus, in te confido, non erubéscam neque inrideant me inimici mei: étenim universi qui sustinent te non confundéntur.
A TI LEVANTO mi alma; Dios mío, en ti confío; no sea avergonzado, ni se burlen de mi mis enemigos; pues ninguno de los que en ti esperan, quedará confundido.

SECRETA
HÆC SACRA nos, Dómine, poténti virtúte mundátos, ad suam fáciant purióres veníre princípium. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
QUE ESTOS sagrados misterios, a nosotros, purificados por poderosa virtud, nos hagan llegar más puros, Señor, a ti, que eres su principio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

PREFACIO DE ADVIENTO
VERE DIGNUM et iustum est, aequum et salutare, nos tibi  semper et ubique gratias agere: Domine, sancte Pater, omnipotens aeterne Deus: per Christum Dominum nostrum; Quem perdito hominum generi Salvatorem misericors et fidelis promisisti: cuius veritas instrueret inscios, sanctitas iustificaret impios, virtus adiuvaret infirmos. Dum ergo prope est ut veniat quem missurus es, et dies affulget liberationis nostrae, in hac promissionum tuarum fide, piis gaudiis exultamus.  Et ideo cum Angelis  et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque  omni militia caelestis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus,  sine fine dicentes:
VERDADERAMENTE es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, por Jesucristo nuestro Señor; él es, Dios misericordioso y fiel, el Salvador que habías prometido al género humano perdido por  el pecado, para que la Verdad instruyese a los ignorantes, la Santidad justificara a los impíos, la Fortaleza ayudase a los débiles. Mientras está cerca aquel a quién tú nos envías, -ya  viene-, y el día de nuestra liberación ya brilla, llenos de confianza en tus promesas, nos llenamos de piadosos gozos.Y por eso, con los Ánge-les y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar:
O en su defecto prefacio de la Santísima Trinidad
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo, et Spíritu Sancto, unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónæ, sed in uníus Trinitáte substántiæ. Quod enim de tua gloria, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto, sine differéntia discretiónis sentimus. Ut in confessióne veræ sempiternáeque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur æquálitas. Quam laudant Angeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De suerte, que confesando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz. Santo...

COMUNIÓN Salmo 84, 13
DÓMINUS DABIT benignitátem: et terra nostra dabit fructum suum.
EL Señor nos colmará de su benignidad, y nuestra tierra dará su fruto.

POSCOMUNIÓN
SUSCIPIÁMUS, Dómine, misericórdiam tuam in médio templi tui: ut reparatiónis nostræ ventúra solémnia congruis honóribus præcedámus.
Per Dóminum nostrum Iesum Christum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amen.
RECIBAMOS, Señor, tu misericordia en medio de tu templo, para que preparemos con los debidos honores la solemnidad venidera de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.